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IMPACTO DEL TLCAN EN LAS EXPORTACIONES DE
PRENDAS DE VESTIR DE LOS PAÍSES DE AMÉRICA
CENTRAL Y REPÚBLICA DOMINICANA
Rudolf Buitelaar
Ennio Rodríguez
Editores
Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe (INTAL)
Esmeralda 130, Pisos 16 y 17
C1035ABB Buenos Aires, Argentina
Tel.: 54 11 4 320-1850 / 1871
Fax: 54 11 4 320-1872
e-mail: INT/[email protected]
http://www.iadb.org/intal
Sede Subregional en México de la
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Av. Presidente Masaryk 29
Col. Chapultepec Morales
México, D.F. CP 11570
Dirección Internet: [email protected]
Teléfono: (+52) 5263 9600
Fax: (+52) 5531 1151
Internet: http://www.cepal.org.mx
R.N.P.: 54113
ISSN: 1027-5703
Reimpresión
Indice
♦ Prefacio
3
♦ Introducción
Rudolf Buitelaar y Ennio Rodríguez
5
♦ Comercio internacional de los textiles y el vestido:
Reestructuración global de las fuentes de oferta
en EE.UU. durante la década de los años noventa
Francisco Chacón
19
♦ La transformación de la industria de la indumentaria
en América del Norte:
Es el TLCAN una maldición o una bendición?
Gary Gereffi
53
♦ Los desbalances de los países de la Cuenca del Caribe
frente al TLCAN: La industria de la confección
Eduardo Gitli y Randall Arce
109
♦ América Central y República Dominicana:
Modernización y ajuste en la maquila de confección
Rudolf Buitelaar
135
♦ La posición de los países del Istmo Centroamericano, Belice
y República Dominicana en las importaciones de EE.UU.
Ramón Padilla Pérez
165
♦ Las políticas macroeconómicas y el entorno legalinstitucional en la industria maquiladora de exportación
de México y Centroamérica
Jorge Máttar y René Hernández
197
PREFACIO
El trabajo conjunto entre la División de Integración, Comercio y Asuntos
Hemisféricos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Instituto para la
Integración de América Latina y el Caribe (INTAL) y la sede subregional de la
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha hecho posible
la culminación de siete estudios que evaluaron empíricamente el impacto del
Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en las exportaciones
de prendas de vestir procedentes de los países de América Central (Belice, Costa
Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá) y la República
Dominicana destinadas al mercado de los Estados Unidos de América. El
resultado de este esfuerzo se plasmó en la publicación de la Revista Integración
& Comercio de Mayo-Agosto 2000, Número 11, Año 4 del BID-INTAL.
Los coordinadores del proyecto fueron Rudolf Buitelaar (CEPAL) y Ennio
Rodríguez (BID) y se recibieron además contribuciones de artículos de los
especialistas de la CEPAL Rudolf Buitelaar, René Hernández, Jorge Máttar y
Ramón Padilla, así como de los consultores Randall Arce, Francisco Chacón,
Gary Gereffi y Eduardo Gitli.
Con el objeto de difundir y dar a conocer lo más ampliamente posible el
contenido de estos trabajos, y contando con la autorización del INTAL, en la
presente publicación se ha realizado una reimpresión de todos los artículos
contenidos en la Revista Integración & Comercio mencionada. La difusión de
este documento se complementará con presentaciones magistrales en algunos
países de la región y con conferencias de prensa organizadas para ese propósito.
La investigación se concentró en el análisis comparativo de las condiciones de
acceso al mercado de los Estados Unidos de América de los países bajo estudio.
Se prestó especial atención a las implicaciones de la puesta en marcha del
TLCAN sobre las preferencias que gozan las distintas naciones en el mercado
de los Estados Unidos de América, considerando los aranceles, restricciones no
arancelarias (principalmente cuotas), normas de origen y mecanismos vigentes
de solución de controversias. Con este diagnóstico, se examinó con especial
interés el desempeño exportador de los ocho países, los cambios en los flujos
de inversión extranjera directa recibidos en el período 1990-1997, en particular
la orientada al sector exportador con destino a los Estados Unidos de América.
También se analizaron los cambios en las condiciones internas de cada país,
particularmente en aspectos no vinculados directamente al TLCAN, pero que
pudieron haber incidido en el desempeño exportador de los países y en su
capacidad de atraer inversión extranjera directa.
La discusión recurrente alrededor de la paridad para los países de la Cuenca del
Caribe vis à vis las ventajas arancelarias de México en el marco del TLCAN ha
sido de especial interés en el estudio, específicamente en el sector de productos
de confección que representan alrededor de 50% de las exportaciones totales
de los países de la región. Sobre el tema, se tratan los aspectos de participación
de mercado, contribución, contenido de la paridad y posibles efectos con la
ampliación de las preferencias arancelarias, particularmente como resultado de
las modificaciones recientes en la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC).
Un aspecto destacable en los estudios realizados es la investigación acerca de
los determinantes del desempeño de la industria maquiladora de exportación
(IME) en la región. De ella se deduce que entre los múltiples elementos que
juegan un papel importante destacan el comportamiento de las empresas
transnacionales, la participación de México en el TLCAN y el eventual ingreso
de China a la Organización Mundial de Comercio (OMC), junto con las
concesiones que se le puedan otorgar a Vietnam, el vencimiento del Acuerdo
Multifibras el 1 de enero de 2005, las negociaciones del Área de Libre
Comercio de las Américas (ALCA), así como la finalización del plazo otorgado
por la OMC para subsidiar las exportaciones, entre otros.
En general, los estudios apuntan en su mayoría a que el impacto del TLCAN en
las exportaciones de prendas de vestir de los países de la región al mercado de
los Estados Unidos no ha significado una disminución de su participación de
mercado y menos aún, en la desaceleración de las tasas de crecimiento
económico de algunos de ellos. En todo caso, no hay que olvidar que el
desarrollo de la IME se basa esencialmente en una política industrial
estadounidense que busca mayor competitividad ante la creciente competencia
asiática, por lo que el reto para la IME de la región consiste hoy en transformar
a la industria de prendas de vestir en una actividad económica de mayor valor
agregado, con un tipo de especialización más amplio de “paquete completo”,
con mayor conocimiento del mercado de insumos intermedios y con mayores
encadenamientos tanto con las pequeñas y medianas empresas, como con
toda la estrategia de desarrollo al nivel local, nacional y regional.
Margarita Flores
Directora Adjunta
Sede Subregional en México Comisión
Económica para América Latina
y el Caribe (CEPAL)
Juan José Taccone
Director
Instituto para la Integración de
América Latina y el Caribe (INTAL)
INTRODUCCIÓN
Este número especial de la revista Integración & Comercio presenta una serie
de artículos en torno al impacto del Tratado de Libre Comercio de América del Norte
(TLCAN) en las exportaciones de prendas de vestir procedentes de América Central (Belice,
Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá) y República Dominicana (en adelante “países seleccionados”) destinadas al mercado de EE.UU. en el marco de la Iniciativa para la Cuenca del Caribe. Su principal utilidad es que permite extraer
conclusiones de política y de estrategias empresariales que podrían permitir a los países
seleccionados aprovechar de mejor manera la oportunidad transitoria de acceso privilegiado al mercado de EE.UU. que ofrece la ampliación de los beneficios de la ICC que
entrará en vigor en octubre de 2000.
La ley promulgada por EE.UU. que dio origen a la llamada Iniciativa para la
Cuenca del Caribe (ICC) entró en vigor el 1 de enero de 1984. La Iniciativa le otorgó libre
acceso al mercado estadounidense a las exportaciones provenientes de los países de la
Cuenca del Caribe (en la actualidad los beneficiarios de la ICC son 24), con algunas excepciones importantes (incluidos los textiles y las prendas de vestir). El alcance de la ICC fue
ampliado en 1990 con una reducción de la lista de excepciones, la posibilidad de acumular
regionalmente el origen de las mercancías y se extendieron los beneficios indefinidamente.
Más recientemente el Acta de Comercio y Desarrollo 2000 vino a eliminar algunas de las
excepciones en los sectores de prendas de vestir y textiles, mientras que otros productos
previamente exceptuados de la ICC recibieron un tratamiento comparable a los calendarios
de desgravación acordados en el marco del TLCAN.
Los países beneficiarios de la ICC han logrado diversificar sus exportaciones a
EE.UU. En 1984 los productos primarios dominaban el conjunto de exportaciones; mientras
que en 1998 se nota una fuerte presencia de las prendas de vestir que pasaron de representar un 4% a un 48% (ver el gráfico 1). A su vez, los países de Centroamérica y República
Dominicana contribuyeron con un 82% de las exportaciones totales de la ICC a EE.UU. en
1998. Si bien la ICC excluía a las prendas de vestir, otros programas, como los niveles de
acceso garantizado y el pago de impuestos únicamente sobre el valor agregado (llamada
ley 807), permitieron el rápido avance de las exportaciones de vestuario. La ICC parece
haber servido para “poner a la región en el mapa de los inversionistas”. También está la
consideración de la proximidad al mercado estadounidense y las ventajas para firmas estadounidenses de desplazar partes de sus procesos a estos países.
Los países seleccionados aumentaron fuertemente sus exportaciones a EE.UU.
En promedio la tasa de crecimiento anual fue del 11% durante 1984-1998 (ver cuadro 1).
Belice y Panamá fueron los únicos países que no lograron incrementar fuertemente sus
exportaciones de vestuario y sus exportaciones totales tampoco crecieron a ritmos comparables a los de los demás países.
A raíz de la adhesión de México al TLCAN los países de la Cuenca del Caribe
argumentaron que las exportaciones mexicanas tendrían condiciones de acceso tales que
desplazarían del mercado a las de la Cuenca del Caribe. A su vez, las organizaciones empresariales de la confección en EE.UU. argumentaron a favor de la ampliación de los beneficios
de la ICC pues esto vendría a fortalecer la competitividad de su industria.
En la práctica no es sencillo observar el impacto del TLCAN en forma aislada,
porque en la realidad juegan muchos factores prácticamente inseparables. Son conocidos
5
los pronósticos de modelos de equilibrio general que avizoraron para América Central un
impacto negativo, aunque pequeño, del TLCAN. Estudios sectoriales vaticinaron un impacto particularmente en las exportaciones de prendas de vestir, por ser el de mayores aranceles en el mercado de EE.UU. y, por lo tanto, el de un mayor beneficio relativo para México
con el TLCAN. La realidad observada presenta hechos que no se ajustan a los pronósticos
sencillos y generalizados. A su vez el efecto desigual del TLCAN sobre los beneficiarios de la
ICC arroja hipótesis interesantes sobre las condiciones necesarias para aprovechar las condiciones de acceso al mercado de EE.UU.
Los modelos de equilibrio general analizan el impacto estático del cambio en las
condiciones de acceso. Se han trabajado mucho menos las consecuencias dinámicas: las
reacciones en empresas y las políticas nacionales a raíz del efecto adverso del Tratado para
terceros países. La contribución del conjunto de artículos incluidos en este número de Integración & Comercio pretende contribuir al análisis del comportamiento dinámico de empresas y las políticas económicas ante los cambios en el entorno. Si la realidad observada
puede y debe entenderse de forma dinámica, el diseño y la interpretación de modelos
económicos de prospección debe tornarse mucho más complejo.
Los artículos en la presente entrega debieran ser de interés para la discusión
política de actualidad y también para la discusión académica. Sin embargo, el principal
motivo de esta presentación tiene que ver con la estrategia de desarrollo de los países
pequeños en la periferia del mercado de América del Norte, y las posibilidades de apoyarla
con reglas adecuadas para el comercio internacional. ¿En vista de las reformas más recientes a la ICC, qué lecciones para las políticas nacionales y las negociaciones internacionales
se pueden extraer del análisis del comportamiento competitivo de estos países en la segunda mitad de los años noventa? ¿Qué perspectivas ofrece la exportación de prendas de
vestir para el desarrollo económico de los países en cuestión, especialmente ante los cambios venideros en las reglas que ordenan el comercio internacional de textil y confección?
Estas son las preguntas que inspiraron los artículos que aquí se presentan.
LA EVIDENCIA EMPÍRICA
Los países de América Central y República Dominicana1 experimentaron un rápido crecimiento de sus exportaciones de prendas de vestir al mercado de EE.UU. entre fines
de los años ochenta y mediados de los noventa. El valor aduanero subió de US$1.500
millones en 1990 a US$4.000 millones en 1994. La actividad apuntaló la recuperación
económica porque fue entre las más dinámicas en cuanto a generación de nuevos empleos,
atracción de inversión extranjera e ingreso de divisas. Este crecimiento se apoyó en una
constelación de factores, uno de los cuales es el acceso privilegiado al mercado de EE.UU.
debido sobre todo al Programa Especial de Acceso. Por su parte, los países modernizaron su
legislación con respecto a la inversión extranjera y el tratamiento a actividades de ensamble
para reexportación. También ofrecieron condiciones atractivas, incluida la modernización
de los servicios de apoyo para atraer inversión en plantas de confección.
En 1994 entró en vigencia el TLCAN. Para las exportaciones mexicanas de prendas de vestir que cumplen con las reglas de origen se acordó un programa de desgravación
arancelaria con miras a la total eliminación de aranceles y cuotas en el mercado de EE.UU.,
1
El trabajo empírico se realizó en Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana.
6
generalmente en un plazo de ocho años. Además, la devaluación del peso mexicano en
1995 disminuyó drásticamente los costos salariales en dólares.
El TLCAN y la devaluación del peso mexicano erosionaron la ventaja de los
países seleccionados en cuanto a las condiciones de acceso al mercado de EE.UU. de
prendas de vestir. Prendas originadas en México empezaron a gozar de menores aranceles, ausencia de cuotas, posiblemente mayor agilidad de trámites y en general un marco
más estable. El gráfico 2 ilustra dicha erosión para el caso de los aranceles. Se calculó un
arancel implícito definido como el valor del impuesto recaudado entre el valor aduanero
de las importaciones totales.
A principios de los años noventa las exportaciones de prendas de vestir de los
países de la región pagaban un arancel implícito entre 16% y 20% del valor aduanero del
bien importado. Las de México pagaban ya al principio en promedio un arancel menor.
Las condiciones preferenciales de acceso significaban entre 1990 y 1994 una reducción
del arancel implícito promedio, para llegar a niveles de 5% para México y alrededor de
8% para los países seleccionados. El resto del mundo seguía pagando un arancel promedio de alrededor de 18%. A partir de 1994 el arancel promedio para México tiende a cero
y el de los países seleccionados se mantiene entre 7% y 8%. En términos de aranceles, el
TLCAN significó una diferencia de impuestos entre México y los países seleccionados que
tiende a ser de 8%; mientras que entre éstos y el resto del mundo habría una diferencia
de impuestos favorable en 10%.
Las exportaciones mexicanas de prendas de vestir respondieron con un crecimiento acelerado. El valor aduanero aumentó de US$1.000 millones en 1991 a casi US$7.000
millones en 1998. Esto significó la generación de prácticamente 250.000 empleos nuevos y la
diseminación de la maquila de confección hacia muchas ciudades del interior del país.
Esto sin embargo no significó un desplazamiento en términos absolutos de las
exportaciones de América Central y República Dominicana. Si bien son conocidas las anécdotas de contratos y plantas enteras que se trasladaron de América Central y República
Dominicana a México, en términos agregados la actividad siguió creciendo en el conjunto
de los países seleccionados. Los gráficos 3 y 4 muestran el comportamiento de la participación de mercado. El gráfico 3 ilustra claramente que México y los países seleccionados
aumentan en forma simultánea su participación de mercado entre 1990 y 1998, y en conjunto alcanzan a proveer casi el 30% de las importaciones de prendas de vestir de EE.UU.
En el segundo quinquenio de los años noventa, las exportaciones de México y de los países
de la Cuenca del Caribe en conjunto desplazaron a las exportaciones asiáticas del mercado
en EE.UU. (véase el artículo de Francisco Chacón).
El gráfico 4 ilustra los hechos de otra manera. Las tasas de crecimiento de la
participación de mercado de México y los países seleccionados muestran tendencias opuestas.
En los primeros años de la década de los años noventa, México exhibió una menor tasa de
crecimiento; a partir de 1994 el crecimiento de las exportaciones mexicanas es superior al
de los países seleccionados. Se podría entonces cuantificar el impacto del TLCAN en las
exportaciones de prendas de vestir de los países seleccionados como la diferencia entre el
crecimiento real y el que se podría haber logrado en ausencia del TLCAN (se supone que los
países pueden sostener las tasas de crecimiento del período anterior). Gitli y Arce, en esta
entrega, presentan este cálculo. Concluyen que en la región existen ahora 57.000 empleos
menos de lo que podría haber habido en ausencia del TLCAN.
La información en los gráficos 3 y 4 esconde un desempeño heterogéneo entre
los países. Los datos se encuentran en los artículos de Buitelaar, Gitli y Padilla en este
7
número. El gráfico 5 reproduce la evolución de las participaciones de mercado por país.
Señala que en tres países la actividad creció a ritmos elevados, aún en el período del TLCAN:
Honduras, El Salvador y Nicaragua. En dos países el crecimiento disminuyó, pero se mantuvo la relativamente alta participación de mercado: Guatemala y República Dominicana.
Sólo en Costa Rica se observa una clara y sostenida caída en su participación de mercado.
Para completar, los casos de Panamá y Belice son cualitativamente diferentes a los demás.
Su desempeño es discreto.
¿Qué hay detrás de estas cifras en términos de estrategias empresariales y nacionales? ¿Qué factores explican el desempeño diferenciado? Para contestar estas preguntas, se exploraron tres dimensiones del fenómeno. En primer lugar, los artículos de Chacón
y Gereffi analizan el mercado de prendas de vestir en EE.UU. para entender las fuerzas que
mueven el mercado. En segundo lugar, el artículo de Buitelaar explora las estrategias empresariales de las plantas en los países seleccionados. Por último, el artículo de Máttar y
Hernández analiza los cambios en el entorno nacional que pueden haber afectado a la
maquila de confección en los países seleccionados.
LOS FACTORES EXPLICATIVOS
EL MERCADO DE LA CONFECCIÓN EN EE.UU.
El desempeño competitivo de México y los países seleccionados sólo puede
interpretarse adecuadamente a la luz del proceso permanente de cambios estructurales en
la industria de la confección de EE.UU. La competencia en el sector es sumamente intensa
y las barreras a la entrada relativamente bajas. En esta industria de escasa mecanización y
automatización, los costos salariales son determinantes. En los años cincuenta Japón entró
como competidor sobre la base de costos salariales inferiores; posteriormente el desafío
provino de exportadores de Hong Kong, Taiwán y Corea. La tercera ola de competidores
provino en las últimas dos décadas de China y otros países asiáticos.
Las empresas estadounidenses respondieron de diferente manera a estos desafíos. Tanto Gereffi como Chacón, en este volumen, distinguen tres tipos de empresas en la
industria de la confección en EE.UU.: los detallistas (ej. Wal Mart, K-Mart, Sears), las
comercializadoras de marca (Liz Claiborne, Polo, Nike) y los productores de marca (Sara
Lee, Levis, Fruit of the Loom). Un sector aparte, mucho menos amenazado por la competencia internacional pero íntimamente vinculado a la confección, es el de la industria textil.
Las detallistas fueron los primeros en aprovechar las ventajas competitivas de los
países de costos salariales inferiores. Al principio, fueron los principales clientes de los productores de estos países. Mediante las importaciones se han convertido en grandes competidores. En 1993, la mitad de las importaciones en EE.UU. fue realizada por ellos. Por su
parte, los comercializadores de marca prácticamente nacieron globalizados. Su estrategia
de compras siempre se había concentrado en países de costos laborales inferiores. Ante
esta competencia, los productores integrados de prendas de marca aprovecharon las posibilidades del Régimen 807 y las subsecuentes iniciativas del Gobierno de EE.UU. para trasladar parte de su capacidad instalada a otros países, en la última década especialmente a los
países de la Cuenca del Caribe y México.
Las transformaciones son evidentes en algunas cifras sobre la industria de la
confección en EE.UU. Entre 1971 y 1996 el empleo en la industria en EE.UU. disminuyó de
2,5 a 1,5 millones de trabajadores; la penetración de las importaciones en el consumo
aparente aumentó de 40% en 1990 a 55% en 1996. El Gobierno de EE.UU. ha adoptado
8
a lo largo de la segunda mitad del siglo XX medidas y estrategias que variaron entre proteger a la industria y apoyar su competitividad. Chacón las describe en detalle, desde la
adopción del sistema bilateral de cuotas con el Acuerdo Multifibras en 1974 hasta la dilatada implementación del Acuerdo de los Textiles y el Vestido; pasa también por los regímenes
especiales de acceso y las normas de origen en el TLCAN. Los resultados de esta estrategia
han sido positivamente valorados tanto por el sector empresarial estadounidense como por
el Gobierno. Su resultado más tangible es el deterioro en la participación de los proveedores asiáticos en las importaciones estadounidenses.
Las relaciones en el exterior de los tres tipos de empresas estadounidenses son
cualitativamente diferentes. Los detallistas y los comercializadores de marca por lo general
contratan la producción de la prenda completa a fabricantes independientes en terceros
países, que se responsabilizan por los materiales y la confección. Los detallistas suelen encargar productos más estandarizados mientras que los comercializadores de marca dependen más del diseño exclusivo. Los productores tienden a organizar la producción en plantas
de su propiedad en el exterior, proveyendo tela y accesorios. Estas diferencias inciden en las
perspectivas de la industria en países proveedores para lograr un proceso de cambio estructural y de mejoramiento (industrial up-grading).
En este proceso, Gereffi sugiere que la fase que le sigue al ensamble, es la producción del paquete completo. En la literatura se conoce también como Manufactura Original de Equipo (Original Equipment Manufacturing). La producción del paquete completo
intensifica las relaciones entre proveedores y compradores de insumos, otorga mayor autonomía local y estimula el proceso de aprendizaje. Países como Hong Kong, Taiwán, Corea
del Sur y Singapur se convirtieron en importantes productores de prenda completa y están
progresando hacia una próxima fase, que sería la producción de marca original (Original
Brandname Manufacturing). A su vez, sus empresas aprovechan la mano de obra de menor costo en otros países y organizan la producción en otros países de Asia e inclusive en
México y los países de la Cuenca del Caribe.
Se estarían configurando a grandes rasgos tres diferentes estilos o modelos de
vinculación al mercado estadounidense. El modelo del Este Asiático está constituido por
exportadores nacionales que ofrecen paquete completo a compradores estadounidenses,
principalmente para el mercado de moda femenina. El modelo mexicano sería también de
paquete completo, pero de mayor integración vertical con la industria textil estadounidense. El modelo de la Cuenca del Caribe es el del ensamble, tanto en manos de productores
estadounidenses como asiáticos que apuntan al mercado de EE.UU. El cambio reciente a la
ICC plantea el “modelo mexicano” como opción posible para los países de la Cuenca.
Un factor adicional en la reestructuración global de la industria resulta de las
ventajas de una localización próxima al mercado de destino, lo cual reduce los costos de
tiempo y movimiento y permite abastecer rápidamente a las cambiantes modas de los
distintos “nichos” de mercado. Esta variable también explicaría las ventajas de México y los
países de la Cuenca del Caribe y complementaría el efecto de las políticas deliberadas para
promover la competitividad.
La siguiente sección analiza en mayor detalle las diferencias de comportamiento
entre los países de la región.
LAS ESTRATEGIAS DE LAS PLANTAS EN AMÉRICA CENTRAL Y REPÚBLICA DOMINICANA
En su artículo, Buitelaar reporta los resultados de una encuesta realizada entre
141 gerentes de plantas de confección en México y los países seleccionados. En estos
9
últimos, las plantas emplean en total a 120.000 trabajadores y aportan aproximadamente
una cuarta parte del empleo en la maquila de confección en estos países. La encuesta
revela claramente algunas diferencias clave entre las plantas en los diferentes países: en
República Dominicana se encuentran plantas de mayor tamaño (2.000 trabajadores promedio) y mediana antigüedad (12 años), principalmente filiales de empresas estadounidenses. En Costa Rica la antigüedad es similar, pero el tamaño promedio es relativamente
pequeño (400 trabajadores). Se trata sobre todo de plantas propiedad de empresarios nacionales. En los demás países de América Central, las plantas son más nuevas, de tamaño
intermedio (alrededor de 1.000 trabajadores). Diferencias importantes se encuentran en la
constitución legal de las plantas: filiales de empresas asiáticas en Nicaragua; empresas de
capital nacional en El Salvador y Costa Rica y de capital extranjero en Guatemala; una
mezcla de todo en Honduras.
Información sobre el tipo de producto que exportan las empresas en estos países se encuentra en las bases de datos del Departamento de Comercio de EE.UU. Buitelaar
reporta que se encuentran diferencias en especialización productiva, aunque la situación
no es fácil de tipificar. República Dominicana se encuentra especializada en ítems donde
las economías de escala son importantes y en este sentido tiene un perfil similar al de
México; blue jeans de hombre es el caso típico. Honduras se especializa en las prendas
más sencillas, con volumen y bajo costo, por ejemplo t-shirts. El Salvador y Guatemala se
especializan en prendas de complejidad intermedia, como camisas. Costa Rica cambia su
trayectoria y tiene su mejor desempeño en productos de poco volumen y mayor complejidad, como ropa de bebé.
La encuesta revela como resultado más notorio que las empresas han hecho un
importante esfuerzo de modernización en los años recientes. Esto se da principalmente en
las formas de organización del trabajo más que en la dotación de capital. La relación capital-trabajo aumenta ligeramente y la productividad del trabajo aumenta en promedio 25%
en el período estudiado, que comprende cinco años. Este desempeño es mejor que en las
empresas mexicanas entrevistadas como grupo de control (+5%). El esfuerzo de reducción
de costos también fue notable. A pesar del incremento en la productividad en general y la
laboral en particular, los salarios se mantuvieron en los mismos niveles a lo largo de los
cinco años. El esfuerzo del ajuste afectó por lo tanto principalmente a los trabajadores, los
que a pesar de su mayor productividad no percibieron un aumento salarial.
La encuesta indaga en las formas en que se logró la mejoría de desempeño. Se
nota en todos los países, con excepción de Honduras, una mayor complejidad en la producción: se incorporan más elementos del paquete completo. También avanza la organización del proceso laboral: se utilizan sistemas más modernos como la línea corta y los equipos (módulos) de trabajo. En cambio, los canales de comercialización no cambian
cualitativamente: el tipo y la diversidad de compradores se mantiene igual, aunque se avanza
un poco en la penetración en los canales de distribución. Se entrega la producción más
cerca del destino de ventas finales, pero el poder de negociación se mantiene inalterable.
Si bien el esfuerzo de modernización y ajuste es importante en prácticamente
todos los países, el desempeño competitivo es diferente, de acuerdo con las características
de la capacidad instalada y el tipo de inserción en la cadena global de producción. Costa
Rica tiene el peor desempeño relativo, por la antigüedad, el reducido tamaño de sus plantas y el costo de la mano de obra. República Dominicana mantiene con dificultades su
10
cuota de mercado, en un tipo de inserción que se caracteriza por ser la más comparable con
México. El Salvador hace el mayor esfuerzo en contención de costos laborales y la introducción de prendas de mayor complejidad. Honduras logra el éxito más notable con una línea
de producción muy sencilla y costos laborales inferiores. Nicaragua es la plataforma para
algunos países asiáticos que producen un paquete más completo. El perfil de Guatemala es
el menos definido y su desempeño es también discreto.
Otra dimensión que puede explicar las diferencias de desempeño entre países son los cambios en el entorno nacional. Esta es la tercera dimensión explorada en la
presente entrega.
EL ENTORNO Y LAS POLÍTICAS NACIONALES
La encuesta de Buitelaar revela que en los países seleccionados la percepción de
los empresarios señala que las condiciones del entorno nacional han mejorado notablemente. Entre los puntos más favorables se encuentran la disponibilidad y calidad de la
mano de obra y de los técnicos y gerentes, la infraestructura de comunicaciones y el esfuerzo nacional de promoción de exportaciones. Curiosamente, la opinión de los gerentes de
planta acerca de los cambios de entorno en México es mucho menos favorable. En general,
opinan que éste se ha deteriorado.
Máttar y Hernández ofrecen un panorama del comportamiento macroeconómico
de México y los países seleccionados en la década de los años noventa. El artículo muestra
claramente que los problemas que puede haber tenido la industria maquiladora a raíz de la
intensificación de la competencia de México no han significado una desaceleración del crecimiento económico global en los países seleccionados. De hecho, República Dominicana exhibe el mejor desempeño económico de todos los países de América Latina y el Caribe en la
segunda mitad de los años noventa. La tasa de crecimiento de los países centroamericanos en
este lapso también es superior a la de principios de los años noventa. Este éxito económico se
fundamenta en un sostenido esfuerzo de estabilización macroeconómica: los déficit fiscales y
externos continuaron en disminución. Los montos de inversión extranjera directa también
continuaron en incremento. La formación de capital a escala regional mantuvo su alto ritmo
de expansión, en gran medida por el impulso de las inversiones privadas pero también por el
incremento del gasto público en obras de infraestructura productiva y social.
La situación en los países seleccionados de alguna forma contrasta con lo observado en México, especialmente en los primeros dos años después de la crisis de fines del año
1994. En el marco de la severa crisis del sistema bancario, de una fuerte inestabilidad cambiaria
y del riesgo del desborde de la inflación, la economía se contrajo 6% en 1995 y la inflación
superó el 50%. La industria maquiladora amortiguó de alguna manera la crisis económica y
aportó a la posterior reactivación a partir de 1996. La devaluación jugó un papel importante
en el aumento de la competitividad de la maquila. Las restricciones monetarias y fiscales
continuaron aplicándose hasta lograr niveles de crecimiento robustos en los años 1997-1999.
CONCLUSIONES
El impacto del TLCAN en las exportaciones de prendas de vestir de República
Dominicana y los países de América Central al mercado de EE.UU. no ha significado en
términos generales una disminución de su participación de mercado ni mucho menos una
11
desaceleración del crecimiento económico de los países. El impacto puede haber sido un
crecimiento menor de lo que hubiera sido posible en ausencia del TLCAN. Una estimación
indica que se podrían haber generado hasta 57.000 empleos más, en 1998, en la maquila
de confección en los países seleccionados. Estos cálculos, sin embargo, hacen uso de una
comparación con una situación contrafactual cuestionable. En una visión más amplia de los
factores que dinamizan la industria, los países de la Cuenca del Caribe forman parte de una
estrategia de empresas estadounidenses por mejorar su situación competitiva vis-à-vis la
competencia asiática. En este sentido, el éxito de la maquila de confección en México es el
éxito de una estrategia estadounidense, del cual la Cuenca del Caribe forma parte. Sólo
que en la segunda mitad de los años noventa la parte más agresiva de la estrategia se
plasmó en el crecimiento de la capacidad de ensamble en México.
Sea como fuere, el impacto del TLCAN en las plantas de los países seleccionados ha sido evidente. Se han reportado cierres de plantas y pérdidas de contratos, pero
éstos deben haber sido compensados con nueva inversión, expansión de plantas existentes y un esfuerzo importante de modernización y ajuste. Sobre todo los trabajadores
sufrieron el impacto en el sentido de no haber percibido mejoras salariales en condiciones
de incremento de productividad notable. Es precisamente este esfuerzo de modernización que puede considerarse un factor positivo: es probable que ahora se encuentren en
mejores condiciones ante un mercado que en el mediano plazo sufrirá una intensificación
de la competencia internacional.
La pregunta inicial del trabajo era sobre estrategias de desarrollo y de negociación internacional y las perspectivas de la industria de maquila de confección en este contexto. En los países seleccionados se ha instalado una capacidad de ensamble de prendas
relativamente sencilla y fácil de imitar. Parece claro que la relación comercial entre EE.UU. y
China decidirá la suerte del ensamble en los países del Caribe. Con un mayor acceso al
mercado de prendas fabricadas en China u otros países asiáticos de mayor tamaño y menores costos salariales que los países seleccionados, el futuro presenta importantes desafíos.
¿Será factible que la industria del ensamble se transforme en algo más complejo y enraizado
en la capacidad productiva local, como ha sido el caso en algunos países del Sudeste Asiático? ¿O será posible que se transforme en un modelo más integrado en la estructura
productiva estadounidense, como parece ser el caso en México? En todo caso, la región
cuenta con ventajas indudables de proximidad y capacidad de respuesta rápida y cuenta
con una ventana de oportunidad a raíz de las nuevas condiciones de acceso al mercado de
EE.UU. No obstante, esta ventana tiene un claro horizonte temporal. El 1 de enero de 2005
vence el Acuerdo Multifibras y las negociaciones del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) también hacen prever un mercado más competitivo en el plazo medio. De tal
manera que los países estudiados tienen un lapso de unos cuatro años para ensanchar y
consolidar su participación en el mercado estadounidense de prendas de vestir. La experiencia con el aumento de la competencia por parte de México da resultados alentadores.
Los países y las empresas de la región realizaron esfuerzos importantes de ajuste y aumento
de la competitividad. Los años que vienen, lejos de interpretarse como un alivio, deben
aprovecharse para agresivamente proseguir sus procesos de ajuste, posicionamiento y mayor integración en el mercado. Por otra parte, una tarea aún no asumida en los países
seleccionados es la mayor integración de la maquila con el mercado local, como ha sido la
estrategia en México.
12
La transformación de la industria del ensamble de prendas de vestir hacia una
actividad económica de mayor contribución a la estrategia de desarrollo nacional es posible, mas no automática. Las fuerzas del comercio internacional pueden encerrar a los países
seleccionados en una posición débil dependiente de mano de obra de bajo costo solamente. En esta posición, la competencia de China u otros países asiáticos de menor desarrollo
relativo, será difícil de enfrentar. La migración hacia un modelo de oferta de paquete completo o de mayor integración de acuerdo con el “modelo mexicano” exige un esfuerzo
sostenido en los países por aumentar el capital humano y la inversión que incluya también
las actividades económicas conexas y de apoyo.
Rudolf Buitelaar
1
Ennio Rodriguez
2
1
Oficial de Asuntos Económicos, Unidad de Industria, División de Desarrollo Productivo y
Empresarial, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
2
Economista Principal, División de Integración, Comercio y Asuntos Hemisféricos,
Departamento de Integración y Programas Regionales, Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
13
Cuadro 1
PAÍSES SELECCIONADOS DE LA ICC:
EXPORTACIONES A EE.UU., POR CONSUMO, POR PAÍS
País
1984
1992
1998
Crecimiento
anual
1984-1992
US$ miles
Crecimiento
anual
1992-1998
Crecimiento
anual
1984-1998
Porcentajes
Nicaragua
58.064
68.609
452.704
2,1
37,0
15,8
Honduras
393.769
780.641
2.543.882
8,9
21,8
14,3
Costa Rica
468.633
1.402.043
2.741.992
14,7
11,8
13,4
Guatemala
446.267
1.072.702
2.071.438
11,6
11,6
11,6
3.097.021
6.350.489
14.056.617
9,4
14,2
11,4
República
Dominicana
994.427
2.366.510
4.444.615
11,4
11,1
11,3
El Salvador
381.391
383.242
1.436.029
0,1
24,6
9,9
42.843
58.510
66.401
4,0
2,1
3,2
311.627
218.232
299.556
-4,4
5,4
-0,3
Total
Belice
Panamá
Exportaciones por consumo, valor de aduana.
Fuente: Cálculos de ITD basados en estadísticas oficiales del Ministerio de Comercio de EE.UU., CBERA
informe decimocuarto 1998 y FMI – IFS.
14
Gráfico 1
EXPORTACIONES DE LOS PAÍSES DE LA ICC A EE.UU. POR PRODUCTO
Exportaciones totales
,,,
y
,
,,,
,,,
y
,
,,,
y
,
,,,
,,y,
yy
1984
Otros
26%
Pescado
3% Frutas y nueces
5%
Café, té
7%
Tabaco
1%
,,
yy
Máquinas y
aparatos eléctricos
5%
Prendas, excepto
las de punto
4% Prendas
de punto
1%
Combustibles
minerales
48%
1998
,,
,
y
,,
,,
,
y
,,
,
y
,,
,,,
yyy
Otros
24%
Pescado
3% Frutas
y nueces
5% Café, té
4%
Tabaco
2%
Combustibles
minerales
6%
,,,
yyy
Instr. óptica, fotog.
y de medida
2%
Máquinas y
aparatos eléctricos
5%
Prendas
de punto
25%
Prendas, excepto
las de punto
24%
15
Gráfico 2
ARANCELES IMPLÍCITOS
25
20
México
Honduras
Rep. Dominicana
El Salvador
Guatemala
Costa Rica
Nicaragua
Panamá
Belice
Países
seleccionados
15
10
5
0
1990
1991
1992
1993
1995
1994
1996
1997
1998
Gráfico 3
PARTICIPACIÓN DE MERCADO
Porcentajes
100
90
80
70
60
Resto del Mundo
50
México
Países
seleccionados
40
30
20
10
0
1990
16
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
Gráfico 4
TASAS DE CRECIMIENTO DE PARTICIPACIÓN DE MERCADO
100
90
80
70
60
50
Países
seleccionados
40
México
30
20
10
0
-5
1990-91
1991-92 1992-93
1993-94
1994-95
1995-96
1996-97
1997-98
Gráfico 5
PARTICIPACIÓN DE MERCADO DE PAÍSES SELECCIONADOS
6
5
4
Honduras
Rep. Dominicana
El Salvador
Guatemala
Costa Rica
Nicaragua
Panamá
Belice
3
2
1
0
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
17
Comercio internacional de los textiles y el vestido:
Reestructuración global de las fuentes de oferta en EE.UU.
durante la década de los años noventa
Francisco Chacón
Maestría en leyes, Georgetown University. Viceministro de Comercio Exterior de Costa Rica,
1994-1997. Asesor legal en comercio internacional y legislación económica.
Resumen
El sector textil y de la confección de EE.UU. ha venido enfrentando una feroz competencia
externa durante las últimas décadas, lo que lo obligó, junto con el gobierno de su país, a
diseñar y ejecutar una estrategia que le posibilite su supervivencia futura, en especial frente a
la producción asiática. Esta estrategia consiste en establecer un esquema de producción
compartida en la que la industria textil estadounidense se garantiza el suministro de los
componentes, mientras que México y los países de la región del Caribe proveen el ensamble de
esos componentes. Para ello han utilizado diversos instrumentos, entre los que se encuentran el
ATV, el TLCAN, los regímenes arancelarios preferenciales, las regulaciones sobre normas de
origen y el mejoramiento de las condiciones de la ICC. Hasta la fecha la estrategia ha resultado
exitosa pues, en el último quinquenio, se ha deteriorado la participación de los más importantes
proveedores asiáticos, al tiempo que ha aumentado sustancialmente la participación de México
y la de los países beneficiarios de la ICC. La participación de estos países -a diferencia de la de
los países asiáticos- se da mayoritariamente con prendas en cuya producción se utiliza tela
estadounidense. La reestructuración asegura un mayor control de los procesos productivos y de
las materias primas utilizadas en la elaboración del bien final.
I. MARCO GENERAL
A través de los años, el sector textil y de la confección de Estados Unidos de
América (EE.UU.) ha visto reducir su importancia en la economía de ese país. Mientras que
el sector empleaba cerca de 2,5 millones de trabajadores a principios de la década de los
setenta, esto es, el 12,1% del total del empleo en el rubro de las manufacturas, ese número
había disminuido a 1,5 millones de trabajadores en el año 1996, llegando a representar
apenas un 8,1% de los empleos generados por las manufacturas. El sector, particularmente
19
el de la confección, ha venido enfrentando una feroz competencia de parte de los países en
vías de desarrollo, ello a pesar del sistema de cuotas y los altos aranceles que pesan sobre
esas importaciones. De hecho, entre 1991 y 1996 las importaciones de confección crecieron en un 53% y en ese último año las importaciones llegaron a proveer aproximadamente
el 50% del consumo estadounidense (ver cuadro 1).
Ante esa realidad, la industria y el Gobierno de EE.UU. han debido reaccionar
mediante el diseño y la ejecución de una estrategia que les posibilite su supervivencia en los
años venideros. Los términos del Acuerdo de los Textiles y el Vestido (ATV) de la Organización Mundial de Comercio (OMC), así como los alcances del Tratado de Libre Comercio de
América del Norte (TLCAN), son reflejo de esa estrategia. Ambos instrumentos jurídicos
han tenido un incuestionable impacto en las decisiones de las empresas del sector y en los
flujos comerciales de estos productos, principalmente en el comercio entre EE.UU. y sus
principales socios. Junto a dichos instrumentos ha jugado también un papel esencial la
Iniciativa para la Cuenca del Caribe (ICC) y el Programa de Acceso Especial del que disfrutan los países que se benefician de ella.
EL ACUERDO DE LOS TEXTILES Y EL VESTIDO DE LA OMC
Uno de los resultados más importantes de la VIII Ronda de Negociaciones Comerciales Multilaterales (Ronda Uruguay) fue la adopción del Acuerdo de los Textiles y el
Vestido de la OMC, con el cual se dio conclusión al régimen contemplado por el llamado
Acuerdo Multifibras (AMF). El AMF había hecho posible que este importante sector quedara excluido de las reglas y principios del sistema multilateral de comercio, vigente desde el
año 1947,1 aminorando con ello las preocupaciones de la industria de los países de altos
ingresos ante las presiones ejercidas por las importaciones crecientes de los países con salarios relativamente más bajos.
El AMF se adoptó en el año 1974,2 bajo los auspicios del Acuerdo General de
Aranceles y Comercio (GATT), con el propósito de permitirle a los países importadores, en
particular a EE.UU., Canadá y a los que conforman la Unión Europea, negociar o imponer
unilateralmente restricciones cuantitativas (cuotas) contra las importaciones de productos
textiles y de la confección provenientes de los países en vías de desarrollo. De conformidad
con este acuerdo, las cuotas eran establecidas país por país y selectivamente, dando lugar
a un régimen esencialmente discriminatorio. Para el año 1994, el AMF había sido suscrito
por cuarenta y cinco países y se conformaba como uno de los elementos más sobresalientes
de las relaciones del comercio Norte-Sur (Hoekman y Kostecki [1995], p. 207-208). En los
últimos años del AMF, EE.UU. tenía cuotas de importación con 41 países,3 cubriendo aproximadamente el 70% de los embarques de esos países (Schott [1994] p. 58). En 1995, el
40% de las importaciones de textiles (US$18.000 millones) y el 50% de las importaciones
de productos de la confección (US$15.400 millones) de EE.UU. se encontraban sujetas a
cuotas (Shelton y Wallace [1996]).
Con el lanzamiento de la Ronda Uruguay, la incorporación del comercio de los
textiles y el vestido a las normas y disciplinas del sistema multilateral se constituyó en uno
de los objetivos más importantes de los países en desarrollo4 y en un instrumento de negociación muy útil, pues se consideró indispensable lograr un acuerdo en este sector como
condición para poder aceptar la inclusión de los nuevos temas, particularmente el del comercio de servicios y el de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio, los cuales eran de interés especial para los países industrializados. Los resultados de la
20
negociación se reflejan en el ATV, un acuerdo que contiene las disposiciones que han de
aplicarse durante un período de transición de diez años, desde 1995 hasta el año 2004,
luego del cual tendría lugar la plena integración de este sector.5
El ATV dispone la incorporación de los productos textiles y de la confección en
tres etapas. A partir del año 1995, cada país integró a las normas y disciplinas de la OMC
un 16% de los productos importados en 1990 y que estuvieran cubiertos por el ATV. En
1998 la integración abarcó un 17% de esos productos y en el año 2002 se integrará un
18%. A partir del primero de enero del año 2005 se integrará el 49% restante (ATV, Art.1,
párrafos 6 y 8). Durante el período de transición los productos que todavía no han sido
integrados podrían ser objeto de restricciones cuantitativas, mediante la aplicación de medidas de salvaguardia, en cuyo caso los montos de las cuotas se beneficiarían de incrementos anuales sustanciales (ATV, Art.1, párrafos 13 y 14).
La integración alcanzada durante los primeros tres años de vigencia del ATV ha
sido bastante modesta, en razón de, al menos, dos factores. En primer término, el número
de productos cubiertos por el ATV es mayor que el número de productos que cubría el
AMF, permitiendo con ello la “integración” de productos que anteriormente no habían
estado restringidos. En segundo lugar, dado que el ATV permite que cada país determine
unilateralmente cuáles productos integrará en cada una de las etapas, ha sido posible que
la integración se haya dado en aquellos subsectores poco problemáticos para el país importador. El caso de EE.UU. es revelador, pues su compromiso de integración durante las tres
primeras etapas se refiere esencialmente a productos que nunca han estado sujetos a cuotas, a productos con cuotas ya vencidas, o a productos que estuvieron bajo cuotas que
fueron subutilizadas. En contraste, el 94% de los productos a ser integrados luego del 1 de
enero del año 2005 son productos actualmente bajo cuota; se trata principalmente de
productos de algodón y fibra sintética -los productos básicos estadounidenses- así como
productos de lana de una gran sensibilidad (Shelton y Wallace [1996]). El propio presidente
Clinton manifestó por escrito la intención de su Administración de no integrar productos
sensibles sino hasta el final del período de transición.6
El ATV no resuelve el problema del alto proteccionismo arancelario. En EE.UU.
los aranceles aplicables a los productos de confección se reducirán únicamente en un
9,2% y su promedio será de un 18%, aún luego de que los compromisos de la Ronda
Uruguay se implementen (Schott [1994]). Esto significa que cuando se desmantele el
sistema de cuotas, las barreras arancelarias y, en consecuencia los regímenes arancelarios
preferenciales, podrían seguir siendo un factor determinante en el comportamiento de
los flujos de comercio. Es relevante también señalar que en tanto China y Taiwan no
lleguen a ser miembros de la OMC, sus productos, que representan una parte importante
del comercio mundial, no se verán beneficiados de la liberalización acordada en el ATV.
En 1995, las importaciones de productos textiles y de la confección desde China y Taiwan
representaron el 14% y el 6% respectivamente de las importaciones totales de EE.UU. de
estos productos (Shelton y Wallace [1996]).
Por otro lado, el uso de los mecanismos de salvaguardia permitidos por el ATV
durante el período de transición -y el consiguiente establecimiento selectivo de cuotaspuede provocar también un retraso importante en la liberalización de este sector. De conformidad con el ATV, cualquier miembro puede aplicar una medida de salvaguardia de
transición en tanto se demuestre que las importaciones de determinado producto han aumentado en tal cantidad que causan o amenazan realmente causar un perjuicio grave a
la rama de la producción nacional que produce bienes similares y/o directamente competi-
21
dores. Se supone que esta salvaguardia de transición deber ser aplicada con la mayor moderación posible y su duración no debe sobrepasar los tres años (ATV, Art.6).
Todo lo anterior no significa, sin embargo, que el ATV no haya tenido efectos en
la toma de decisiones de las empresas de los países importadores. Muy por el contrario,
resulta evidente que el período de transición ha sido utilizado por las empresas estadounidenses para consolidar una estrategia que se ha venido poniendo en práctica desde hace ya
varios años. Es más, algunas de las acciones tomadas por el Gobierno de EE.UU. durante los
primeros años de vigencia del ATV son muestra palpable del compromiso de ese gobierno
para dejar plasmada esa estrategia (veáse recuadro: El caso de Costa Rica).
EL TRATADO DE LIBRE COMERCIO DE AMÉRICA DEL NORTE
El 1 de enero de 1994 entró en vigencia el Tratado de Libre Comercio de América
del Norte (TLCAN), suscrito entre Canadá, EE.UU. y México. El Anexo 300 B del Capítulo
III del TLCAN regula el comercio de los textiles y el vestido y establece un régimen que
pretende la liberalización paulatina de este sector. Dada la larga historia de proteccionismo
en el sector de los textiles y el vestido estadounidense, no fueron de extrañar las expresiones de preocupación de algunos de los representantes de la industria durante la negociación del acuerdo. Sin embargo, tales expresiones no fueron unánimes, pues otros representantes veían en el TLCAN la oportunidad idónea para que la industria estadounidense pudiera tomar ventaja de las diferencias salariales y destrezas laborales del país vecino y, de
esa manera, competir exitosamente frente a sus rivales asiáticos (Hufbauer y Schott [1992]).
De hecho, entre EE.UU. y México existía desde mucho antes del TLCAN una industria de la confección semi-integrada. El 90% de las exportaciones mexicanas de textiles y
confección dirigidas a EE.UU., pre-TLCAN, tenían su origen en el programa de las maquiladoras
(Hufbauer y Schott [1992] p. 267) el cual había sido creado desde el año 1965. Mediante
este programa se tomaba ventaja de la mayor productividad del sector textil estadounidense
y de la del sector de confección mexicano, en este último caso debido principalmente a los
más bajo salarios prevalecientes, los cuales eran en general comparables con los de muchos
países asiáticos. Estas exportaciones mexicanas ingresaban al mercado estadounidense al
amparo del régimen 9802.00.80 de su sistema arancelario (anteriormente denominado régimen 807), gracias al cual los impuestos de importación se tasan únicamente sobre el valor
agregado en el extranjero y no sobre los componentes estadounidenses que se utilizan para
el ensamble.7 De esta manera, el arancel aplicable a los productos de la confección se veía
sustancialmente reducido de un 22% a un 6% en promedio.
Además de disfrutar de ese régimen arancelario, el sistema de cuotas de importación establecido en el marco del AMF se veía también flexibilizado mediante la puesta en
práctica de un régimen especial (special regime), acordado entre esos dos países en el año
1988 al amparo de su Acuerdo Marco suscrito en 1987.8 De conformidad con este régimen, EE.UU. otorgaría cuotas sustancialmente más amplias a los productos de la confección provenientes de México, en tanto dichos productos fueran ensamblados con telas
hechas y cortadas en EE.UU. Para beneficiarse de este sistema, los productos similares que
fueran hechos con tela no estadounidense o con tela cortada fuera de EE.UU. debían, sin
embargo, estar sujetos a restricciones cuantitativas de conformidad con las disposiciones
del AMF. Es decir, el establecimiento de cuotas para los productos manufacturados con tela
no estadounidense o cortada fuera de EE.UU. era una condición necesaria para poder disfrutar del régimen especial para el producto específico. De esta manera, mientras por un
lado se restringía el uso de tela no estadounidense, por la vía del sistema de cuotas del
22
AMF, por el otro se promovía el uso de tela de ese origen y cortada en EE.UU. Este régimen
especial hizo posible que las exportaciones estadounidenses de tela hacia México se
incrementaran en un 47% entre 1988 y 1990, y que en ese último año el déficit comercial
bilateral sufrido por EE.UU. en el sector de la confección (US$$167-200 millones) se viera
más que compensado por un superávit en el sector textil (US$$352 millones) (Hufbauer y
Schott [1992], p. 272). Con crecimientos anuales promedio de 25% durante los últimos
ocho años, las exportaciones estadounidenses de productos textiles y de la confección a
México pasaron de US$180 millones en 1985 a US$2.300 millones en 1994.
Es partiendo de esa realidad comercial que deben analizarse las disposiciones del
TLCAN y entender sus alcances. De conformidad con este acuerdo, los aranceles que pesan
sobre los bienes que cumplan con la regla de origen (los llamados productos originarios) se
reducirán progresiva y gradualmente durante un período de diez años. Para la mayor parte
de los productos, la regla de origen aplicable es la de “hilaza en adelante” (yarn forward
rule), esto es, que sólo se verán beneficiados con el trato arancelario preferencial aquellos
productos textiles y de la confección que han sido manufacturados en alguno de los países
de América del Norte, a partir de hilaza fabricada en alguno de esos países. Dadas las
condiciones que antecedieron el comercio de este sector entre EE.UU. y México no es
sorprendente que las autoridades mexicanas hayan aceptado una norma de origen estricta
(Orme [1996] p. 95). Adicionalmente, el acuerdo dispone que los productos que se beneficiaban del régimen especial, esto es, aquéllos manufacturados con tela fabricada y cortada en EE.UU., gozan de un régimen de exención arancelaria desde su entrada en vigencia.
Estos bienes ingresan bajo la partida arancelaria 9802.00.90.
Por otro lado, los productos que cumplan con esa misma regla de origen o que
estuvieran dentro del régimen especial, no están tampoco sujetos a cuota alguna desde la
entrada en vigencia del acuerdo. Asimismo, aquéllos que no cumplan con la regla específica de origen del TLCAN, pero que sufran un proceso de transformación sustancial,9 disfrutarán de un proceso paulatino de levantamiento de las cuotas que rematará en una eliminación de la mayoría de las restricciones aplicables a los productos de la confección a partir
del sexto año del acuerdo. El TLCAN establece, sin embargo, un proceso de transición de
diez años, durante el cual EE.UU. podría imponer cuotas de importación contra los productos mexicanos que no cumplan con la regla de origen del TLCAN.
Finalmente, los productos de la confección, hechos de algodón, fibra sintética y
lana, que no cumplan con la regla de origen se beneficiarán de un trato arancelario preferencial, en cantidades limitadas, mediante el mecanismo de los niveles de preferencia arancelaria o tariff preference levels (TPLs).
EL PROGRAMA DE ACCESO ESPECIAL
En el año 1984 se estableció la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC),10 mediante la cual EE.UU. concede un trato arancelario preferencial en favor de los productos
provenientes de 24 países de la región centroamericana y del Caribe. La ICC beneficia
prácticamente a la totalidad de los productos de estos países, con algunas excepciones.
Entre los productos excluidos de dicho beneficio arancelario se encuentran los productos
textiles y de la confección, lo cual no viene sino a confirmar el carácter altamente sensitivo
que se le otorga al comercio de este sector.
Dicha exclusión no impide, sin embargo, que las exportaciones de dichos países
hayan sido beneficiadas del trato arancelario especial que se establece en la partida
9802.00.80 del sistema arancelario estadounidense, explicado anteriormente. Además, desde
23
el 11 de junio de 1986,11 la Administración estadounidense puso en vigencia el denominado Programa de Acceso Especial (Special Access Program), un programa similar al del régimen especial que luego se estableció para los productos ensamblados en México, pero, en
este caso, en favor de los países beneficiarios de la ICC.12 De conformidad con este programa, los productos de la confección provenientes de los países de la ICC, que sean ensamblados con tela fabricada y cortada en EE.UU., podrán disfrutar de cuotas de importación
más amplias, esto es, de niveles de acceso garantizado o guaranteed access levels (GAL).
Se trata, en realidad, de niveles de restricción que en la práctica se tornan en cuotas ilimitadas, dada la facilidad con el Gobierno de EE.UU. que las incrementa ante la solicitud del
país interesado.13 Al igual que en el caso del régimen especial, para poder beneficiarse de
este programa es necesario que los productos similares que no utilicen tela fabricada y
cortada en EE.UU. estén sujetos a cuotas de importación al amparo del AMF.
II. ESTRATEGIA PARA CAMBIAR LAS FUENTES DE ABASTECIMIENTO GLOBAL
Como se indicó anteriormente, los cambios experimentados durante los últimos
años en los flujos comerciales de EE.UU. no son obra de la casualidad. Son el resultado de
un conjunto de medidas que responden a una estrategia diseñada desde hace varios años y
que ha sido implementada coordinadamente por las compañías del sector, así como por el
Gobierno de EE.UU. (Mortimore y Zamora [1998] p. 46), utilizando para ello distintos
instrumentos de política comercial.
LA ESTRATEGIA
La estrategia parte de reconocer las debilidades del sector y de aceptar una
realidad comercial insoslayable.14 En primer término, la industria textil estadounidense es
un sector claramente diferenciado del sector de la confección. Mientras la industria textil
ha logrado permanecer relativamente competitiva mediante la incorporación de los avances
tecnológicos en sus procesos productivos (Lall y Mortimore [1997])15 y está geográficamente localizada en Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia, el sector de la
confección, cuya competitividad depende en grado sumo del costo de la mano de obra
empleada en el proceso productivo, ha venido enfrentando un constante deterioro desde
hace ya varios años. Nueva York, Pennsylvania y California tienen las concentraciones
más grandes de trabajadores en la producción de estas manufacturas (Hufbauer y Schott
[1992] p.266). Este sector de la confección se caracteriza por la existencia de una gran
cantidad de pequeños establecimientos que conviven con grandes compañías con diversos grados de integración vertical.
Se hace necesario, sin embargo, hacer una distinción entre tres diferentes tipos de
firmas en el mercado de la confección: los detallistas, los comercializadores de productos de
marca y los manufacturadores de los productos de marca. Los detallistas (Wal-Mart; K-mart,
Sears, JC Penney‘s, The Limited, The Gap) son los grandes importadores, los cuales no se
involucran en la manufactura de las prendas pero juegan un papel trascendental en el comportamiento del mercado al emitir las órdenes de compra. Los comercializadores de productos de marca (Liz Claiborne, Donna Karan, Polo, Tommy Hilfiger, Nike) son, en realidad,
manufacturadores que no cuentan con plantas de producción propias que siempre han contratado gran parte de su producción en el extranjero. Finalmente, los manufacturadores de
productos de marca (Sara Lee, Levi Strauss, VF Corporation, Fruit of the Loom) son
manufacturadores de bienes estandarizados que realizan la producción de sus prendas en
24
plantas de su propiedad o bajo su control, originalmente en EE.UU. y posteriormente también en el extranjero (Gereffi [1997]). En los dos primeros casos, las firmas contratan la
producción del bien en el extranjero utilizando básicamente la modalidad de “paquete completo”, en la que al contratista extranjero se le encarga la confección de la pieza y éste es el
responsable de proveer todos los materiales y de producir la prenda. En el caso de los
manufacturadores de productos de marca la modalidad utilizada ha sido la de encargar el
ensamble de las piezas con la tela que ellos mismos proveen una vez ya cortada en EE.UU.;
el ensamble es llevado a cabo en plantas de su propiedad o bajo su control o por compañías
subcontratadas que ostentan un alto grado de dependencia con los primeros.
La creciente e irreversible desventaja comercial que ha venido evidenciando el
sector manufacturero de la confección estadounidense ha provocado la introducción de
gran cantidad de barreras arancelarias y no arancelarias tendientes a prolongar artificialmente
su competitividad, frente al peligro que representa la competencia externa, en especial la
de algunos países asiáticos (Lall y Mortimore [1997]). Esta falta de competitividad del sector de la confección puede llegar a afectar también al relativamente más competitivo sector
textil, en tanto las prendas de vestir importadas utilicen telas de origen no estadounidense,
como sucede en el caso de esa producción de prendas de vestir en los países asiáticos.16 En
efecto, los manufacturadores asiáticos, en su gran mayoría, no utilizan telas ni componentes hechos en EE.UU. en la producción de prendas de vestir que luego son enviadas al
mercado estadounidense (USITC [1997]). De esta manera, una disminución en el consumo
de prendas de vestir estadounidense, puede llegar a provocar, a su vez, una pérdida de
mercado para el sector productor de sus insumos. Se trata, entonces, de dos problemas
distintos pero que están íntimamente relacionados entre sí. El reto se torna especialmente
grave ante la perspectiva de enfrentar en el mediano plazo un verdadero desmantelamiento
total del sistema de cuotas (USITC [1998] p.14) cuyo fin ha sido, en principio, acordado por
los países miembros de la OMC.17 Enfrentar exitosamente lo que algunos han llamado el
“desafío asiático”18 19 se constituyó, entonces, en uno de los objetivos más importantes de
la industria estadounidense.
Ahora bien, si, como se ha indicado, el mayor problema que enfrenta el sector de
confección estadounidense reside básicamente en el alto costo de su mano de obra,20 21 era
de esperar que las firmas manufactureras estadounidenses buscaran diversificar sus lugares
de producción, seleccionando para ello países en vías de desarrollo con abundancia de este
factor, de forma tal que pudieran combinar y reducir sus costos de producción. Esto es
especialmente sencillo de llevar a cabo en el sector de la confección, en el que las destrezas
requeridas son relativamente simples y la inversión es baja. Sin duda, las compañías
manufacturadoras más grandes22 tenían de sobra la capacidad y los recursos necesarios
para diseñar y ejecutar una estrategia tendiente a preservar y mantener su participación en
el mercado estadounidense (Torres [1997] p. 8). De hecho, ese proceso se inició desde
finales de la década de los años cincuenta, cuando las firmas estadounidenses empezaron a
trasladar operaciones primero a Japón y luego a Hong Kong, Corea del Sur y Taiwan. Ese
traslado, sin embargo, no se llevó a cabo mediante una inversión directa en esos países de
Asia, sino mediante la figura de los contratos de manufactura (paquete completo). Así, los
manufacturadores estadounidenses y más tarde incluso los detallistas, lograron que las
prendas fueran producidas en Asia, aún cuando ellos no fueran los propietarios de las plantas (Bonacich y Waller [1994] p. 21). Posteriormente, cuando los costos en dichos países de
Asia aumentaron y las restricciones a la importación dificultaron el acceso al mercado estadounidense, los contratistas asiáticos buscaron otros sitios con costos de producción más
25
bajos y comenzaron a subcontratar en otros países. China, Sri Lanka, Tailandia, India,
Indonesia, Malasia, Bangladesh, etc. incursionan, así, como importantes proveedores del
mercado de EE.UU. Todo lo anterior se ve reflejado en un incremento muy grande de las
importaciones provenientes de los países de Asia y es, entonces, cuando el “desafío asiático” empieza a tomar forma y surge la necesidad de contener su emergente poderío económico (Bonacich y Waller [1994] p. 85-86).
LOS INSTRUMENTOS
Los instrumentos utilizados para llevar adelante la estrategia de los manufacturadores más importantes de EE.UU. cubren un amplio espectro que va desde continuar con
la búsqueda de protección en el mercado local mediante el sistema de cuotas que permite
el sistema multilateral, hasta el diseño de una reestructuración de sus métodos productivos.
Esta reestructuración incluye, a su vez, varios elementos: por un lado, el mejoramiento de la
eficiencia mediante la adopción de nuevas tecnologías y técnicas organizativas; y, por el
otro, el aprovechamiento de las ventajas comparativas de los países en vías de desarrollo
mediante inversión directa en plantas de producción en esos países, o el otorgamiento de
licencias o la subcontratación para el ensamble del producto final (Lall y Mortimore [1997]).
Pero, aun cuando dicha estrategia mejorara la posición competitiva del sector
de prendas de vestir, para el sector textil era necesario también asegurarse a toda costa
que el ensamble de dichas prendas se hiciera con componentes estadounidenses, especialmente en aquellos casos en que el manufacturador no se encuentra verticalmente integrado. Debía cerrarse la posibilidad de que se recurriera a la utilización de tela de origen
asiático; de ahí la necesidad de establecer mecanismos efectivos para tales propósitos. Las
cifras sobre comercio exterior de los últimos años y la reestructuración de las fuentes de la
oferta en el mercado estadounidense son prueba de que los mecanismos utilizados han
dado muy buenos resultados.
Los regímenes preferenciales
La estrategia estadounidense no es nueva. El régimen 9802.00.80 fue establecido en el año 1963 y desde entonces ha sido utilizado por la industria de ese país como
un mecanismo para mejorar su posición competitiva, sacando provecho de la mano de
obra relativamente más barata de otros países y reimportando el producto final contra el
pago de una tarifa arancelaria preferencial, según se ha explicado. La ventaja arancelaria
que este régimen ofrece es particularmente importante en el sector de la confección,
dado los altos aranceles que todavía prevalecen. Se estima que en estos casos la carga
impositiva efectiva se reduce a menos de un 6% (USITC [1998] p. 9-3), afectando negativamente las condiciones competitivas de las importaciones de productos de la confección provenientes de los países asiáticos, toda vez que éstas raramente contienen componentes estadounidenses.23
Sin embargo, no es sino hasta mediados de los años ochenta, una vez que las
negociaciones de la Ronda Uruguay se inician y se vislumbra un posible desmantelamiento
del sistema del AMF, que se lanza, por un lado, el Programa de Acceso Especial y, poco
tiempo después, el Régimen Especial. Ambos programas están abiertamente dirigidos a
promover el uso de tela fabricada y cortada en EE.UU. mediante el otorgamiento de una
preferencia de carácter no arancelario adicional al de la preferencia arancelaria que ya se
otorgaba: una cuota de acceso prácticamente ilimitada en tanto la actividad se circunscriba
26
al ensamble de piezas elaboradas con tela fabricada y cortada en EE.UU. De esta manera
los manufacturadores estadounidenses aprovechan no sólo la mano de obra relativamente más barata de los países vecinos y la ventaja arancelaria que les brinda el régimen
9802.00.80, sino que, además, se les garantiza un acceso ilimitado al mercado estadounidense.24 25 Además, estos esquemas de producción compartida con los países de la
región (México y los países de la ICC) tienen un impacto en los costos de transporte y en
la capacidad para responder más rápidamente que las compañías que importan de Asia
(USITC [1998] p. 9-3). Es decir, en un ambiente altamente competitivo como es el de la
venta al detalle de productos de la confección, aquellos manufacturadores estadounidenses que han trasladado parte de su producción a esta región se encuentran en una
mejor posición para competir, toda vez que, dada su cercanía, logran ahorros importantes en los costos de transporte y, sobre todo, en la posibilidad de responder más rápidamente a las crecientes demandas de sus clientes. La ubicación geográfica se constituye
así en una importante ventaja frente a los países asiáticos.
Finalmente, poco antes de cerrarse las negociaciones que dan lugar al ATV y al
período de transición que llevaría a una integración de este sector con las normas y disciplinas del GATT a partir de 2005, se le abre paso al TLCAN. Ya desde finales de 1991,
varios grupos textiles y de la confección habían expresado sus recomendaciones para el
TLCAN. El United States Apparel Industry Council (USAIC), una organización de empresas estadounidenses de la confección con plantas en el extranjero, recomendó desde ese
entonces que para beneficiarse de las preferencias del TLCAN, los productos deberían ser
necesariamente ensamblados en un país del TLCAN, a partir de tela fabricada y cortada
también en un país del TLCAN. USAIC recomendaba además la extensión de dichos beneficios a los países de la ICC, y la eliminación inmediata de aranceles y restricciones
cuantitativas a los productos que calificaban para el Programa de Acceso Especial. Por su
parte, las recomendaciones del American Textile Manufacturers Institute (ATMI)26 y de
la American Apparel Manufacturers Association (AAMA)27 eran, en cierto sentido, similares a las de USAIC, aunque estas agrupaciones clamaban por reglas de origen todavía
más estrictas, pues en un principio se exigía que los productos textiles beneficiados fueran únicamente aquéllos producidos con algodón de alguno de los países del TLCAN
("down to the cotton ball rule"). Posteriormente la posición fue suavizada en favor del
criterio de “hilaza en adelante” (“yarn forward rule”) (Hufbauer y Schott [1992] p. 276),
criterio que, como se ha indicado, es el que prevalece en el TLCAN.
Recientemente los representantes de los sectores textiles y de la confección estadounidense han manifestado abiertamente su satisfacción por los resultados obtenidos con
el TLCAN. El ATMI ha señalado que su apoyo al TLCAN obedece a que éste se ha constituido en un medio efectivo para incrementar las exportaciones de textiles estadounidenses y
para fortalecer la industria nacional en una era de implacable y creciente competencia a
nivel mundial. Es más, dicha asociación aboga por que el régimen del TLCAN sea extendido
en favor de los países de la ICC.28
Por su parte, la AAMA ha indicado sin ambages que para poder competir con las
importaciones provenientes de países con bajos salarios, los manufacturadores estadounidenses han debido trasladar parte de su producción a México y a los países de la ICC, pues
ello les permite reducir el promedio de sus costos de producción. Su presidente expresamente señaló ante el Congreso de EE.UU. que, con el TLCAN, el objetivo de su asociación
había sido modificar las fuentes de la oferta desde el Lejano Oriente hacia el Continente
27
Americano, pues en este caso habría un involucramiento de firmas estadounidenses en el
proceso productivo, para concluir diciendo que el TLCAN, junto con los países de
Centroamérica y el Caribe, estaba logrando ese cometido. No es de sorprender, por ello,
que AAMA también haya promovido con interés la extensión de las condiciones del TLCAN
a los países de la ICC.29
Así, primero el programa 9802.00.80, y luego el Programa de Acceso Especial
para los países de la ICC, así como el Programa del Régimen Especial para los productos
mexicanos y posteriormente el TLCAN, han sido instrumentos considerados altamente efectivos para la consecución de los objetivos propuestos.30 Dichos regímenes preferenciales
han servido como incentivo para promover la inversión directa en estos países y para
incentivar el consumo de telas estadounidenses en México y en los países de la ICC, asegurándose que cualquier aumento significativo de sus exportaciones esté ligado al uso de la
tela estadounidense.
El sistema multilateral
La industria estadounidense, apoyada por su Gobierno, ha sabido igualmente
sacar ventaja del sistema multilateral de comercio. El régimen de cuotas instaurado hace ya
varias décadas y ahora prorrogado hasta el año 2005, a través del ATV, ha sido también un
instrumento eficaz para limitar, en alguna medida, el crecimiento de las importaciones,
particularmente de aquéllas que no utilizan componentes estadounidenses. Para el año
1998, EE.UU. tenía impuestas más de 1.000 cuotas, limitando el comercio de 46 países.
Esas cuotas restringen el 51% del total de las importaciones de textiles y vestido de EE.UU.
Otro 28% de esas importaciones son potencialmente objeto de restricciones (IDS [1998] p.
9). Además, tal y como se explicó anteriormente, el programa de integración planteado por
el Gobierno de EE.UU. asegura que una liberación efectiva no se produzca, si es que ésta
llega finalmente a producirse, sino hasta en la última etapa del proceso, ya que sólo un
poco más del 7% del total de las importaciones fue integrado en la primera y segunda
etapas del ATV, mientras que un 14% de ese comercio atañe a importaciones provenientes
de Europa, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y otros países, cuyos productos no son objeto de cuota (IDS [1998] p. 9). El sistema ha sido especialmente efectivo para controlar las
importaciones provenientes de los países asiáticos.
Es en ese contexto que, durante el año 1997, EE.UU. inició cuatro procesos de
consulta. Dos de ellas al amparo del ATV,31 en ambos casos contra países asiáticos. Esto
significó un aumento en el número de consultas realizadas en relación con el año 1996,
pero en nada se compara con los 24 procesos de consulta iniciados en 1995, primer año de
vigencia del ATV (USITC [1998] p. 4-24). De hecho, EE.UU. fue el único miembro de la
OMC que utilizó el mecanismo de salvaguardia del ATV durante ese primer año, resultando
en la imposición de cuotas para las exportaciones de India, Sri Lanka, Turquía, Colombia,
República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Honduras, Jamaica y Costa Rica (Shelton y
Wallace [1996] p. 10). El caso de Costa Rica es de particular importancia, por cuanto refleja
con toda claridad la estrategia de la industria estadounidense y el apoyo que recibe por
parte de las autoridades gubernamentales esa estrategia.
28
EL CASO DE COSTA RICA
Ante presiones de la compañía Fruit of the Loom, EE.UU. llamó a consultas a
varios países beneficiarios de la ICC, entre ellos Costa Rica, con el objeto de
imponerles restricciones cuantitativas. EE.UU. pretendió aprovechar la ocasión para asegurarse la utilización de tela estadounidense en la producción de
prendas de vestir en la región de la Cuenca del Caribe, en este caso mediante
la utilización del sistema multilateral recién creado. De hecho, Costa Rica
exportaba a EE.UU. ropa interior confeccionada con tela fabricada y cortada
en EE.UU. que luego era reimportada bajo la partida arancelaria 9802.00.80.
La totalidad de la producción costarricense era realizada por firmas manufacturadoras estadounidenses instaladas en Costa Rica. El gobierno de EE.UU.
ofrecía al de Costa Rica una cuota GAL “muy generosa” a cambio que se
accediera a reducir sustancialmente cualquier posibilidad de confeccionar ropa
con tela no estadounidense. Sin embargo, Costa Rica no estuvo dispuesta a
aceptar restricciones a sus exportaciones sin que previamente EE.UU. cumpliera con su obligación de demostrar el daño que estaban causando o amenazando con causar las exportaciones costarricenses a la industria norteamericana, requisito éste exigido por el ATV. El diferendo fue resuelto por el Organo de Solución de Diferencias de la OMC en favor de Costa Rica. Luego de
este caso, EE.UU. desechó este instrumento.
Nuevas normas de origen
La estrategia se ve complementada con los cambios que el Gobierno de EE.UU.
acordó en el año 1996 en materia de reglas de origen aplicables al sector textil y de la
confección. La modificación a las reglas de origen obedece a que la industria textil y de la
confección estadounidense consideraba que los proveedores extranjeros estaban dividiendo sus operaciones productivas de una manera tal que les hacía posible evadir el sistema de
cuotas (USITC [1998] p. 4-24). De conformidad con los cambios introducidos, el producto
importado en EE.UU. se carga ahora contra la cuota del país en donde se ensambla la
prenda y no contra la cuota del país en donde sus componentes han sido cortados (como
estipulaban las reglas anteriores). Con ello se pretende igualmente restringir las importaciones provenientes de Asia (que, como se ha indicado, exportan prendas que no utilizan tela
estadounidense), al provocar que prendas cortadas en países como Hong Kong, Taiwan o
Singapur, cuyas cuotas están siendo subutilizadas debido a la pérdida de competitividad
que estos países han evidenciado en los últimos años, deban ser ahora contabilizadas contra las cuotas del país en donde se ensamblan dichas piezas, esto es, de China, cuyas cuotas
muestran un grado de utilización muy elevado y se encuentran sujetas a porcentajes de
crecimiento muy moderados (Shelton y Wallace [1996]).32
Acuerdos bilaterales con China
China no es miembro de la OMC y, como tal, su comercio no se encuentra regulado ni se beneficia de las disposiciones que conforman el sistema multilateral de comercio,
29
incluyendo el ATV. China es considerado, sin embargo, el país que mayor peligro representa para el sector textil y de la confección estadounidense y su comercio se encuentra regulado mediante la adopción de distintos acuerdos bilaterales. Se anticipa, por ello, que llegado el momento en que China se incorpore al sistema multilateral, EE.UU. logrará haber
negociado con ese país algún esquema que les permita aminorar el impacto que representaría la liberalización del comercio mundial de los textiles y la confección.
En todo caso, interesa ahora resaltar que el 1 de febrero de 1997, EE.UU. llegó a
una serie de acuerdos bilaterales con China, todos referentes al comercio de textiles y el
vestido (USITC [1998] p. 4-26). Uno de esos acuerdos extendió el plazo de las cuotas
aplicables a los productos chinos hasta diciembre del año 2000 y redujo el monto de las
cuotas de aquellos productos que, según reportes de las autoridades estadounidenses, son
objeto de “triangulación”.33 En la actualidad, poco más del 10% de las categorías sujetas
a cuotas de importación a EE.UU. se refieren a productos de China (Journal of Commerce
[6 de abril de 1998]).
Paridad con el TLCAN o mejoramiento de la ICC
Un eslabón más de esta estrategia lo constituyen los diversos proyectos de “paridad con el TLCAN” o “mejoramiento de la ICC” que han circulado durante los últimos
años. Dichos proyectos, aún cuando varían en su contenido,34 en esencia, lo que pretenden es que las importaciones de confección provenientes de los países de la ICC, que utilicen telas estadounidenses o telas originarias, se vean sometidas a un tratamiento arancelario y no arancelario preferencial, semejante al aplicable a las importaciones provenientes
desde México en razón del TLCAN.
Esta es una iniciativa generada aún antes de la aprobación del TLCAN, ante el
temor expresado por quienes anticipaban una desviación del comercio y de la inversión
en favor de México y en detrimento de los países de la ICC. Sin embargo, el otorgamiento de un trato preferencial a los productos textiles y de la confección de la región requiere
necesariamente de la venia de los sectores estadounidenses afectados y ese apoyo sólo
es posible si el tratamiento se estructura de una manera tal que convenga a sus propios
intereses. De esta manera, este proyecto se convirtió rápidamente en parte de la estrategia de la industria textil y de la administración estadounidense tendiente a promover la
utilización de tela fabricada en EE.UU. en todos aquellos procesos de ensamble realizados
en los países de la Cuenca del Caribe (Gonzalez [1997] p. 96). La estrategia resulta evidente en las disposiciones de los proyectos elaborados por la administración en febrero
de 1996, denominado Caribbean Basin Trade Security Act (II), y, particularmente, en el
de junio de 1997, denominado United States – Caribbean Basin Trade Enhacement Act.
En este último proyecto las condiciones de acceso que se ofrecen para los productos de la
ICC son más restrictivas que las del TLCAN, mientras que los condicionamientos para
poder disfrutar de ellas son grandes (Gonzalez [1997]). En él incluso se preveía que para
compensar las cantidades de textiles y vestido que ingresaran libres de cuotas a EE.UU.
(aquéllas que cumplieran con la regla de origen del TLCAN o que fueran fabricados con
tela hecha a partir de hilaza estadounidense y cortada en EE.UU.), el Presidente (de EE.UU.)
podía reducir, prácticamente en forma unilateral, las cuotas que los países beneficiarios
tuvieran en ese momento. Es decir, una vez más, es palpable el propósito de que el mayor
acceso que podría brindarse en favor de los productos de la confección manufacturados
en la región estaría sujeto primordialmente a que en su producción se utilice tela estadounidense y que, a cambio de ello, debían reducirse las cuotas no condicionadas a utilizar
30
tela de algún origen determinado, esto es, cuotas que dejaran abierta la posibilidad de
utilizar tela de origen asiático.35
Por lo anterior, no deben extrañar las manifestaciones de respaldo que el concepto de “paridad con el TLCAN” recibe de parte de los sectores textil y de la confección
estadounidense. Las mismas razones que motivan el apoyo de estos sectores en favor del
TLCAN, son aplicables al esquema que se pretende estructurar en favor de las importaciones provenientes de los países de la ICC.36 Es más, el sector manufacturero estadounidense
considera que el mejoramiento de las condiciones de acceso de los productos textiles y de la
confección de los países de la ICC es una urgente prioridad, por constituir un estímulo para
el esquema de producción compartida entre EE.UU. y estos países. Repitiendo las palabras
recientemente utilizadas por los representantes del AAMA, estos arreglos han provocado la
creación de un mercado cautivo para los productos estadounidenses.37 De esta manera, las
razones por las que la industria textil estadounidense trabaja fuertemente por la aprobación
de esta legislación no deja lugar para dudas: se espera que los logros alcanzados con el
TLCAN se expandan mediante la extensión del trato a los países de la ICC.38
III. LOS RESULTADOS: COMPORTAMIENTO DEL MERCADO ESTADOUNIDENSE
EN LA DÉCADA DE LOS AÑOS NOVENTA
IMPORTACIONES
Textiles y confección
En 1980, las importaciones de EE.UU. de productos textiles y de la confección
fueron de US$9.525 millones. Esta cifra se incrementó a US$21.330 millones en 1985 y a
US$31.540 millones en 1990 (Hufbauer y Schott [1992] p. 204). Las importaciones han
continuado creciendo durante los últimos años: en el año 1994, el total de las importaciones fue de US$39.981 millones, cifra que aumentó a US$43.953 millones en 1995, a
US$45.915 millones en 1996 y a US$54.002 millones en 1997 (USITC [1998]).
En 1994, China era el proveedor más importante con exportaciones por un total
de US$4.931 millones (12,5% de participación en las importaciones). En 1995, las exportaciones de China se redujeron a US$4.800 millones (11% del total de las importaciones),
llegaron a US$4.890 millones (10,6% del total de las importaciones) en 1996 y subieron a
US$6.024 millones en 1997 (11% del total de las importaciones) (USITC [1998]).39 40 Sin
embargo, en el período de doce meses que terminó en setiembre de 1998, esas exportaciones muestran una reducción sustancial al disminuir en 3,73% en comparación con el período de doce meses que finalizó en setiembre de 1997 (Major Shippers Report [1998]).
Por su parte, Hong Kong era en 1994 el tercer proveedor más importante del
mercado de EE.UU., luego de los países de la ICC considerados en su conjunto. Hong
Kong exportó a EE.UU. US$4.406 millones (11% de participación en las importaciones),
pero sus exportaciones se redujeron a US$4.391 millones (10%) en 1995, a US$4.031
millones en 1996 (8,7%), llegando a US$4.100 millones (7,6%) en 1997 (USITC [1998]).
Hong Kong, sin embargo, parece haberse recuperado durante los primeros meses de
1998, pues en el período de doce meses que terminó en setiembre de 1998 se evidencia
un crecimiento del 19,5% en comparación con el período que finalizó en septiembre de
199741 (Major Shippers Report [1998]).
Otros dos proveedores asiáticos de importancia, Taiwan y Corea, vieron disminuir, al igual que Hong Kong, su participación en las importaciones de EE.UU. durante los
31
primeros años de vigencia del TLCAN. En el caso de Taiwan, sus exportaciones a EE.UU.
pasan de US$2.830 millones (7% de participación en las importaciones) en 1994, a US$2.756
millones (6,25%) en 1995, a US$2.732 millones (5,9%) en 1996 y a US$2.812 millones
(5,2%) en 1997. Por su parte, Corea pasa de US$2.449 millones (6,1%) en 1994, a US$2.267
millones (5,1%) en 1995, a US$2.047 millones (4,5%) en 1996 y US$2.288 millones (4,2%)
en 1997 (USITC [1998]). Las causas de esta disminución se relacionan con la escasez de
mano de obra y el incremento de los costos de producción en esos países (USITC [1998] p. 95) y por el bajo crecimiento de sus cuotas (Torres [1997]). No obstante ello, en el período de
doce meses que terminó en setiembre de 1998, Corea muestra una recuperación importante,
con casi un 24% de crecimiento en el sector de la confección en relación con el período de
doce meses que terminó en setiembre de 1997,42 mientras que las exportaciones de Taiwan
siguen estancadas43 (Major Shippers Report [1998]).
Téngase presente también que, al tiempo que Corea, Hong Kong y Taiwan perdían su participación en las importaciones de EE.UU., otros países del Sudeste Asiático la
incrementaban, tal es el caso de Indonesia, Tailandia, Malasia, Filipinas, etc.44 La participación en las importaciones de estos países fue en 1997 de un 11%. Además, si bien la crisis
financiera que afecta a estos países no repercutió de manera importante en su comercio
con EE.UU. en 1997, el impacto de la devaluación de sus monedas sí se podría ver reflejado
en las cifras de 1998 (USITC [1998] p. 9-6). De hecho en el período de doce meses que
finalizó en setiembre de 1998, las exportaciones de estos países muestran un incremento
del 15,15% en comparación con el período que terminó en septiembre de 1997 (Major
Shippers Report [Oct. 21, 1998]).
Ahora bien, durante los tres primeros años de vigencia del TLCAN, México y los
países de la ICC han aumentado sustancialmente sus exportaciones, así como su participación en las importaciones de EE.UU. México, que en 1994, exportó US$1.894 millones
(4,7% de participación en las importaciones), pasó a exportar US$3.036 millones (7%) en
1995, US$4.229 millones (9,2%) en 1996 y US$5.928 millones (10,9%) en 1997 (USITC
[1998]). El ritmo de crecimiento anual de las exportaciones mexicanas, sin embargo, parecía estar sufriendo una disminución importante, pues en el período de doce meses que
venció en setiembre de 1998, el crecimiento fue de un 25% en relación con el mismo
período del año anterior. Esto se compara con ritmos de crecimiento de 60% en 1995 y de
40% en 1996 y también en 1997.45 Por su parte, los países de la ICC, pasaron de exportar
US$4.592 millones (11,5% de participación en las importaciones) en 1994, a exportar
US$5.544 millones (12,6%) en 1995, a US$6.106 millones (13,3%) en 1996 y a US$7.693
millones (14,25%) en 1997 (USITC [1998]) (ver cuadro 2).
Así, para el año 1997, los países de la ICC pasan a ser, en su conjunto, el primer
exportador al mercado estadounidense, seguidos por China y por México, con un 14% y
11% respectivamente (USITC [1998] p. 9-3 a 9-6). De esta manera, puede afirmarse que
el crecimiento de México ha sido mayoritariamente a costa de los proveedores tradicionales de Asia: Hong Kong, Corea y Taiwan (USITC [1997]). Estos tres países disminuyeron su participación en las importaciones de EE.UU. de un 20% en 1995 a un 16% en
1997 (USITC [1998]), mientras que México y los países de la ICC la aumentaron de un
16,2% a un 25,25%. En los primeros seis meses del año 1998, sin embargo, la participación en las importaciones de EE.UU. de textiles y vestido mostró algunas variaciones de
importancia, probablemente atribuibles a la crisis financiera de numerosos países asiáticos: los países del ICC reducen ligeramente su participación a un 13%, México la
incrementa a un 12%, China reduce su participación a un 12,8%, Hong Kong, Corea y
32
Taiwan permanecen en un 16% y los países del Sudeste Asiático muestran un leve incremento en su participación al llegar a un 11,25% (Major Shippers Report [Oct. 20 1998]).
A pesar que los países de la ICC mantienen una participación importante en las
importaciones debe señalarse que, en su conjunto, éstos han visto disminuir ocasionalmente el ritmo de crecimiento de sus exportaciones a EE.UU. desde la entrada en vigencia del
TLCAN. Durante los cuatro años que precedieron al TLCAN, las importaciones provenientes de los países de la ICC habían venido creciendo a un ritmo del 20% anual.
Luego de 1994, ese crecimiento ha sido sobrepasado por las exportaciones
mexicanas, como lo muestra el hecho de que en 1996 el crecimiento fuera sólo de un 11%.
Esa situación se debe probablemente no sólo a la preferencia arancelaria que otorga el
TLCAN, si no también a la importante devaluación sufrida por el peso mexicano durante el
año 1995, lo cual indudablemente afectó el balance entre México y los países de la ICC
(USITC [1997]).
De hecho, el comercio de estos productos entre los países beneficiarios de la ICC
y EE.UU. se recuperó notablemente durante el año 1997, al crecer las exportaciones de
estos países en un 26% con respecto a las exportaciones del año anterior (USITC [1998] p.
9-3). Sin embargo, en el período de doce meses que finalizó en setiembre de 1998, el ritmo
de crecimiento volvió a decaer, al evidenciarse un crecimiento de sólo un 11% en relación
con el período que terminó en setiembre de 1997 (Major Shippers Report [20-10-1998]).
Finalmente, debe llamarse la atención también sobre el crecimiento experimentado individualmente por algunos países de la ICC durante esos tres años de vigencia del
TLCAN. Las exportaciones de Honduras, por ejemplo, tuvieron un crecimiento de más del
155%, al pasar de US$648 millones en 1994 a US$1.663 millones en 1997, mientras que
las exportaciones de El Salvador experimentaron un crecimiento de casi el 160%, pasando
de US$421 millones a US$1.079 millones en esos tres años. Guatemala, por su parte, pasó
de exportar US$612 millones a US$971 millones, un crecimiento de más del 55%, en ese
mismo período.46 Incluso República Dominicana y Costa Rica, países que exportan esta
clase de productos desde hace varios años, experimentaron crecimientos importantes durante los tres primeros años de vigencia del TLCAN. República Dominicana pasó de exportar US$1.616 millones en 1994 a exportar US$2.272 millones en 1997, un crecimiento de
más del 40% y, aunque en menor grado, Costa Rica también creció poco más del 20% al
pasar de exportar US$693 millones a exportar US$850 millones tres años después. Jamaica
mantuvo apenas un crecimiento de menos del 4%, al pasar de US$455 millones a US$472
millones. Las anteriores cifras sugieren que la disminución en el ritmo de crecimiento de
República Dominicana y Costa Rica, hasta hace poco los países líderes de la región en este
tipo de exportaciones, así como el estancamiento de Jamaica, ha obedecido, no sólo a un
traslado de las operaciones a México en razón de la ventaja arancelaria creada por el TLCAN,47
sino también al traslado de operaciones desde esos países a otros países de la región,
igualmente beneficiarios de la ICC, pero cuyos costos de producción son más competitivos
(USITC [1997]). Nótese que los costos de la mano de obra en Costa Rica, Jamaica y la
República Dominicana (los países cuyo ritmo de crecimiento ha decaido) son los más altos
de la región, mientras que los de Honduras, El Salvador y Guatemala (los países cuyas
exportaciones de confección se han incrementado), se encuentran entre los más bajos.
Igualmente debe resaltarse que el costo de la mano de obra en México es mucho más
competitivo que el de los países beneficiarios de la ICC.48 Así, puede afirmarse que se ha
dado también un reordenamiento dentro de los países de la Cuenca del Caribe (Mortimore
y Zamora [1998]) (ver cuadro 3).
33
Ropa confeccionada
El mismo patrón comercial observado en el acápite anterior se observa si se analiza únicamente el sector de la confección. En efecto, entre los años 1993 y 1997, México
vio incrementar su participación en las importaciones al pasar de un 3,99% a un 11,79%.
Los países de la ICC también experimentaron un crecimiento importante en esa participación, pues pasaron de un 14,05% a un 17,71%. Entre los países de la ICC, ese incremento
obedece a las mayores importaciones provenientes de Guatemala, Honduras y El Salvador.
Estos tres países incrementaron su participación al pasar de tener un 1,93%, 1,79% y
0,89% a tener un 2,25%, 3,87% y 2,46%, respectivamente. Por su parte, República
Dominicana incrementó levemente su participación al pasar de 5% a 5,17%, mientras que
Costa Rica y Jamaica disminuyeron, al pasar de un 2,31% y 1,38% a un 1,96% y 1,10%,
respectivamente (IDS [1998]).
En el caso de los países asiáticos, la disminución ha sido dramática al pasar, los
cuatro grandes, de tener una participación de un 40,09% a un 28,05%, mientras que los
países del ASEAN pasaron del 14,93% al 12,76%. Esto obedece a que entre 1987 y 1997, las
importaciones de EE.UU. crecieron a un promedio de 8% anual, pero las importaciones de
Asia en ese mercado crecieron sólo a un ritmo del 5% (USITC [1998] p. 14) (ver cuadro 4).
ESTRUCTURA DE LAS IMPORTACIONES PROVENIENTES DE MÉXICO Y DE LOS PAÍSES DE LA ICC
Pero quizás lo que es importante subrayar es que, mientras las importaciones
provenientes de México y las de los países de la ICC han venido acaparando aceleradamente el mercado estadounidense en los últimos años, la mayor parte de esas importaciones
tienen lugar bajo el esquema de producción compartida. Efectivamente, se estima que del
total de las importaciones provenientes de México, al menos un 85% ingresó como comercio 9802.00.80.49 De ese monto, se considera que un 70% corresponde a productos ensamblados con telas hechas y cortadas en EE.UU.50 De igual manera, del total de las importaciones provenientes de los países de la ICC, en ese mismo año, un 83% ingresó bajo ese
esquema arancelario. Esos porcentajes contrastan con los del resto del mundo, en donde la
cifras del comercio 9802.00.80 apenas alcanzan el 2% (USITC [1998]). Entre 1989 y 1995
las importaciones de confección que ingresan bajo esa partida han crecido en un 271%.51
Prácticamente la totalidad de las importaciones de confección que ingresan al mercado
estadounidense bajo la partida 9802.00.80 provienen de los países de la ICC y de México
(USITC [1997]). De esta manera las exportaciones mexicanas y las de los países de la ICC
han provocado que el porcentaje del comercio 9802.00.80 pasara de representar un 6%
del total de las importaciones estadounidenses de textiles y de confección, en el año 1987,
a representar un 21% diez años después (ver cuadro 5).
Resulta interesante también identificar la participación de las importaciones que
ingresan bajo la partida 9802.00.80 en comparación con la producción estadounidense en
varios productos de la confección seleccionados, así como su evolución durante los últimos
años. El cuadro 6 muestra que las importaciones que ingresan bajo la partida 9802.00.80
representan actualmente una proporción importante en relación con la producción en prácticamente todas la categorías y que ese porcentaje ha aumentado considerablemente en
los últimos años, sobre todo en productos como pantalones, ropa interior, pijamas y camisas y blusas. En el caso de los pantalones, el porcentaje prácticamente se duplicó en tres
años; las tareas relativamente simples, así como los pocos cambios de estilo explican la
facilidad con que se ha incrementado el esquema en esta categoría. Por su parte, el porcen-
34
taje relativamente bajo de este tipo de importaciones en el caso de las camisas y blusas
refleja el grado de competitividad que todavía ostentan los países asiáticos en este tipo de
productos (USITC [1997]). En el caso de la ropa interior ese porcentaje pasó del 48,5% al
65% en solo un año y ello se explica por el alto grado de competencia existente en ese
mercado lo que ha obligado a las compañías a buscar la reducción de sus costos mediante
el esquema de producción compartida (ver cuadro 6).
Lo anterior se ve corroborado por los datos disponibles en relación con el origen
de la inversión extranjera en el campo textil y de la confección en México y los países de la
ICC.52 Reportes estadounidenses señalan que a principios de 1998 en México existían 797
maquiladoras del sector textil y de la confección, con una fuerza laboral de 189.000 trabajadores. La mayoría de esas empresas cuenta con un grado de participación de capital
estadounidense y recientemente se han anunciado importantes proyectos de inversión también en el sector textil, lo que eventualmente dará lugar a una mayor integración vertical de
la producción mexicana. Esto puede notarse en la reducción, todavía leve, del porcentaje
de exportaciones mexicanas que ingresan bajo la partida 9802.00.80, lo cual podría reflejar
el inicio de un cambio hacia la modalidad del “paquete completo” (USITC [1998] p. 3-3).
Por su parte, en Honduras se reporta que para julio de 1997 existían 248 operaciones de maquila, mientras que el 95% de esas operaciones correspondía al sector de
la confección. De esa inversión sólo el 30% corresponde a inversión asiática (China, Corea,
Taiwan), mientras que grandes empresas estadounidenses como Wrangler, Sara Lee y
Fruit of the Loom se encuentran instaladas en el país. El mismo patrón se percibe en
República Dominicana y Costa Rica y, en menor medida, en El Salvador, donde la presencia de Sara Lee, Wrangler, Levi, Ralph Saint Laurent, Van Heusen, K-mart, JC Penney,
Benneton, Liz Claiborne, etc., es notoria (OIT [1997]). En todos estos países el porcentaje
de las exportaciones correspondiente a la partida arancelaria 9802.00.80 es importante
(USITC [1998] p. 3-3).
Como un caso aislado, la importancia de la inversión de origen asiático es sustancial en Guatemala. Se estima que en dicho país casi la mitad de la inversión en el sector
textil y de la confección es originaria de Asia (OIT [1997]). Esto, junto al mayor desarrollo
que tiene la industria textil local, puede explicar el menor porcentaje de exportaciones
9802.00.80 que se refleja en las cifras analizadas.
EXPORTACIONES DE PRODUCTOS TEXTILES Y DE LA CONFECCIÓN
Las exportaciones totales de los productos textiles y de la confección de EE.UU.
han venido creciendo durante los últimos años. Entre 1994 y 1997, las exportaciones de
esos productos pasaron de US$11.514 millones a US$16.810 millones, es decir un crecimiento de más del 45% en sólo tres años. Esto se compara con exportaciones por un monto
de US$5.940 millones en el año 1990 y de US$2.902 millones en 1980 (ver cuadro 7).
En 1997 los principales mercados de dichas exportaciones fueron los países de la
ICC, México y Canadá. En efecto, a los países de la ICC se exportaron US$4.309 millones
(25%), a México se exportó un total de US$3.651 millones (21%), y a Canadá un total de
US$3.244 millones (19%). Es decir, los países de la ICC, México y Canadá fueron el destino
de aproximadamente el 65% de las exportaciones de EE.UU. Por su parte, México y los
países de la ICC son el destino del 46% de esas exportaciones. Hace tres años los principales mercados también lo eran los países de la ICC, México y Canadá, siendo dichos países el
destino del 22%, 18% y 19,4% respectivamente del total de las exportaciones de EE.UU.
35
En su conjunto, sin embargo, esos mercados han pasado de representar un 59,5% a representar un 65%, en los tres primeros años de vigencia del TLCAN.
Al desagregar los productos textiles y los de la confección, se determina que de
los US$16.810 millones exportados en ambos rubros en el año 1997, US$8.632 millones
(51%) correspondieron a productos textiles y US$8.177 millones (49%) al rubro de la
confección. En el caso de los productos textiles, el principal mercado fue el canadiense, al
cual se destinaron US$2.581 millones (un 30%), mientras que México fue el segundo mercado al importar US$1.463 millones (17%). Los países de la ICC recibieron un total de
US$728 millones (8,5%). Las exportaciones al mercado canadiense crecieron en un 37%
entre 1993 y 1996 y las dirigidas al mercado mexicano crecieron en un 63% en ese mismo
período. Los reportes indican que las firmas textiles estadounidenses se han expandido y
están planeando una mayor capacidad de producción con el propósito exclusivo de exportar a los otros países del TLCAN.53
En el rubro de las exportaciones de la confección, en el cual se incluyen las exportaciones de componentes que luego son reimportados bajo el programa 9802.00.80,
los principales destinos de estas exportaciones fueron los países de la ICC con US$3.581
millones (un 43,8%), seguidos por México con US$2.188 millones (26,8%), y Canadá con
US$663 millones (8%). Estos porcentajes son similares a los de tres años antes, cuando los
países de la ICC eran el destino del 40% de dichas exportaciones, mientras que México se
constituía en el destino del 21% de esas exportaciones y el mercado canadiense representaba el 8% de ellas. En su conjunto, sin embargo, las exportaciones dirigidas a esos tres
destinos pasaron de ser un 69% a ser un 80%, en el período 1994-1997. Debe resaltarse,
además, que las exportaciones estadounidenses al mercado mexicano crecieron en un 73%
entre 1993 y 1996. Todo lo anterior, confirma el esquema de producción compartida existente entre EE.UU., por un lado, y México y los países de la ICC, por el otro.
IV. ESTRATEGIAS CORPORATIVAS
HANES (SARA LEE CORPORATION)
Sara Lee Corporation es un manufacturador y comercializador de productos
estandarizados de marca a nivel mundial. Con sus oficinas centrales ubicadas en Chicago,
Sara Lee tiene operaciones en más de 40 países y comercializa bienes en más de 140. La
corporación da empleo a más de 139.000 personas en todo el mundo. Sara Lee tiene
cinco líneas de negocios: Sara Lee Foods (27%), Coffee and Tea (14%), Household and
Body Care (10%), Foodservice (13%) y Branded Apparel (36%), su línea de productos
de la confección.
Su línea de productos de confección se subdivide en tres grupos: ropa íntima (básicamente brassieres, comercializada bajo las marcas Bali, Hanes Her Way, Just My Size, Playtex,
Wonderbra, etc.) y accesorios (básicamente productos de cuero comercializados bajo la marca Coach); legware (medias y calcetines comercializadas bajo las marcas L’eggs, Donna Karan,
DKNY, etc.); y productos de punto (ropa interior y deportiva comercializados bajo las marcas
Hanes, Hanes Her Way, Champion, Just My Size, Abanderado, Princesa, etc.). La ropa interior de Hanes ocupa el primer lugar en la ropa de marca en el mercado de EE.UU.
Hanes fue una de las primeras compañías en implementar la estrategia de producción compartida en la región del Caribe pues inició sus operaciones en el año 1987,
con la apertura de sus plantas en Costa Rica y República Dominicana. En la actualidad,
Hanes cuenta también con plantas en Jamaica, Honduras, El Salvador, Haití, Colombia y
36
México.54 La producción de estas plantas está dirigida principalmente al mercado de
EE.UU.55 y hasta la fecha la tela utilizada es en su totalidad fabricada y cortada en EE.UU.
Se trata de un proceso verticalmente integrado, en donde la hilandería y la tela es suministrada por National Textiles.56
Honduras y El Salvador -y eventualmente Colombia- son considerados los lugares idóneos para crecer en el futuro. En Honduras -anticipando algún esquema de paridad
con el TLCAN para los países de la ICC- incluso existe una alianza estratégica con una
planta textil local, con el propósito de que ésta llegue a proveer de tela y partes cortadas
para la producción de Honduras y El Salvador. La operación en México es todavía relativamente pequeña y se estima que las operaciones en Costa Rica crecerán moderadamente en
los próximos años. Durante tres años estuvo operando una planta en Nicaragua, la cual fue
cerrada a principios de 1998 por deficiencias en la provisión de servicios básicos, infraestructura y ausencia de seguridad jurídica en el manejo de los asuntos administrativos.
Si bien lo normal es que la compañía opere directamente sus plantas en estos
países, también se recurre a la modalidad de la subcontratación, como ha sucedido en El
Salvador, Jamaica y México. La experiencia con la subcontratación en estos dos últimos
países no ha sido satisfactoria, lo que provocó la terminación de la relación con una de las
dos plantas en Jamaica y con los subcontratistas en México. La compañía también utiliza,
aunque en menor grado, proveedores asiáticos, bajo la modalidad de la subcontratación,
en cuyo caso los insumos a utilizar son originarios de esa región.
En el sector de la ropa interior, su más agresivo competidor es Fruit of the Loom
Inc., un jugador que entró tarde en la estrategia de producir en la región. No es sino hasta
hace pocos años que Fruit of the Loom abrió plantas en El Salvador (1995) y Honduras
(1996).57 Fruit of the Loom utiliza también un proceso verticalmente integrado. Ese retraso
en la incursión en la estrategia significó que Fruit of the Loom haya sido el más férreo
opositor de los proyectos de paridad con el TLCAN para los países de la ICC (The Wall
Street Journal [24-7-1997 y 8-8-1997]). Se estima que una vez que Fruit of the Loom se
encuentre mejor posicionado en la región, podría llegar a apoyar esta iniciativa (Gonzalez
[1998]). Los llamados a consulta realizados por EE.UU. en esta categoría durante el año
1995, tendientes a restringir las importaciones de ropa interior al mercado de EE.UU., obedecieron a las presiones ejercidas por Fruit of the Loom. Sara Lee Corporation es el productor mayoritario de dichas prendas en los países del Caribe.
LEVI STRAUSS & COMPANY
Levi Strauss & Co. (Levi) comercializa su producto de marca en más de 60 países
y brinda empleo a más de 30.000 personas alrededor del mundo. Las oficinas centrales de
Levi se encuentran en San Francisco y la compañía cuenta con 41 plantas de producción y
27 centros de servicio al cliente en más de 50 países. Los productos Levi se comercializan
bajo las marcas Levi’s, Docker’s and Slates.58
Levi Strauss, the Americas opera en EE.UU., México, Canadá, Brasil, Argentina y
otros países del Centro y Sur de América. En esta zona, Levi cuenta con cuatro plantas que
son totalmente de su propiedad y que son operadas por la compañía: Levi Strauss U.S., Levi
Strauss & Co. (Canadá), Levi Strauss Argentina y Levi Strauss México, aunque se reporta que
en el caso de México la estrategia ha sido depender exclusivamente de contratistas independientes (Gereffi y Bair [1998]). Por otro lado, la división de Asia-Pacífico cuenta con diez
plantas que son totalmente de su propiedad y operadas por la compañía (Japón, Corea del
Sur, Hong Kong, Taiwan, Malasia, Filipinas, Indonesia, India, Australia y Nueva Zelanda).
37
Adicionalmente, la compañía tiene acuerdos de licencia mediante los cuales autoriza la manufactura y comercialización de sus productos en países seleccionados.59
Levi ha sido una de las compañías que ha brindado mayor apoyo a la ICC. En el
último reporte de la ITC se consigna que el Director de Asuntos Gubernamentales de Levi
afirmó que la ICC ha sido un catalístico para los significativos cambios ocurridos en las
estrategias de la compañía, indicando que gran parte de la producción de la compañía en el
extranjero ha sido trasladada desde Asia hacia la región de la ICC, en donde el uso de tela
y otros componentes estadounidenses es mucho mayor. Igualmente Levi apoya que los
países de la ICC reciban un trato similar al que otorga el TLCAN, puesto que ello preservaría
la competitividad del sector textil y de la confección estadounidense (USITC [1998]).
Prácticamente la totalidad de la producción de Docker’s es realizada en los países
de la ICC haciendo uso del esquema de producción compartida. En estos países Levi no es
propietario de ninguna fábrica y, más bien, utiliza a contratistas locales para que lleven a
cabo el ensamble de las piezas de tela fabricada y cortada en EE.UU., la cual es suministrada por la compañía. En la región de la ICC, Levi cuenta con operaciones en República
Dominicana, Costa Rica, Honduras y Guatemala.
En México juega un papel importante la producción de pantalones de mezclilla,
en donde se utiliza cada vez con mayor fuerza el sistema de “paquete completo”. Esto es
posible gracias a que el sector textil de mezclilla es relativamente fuerte en México, a que
existen importantes proyectos de inversión estadounidense en este sector y a que la normativa de origen del TLCAN permite el corte y uso de tela mexicana a efectos de la preferencia arancelaria (Gereffi y Bair [1998]).
V. CONCLUSIONES
Desde mediados de siglo la industria de la confección estadounidense ha venido sufriendo los embates de las importaciones provenientes de los países en vías de desarrollo, quienes gozan de una ventaja competitiva importante como consecuencia del costo más bajo de su mano de obra. El surgimiento de los países asiáticos como proveedores
del mercado estadounidense se llevó a cabo principalmente mediante el uso del “paquete completo”, a través del cual el contratista estadounidense encargaba a su contraparte
asiática la confección de un determinado producto y éste era responsable de entregar el
bien final de conformidad con lo pedido. Esto provocó el desarrollo de encadenamientos
entre el contratista asiático y otros proveedores, facilitando el desarrollo y utilización de
telas de origen asiático.
Ante el incremento constante de las importaciones, el Gobierno y la industria
estadounidense lograron establecer junto con otros países desarrollados, al amparo del
GATT, un sistema de cuotas diseñado para restringir las importaciones provenientes de los
países desarrollados. El AMF establecía la posibilidad de imponer restricciones cuantitativas
a los países exportadores, pero en modo alguno podía utilizarse para condicionar el acceso
a la utilización tela originaria del país importador. En otras palabras, el AMF estaba diseñado para controlar el ingreso del bien final pero no la materia prima que se utilizaba en su
manufactura. Además, el AMF permitía que una vez que las importaciones de un país
estuvieran controladas, la producción fuera trasladada a otros países vecinos.
Desde que dieron inicio las negociaciones de la Ronda Uruguay, a mediados de
la década de los años ochenta, era evidente que se hacía inevitable el desmantelamiento
del sistema de cuotas hasta entonces prevaleciente. La industria y el Gobierno de EE.UU.
38
aceptaron dicha realidad y diseñaron una estrategia tendiente a fortalecer la posición competitiva de su industria de la confección mediante un impulso decidido del esquema de
producción compartida con México y los países de la ICC. La estrategia buscaba sobre todo
el fortalecimiento de la industria textil estadounidense mediante el diseño de un esquema
que indujera a que esa producción compartida utilizara telas fabricadas en EE.UU.
La estrategia se ve reflejada en los más importantes instrumentos de política
comercial utilizados durante los últimos años: el Programa de Acceso Especial de la ICC, el
TLCAN, el ATV, y los proyectos de paridad con el TLCAN.
Los resultados de la estrategia son claros. Durante los últimos años se ha dado
un marcado deterioro en la participación de los más importantes proveedores asiáticos en
las importaciones estadounidenses: Hong Kong, Corea, Taiwan y China. Al mismo tiempo
se ha incrementado sustancialmente la participación de México y de los países de la ICC.
Dentro de los países de la ICC también se ha dado un reacomodo, ante el ingreso de
nuevos jugadores con costos de producción relativamente menores en comparación con
los países exportadores originales.
La mayoría de las exportaciones de confección de México y de los países de la
ICC ingresan al mercado de EE.UU. bajo la partida 9802.00.80, lo cual refleja la alta dependencia que dichas exportaciones tienen de componentes estadounidenses, en particular,
del uso de tela de ese país.
La reestructuración que se ha venido produciendo asegura un mayor control de
los procesos productivos y de las materias primas utilizadas en la elaboración del bien final,
por parte de las empresas estadounidenses.
Tanto el TLCAN, como la paridad que se pretende para los países de la ICC, son
parte de una misma estrategia. La equiparación de trato que se busca para estos países
beneficia en forma directa e incuestionable a las empresas estadounidenses.
39
Cuadro 1
EE.UU.: PRODUCCIÓN, EXPORTACIONES, IMPORTACIONES, Y CONSUMO APARENTE
DE LAS PRENDAS DE VESTIR
(US$ millones)
Año
Producción
Exportación (a)
Importación
(b)
Consumo
aparente (c)
Relación
importación/
consumo
1991
48.000
3.222
29.870
74.648
40,0%
1992
51.600
4.102
35.184
82.682
42,6%
1993
53.700
4.817
37.556
86.439
43,4%
1994
55.000
5.468
40.772
90.304
45,1%
1995
55.200
6.488
43.768
92.480
47,3%
1996
54.400
7.293
45.596
92.703
49,2%
1997 (d)
54.990
8.394
56.357
102.953
54,7%
(a) Incluye exportación correspondiente a piezas enviadas al extranjero para ensamble y posterior
reimportación a EE.UU.; (b) Incluye impuestos de importación; (c) Producción menos exportaciones más
importaciones; (d) Estimado preliminar de USITC.
Fuente: compilación de datos del Departamento de Comercio de EE.UU.
Cuadro 2
EE.UU.: IMPORTACIONES DE TEXTILES Y EL VESTIDO 1993-1997
(US$ millones)
1993
Mundo
36.079
1994
1995
1997
39.981
43.953
45.953
54.002
China
4.931
4.800
4.890
6.024
Hong Kong
4.406
4.391
4.031
4.100
Taiwan
2.830
2.756
2.732
2.812
Corea
2.449
2.267
2.047
2.288
México
1.372
1.894
3.036
4.229
5.928
ICC
4.065
4.593
5.544
6.106
7.693
Fuente: U.S. General Imports, Departamento de Comercio.
40
1996
Cuadro 3
EE.UU.: IMPORTACIONES DE TEXTILES Y ROPA CONFECCIONADA DE MÉXICO Y LOS PAÍSES DE LA ICC
(US$ millones)
1993
México
1994
1.372
1995
1996
1997
1.894
3.036
4.230
5.928
4.592
5.544
6.106
7.693
1.458
1.616
1.787
1.802
2.273
Honduras
50 9
648
931
1.334
1.663
El Salvador
26 8
421
607
748
1.079
Costa Rica
659
693
766
710
850
Guatemala
565
612
698
806
971
Jamaica
391
455
532
506
472
TOTAL
36.079
39.989
43.953
45.953
54.002
ICC
República Dominicana
Fuente: U.S. General Imports, Departamento de Comercio de EE.UU.
Cuadro 4
EE.UU.: IMPORTACIONES DE ROPA CONFECCIONADA
(US$ millones)
1991
ICC
1992
1993
1994
1995
1996
2.429
3.169
3.876
4.387
5.335
5.926
Canadá
217
338
433
547
726
894
México
843
1.104
1.333
1.802
2.708
3.715
Resto
19.366
22.692
23.946
25.485
26.138
26.288
TOTAL
22.855
27.302
29.587
32.200
34.980
36.823
Fuente: USITC.
41
Cuadro 5
EE.UU.: PORCENTAJE DE IMPORTACIONES DE LA CONFECCIÓN QUE INGRESAN BAJO LA PARTIDA
9802.00.80
1993
1994
1995
1996
México
87%
89%
87%
83%
República Dominicana
84%
86%
89%
90%
Costa Rica
83%
85%
88%
90%
Honduras
65%
70%
73%
79%
Jamaica
80%
81%
84%
86%
El Salvador
73%
77%
81%
81%
Guatemala
76%
75%
75%
71%
Fuente: USITC.
Cuadro 6
PORCENTAJE DE IMPORTACIONES 9802.00.80 EN RELACIÓN CON LA PRODUCCIÓN
ESTADOUNIDENSE POR PRODUCTO SELECCIONADO
1993
1994
1995
1996
Camisas y blusas
10,6%
13,6%
15,8%
31,0%
Pantalones y shorts
26,8%
30,8%
23,5%
45,6%
Abrigos y chaquetas
23,8%
23,7%
24,3%
31,8%
Brassieres
76,2%
69,8%
72,3%
67,9%
Ropa interior
24,8%
33,2%
48,5%
65,6%
Pijamas
28,4%
30,2%
34,2%
59,1%
Vestidos de baño
11,1%
n.d.
18,9%
25,4%
Enaguas
14,3%
n.d.
17,5%
28,1%
Ropa de niño
28,9%
n.d.
39,8%
56,8%
Fuente: USITC.
Cuadro 7
EE.UU.: EXPORTACIONES DE TEXTILES Y DE LA CONFECCIÓN
(US$ millones)
Exportaciones
Fuente: OTEXA.
42
1980
1990
1994
1997
2.902
5.940
11.514
16.810
Notas
1
Con anterioridad al AMF, habían existido los llamados acuerdos de restricción
voluntaria por parte de Japón (1955) y otros países (1959-1960), el Acuerdo de Corto
Plazo para el Comercio de Textiles de Algodón (1961) y el Acuerdo de Largo Plazo para el
Comercio de Textiles de Algodón (1962-1973).
2
Inicialmente el AMF tuvo una vigencia de cuatros años, pero sus períodos de vigencia
fueron sucesivamente renovados en cinco ocasiones hasta el año 1994.
3
EE.UU. mantiene cuotas de importación con prácticamente todos sus socios
comerciales, con excepción de la Unión Europea, Canadá, México (de conformidad con el
TLCAN) y Japón.
4
La Declaración de Punta del Este señalaba que “las negociaciones en el área de los
textiles y el vestido tendrán por finalidad definir modalidades que permitan integrar
finalmente este sector en el GATT sobre la base de normas y disciplinas del GATT reforzadas,
con lo que se contribuirá también a la consecución del objetivo de una mayor liberalización
del comercio”.
5
El artículo 9 del ATV dispone que “el presente Acuerdo quedará sin efecto, junto
con todas las restricciones aplicadas en su marco, el primer día del 121° mes de vigencia del
Acuerdo sobre la OMC, fecha en que el sector de los textiles y el vestido quedará plenamente
integrado en el GATT de 1994. El presente Acuerdo no será prorrogable”.
6
Carta del Presidente Clinton al congresista John Spratt y otros miembros del Congreso.
7
Los impuestos de importación se calculan sobre el valor del producto importado
menos el valor de los componentes estadounidenses.
8
Las importaciones que ingresan bajo el régimen arancelario 9802.00.80 pueden ser
hechas de tela estadounidense o de tela de otro país en tanto sea cortada en EE.UU. y se
exporte lista para ser ensamblada. La preferencia no-arancelaria sí exige que la tela sea
fabricada y cortada en EE.UU.
9
El criterio de transformación sustancial es el criterio usualmente utilizado en las reglas
de origen aplicadas por EE.UU. en este sector.
10
Los beneficios fueron contemplados en la Ley para la Recuperación Económica
de la Cuenca del Caribe (CBERA), del 5 de agosto de 1983 e implementados a partir del
año 1984.
11
Este programa fue anunciado por el Presidente de EE.UU., Ronald Reagan, luego de
la invasión a Grenada el 20 de febrero de 1986 e implementado a partir de su publicación
en el Registro Federal el 11 de junio de 1986 (51 FR 21208).
12
A partir del mes de agosto de 1995 este programa se extendió también en favor de
los países beneficiarios de la Ley de Preferencias Comerciales Andinas: Bolivia, Colombia,
Ecuador y Perú.
43
13
Para estas solicitudes de aumento incluso se ha establecido el “silencio positivo”,
mediante el cual la falta de respuesta de EE.UU. en determinado plazo debe interpretarse
como una aprobación de lo solicitado. En ocasiones, sin embargo, la petición -y una eventual
negativa- puede utilizarse como arma de negociación para lograr concesiones de otro tipo.
14
“The fact of the matter is that it is no longer economically feasible to make some
kind of garments in the U.S. Our average wage level of about $ 8.00 an hour plus benefits
makes it very difficult to compete with countries where wages are measured in cents, not
dollars”, afirma el presidente de la AAMA. Ver presentación de Larry Martin, en
representación de la American Apparel Manufacturers Association, ante el Comité de Medios
y Arbitrios de la Cámara de Representantes del Congreso de EE.UU., 1997
15
Ver ATMI’s News Release on the future of U.S. manufacturing, Mayo 13, 1998.
16
Recientemente el sector textil de EE.UU. se ha opuesto al African Growth and
Opportunity Act por sus débiles reglas de origen que permitirían que las prendas de vestir
se confeccionen con tela proveniente de Asia. Ver ATMI’s News Release, Mayo 13, 1998.
17
El punto de vista de los representantes de la confección estadounidense es que “la
implementación del Acuerdo de los Textiles y el Vestido, como parte de los Acuerdos de la
Ronda Uruguay, hará desaparecer las cuotas para el año 2005. La inundación de
importaciones de bajos salarios provenientes del Lejano Oriente en el mercado
estadounidense constituye una seria amenaza para la competitividad de la industria de la
confección de EE.UU (http: //www.americanapparel.org/News_RPTs_CTP_Act.html)
18
El reto asiático empezó con Japón y se incrementó con la incursión Hong Kong,
Corea y Taiwan, en las décadas de los años sesenta y setenta. Continuó luego con el inicio
de grandes exportaciones de los países miembros de ASEAN (Brunei, Indonesia, Malasia,
Filipinas, Singapur y Tailandia) y de China (que obtuvo el trato de nación más favorecida en
1980) (Lall y Mortimore [1997]).
19
Como muestra del temor que causa el “desafío asiático” véase la presentación del
Sr. Patrick Danahy, Presidente del ATMI, ante el Comité de Finanzas del Senado de EE.UU.
en relación con The African Growth and Opportunity Act, Junio 17, 1998.
20
Los salarios representan aproximadamente entre un 25% y 30% del costo total de
la prenda. Las firmas estadounidenses manifiestan que, además del costo de la mano de
obra, también jugará un papel relevante la proximidad entre los proveedores y el mercado
y la capacidad para reaccionar rápidamente ante las demandas de los detallistas y los cambios
de moda (USITC [1998] p. 18).
21
Los detallistas y comercializadores de productos de marca fueron los primeros en
buscar precios más bajos para sus productos, mediante el establecimiento de casas
compradoras en Asia (Lall y Mortimore [1997]).
22
En un principio las cinco compañías manufactureras más grandes Regal Accessories,
Republic Cellini, Marlene, Spartan Mayro y CBS empezaron a ordenar producción en Japón.
Hoy día las compañías más grandes son VF Corporation, Liz Claiborne, Fruit of the Loom,
Levi Strauss y Sara Lee.
44
23
Ver Production Sharing under U.S. Trade Laws, http://www.bobbin.com/media/
96nov/sourcing.htm.
24
Los productos textiles que cumplen con los requisitos del Programa de Acceso Especial
ingresan a EE.UU. bajo la partida 9802.00.80.15.
25
“The “807-A” duty and quota benefits, coupled with a highly competitive retail
market, have encouraged many U.S. apparel firms to begin or expand offshore assembly
operations to cut production costs.” (USITC [1998], p.13).
26
ATMI representa los intereses de los fabricantes de productos textiles estadounidenses.
27
AAMA representa los intereses de los manufacturadores de productos de la confección
estadounidenses.
28
Presentación del American Textile Manufacturers Institute ante el Comité de Medios
y Arbitrios de la Cámara de Representantes del Congreso de EE.UU. en relación con los
efectos del TLCAN sobre el sector textil estadounidense, Septiembre de 1997.
29
“We thought then that NAFTA would make our industry more competitive in the
world. That it would shift apparel sourcing from the Far East to the Western Hemisphere
where there would be involvement by U.S. companies. We thought that it would strengthen
our members by providing them the opportunity for co-production in Mexico, lowering
their overall costs and enabling them to compete in a global environment … Let me
emphasize that if this production had gone to the Far East, there would have been no
apparel jobs created or maintained in the U.S. Moreover, if those garments had been
made in the Far East, they would have used Asian fabric, not American, and the same
applies to other clothing components… Regarding NAFTA, for the most part our beliefs
have become fact. Mexican production has grown dramatically. Mexico and the Caribbean
Basin have taken import growth away from the Far East … What effect has this had on the
Far East? It has caused a significant decline in import share. The rest of the world other
than Mexico and the Caribbean Basin had 82 percent of the import market in 1993, but by
last year had declined to less than 74 percent”. Ver testimonio de Larry Martin ante el
Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes del Congreso de EE.UU.,
sobre los efectos del TLCAN, 1997.
30
De hecho, la organización que representa a la industria textil estadounidense ha sido
una ferviente promotora de todos estos esquemas. Ver la presentación del Sr. Patrick Danahy,
Presidente del ATMI, ante el Comité de Finanzas del Senado de EE.UU. en relación con The
African Growth and Opportunity Act, Junio 17, 1998.
31
Las otras dos se hicieron al amparo del artículo 204 de la Ley de Agricultura de
EE.UU. por tratarse de países no miembros de la OMC (Nepal y Camboya).
32
Los países de la Unión Europea también se vieron afectados con los cambios en las
normas de origen. Por ejemplo, las bufandas de seda hechas con tela china ahora son
considerados productos chinos y no de Italia o de Francia, aun cuando aproximadamente el
80% del costo del proceso productivo tiene lugar en estos países (USITC [1998], p. 4-27).
45
33
Por triangulación se entiende el uso irregular de las cuotas de un país para exportar
productos de otro. Se argumenta que China aprovecha cuotas subutilizadas de otros países
como Hong Kong o Singapur para exportar a EE.UU. cantidades mayores a las que realmente
le corresponde. Los verdaderos montos de las importaciones sujetas a triangulación son
desconocidos y algunos sectores alegan que el problema ha sido sobredimensionado por la
industria textil (Journal of Commerce [20-3-1998]).
34
A la fecha se han presentado los siguientes proyectos: Caribbean Basin Free Trade
Agreements Act (marzo de 1993), Interim Trade Program for the Caribbean Basin (mayo
de 1994), Caribbean Basin Trade Security Act I (enero de 1995), Caribbean Basin Trade
Security Act II (febrero de 1996), United States – Caribbean Basin Trade Partnership Act
(junio de 1997), United States – Caribbean Basin Trade Agreement Enhancement Act (junio
de 1997), y el Trade and Tariff Act of 1988 (julio de 1998).
35
Además, los países debían comprometerse a cumplir con una gran cantidad de
condiciones en los más diversos campos: propiedad intelectual, inversión, derechos laborales,
protección del medio ambiente, información tributaria, lucha contra la corrupción, lucha
anti-dogras, compras del sector público, valoración aduanera, negociaciones en la OMC,
negociaciones en el ALCA, etc.
36
Ver testimonio de Larry Martin, presidente de la AAMA, y la presentación del
American Textile Manufacturers Institute, ante el Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara
de Representantes del Congreso de EE.UU. en relación con los efectos del TLCAN sobre el
sector textil estadounidense, 1997.
37
Presentación de la AAMA ante la Oficina del Representante Comercial de EE.UU.
Octubre de 1998.
38
“When you factor in U.S. textile and apparel exports to the CBI countries, which
rose 21 percent over 1996 to reach a record $ 4.3 billion, it becomes evident why our
industry is working so hard to extend full NAFTA parity to the Caribbean … Another
reason to enact this legislation is to help counteract the likely import surge in 1998 from
the troubled Asian Economies.” ( ATMI [20-2-1998]).
39
Otra fuente señala que las importaciones provenientes de China fueron de US$8.800
millones representando un crecimiento del 19% con respecto al año anterior y una
participación de mercado del 14% (USITC [1998], p. 9-5).
40
China, sin embargo, sigue siendo considerado un peligro por los representantes de
la industria textil estadounidense (ATMI [Febrero 1998]).
41
La recuperación de Hong Kong se explica por el hecho de que la crisis asiática provocó
la búsqueda de proveedores confiables y de calidad, a pesar de sus más altos precios (Journal
of Commerce [19-8-1998]).
42
El crecimiento de Corea se explica por la combinación de dos factores; por un lado la
devaluación sufrida por el won respecto al dólar y, por el otro, la disponibilidad de cuotas
subutilizadas en el pasado en razón del alto costo de la mano de obra (Journal of Commerce
[14-4-1998]).
46
43
Taiwan, al igual que China, ha mantenido el valor de su moneda en relación con
el dólar, lo que ha afectado la competitividad de sus productos (Journal of Commerce
[19-8-1998]).
44
Lall y Mortimore explican que conforme iban perdiendo competitividad debido a
sus salarios más altos, monedas más fuertes, cuotas muy limitadas, etc., Hong Kong, Corea
y Taiwan establecían sus propias afiliadas en países de más bajos salarios. Esto les permitía
exportar directamente desde el país de ensamble, aprovechando las cuotas que ese tercer
país tuviere con EE.UU. (Lall y Mortimore [1997]).
45
Esta reducción puede deberse a una disminución en las inversiones de las compañías
estadounidenses (Journal of Commerce [19-8-1998]).
46
Los representantes del sector de la industria de la confección estadounidense le
encuentran explicación en el hecho de que El Salvador y Honduras empezaron su actividad
en este sector tardíamente y que sus miembros trasladaron operaciones a dichos países
anticipando una eventual paridad con el TLCAN. Ver presentación de Larry Martin, en
representación de la American Apparel Manufacturers Association, ante el Comité de Medios
y Arbitrios de la Cámara de Representantes del Congreso de EE.UU., 1997.
47
Las importaciones provenientes de los países de la ICC manufacturadas con
componentes locales pagan el arancel de nación más favorecida (NMF), mientras que las
provenientes de México no pagan. Sin embargo, el impacto real es relativamente bajo
puesto que no existe producción de tela de calidad en los países de la ICC. Tanto los
países de la ICC como México deben pagar el arancel NMF cuando las importaciones
están hechas con tela de terceros países. Finalmente, una parte significativa de las
importaciones de los países de la ICC y de México son artículos manufacturados con tela
fabricada y cortada en EE.UU., en cuyo caso las importaciones de la ICC pagan el arancel
únicamente sobre el valor agregado, mientras que las importaciones mexicanas ingresan
libre de pago de aranceles.
48
Un estudio arrojó los siguientes costos en salarios en el año 1996: US$1,08 en México,
US$1,31 en Honduras, US$1,38 en El Salvador, US$1,62 en República Dominicana, US$1,80
en Jamaica y US$2,38 en Costa Rica (International Labour Organization [1998] p. 30).
Otro estudio, elaborado por la Cámara Textil y de la Confección de Costa Rica, indica los
siguientes costos por hora de la mano de obra, en el año 1994: Costa Rica US$2,22,
México US$1,88, Jamaica US$1,54, El Salvador US$1,47 República Dominicana US$1,46,
Guatemala US$1,27, Honduras US$1,14 (Mortimore y Zamora [1998] p. 73).
49
Se estima que las importaciones provenientes de México bajo este esquema pueden
estar subestimadas, pues las mercancías exentas del pago de aranceles no tienen incentivo
en utilizarlo. De conformidad con estadísticas oficiales del Gobierno de EE.UU. los productos
de la confección que ingresan bajo la partida 9802.00.80 representaron casi el 75% de las
importaciones mexicanas de estos productos (USITC [1998] p. 9-3).
50
Recuérdese que las importaciones que ingresan bajo el régimen arancelario
9802.00.80 pueden ser hechas de tela estadounidense o de tela de otro país en tanto sea
cortada en EE.UU. y se exporte lista para ser ensamblada. La preferencia no-arancelaria sí
exige que la tela sea fabricada y cortada en EE.UU.
47
51
Ver Production Sharing under U.S. Trade Laws, http://www.bobbin.com/media/
96nov/sourcing.htm
52
Debe advertirse que no existen fuentes confiables en relación con los montos y el
origen de la inversión, por lo que deben considerarse con cautela.
53
Ver Carlos Moore (ATMI), citado en USITC (1997).
54
En 1996, Sara Lee Corp. compró Hardwood Companies Inc, una compañía
productora de boxers con dos plantas en Honduras y una en Costa Rica. Se considera que
esta adquisición fortaleció aún más la posición de Sara Lee Corp. en la categoría de ropa
interior. Con anterioridad Hardwood había venido manufacturando boxers para Sara Lee
Corp., bajo la marca Hanes. Ver News About Manufacturing en http: w.w.w.bobin.com/
media/96august/eye.htm.
55
Hanes tiene también operaciones en Brasil, pero la producción de esa planta tiene
como destino los países del MERCOSUR.
56
En enero de 1998 Sara Lee anunció que se desvincularía de nueve operaciones
relacionadas con la producción de hilaza y textiles, como parte de un proceso de desverticalización que les permitiría reducir la propiedad de activos con retornos bajos y
concentrar sus recursos en el desarrollo de productos y construcción de sus marcas.
48
57
Fruit of the Loom también tiene operaciones en México y Jamaica.
58
Ver http://www.levistrauss.com//about/general.html
59
Ver http://www.levistrauss.com//about/general.html
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http://www.americanapparel.org/news_RPTs_CTP_Act.html
52
La transformación de la industria de la indumentaria en América
del Norte: Es el TLCAN una maldición o una bendición?
Gary Gereffi
Doctor Ph.D Yale, 1980. Director del Markets & Management Studies Program, Departamento
de Sociología, Universidad de Duke, EE.UU.
Resumen
El artículo utiliza el marco de cadenas de commodities globales para explicar la transformación
en la producción, el comercio y las estrategias corporativas que modificaron la industria
indumentaria global a través de las décadas pasadas cambiando las condiciones del progreso
industrial. Analiza las estrategias y el comportamiento de tres tipos de firmas líderes: los minoristas,
los comercializadores y los fabricantes de marcas. Propone la distinción entre tres nuevos patrones
o modelos de competencia en el mercado estadounidense: el de Asia del Este, el de México y el
modelo de la Cuenca del Caribe.
Cada uno de estos modelos presenta diferentes perspectivas y desafíos para el progreso industrial.
EE.UU. continua definiendo los términos del cambio y las firmas estadounidenses lideran el
proceso hacia la producción masiva y la fabricación eficiente. México necesita desarrollar nuevas
y mejores redes para poder competir con los proveedores de Asia del Este en el mercado de producción
de paquete completo (full-package) de EE.UU. El modelo de la Cuenta del Caribe está limitado
casi exclusivamente al ensamble y debería desarrollar redes con los minoristas y los comercializadores
de EE.UU. si es que han de adquirir las habilidades y recursos necesarios para poder acceder a las
actividades más diversificadas asociadas con la producción de paquete completo.
I. DILEMAS DEL DESARROLLO LATINOAMERICANO
La historia de la economía latinoamericana es una historia de paradojas y diversidad. En cierto modo, el siglo XX parece reflejar un progreso espectacular. Se quintuplicó el
ingreso per cápita promedio de América Latina y el Caribe. La expectativa de vida, que en
1900 apenas alcanzaba a los 40 años, ahora llega a los 70 años. Y en 2000, la alfabetización es una realidad para siete de cada ocho adultos mientras que, en 1900, sólo lo era para
uno de cada cuatro.
53
Sin embargo, a pesar de estos logros, la brecha existente entre América Latina y
el mundo desarrollado no se ha reducido. El ingreso per cápita promedio de los países más
grandes de la región no ha experimentado modificaciones en comparación con el de EE.UU.:
en 1990 alcanzaba al 14% del ingreso per cápita de EE.UU. y en la actualidad llega al 13%.
Aún cuando se ha registrado un crecimiento de la participación de la industria del 5% al
25% del producto bruto interno, la participación de América Latina en el mercado internacional cayó del 7% al 3%, y las commodities primarias todavía constituyen más de la mitad
de las exportaciones de la región. Finalmente, los países de América Latina y el Caribe
sufren la mayor desigualdad del mundo en la distribución del ingreso. Dos de cada cinco
familias latinoamericanas viven en la pobreza. Esta sorprendente disparidad en la distribución del ingreso se evidencia tanto en los países grandes de la región como en los más
pequeños. En Brasil y Guatemala, el primer 10% de la población acumula casi el 50% del
ingreso nacional, mientras que el último 50% llega a poco más del 10%. Mientras que la
distribución del ingreso en América Latina parece haber mejorado en la década de 1970,
ésta empeoró considerablemente en la década de 1980 y ha permanecido estancada en
niveles altos durante los años noventa (BID [1998]; Thorp [1998]). La total conversión de
América Latina al sistema de libre mercado que tuvo lugar en la década de 1990 no condujo a la creación de beneficios tangibles para la mayoría de la población. La triste realidad es
que la pobreza y la desigualdad no sólo subsisten sino que han aumentado.
El persistente legado de desigualdades económicas y sociales de América Latina,
a pesar de una década de reformas favorables al mercado, ha dado como resultado un
incremento de las críticas hacia el marco de políticas prevaleciente conocido como el “Consenso de Washington”. Este enfoque sostuvo que la clave para crear sociedades prósperas
y equitativas en América Latina era la combinación de la disciplina fiscal, los mercados
abiertos y el crecimiento conducido por el sector privado. Los principales funcionarios de
instituciones financieras líderes, tales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de
Desarrollo, están ahora propulsando reformas de segunda generación. Dichas reformas
van más allá de la estabilización financiera y encaran las cuestiones referidas al crecimiento
equitativo de largo plazo poniendo a la “gente en primer lugar”. Estas reformas institucionales toman a los siguientes campos como los pilares de la nueva estructura de desarrollo:
la educación para todos (especialmente mujeres y niñas), la protección social de los desempleados y de los ancianos, el buen gobierno, la mejora de la infraestructura y de los servicios públicos, y la sustentabilidad ambiental (Wolfensohn [1998] y Birdsall et al. [1998]).
La implementación de nuevas políticas de desarrollo para América Latina se complica por el hecho de que la región es una mezcla heterogénea de economías subregionales.
Las pequeñas naciones de América Central y el Caribe son altamente dependientes de las
exportaciones de productos agrícolas y de productos manufacturados tradicionales tales
como la indumentaria. Los países andinos (Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela)
son exportadores de productos primarios casi exclusivamente, con excepción de Colombia
donde las exportaciones de productos manufacturados alcanzan a un tercio del total de sus
exportaciones. Los países del Cono Sur (Argentina, Chile y Uruguay) también dan prioridad
a los productos primarios aunque ellos tienen sectores manufactureros más desarrollados
que las naciones andinas. En contraposición, las exportaciones de productos manufacturados de las dos economías más grandes de la región - Brasil y México - comprenden más de
la mitad y de las tres cuartas partes, respectivamente, del total de las exportaciones (Gereffi
y Hempel [1996]). Además, el predominio de Brasil y México en las exportaciones de la
región se incrementa en proporción a la complejidad tecnológica de los bienes: los dos
54
países representan el 60% de las exportaciones tradicionales, el 77% de los insumos intermedios básicos, y el 85% de las exportaciones latinoamericanas de productos industriales
de avanzada (CEPAL [1994] ps. 61-81). Durante la década de 1990, la aguda crisis financiera de Asia contribuyó a producir una sorprendente mejora de la situación de América
Latina y el Caribe como destinos de inversiones extranjeras directas (IED). Entre 1995 y
1997, el incremento de dichas inversiones en la región pasó de US$33 mil millones a US$65
mil millones, prácticamente duplicándose las cifras. Sin embargo, en 1997, la mitad de las
IED se concentraron en sólo dos países, Brasil (30%) y México (19%), lo que reforzó las
desigualdades existentes en la región (CEPAL [1998], ps. 17-18).
Dentro del ámbito de América Latina, México ha sobrepasado a todas las demás naciones en la construcción de su capacidad exportadora de productos manufacturados. El número de empresas exportadoras ha aumentado de 22.000 en 1994, a 34.000 en
1998, y el de los trabajadores empleados en la floreciente industria mexicana de la maquila
(que ensambla insumos importados de EE.UU. para ser reexportados a EE.UU.) ha sobrepasado la marca de un millón. La inversión extranjera se ha volcado a México, con más de
US$10.000 millones por año, para crear nuevas fábricas que tienen como meta la exportación. La productividad ha crecido de manera constante y los sistemas de gerenciamiento
de calidad total se han transformado en norma. Sin embargo, la productividad aún no se
ha traducido en salarios reales más altos para los trabajadores, quienes frecuentemente se
encuentran en una situación económica peor que la que tenían sus padres. Mientras que
el comercio total entre EE.UU. y México se duplicó desde la creación, en 1994, del Tratado
de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y pasó de US$77.000 millones a
US$159.000 millones por año, instalando a México delante de Japón y sólo detrás de
Canadá como principal socio comercial de EE.UU., la mayoría de los consumidores están
en peor situación económica hoy de lo que estaban una década atrás en términos de lo
que pueden adquirir para ellos. Desde la gran devaluación de la moneda mexicana en
1994-1995, cuando el peso perdió más de la mitad de su valor original en cuestión de
meses, los consumidores mexicanos han sufrido una aplastante caída del 39% de su poder
adquisitivo. Hoy en día, prácticamente dos tercios de la ciudadanía es considerada “pobre”, es decir, con un ingreso diario de US$3 o aún menor. Menos de la mitad de la
población entraba en esta descripción antes de la crisis monetaria. “En el supuesto que la
economía pueda seguir creciendo al 5% anual, aún le llevará a México cinco años más
reducir la pobreza a los niveles de 1984” dice Miguel Szekely, economista del Banco
Interamericano de Desarrollo (Millman [1999]; Smith [1999]).
Ninguna industria capta mejor las contradicciones en el desarrollo que han
acosado a América Latina en la última década que la industria de la indumentaria. Se
trata de una industria que es al mismo tiempo muy tradicional (muchas de sus anticuadas
fábricas de confección representan un retroceso con respecto a los talleres que explotaban a sus operarios y pagaban miserias a principios de la Revolución Industrial) y
ultramoderna (las redes globales de aprovisionamiento que manejan actualmente las grandes compañías de indumentaria conectan a docenas de países, miles de fábricas, y a
cientos de negocios minoristas, y están unidas entre sí por los más avanzados medios de
transporte, de comunicación y de tecnología de la información que se encuentren disponibles). Los embarques de indumentaria desde México y los países de la Cuenca del
Caribe hacia EE.UU. acompañan el auge de las exportaciones de productos manufacturados de estas economías, generando una gran número de puestos de trabajo y de divisas
extranjeras. Sin embargo, abundan las quejas con respecto a la calidad de estos empleos,
55
a la estabilidad de las ganancias por exportaciones y al deterioro constante del nivel de
vida que deben enfrentar los trabajadores.
Hay un áspero debate sobre si el TLCAN debe considerarse un buen negocio o
no y, si lo fuera, para quién. Esta disputa galvaniza fuertes intereses creados en EE.UU. y
México, al igual que en la Cuenca del Caribe. Los detractores estadounidenses del TLCAN
sostienen que ha incrementado la destrucción de los cimientos de la industria, y refuerzan esta visión con estimaciones acerca de más de 250.000 empleos que se han perdido
en EE.UU. con posterioridad a la aprobación del TLCAN. Un número desproporcionado
de estos puestos de trabajo perdidos correspondía al sector de la indumentaria y al sector
textil. En Carolina del Norte, eje de muchas de las principales compañías textiles y de
indumentaria, el empleo en este último campo en todo el estado disminuyó a un ritmo
anual del 9,2% desde 1995, mientras que el empleo en el campo textil ha decrecido a la
tasa anual notablemente más lenta del 4,9% (Jud y Cassill [1999]). Burlington Mills,
Cone Mills, VF Corporation, Sara Lee, Guilford Mills y muchas otras compañías de Carolina del Norte están invirtiendo en México a pasos agigantados. A pesar de que la fusión
de empresas, la automatización y el aumento de la productividad han contribuido a la
pérdida de puestos de trabajo en EE.UU., el TLCAN es considerado el principal culpable
porque la producción mexicana aumenta enormemente las ganancias de las empresas
estadounidenses: “Las empresas estadounidenses en México pueden pagar US$30 por
semana, otorgar pocos o ningún beneficio, eludir las leyes de EE.UU. que protegen la
salud y la seguridad de los trabajadores, y luego arrojar los desperdicios en el río o
acequia local sin tener que preocuparse por el cumplimiento de las rigurosas normas
gubernamentales que existen en EE.UU.” (Castelli [1999]).
Esta perspectiva crítica es desafiada con agudeza por los defensores del TLCAN,
quienes ven a este acuerdo comercial regional como una “estrategia de supervivencia”
defensiva cuyo propósito es proteger al mercado de América del Norte de una inundación
de importaciones asiáticas. Desde la aprobación del TLCAN el 1º de enero de 1994, México
ha superado a China como principal proveedor de indumentaria de EE.UU. De manera más
general, el TLCAN ha precipitado un profundo desvío regional en cuanto al lugar donde se
fabrica la indumentaria. Antes del TLCAN, la mayoría de las importaciones estadounidenses de prendas de vestir provenían de Asia. En la actualidad, la mayor parte de la indumentaria de EE.UU. proviene del Continente Americano, y se fabrica en lugares como México,
el Caribe y Canadá. Todos estos países utilizan hilados y tejidos de EE.UU. (en contraste con
las importaciones de prendas de vestir de Asia, que virtualmente no tienen nada de hilado
o tejido estadounidense). Mediante un razonamiento impecable basado en la cadena de
suministros, Carlos Moore del American Textile Manufacturers Institute (Instituto Americano de Fabricantes Textiles) llega a la conclusión que el TLCAN benefició claramente a la
industria textil de EE.UU. y a sus trabajadores:
"Cuando se incrementan las importaciones de indumentaria del Lejano Oriente, la producción textil de este país disminuye. Cuando cae la producción, eso significa
que habrá menos empleos para los trabajadores textiles estadounidenses. Para explicarlo
de una manera simple, las importaciones de indumentaria provenientes de México ayudan a nuestra industria y a nuestros trabajadores; las importaciones de indumentaria provenientes del Lejano Oriente nos lastiman... No estoy diciendo que todo sea color de rosa
en nuestra industria. Al igual que las industrias manufactureras de todo EE.UU., la industria textil ha consolidado e incrementado su productividad, lo que ha dado lugar a la
pérdida de empleos. La industria también se ha enfrentado con crecientes importaciones
56
provenientes de Asia, muchas de las cuales violan las normas comerciales y esto ha aumentado la pérdida de empleos. Pero se debe recordar que, si no existiera el TLCAN, la
pérdida de empleos en la industria textil hubiera sido mucho más drástica ya que los
fabricantes de prendas de vestir de EE.UU. hubieran seguido dirigiéndose al Lejano Oriente y no tendríamos mercados cercanos para nuestros productos textiles." (Moore [1999]).
En realidad, el TLCAN parece haber acelerado una tendencia anterior y más
general hacia el incremento de las exportaciones de EE.UU. a México. Entre 1992 y 1997,
las exportaciones textiles de Carolina del Norte a México se quintuplicaron (de US$33
millones a US$150 millones), mientras que las exportaciones de indumentaria prácticamente se multiplicaron por ocho (de US$49 millones en 1992 a US$383 millones en 1997)
(Dyer [1999]). Resulta difícil establecer si las pérdidas de empleos netas pueden ser atribuidas al TLCAN. Mientras que aproximadamente 20.000 habitantes de Carolina del Norte aseguran haber perdido sus trabajos a medida que sus empleadores reubicaban las
fábricas al sur de la frontera desde que el TLCAN entró en vigencia en 1994, las tasas de
desempleo estaduales se mantienen en un nivel extraordinariamente bajo del 3%, alimentado en parte por la creación de nuevos puestos de trabajo para colaborar con el nivel
inusitado de exportaciones a México.
El objetivo fundamental de este trabajo consistirá en descifrar la paradoja de la
reestructuración de América del Norte en función de los factores que impulsan el cambio
en el sector de la indumentaria así como también de los que se benefician con él. En primer
lugar, se introducirá el enfoque de las cadenas globales de commodities como un camino
para comprender la organización internacional de la producción de indumentaria, y los
cambiantes roles económicos de las principales compañías dentro de este sector.
En segundo lugar, se analizarán los factores del mercado internacional y se señalarán los más significativos desvíos de comercio en la industria de la indumentaria, poniendo el énfasis en Asia y América Latina.
En tercer lugar, se estudiará el impacto del TLCAN sobre los modelos de competencia en la cadena de commoditites de los sectores textil y de la indumentaria en México
y en los países de la Cuenca del Caribe.
Finalmente, se analizarán con mayor detenimiento las cambiantes estrategias
empresariales de las principales firmas transnacionales de la industria de la indumentaria en
América del Norte, quienes a su vez siguen caminos diferentes con el propósito de mantener el poder y la rentabilidad del mercado en el ambiente post TLCAN.
II. LA CADENA DE COMMODITIES DE LA INDUMENTARIA
En el capitalismo global, la actividad económica no sólo es internacional en cuanto
a su alcance; también lo es en cuanto a su organización. La “internacionalización” se refiere a la distribución geográfica de las actividades económicas más allá de las fronteras nacionales. Como tal, no se trata de un fenómeno nuevo. Verdaderamente, ha sido una característica sobresaliente de la economía mundial a partir, como mínimo, del siglo XVII cuando
los imperios coloniales comenzaron a dividir entre ellos la tierra en busca de materias primas y de nuevos mercados para sus productos manufacturados. La “globalización” es mucho
más reciente que la internacionalización porque implica la integración funcional entre actividades dispersas en distintas naciones.
El capital industrial y el capital comercial promovieron la globalización mediante el establecimiento de dos tipos diferentes de redes económicas internacionales a las
57
que se puede denominar, respectivamente, como cadenas de commodities globales “impulsadas por el productor” e “impulsadas por el comprador” (Gereffi [1994] y [1999]. Una
cadena de commodities se refiere a todo el rango de actividades involucradas en el diseño,
la producción y la comercialización de un producto (para una reseña de esta estructura
véase Gereffi y Korzeniewicz [1994]). Las cadenas de commodities impulsadas por el productor son aquéllas en las cuales los grandes productores, generalmente transnacionales,
desempeñan el rol central en la coordinación de las redes de producción (incluyendo sus
vinculaciones hacia atrás y hacia delante de la cadena). Esta descripción es característica de
las industrias capital y tecnología intensivas tales como la automotriz, las de aeronavegación, computación, semiconductores y la de maquinaria pesada. La industria automotriz
ofrece una clara ilustración de una cadena impulsada por el productor, con sistemas de
producción de estratos múltiples que involucran a miles de compañías (incluyendo controlantes, subsidiarias y subcontratistas). En la década de 1980, el sistema de producción promedio de los fabricantes de automotores japoneses incluía, por ejemplo, a 170 subcontratistas en el primer estrato, 4.700 en el segundo estrato y 31.600 en el tercer estrato (Hill
[1989] p. 466). Florida y Kenney [1991] descubrieron que los fabricantes de automóviles
japoneses en realidad reconstituían en América del Norte muchos aspectos de las redes de
suministro de su país. Doner [1991] extendió este marco con el propósito de iluminar las
complejas fuerzas que impulsan a los fabricantes de automóviles japoneses a crear esquemas regionales de producción para el suministro de autopartes en una media docena de
países del Este y Sudeste Asiático. Henderson [1989] y Borrus [1997], en sus estudios sobre
la internacionalización de las industrias de semiconductores en EE.UU. y Japón, también
apoyan la idea de que las cadenas de commodities impulsadas por el productor han establecido una división del trabajo en el Este de Asia.
Las cadenas de commodities impulsadas por el comprador comprenden a aquellas industrias en las cuales los grandes minoristas, los comercializadores y los fabricantes de
marca desempeñan los roles centrales en la organización de redes de producción descentralizadas en una variedad de países exportadores, usualmente pertenecientes al tercer
mundo. Este modelo de industrialización motorizada por el comercio se ha vuelto común
en las industrias trabajo intensivas de bienes de consumo, tales como las prendas de vestir,
el calzado, los juguetes, los artículos para el hogar, los artículos electrónicos de consumo y
una variedad de artesanías. La producción generalmente se realiza a través de redes compuestas por series estratificadas de contratistas del tercer mundo que fabrican bienes terminados para compradores extranjeros. Los grandes minoristas o los comercializadores que
encargan los bienes son quienes proporcionan las especificaciones.
Una de las principales características de las compañías que encajan dentro del
modelo impulsado por el comprador, incluyendo minoristas tales como Walmart, Sears
Roebuck y J.C. Penney, compañías de calzado deportivo tales como Nike y Reebok, y compañías de indumentaria guiadas por la moda tales como Liz Claiborne y The Limited, es que
estas compañías diseñan y/o comercializan - pero no fabrican - los productos de marca que
ellas encargan. Forman parte de una nueva raza de “fabricantes sin fábricas” que separan
la producción física de las mercaderías, por un lado, del diseño y de las etapas de
comercialización del proceso de producción, por el otro. Las ganancias dentro del esquema
de las cadenas impulsadas por el comprador no se derivan de la escala, el volumen y los
avances tecnológicos como en las cadenas impulsadas por el productor, sino más bien de
combinaciones únicas de investigación, diseño, ventas, comercialización y servicios financieros de alta calidad que permiten a minoristas, diseñadores y comercializadores actuar
58
como intermediarios estratégicos y conectar fábricas y comerciantes del exterior con nichos
de productos que se desarrollan en sus principales mercados de consumo (Gereffi [1994]).
La rentabilidad es mayor en los segmentos relativamente concentrados de las
cadenas globales de commodities que se caracterizan por imponer fuertes barreras para el
ingreso de nuevas compañías. En las cadenas impulsadas por el productor, los industriales
que fabrican productos tales como aviones, automóviles y computadoras son los agentes
económicos clave en términos de ganancias, pero también en cuanto a su habilidad para
ejercer el control sobre las vinculaciones hacia atrás de la cadena con la materia prima y los
proveedores de componentes y las vinculaciones hacia delante de la cadena con la distribución y la venta minorista. Las principales compañías entre las correspondientes a cadenas impulsadas por el productor generalmente pertenecen a oligopolios globales. Las cadenas de commodities impulsadas por el comprador, por el contrario, se caracterizan por
poseer sistemas de fabricación altamente competitivos y globalmente descentralizados.
Las compañías que desarrollan y venden productos de marca tienen un poder sustancial
acerca de cómo, cuándo y dónde se realizará la fabricación y qué ganancia se devengará
en cada eslabón de la cadena. De este modo, mientras que las cadenas de commodities
impulsadas por el productor son controladas por los grandes fabricantes en el lugar de
producción, los grandes vendedores minoristas y los comercializadores son los que ejercen
el control, al final de la cadena de distribución y venta minorista, en el caso de las industrias impulsadas por el comprador.
Tanto las cadenas de commodities impulsadas por el comprador como las impulsadas por el productor son útiles para analizar y evaluar las industrias globales. Al igual que
las perspectivas tradicionales de la cadena de suministro, la estructura de las cadenas de
commodities se basa en el flujo de los bienes involucrados en la fabricación y distribución
de productos de indumentaria. Sin embargo, el enfoque de la cadena global de commodities
se diferencia, por lo menos, en cuatro aspectos de otros conceptos relacionados, tales como
el enfoque que describe la cadena como una “pipeline” (“tubería”) (AAMA [1994]) o de
la “cadena de valor” (Porter [1990]) en el sector de la indumentaria.
1.
2.
3.
4.
la cadena global de commodities incorpora al análisis una dimensión internacional
explícita;
se concentra en el poder que ejercen las compañías líderes en los diferentes sectores
de la cadena de commodities e ilustra cómo se desvía el poder a través del tiempo;
considera que la coordinación de la cadena completa es una fuente clara de ventaja
comparativa que requiere la utilización de redes como un activo estratégico; y
ve a los flujos de información como uno de los mecanismos críticos por medio de los
cuales las compañías tratan de mejorar o consolidar sus posiciones dentro de la cadena.
DIVERSAS COMPAÑÍAS LÍDERES
Como consecuencia del uso intensivo de mano de obra poco calificada en la fabricación de indumentaria, las compañías transnacionales tienen un potencial limitado para
obtener ventajas específicas para sí mismas a través de las inversiones extranjeras directas en
ubicaciones en el exterior. En cambio, se han volcado hacia otras formas de actividad a
través de las fronteras, tales como la importación de prendas de vestir terminadas, las licencias para usar el nombre comercial y la marca de fábrica, y la subcontratación internacional
de operaciones de ensamble. Estas diferentes actividades han derivado en múltiples firmas
líderes en el ámbito de las cadenas de commodities impulsadas por el comprador.
59
Existen tres tipos de “firmas líderes” en la cadena de commodities de la industria
de la indumentaria: los minoristas, los comercializadores y los fabricantes de marca (Gereffi
[1997]). A medida que la fabricación de indumentaria se dispersó globalmente y se intensificó la competencia entre esta clase de compañías, cada una de ellas ha desarrollado
amplias aptitudes globales para el descubrimiento de fuentes de provisión. Mientras se
excluyen de la producción al dejar de lado las formas de integración vertical, estas compañías fortalecen sus actividades de alto valor agregado de los segmentos del diseño y la
comercialización en la cadena de la indumentaria, lo que está llevando a límites menos
precisos entre estas compañías y a un realineamiento de intereses dentro de la cadena.
Sigue una breve reseña acerca de la posición que ocupa cada una de estas “firmas líderes” en el desarrollo de fuentes de provisión en la industria de la indumentaria:
Minoristas
En el pasado, los minoristas eran los principales clientes de los fabricantes de
indumentaria. Hoy en día, se están transformando cada vez más en sus competidores. En la
medida en que los consumidores reclaman mejores precios, los minoristas se han volcado
mayormente a las importaciones. En 1975, sólo el 12% de la indumentaria que vendían los
minoristas estadounidenses era importada; hacia 1984, los negocios minoristas habían duplicado las ventas de ropa importada (AAMA [1984]). En 1993, los minoristas representaban el 48% del valor total de las importaciones de los 100 principales importadores de
indumentaria de EE.UU. (quienes conjuntamente representaban cerca de un cuarto de todas las importaciones de indumentaria). Los comercializadores estadounidenses, que realizan las tareas de diseño y comercialización pero contratan afuera la verdadera fabricación
de indumentaria, ya sea a proveedores extranjeros o nacionales, representaron el 22% del
valor de estas importaciones en 1993, y los fabricantes nacionales sumaron un 20% adicional del total1 (Jones [1995], ps. 25-26). El panorama en Europa es sorprendentemente parecido. Los minoristas europeos representan la mitad de todas las importaciones del sector de
la indumentaria, y los comercializadores o diseñadores suman aproximadamente otro 20%
(Scheffer [1994] ps. 11-12). Las líneas de marcas privadas (o marcas de tiendas), que comprenden a las mercaderías realizadas para determinados minoristas y que se venden exclusivamente en sus negocios, constituyeron alrededor del 25% del mercado total de la indumentaria de EE.UU. en 1993 (Dickerson, [1995] p. 460).
Comercializadores
Estos fabricantes sin fábricas incluyen a compañías tales como Liz Claiborne,
Donna Karan, Ralph Lauren, Tommy Hilfiger, Nautica y Nike, que, literalmente, nacieron
globales porque la mayor parte de sus fuentes de provisión siempre estuvieron en el exterior. Con el propósito de enfrentar la afluencia de nuevos competidores, los comercializadores
adoptaron varias respuestas estratégicas que están alterando el contenido y el alcance de
sus redes globales de provisión. Estas medidas comprenden los siguientes pasos:
60
1.
achicar sus cadenas de suministro, utilizando menos contratistas pero más capaces;
2.
instruir a los contratistas acerca de dónde obtener los componentes necesarios,
reduciendo así sus propias actividades de compra y redistribución;
3.
suspender ciertas funciones de apoyo (tales como la clasificación por tamaños, la
marcación y la confección de muestras), reasignándolas a los contratistas;
4.
adoptar sistemas más rigurosos de certificación del vendedor con el fin de mejorar el
desempeño; y
5.
trasladar la ubicación de sus redes de provisión de Asia hacia el Hemisferio Occidental.
Fabricantes de indumentaria de marca
Muchos de los más grandes fabricantes de los países desarrollados ya no piensan
si deben comprometerse con la fabricación en el exterior sino cómo organizar y conducir
dicha fabricación. Estas firmas suministran insumos intermedios (telas cortadas, hilo, botones, y otros adornos) a amplias redes de proveedores del exterior, usualmente instaladas en
países vecinos con acuerdos recíprocos de comercio que permiten que los bienes ensamblados en el exterior sean reimportados con la aplicación de un arancel que grava únicamente
el valor agregado de la mano de obra extranjera. Este tipo de sistema de subcontratación
internacional existe en todas las regiones del mundo. En EE.UU., se lo conoce como el
programa 807/9802 o de “producción compartida” (USITC [1997]), donde las redes de
provisión de los fabricantes estadounidenses están mayormente ubicadas en México, América Central y el Caribe. En Europa, se lo conoce como comercio de procesamiento externo
(outward processing trade “OPT”), y los principales proveedores se encuentran en el Norte
de Africa y el Este de Europa (OETH [1995]); y en Asia, los fabricantes de economías de
salarios relativamente altos tales como Hong Kong tienen acuerdos de procesamiento externo (outward processing arrangements “OPA”) con China y otras naciones de bajos salarios (Birnbaum [1993]).
PROGRESO INDUSTRIAL Y DESVÍOS DEL ROL EXPORTADOR
El concepto de progreso industrial abarca varios niveles de análisis relacionados
entre sí: características del producto, tipos de actividad económica, desvíos intrasectoriales y
desvíos intersectoriales (Gereffi y Tam [1998]). En cuanto al producto, se puede hablar del
paso de bienes simples a bienes más complejos del mismo tipo (por ejemplo, de camisas de
algodón a trajes de hombre). Si se consideran las actividades económicas, hay varios roles
que implican tareas cada vez más sofisticadas en la producción, la comercialización y el
diseño. Una tipología incluye: el ensamble, la fabricación del equipo original (original
equipment manufacturing “OEM”), la fabricación con marcas de fábrica originales (original
brandname manufacturing “OBM”), y la fabricación de diseños originales (original design
manufacturing “ODM”). Una tercera clase de progreso industrial implica una progresión
intrasectorial, que usualmente va de la fabricación de productos terminados a la producción
de bienes y servicios de más alto valor agregado que comprende vinculaciones hacia atrás y
hacia adelante de la cadena de suministros. Finalmente, también se puede considerar al
progreso industrial como el desvío intersectorial de las industrias trabajo intensivas, de bajo
valor agregado, hacia las industrias capital y tecnología intensivas (por ejemplo, de prendas
de vestir a automóviles y luego a computadoras). Mientras que la generalidad de las compañías impulsan el progreso industrial, el contexto espacial en el cual se realiza y se observa
esta actividad incluye a las economías locales, nacionales y regionales.
En el contexto histórico específico de la industria global de la indumentaria, uno
de los indicadores cualitativos más claros del progreso industrial consiste en los cambios de
roles involucrados en el paso del ensamble (utilizando insumos importados) hacia formas
más integradas de fabricación y comercialización asociadas con los roles de la exportación
OEM y OBM (Gereffi, 1999). La participación en las redes de ensamble (generalmente
61
asociadas con las zonas de procesamiento de exportaciones) es considerada como el primer
paso del proceso del progreso industrial ya que instruye a los exportadores de indumentaria
sobre los niveles de precio, calidad y entrega que se manejan en los mercados globales. De
este modo, el ingreso en la cadena de commodities de la indumentaria a través del rol del
ensamble requiere el aprendizaje de cómo se trabaja con compradores de organizaciones
(por ejemplo, fabricantes, compañías comerciales e intermediarios) que proveen a la firma
exportadora de tela y otros insumos necesarios para ensamblar las prendas.
El movimiento de progreso industrial más usual después del ensamble es el OEM
o producción de paquete completo. ¿Porqué es la producción de paquete completo tan útil
para el éxito de un país en una cadena global de commodities? En comparación con el
simple ensamble a partir de insumos importados, la producción de paquete completo modifica fundamentalmente la relación entre el comprador y el proveedor orientándola en una
dirección que da al proveedor mucho más autonomía y potencial para comprender el proceso del progreso industrial. La producción de paquete completo es necesaria porque los
minoristas y los comercializadores que encargan las prendas de vestir no saben cómo hacerlas. De este modo, los proveedores deben aprender a hacer todo y frecuentemente lo
hacen en el transcurso de una relación relativamente larga con los compradores. Más aún,
si el comprador es un comercializador, el proveedor puede observar de cerca el comportamiento de su cliente y su respuesta frente a las cambiantes condiciones del mercado. Cuanto más estable y abierta sea la relación entre el comprador y el proveedor, más favorable
será el ambiente para que el comprador observe y aprenda.
Determinados lugares tales como las economías recientemente industrializadas
del este de Asia (East Asian newly Industrializing Economies “NIEs”) de Hong Kong, Taiwan,
Corea del Sur y Singapur han utilizado el rol OEM para adquirir una ventaja durable en el
desarrollo orientado hacia las exportaciones. Sin embargo, los productores del Este de Asia
enfrentan una intensa competencia de parte de los exportadores con menores costos provenientes de varios lugares del tercer mundo. El precio de sus exportaciones a las naciones
de Occidente se ha elevado aún más por las fuertes subas de las monedas a lo largo de la
última década. En estas circunstancias, es ventajoso desarrollar vínculos más penetrantes
en los mercados de los países desarrollados, de donde provienen las mayores ganancias
generadas por las cadenas de commodities impulsadas por el comprador. Por lo tanto, un
número de compañías de las NIEs del Este de Asia que lideraron la OEM ahora están dando
un paso más y encarando el rol de la OBM mediante la integración de su habilidad para la
fabricación con el diseño y la venta de mercaderías con su propia marca (Gereffi [1995]).
Desde un punto de vista teórico, hay cuatro elementos definitorios en este enfoque, basado en la historia y en la organización, de las cadenas globales de commodities
hacia el progreso industrial. En primer lugar, las secuencias de roles exportadores son características contingentes, no constantes, del progreso industrial. Mientras que la progresión de ensamble a OEM y luego a los roles de exportación OBM es bastante usual, el éxito
en uno de estos roles no garantiza el éxito en los siguientes. Es posible que haya retrocesos
y que varíen las secuencias, especialmente cuando se trata de las formas más avanzadas del
progreso industrial. Estos roles exportadores tampoco son mutuamente exclusivos. En realidad, la mayoría de las naciones están atadas de varias maneras a la economía mundial
(Gereffi [1995]). En el caso de la indumentaria, por ejemplo, las NIEs del Este de Asia se han
involucrado con el ensamble, la OEM y la OBM desde la década de 1960 hasta la década
de 1990 y han extendido sus aptitudes para la OEM y, en menor medida para la OBM, a
una gran variedad de otras industrias exportadoras. Importantes exportadores de indu-
62
mentaria tales como China, México y Turquía están actualmente recorriendo la exitosa
transición del ensamble a la producción OEM, mientras que la mayoría de los países no han
progresado más allá de la etapa de ensamble para la exportación.
En segundo lugar, el progreso industrial está insertado en una estructura social
de productores, que a su vez está formada por “cadenas organizativas” de firmas compradoras y proveedoras. Desde esta perspectiva, el progreso industrial implica el aprendizaje
de la organización para mejorar la posición de las empresas o países en el comercio internacional y las redes de producción (Gereffi y Tam [1998]. La participación en las cadenas
globales de commodities es un paso necesario para el progreso industrial porque pone a las
empresas y a las economías en curvas de aprendizaje potencialmente dinámicas. Sin embargo, existen muchos obstáculos para ascender dentro de estas cadenas. Las barreras para
ingresar en cada rol exportador son cada vez más exigentes a medida que se avanza en la
trayectoria del progreso industrial. Las fases subsiguientes generalmente requieren el dominio absoluto de las habilidades asociadas con la fase anterior, aunque también son necesarios nuevos recursos y habilidades para cada salto en el progreso industrial. Para ingresar
en la cadena de commodities de la indumentaria, por ejemplo, es necesario que una economía tenga bajos costos de mano de obra, estabilidad política y se encuentre favorecida
por cuotas o cualquier otra forma de acceso comercial a los principales mercados de exportación. Para pasar del ensamble al rol de OEM, además de las condiciones especificadas
anteriormente, se debe contar con una infraestructura de empresas capaces de suministrar
una variedad de insumos para la indumentaria (por ejemplo, productos textiles, hilo, botones, cierres relámpago, etiquetas) en los niveles de calidad y cantidad necesarios para la
producción de exportación. También es necesaria una buena relación de trabajo con un
nuevo conjunto de compradores extranjeros (por ejemplo, minoristas y comercializadores)
dispuestos a hacer pedidos de paquete completo.
En tercer lugar, el progreso industrial requiere un capital no sólo físico y humano sino también un capital social, es decir, redes relevantes y efectivas. Las teorías económicas sobre el progreso industrial indican que cuanto más crezca el capital (tanto físico
como humano) con relación al trabajo y a las dotaciones de otros países, las naciones
desarrollarán ventajas comparativas en las industrias capital y habilidad intensivas (Porter
[1990]). Sin embargo, el progreso industrial no ocurre en un conjunto de industrias o actividades capital o habilidad intensivas determinado por el azar, sino que más bien se produce en campos que están relacionados organizativamente por medio de firmas líderes en las
cadenas globales de commodities (Gereffi y Tam [1998]). Dentro de la cadena de
commodities de la indumentaria, el progreso industrial comprende la construcción y coordinación de redes con diferentes clases de empresas líderes que tienen acceso a distintas
agrupaciones con los recursos de diseño, producción y comercialización necesarios para
crear nuevas formas de ventajas competitivas nacionales y regionales (Gereffi [1999]).
En cuarto y último lugar, la sustentabilidad del proceso de progreso industrial
dentro de una determinada cadena de ‘commodities’ implica vinculaciones hacia atrás y
hacia adelante de la producción, y el tipo de aprendizaje que tiene lugar a lo largo de estos
segmentos. El progreso industrial puede proseguir de varias maneras una vez que se ha
alcanzado la capacidad para la fabricación integrada que requiere el rol de la OEM, ya sea
en el caso de compañías individuales o de redes de empresas. Las NIEs del este de Asia,
enfrentadas con limitaciones en el suministro interno (escasez de mano de obra, salarios
elevados y altos precios de las tierras) y con presiones externas (revaluaciones de las monedas por orden de EE.UU., aranceles elevados y restricciones en las cuotas), crearon redes
63
internacionales de “fabricación triangulada” en las cuales ellas se transformaron en las
intermediarias entre los compradores de EE.UU. y una amplia gama de fábricas de bajos
costos en Asia y otras regiones en desarrollo. De este modo, internacionalizaron las redes
construidas alrededor de su rol de OEM (Gereffi [1995] y [1999]). Otra opción para el
progreso consiste en avanzar a lo largo de la cadena de suministros desde la producción
hasta la comercialización. Las compañías de indumentaria de Hong Kong han pasado de
la OEM a la OBM mediante la creación de nuevas cadenas de minoristas que venden con
sus marcas (Granitsas [1998]). Gigantes de la indumentaria estadounidenses tales como
Levi Strauss y Sara Lee han decidido reducir su compromiso con la producción con el fin
de destinar mayores recursos a la construcción de marcas globales, que constituyen la
parte más rentable de la cadena de valor de los bienes de consumo no durables (Black
[1998]), mientras que los fabricantes textiles avanzan en la integración hacia el suministro
de indumentaria precisamente para aumentar sus aptitudes para la fabricación y ampliar
su base potencial de clientes (Bonner [1997]). Del mismo modo, la integración vertical
puede ocurrir en dirección hacia atrás, y éste también puede ser considerado como un
movimiento de progreso siempre que agregue conocimientos que mejoren la productividad y la competitividad de una empresa o de una economía. Una buena ilustración de la
integración de valor agregado hacia atrás es “la venta al por menor vertical”, donde los
principales minoristas de marcas privadas tales como The Gap, J.C. Penney y Sears Roebuck
se han introducido agresivamente en el diseño y la provisión de sus propios productos,
con frecuencia de fuentes del exterior, realizando de esta manera las mismas operaciones
que muchas de las compañías generalmente consideradas fabricantes de indumentaria
(Apparel Industry Magazine [1997]). De este modo, el progreso industrial es una fuerza
clave que motiva a la reestructuración económica actualmente encarada por las compañías textiles, las de indumentaria y los minoristas estadounidenses al igual que por las
empresas de los países en desarrollo.
III. DESVÍOS DE COMERCIO INTERNACIONAL Y PROGRESO INDUSTRIAL EN ASIA
Desde la década de 1950, la industria textil y de la indumentaria mundial han
pasado por varias migraciones de la producción, y éstas incluyen a todo el Continente
Asiático. La primera migración de la industria ocurrió desde América del Norte y Europa
Occidental hacia Japón y tuvo lugar en la década de 1950 y principios de la de 1960
cuando la producción textil y de prendas de vestir de Occidente fue desplazada por una
fuerte suba de las importaciones provenientes de Japón. El segundo desvío en el suministro
tuvo lugar desde Japón hacia los “Tres Grandes” fabricantes asiáticos de indumentaria
(Hong Kong, Taiwan y Corea del Sur), lo que permitió a este último grupo dominar las
exportaciones mundiales textiles y de prendas de vestir en la década de 1970 y de 1980.
Durante los últimos diez a quince años, ha habido una tercera migración de la producción,
esta vez desde los Tres Grandes asiáticos hacia un grupo de otras economías en desarrollo.
En la década de 1980, el principal desvío tuvo lugar hacia China continental, pero también
abarcó a varios países del Sudeste Asiático y a Sri Lanka. En la década de 1990, la proliferación de nuevos proveedores incluyó a los exportadores de indumentaria del Este de Asia y
de América Latina (Khanna [1993]; Gereffi [1996a]).
Este desvío más reciente se puede observar detalladamente en el cuadro 1, que
analiza las importaciones del sector de la indumentaria de EE.UU., país que durante los
últimos 15 años ha sido el más grande mercado mundial. En 1983, los “Tres Grandes”
64
asiáticos (Hong Kong, Taiwan y Corea del Sur), y China, fueron responsables de las dos
terceras partes de las importaciones de indumentaria de EE.UU.; hacia 1998, esta participación había caído a menos de un tercio. El cuadro 1 señala dos grandes tendencias en las
importaciones de indumentaria de EE.UU.: (1) un desvío dentro de Asia desde los “Tres
Grandes” hacia la creciente importancia de sucesivas olas de exportadores: primero China,
seguida por el Sudeste Asiático y luego el Sur de Asia; (2) el crecimiento de fuentes no
asiáticas para el suministro de indumentaria, especialmente la importancia de América Central
y el Caribe tomados como una región (que prácticamente duplicó, del 8% en 1990 al 15%
en 1998, su participación en las importaciones de indumentaria de EE.UU.) y más notable
aún, el caso de México (que aproximadamente cuadruplicó, del 3% al 13% en el mismo
período, su participación en las importaciones de indumentaria de EE.UU.).
¿Cómo se pueden explicar estos desvíos internacionales de comercio? Una simple explicación del mercado consiste en que los segmentos más trabajo intensivos de la
cadena de suministros de la indumentaria son instalados en aquellos países que pagan los
salarios más bajos. Esta explicación se demuestra al observar la reubicación secuencial de
la producción textil y de la indumentaria de EE.UU. y Europa Occidental en Japón, los Tres
Grandes asiáticos y China, dado que cada nuevo estrato de la estructura de competidores
pagaba salarios significativamente más bajos que sus predecesores. Sin embargo, el argumento de la mano de obra barata no se sostiene de manera tan firme cuando se estudia la
proliferación de proveedores de Asia y del Caribe, cuya participación en el mercado estadounidense se incrementó a pesar que el valor de sus salarios era frecuentemente bastante
más alto que el de China. Más aún, aunque la participación de Hong Kong, Corea del Sur
y Taiwan en las exportaciones de indumentaria de EE.UU. haya declinado sustancialmente
a lo largo de la última década, estas economías todavía estaban ubicadas, en 1998, entre
los seis principales exportadores de indumentaria hacia EE.UU., a pesar de tener los más
altos costos de mano de obra para la indumentaria entre todos los principales proveedores
(ver ILO [1995], ps. 35-36].
Los tipos de cambio y las políticas comerciales ayudan a explicar algunas de
estas discrepancias. Un factor importante, además de los salarios en alza, de la brusca
disminución de las exportaciones de indumentaria de Taiwan y Corea del Sur, a fines de la
década de 1980, fue la fuerte suba de sus monedas locales en comparación con el dólar
estadounidense después del Plaza Agreement firmado en 1985. Entre 1985 y 1987, se
revaluó el yen japonés aproximadamente un 40%, el nuevo dólar de Taiwan cerca del
28% y, desde 1986 hasta 1988, el won coreano se incrementó cerca del 17% (Bernard y
Ravenhill [1995] p. 180). Sin embargo, las políticas más importantes que dieron forma a
las importaciones de EE.UU. han sido las cuotas y los aranceles preferenciales. Desde
principios de la década de 1970, el Acuerdo Multifibras “AMF” reguló las cuotas de
bienes textiles y de indumentaria. EE.UU., Canadá y varios países europeos han utilizado
al AMF para imponer limitaciones cuantitativas a las importaciones de una amplia variedad de categorías de productos.
Aunque la intención clara del AMF era proteger a las empresas de los países
desarrollados de una inundación de importaciones de bajos costos que amenazaban con
perturbar a las principales industrias nacionales, el resultado fue exactamente el opuesto. El
proteccionismo aumentó las aptitudes competitivas de los fabricantes de los países en desarrollo, los cuales aprendieron a hacer productos sofisticados que eran mucho más rentables que los simples. El proteccionismo ejercitado por las naciones industrializadas también
diversificó el alcance de la competencia extranjera, ya que un círculo de exportadores cada
65
vez más amplio era necesario para enfrentar el auge de la demanda norteamericana y
europea. En los últimos años, la creación de la Unión Europea y el TLCAN elevó los aranceles preferenciales en estos bloques comerciales y promovió una creciente consolidación de
las cadenas de suministros dentro de las regiones.
La habilidad de las NIEs del Este de Asia para mantener el éxito de sus exportaciones a lo largo de varias décadas y al mismo tiempo desarrollar una jerarquía de fuentes
de provisión de múltiples estratos dentro de Asia, está relacionada solamente en parte con
el valor de los salarios y las políticas estatales. Desde la perspectiva de una cadena de
commodities, debe visualizarse al Este de Asia como parte de una economía regional
interrelacionada (Gereffi [1996a]). El auge de las exportaciones de indumentaria de la parte
menos desarrollada del Sur de Asia alcanzó una magnitud significativa a raíz de la reestructuración de la parte norte de las NIEs del Este Asiático. A medida que las empresas del
Noreste de Asia comenzaron a trasladar su producción al extranjero, idearon formas para
coordinar y controlar sus redes de provisión. Finalmente, para sustentar su margen competitivo se concentraron en los segmentos más rentables del diseño y la comercialización
dentro de la cadena de commodities de la indumentaria. Esta transformación puede considerarse como un proceso de progreso industrial, basado en gran medida en la construcción
de varios tipos de redes económicas y sociales entre los compradores y los vendedores.
De este modo, la transición del Este de Asia del ensamble al suministro de paquete completo proviene en gran medida de su habilidad para establecer vínculos cercanos
con un conjunto diverso de empresas líderes de las cadenas de commodities impulsadas
por el comprador. Las compañías líderes son las fuentes principales de los insumos materiales, la transferencia de tecnología y los conocimientos sobre estas redes organizativas. En la
cadena de commodities de la indumentaria, diferentes tipos de empresas líderes utilizan
diferentes redes y fuentes en diferentes partes del mundo. Los minoristas y los comercializadores tienden a depositar su confianza en las cadenas de aprovisionamiento de productos terminados en las cuales compran ropa de confección, proveniente fundamentalmente
de Asia, donde los fabricantes de países como Hong Kong, Taiwan y Corea del Sur ahora
juegan principalmente el rol coordinador de la OEM o proceso de producción de prendas
terminadas. Los fabricantes de marca, por el contrario, tienden a crear redes de producción
que se concentran en el ensamble de indumentaria utilizando insumos importados. Mientras que las redes de aprovisionamiento de indumentaria terminada son frecuentemente
globales, las redes de producción establecidas por fabricantes de marca son predominantemente regionales: los fabricantes de EE.UU. van a México y la Cuenca del Caribe, las empresas de la Unión Europea se dirigen al Norte de Africa o a Europa Oriental, y Japón y las
NIEs del Este de Asia buscan las regiones de más bajos salarios dentro de Asia.
IV. NUEVOS MODELOS DE COMPETENCIA EN LA CADENA DE COMMODITIES
DE LA INDUMENTARIA EN AMÉRICA DEL NORTE
El análisis que hace este trabajo sobre la cadena de commodities de la indumentaria en Asia sugiere tres importantes tendencias relevantes para el futuro del sector textil y
de la indumentaria en América del Norte. En primer lugar, existen procesos paralelos de
regionalización en la cadena de commodities de la indumentaria dentro de Asia, América
del Norte y Europa (Gereffi [1996b]). Las relaciones emergentes cultivadas en cada área de
provisión con productores cercanos de bajos costos (Sur y Sudeste de Asia al igual que
China en Asia, México y la Cuenca del Caribe vis à vis América del Norte, y el Norte de
66
Africa y Europa Oriental para la Unión Europea) probablemente fortalezcan al comercio
intrarregional y a las redes de producción en la cadena de la indumentaria. En segundo
lugar, la relativa disminución de las exportaciones de indumentaria terminada desde las
NIEs del Este de Asia está provocando un “déficit de suministro” en la cadena de commodities
de la indumentaria en América del Norte. Esta situación es en parte consecuencia de las
mayores distancias geográficas y de la complejidad logística involucradas en la administración de las redes de producción OEM de Asia. También obedece a la tendencia de realizar
una comercialización más directa en Asia a medida que los fabricantes locales pasan de la
OEM a la OBM. En tercer lugar, los fabricantes de indumentaria de México y la Cuenca del
Caribe deberán desarrollar aptitudes para realizar la producción de paquete completo si
quieren competir por el amplio y dinámico segmento de marcas y etiquetas privadas del
mercado de EE.UU., especialmente en los productos más orientados hacia la moda tales
como la ropa femenina. Anteriormente, el suministro desde el exterior de prendas de vestir
de confección sólo era realizado por las NIEs del Este de Asia para el mercado masivo de
EE.UU., o por los centros de la moda de Europa en el caso de la alta costura.
TRES MODELOS DE COMPETENCIA
Entre 1990 y 1998, las importaciones de indumentaria de EE.UU. crecieron de
US$25.500 a US$53.900 millones. La Figura 1 es un mapa importante que ayuda a identificar los desvíos comerciales entre los principales proveedores del mercado estadounidense
de indumentaria. Cada uno de los países del anillo interior representa el 10% o más del
valor total de las importaciones de ropa realizadas en 1998, mientras que cada uno de
aquellos países ubicados en el anillo exterior sólo alcanza el 1,0%-1,9% de las importaciones totales. En otras palabras, a medida que se pasa de los anillos interiores hacia los exteriores en este mapa de importaciones, la importancia relativa de los exportadores nacionales de indumentaria disminuye.
La Figura 1 revela varios aspectos clave de la dirección y magnitud del cambio
en el comercio de la indumentaria de EE.UU. Primero, hay diferencias regionales sorprendentes en los patrones de las importaciones de indumentaria de EE.UU. Las NIEs del
Noreste de Asia son cada vez menos importantes en la provisión de la indumentaria
estadounidense; el Sur y el Sudeste Asiático crecen lentamente o directamente no crecen,
mientras que las importaciones de China, la Cuenca del Caribe y México están en auge.
Segundo, a pesar de la considerable movilidad que tuvo lugar durante la década de 1990,
hay un fuerte patrón centro-periferia que domina la geografía de la actividad exportadora
en la matriz de las fuentes de provisión de la indumentaria estadounidense. Sólo cuatro
economías (Hong Kong, Corea del Sur, China y México) fueron proveedores centrales de
EE.UU. durante la última década, y sólo China y México tienen hoy en día esa distinción.
Hay una amplia dispersión de 17 proveedores de indumentaria en los dos anillos exteriores (que indican una participación del 1% al 4% en el mercado de la indumentaria de
EE.UU.), mientras que solamente 5 países aparecen en los tres anillos interiores. Tercero,
mientras que para la mayoría de los países el nivel de cambio entre 1990 y 1998 fue
relativamente modesto (cambiaron su posición por un anillo o no cambiaron nada), otros
países mostraron avances más significativos (México, Guatemala, El Salvador, Honduras
y Canadá) o retrocesos (Corea del Sur y Singapur). Sin embargo, un desvío hacia el interior de solamente un anillo puede ser muy importante para las economías pequeñas,
dado el sustancial crecimiento del total de las importaciones de indumentaria de EE.UU.
durante la última década.
67
Figura 1
DESVÍOS EN LA ESTRUCTURA REGIONAL DE LAS IMPORTACIONES DE INDUMENTARIA DE EE.UU. 1990-1998 *
AMÉRICA DEL
NORTE
CENTROAMÉRICA
5
Y EL
CARIBE
4
Canadá
NORESTE
DE A SIA
Corea del
Sur
Guatemala
3
Macao
2
Taiwan
República
Dominicana
El
Salvador
Honduras
Hong
Kong
1
Costa Rica
México
China
Singapur
Filipinas
Italia
Tailandia
Turquía
Malasia
Indonesia
S UDESTE
DE A SIA
India
Bangladesh
EUROPA
Sri Lanka
Pakistán
SUR DE ASIA
Los anillos indican la participación en el total de las
importaciones de EE.UU. en US$, por país socio:
1. 10% +
2. 6, 0% - 9,9%
3. 4,0% - 5,9%
4. 2,0% - 3, 9%
5. 1,0% - 1,9%
El valor total de las importaciones de ropa de
EE.UU. era US$25,5 mil millones en 1990 y
US$53,9 mil millones en 1998.
*
La posición de 1998 corresponde al anillo donde está ubicado el nombre del país. La posición de 1990, en
el caso de ser diferente, se indica con un pequeño círculo. Las flechas representan la magnitud y la dirección
del cambio a través del tiempo.
Fuente: Compilado de estadísticas oficiales del Departamento de Comercio de EE.UU., importaciones de
EE.UU. para el consumo, a valores de aduana.
68
Estos patrones de las fuentes de provisión estadounidenses ponen de manifiesto
la existencia de tres modelos distintos de competencia en la industria de la indumentaria de
América del Norte. En primer lugar, hay un modelo del Este Asiático en el cual los
exportadores nacionales de las NIEs del Este Asiático ofrecen indumentaria de paquete
completo a los compradores de EE.UU., lo que les permite dominar el segmento de más
alto valor, fundamentalmente el mercado de la indumentaria de moda femenina. En segundo lugar, existe un modelo mexicano emergente en el cual las reglas de origen del TLCAN
crean un incentivo para la producción más integrada de indumentaria en México, aunque
distintas empresas estadounidenses estén compitiendo para desempeñar el rol principal en
la coordinación de esta opción de paquete completo. En tercer lugar, hay un modelo de la
Cuenca del Caribe en el cual prevalece la tradicional forma 807/9802 de producción compartida, basada en una mezcla de bajos salarios, formato de zona de procesamiento de
exportaciones, acceso preferencial y cuotas que no ofrecen ninguno de los beneficios de las
reglas de origen del TLCAN. Aunque México ya domina el simple ensamble, aún no ha
alcanzado el status de paquete completo que poseen las empresas exportadoras del Este de
Asia. El resto de este artículo analizará en mayor detalle la dinámica y las implicancias para
el desarrollo regional de estos tres modelos.
LA DIVISIÓN REGIONAL DEL TRABAJO EN EL SECTOR DE LA INDUMENTARIA DE AMÉRICA DEL NORTE
Si se concibe a la cadena completa de commodities de la indumentaria como un
todo que comprende materias primas, hilado y fibras sintéticas, textiles, indumentaria, y la
distribución de indumentaria a los minoristas (Appelbaum y Gereffi [1994]), entonces la
cadena de commodities de México y la de EE.UU. son bastante distintas entre sí. México
tiene varias compañías, grandes y bastante exitosas, de fibras sintéticas; una multitud de
empresas de ensamble orientadas hacia las exportaciones que envían productos de indumentaria a EE.UU. utilizando insumos estadounidenses; y un sector minorista emergente
que está delineando una serie de alianzas estratégicas con sus contrapartes de EE.UU. El
eslabón más débil de la cadena de producción mexicana es, por amplio margen, el segmento textil. La gran mayoría de las empresas textiles mexicanas están subcapitalizadas y
tecnológicamente atrasadas, son ineficientes y producen bienes de mala calidad. EE.UU.,
por el contrario, es muy fuerte en fibras sintéticas, en textiles y en el comercio minorista,
pero su capacidad de producción de prendas de vestir, especialmente de indumentaria
para mujeres y niños, es limitada. Por lo tanto, la cadena de la indumentaria mexicana
parece ser más fuerte en aquel segmento donde la cadena de EE.UU. es más débil: la
producción de prendas de vestir.2
Este panorama se vuelve más complejo si se expanden los límites de América del
Norte y se incluye a América Central y al Caribe.3 La forma más común de actividad
exportadora en América Latina es el ensamble trabajo intensivo de bienes manufacturados
con componentes importados en zonas de procesamiento de exportaciones (exportprocessing zones “EPZs”). Estas zonas están desproporcionadamente concentradas en
México (donde se las conoce como la industria de la maquila) y en la Cuenca del Caribe
(donde también se las llama Zonas de Libre Comercio) a raíz de los bajos salarios que se
pagan en el área y de su proximidad con el mercado estadounidense, donde venden más
del 90% de sus exportaciones. Virtualmente, toda la producción de EPZs de la región se
caracteriza por su muy bajo valor agregado, lo cual es resultado directo de la política de
EE.UU. De acuerdo con la disposición HTS 9802.00.80 (anteriormente cláusula 807) de la
lista de aranceles de EE.UU., las empresas que operen en EPZs tendrán un incentivo si
69
minimizan la compra de insumos locales ya que únicamente los componentes fabricados en
EE.UU. están exentos del pago de impuestos a la importación cuando el producto terminado es enviado nuevamente a ese país. Esta disposición constituye un impedimento muy
importante para el incremento de la integración entre las actividades de la zona y la economía local, y limita la utilidad de las EPZs como peldaños para ascender a niveles más altos
de industrialización.
Mientras que la llegada del TLCAN elimina la motivación inducida por la legislación para la industria de la maquila en México, cambios estructurales más amplios que han
tenido lugar en el transcurso de los últimos 10 o 15 años han vuelto obsoletos muchos de
los estereotipos populares referidos al sector de la maquila. Un estudio reciente sobre las
exportaciones de la industria manufacturera de México (MacLachlan y Aguilar [1998])
desafía por lo menos cinco de estas generalizaciones pasadas de moda.
Mito Nº 1: Las maquiladoras se encuentran casi exclusivamente a lo largo de la
frontera norte de México. Realidad: Antiguamente era cierto pero ya no lo es. Desde mediados de la década de 1980, las maquiladoras del interior han crecido rápidamente y en
1996 representaron un tercio del empleo nacional de la industria de la maquila.
Mito Nº 2: La fuerza laboral de la maquila está dominada por mujeres jóvenes.
Realidad: La proporción de trabajadoras del sexo femenino en la maquila ha disminuido
abruptamente y se está alcanzando la paridad en la participación de los dos sexos en la
estructura del empleo en la maquila.
Mito Nº 3: La remuneración laboral en las maquiladoras es extremadamente
baja y explotadora. Realidad: Mientras que la diferencia entre los salarios de la maquila
y los estándares estadounidenses es abismal, la comparación con los salarios industriales mexicanos es bastante favorable. Más aún, parece haber muy poca diferencia entre
las condiciones de trabajo de las maquiladoras y las de las plantas manufactureras internas de México.
Mito Nº 4: Los dueños de las plantas de maquila son, fundamentalmente, extranjeros. Realidad: El origen del capital invertido en la maquila está dividido prácticamente
en partes iguales entre EE.UU. y México.
Mito Nº 5: Las maquiladoras son enclaves de exportación que dependen totalmente de componentes importados. Realidad: Mientras que las maquiladoras todavía importan un promedio del 98% de sus insumos materiales, las maquiladoras del interior muestran una mayor disposición a utilizar insumos locales en comparación con aquéllas ubicadas
a lo largo de la frontera. Ha habido un fuerte crecimiento del comercio inter-maquila en
algunos sectores (tales como los de la electrónica y los automóviles). Estas tendencias, junto
con la disminución de las restricciones al comercio que trajo aparejada el TLCAN, sugieren
una mayor integración de la industria de la maquila dentro de la economía mexicana.
Una vez reconocidas estas transformaciones en el sector de la maquila, es necesario analizar más detalladamente cómo las plantas de indumentaria de México y el Caribe
orientadas hacia las exportaciones modelan el comportamiento competitivo de estas economías en relación con el mercado de EE.UU. Las dos preguntas siguientes tienen particular
importancia para la región: (1) ¿Desarrolló México la capacidad para desafiar al Este de
Asia como proveedor de paquete completo del mercado de EE.UU.? (2) ¿Está utilizando
México las ventajas que le otorga el TLCAN para desplazar a las economías de América
Central y el Caribe de su nicho como ensambladoras de bajo costo en el sistema de producción compartida de EE.UU.?
70
EE.UU., MÉXICO Y LA CUENCA DEL CARIBE:
¿QUIÉN SE BENEFICIA CON LA INTEGRACIÓN REGIONAL?
La industria mexicana de la maquila, establecida en 1965, está formada por plantas de ensamble (conocidas como “maquiladoras”) que fundamentalmente utilizan componentes estadounidenses para fabricar bienes para exportar al mercado de EE.UU. En 1993,
la industria de la maquila de México generó US$22.000 millones en exportaciones y dio
empleo a 540.000 mexicanos; hacia 1996, había crecido alrededor del 50% llegando a
811.000 puestos de trabajo mientras que las exportaciones crecieron aproximadamente el
54% y alcanzaron los US$34.000 millones. Hasta la última década, las plantas de la maquila
mexicana eran un claro ejemplo del ensamble de bajo valor agregado, con virtualmente
ningún vínculo hacia atrás (los materiales locales usualmente representaban sólo el 2%-4%
de los insumos totales). En la década de 1980, una nueva ola de plantas de maquila comenzó a transformar este modelo de enclave en una forma de producción más avanzada, en la
cual se fabrican los componentes para productos complejos tales como los automóviles y las
computadoras (Gereffi [1996c], Carrillo [1998]). A pesar del predominio de las operaciones
de ensamble tecnológicamente más sofisticadas y de mayor valor agregado que tienen
lugar en las nuevas plantas de maquila, la vigencia del TLCAN puede aumentar aún más el
atractivo que ya tienen las operaciones de viejo estilo de ensamble textil y de indumentaria
de México en comparación con aquéllas de la Cuenca del Caribe, ya que los países que la
integran no cuentan con los beneficios arancelarios que el TLCAN brinda a México.
El sector de la maquila se ha beneficiado más significativamente a partir de
1988 con la apertura del comercio mexicano. Entre 1994 y 1998, el total de las importaciones estadounidenses de indumentaria confeccionada con materiales de EE.UU. (según
la cláusula 807/9802 del programa de producción compartida) aumentó de US$5.700
millones a US$12.800 millones. México ha sido el actor estrella de la década de 1990. Sus
exportaciones de indumentaria desde las plantas de maquila mexicanas hacia EE.UU. se
triplicaron holgadamente pasando de US$1.500 millones en 1994 a US$5.100 millones en
1998. El comercio del ensamble predomina en el sector de las prendas de vestir de América del Norte representando, en 1998, el 79% de las importaciones de indumentaria
estadounidenses provenientes de México y el 84% de aquéllas provenientes del Caribe y
América Central (cuadro 2).
Desde una perspectiva regional, los países con los que México compite más directamente por el mercado estadounidense son los países de la Iniciativa de la Cuenca del
Caribe (ICC). Las localidades de la Cuenca del Caribe son ahora los sitios más favorecidos
en América Latina para el ensamble orientado hacia las exportaciones. A principios de la
década de 1990, las EPZs se habían transformado en la principal fuente de exportaciones y
de empleo de la industria manufacturera en varios países del Caribe. La República Dominicana es un ejemplo fundamental. Hay 430 empresas que dan empleo a 164.000 trabajadores en las 30 zonas de libre comercio del país; y las tres cuartas partes de esas firmas operan
en el sector textil y de la indumentaria (Burns [1995] p. 39). En el área del empleo, la
República Dominicana es la cuarta economía más grande de EPZ del mundo (la quinta si se
incluyen las Zonas Económicas Especiales de China). La República Dominicana tiene una
dependencia especialmente grande de las EPZs, cuya participación en el empleo oficial de
la industria manufacturera de la isla aumentó del 23% en 1981 al 56% en 1989. Hacia este
último año, las EPZs también generaron más del 20% del total de las ganancias de divisas
extranjeras de la República Dominicana (Kaplinsky [1993]). Los inversores estadounidenses
representan más de la mitad (54%) de las compañías que operan en las zonas; los siguen
71
empresas de la propia República Dominicana (22%), Corea del Sur (11%) y Taiwan (3%)
(UNCTAD [1994] p. 90).
La diversidad de la industria de exportación de indumentaria de México y de las
economías de la ICC en 1998 se refleja claramente en el cuadro 3. México tiene, holgadamente, el sector de indumentaria más grande, con aproximadamente 12.000 plantas y
460.000 trabajadores dedicados a las prendas de vestir. Sin embargo, estas estadísticas
comprenden tanto a las empresas de indumentaria dedicadas al mercado interno como a
las orientadas hacia las exportaciones. Muchas de las compañías que proveen al mercado
interno mexicano son los tradicionales e infracapitalizados talleres o microemprendimientos
de propiedad familiar. El 95% de las plantas mexicanas de prendas de vestir son consideradas pequeñas, lo que disminuye el promedio nacional del sector a 39 empleados por planta. El sector de la indumentaria en los países de América Central y el Caribe, por el contrario, está dominado por empresas mucho más grandes y orientadas hacia las exportaciones
que proveen al mercado de EE.UU. de acuerdo con la cláusula 807/9802 del programa de
producción compartida. La República Dominicana tiene 180.000 empleados en el sector de
la indumentaria, seguida por Honduras (90.000 trabajadores dedicados a las prendas de
vestir), Guatemala (70.000 trabajadores), y El Salvador (42.000 trabajadores). La industria
de la indumentaria es la principal industria manufacturera en cada una de estas economías.
Es especialmente sorprendente el gran tamaño promedio de las plantas de indumentaria de
estas cuatro economías, que va de 250 a más de 500 empleados. Este panorama sugiere
que las exportaciones de indumentaria de la ICC se canalizan a través de plantas gigantes
de ensamble que son capaces de cumplir con los grandes pedidos que llegan de los fabricantes de indumentaria de EE.UU., más que a través de tradicionales empresas familiares o
formas más flexibles de producción en red (cuadros 3 y 4).
Durante la década de 1990, y con el propósito de ganar una importante porción del mercado estadounidense, México depositó toda su confianza en unos pocos
rubros de exportaciones del sector de la indumentaria. El cuadro 4 muestra que prácticamente dos tercios (64%) del total de las exportaciones mexicanas de indumentaria al
mercado de EE.UU. corresponden a sólo seis productos: pantalones de algodón (31% del
total), camisas de punto, de algodón (13%), camisas de punto, de fibras sintéticas (8%),
pantalones de fibras sintéticas (6%), ropa interior de algodón (3%), y sostenes de fibras
sintéticas (3%). La importancia relativa de estos seis productos líderes aumentó
sustancialmente a partir de 1990 cuando representaban menos de la mitad (48%) del
total de US$680 millones de las exportaciones mexicanas de indumentaria. De este modo,
mientras que las exportaciones totales de indumentaria de México aumentaron once
veces desde 1990 hasta 1998, el valor de los seis productos líderes se multiplicó por
quince en este mismo período.
Un análisis más detallado del cuadro 5, que muestra la estructura de competencia entre los proveedores líderes de estas seis principales exportaciones de indumentaria,
revela que México se transformó, en 1998, en el proveedor número uno de EE.UU. de
cinco de estos seis productos, y ocupó la segunda posición detrás de Honduras en el caso
del sexto ítem (ropa interior de algodón). No obstante, una mezcla sorprendentemente
heterogénea de proveedores de la ICC y de Asia ocupa la segunda y la tercera posición para
cada uno de estos productos. En el caso de los pantalones de algodón y las camisas de
punto, de algodón, República Dominicana y Honduras, respectivamente, son los segundos
exportadores, mientras que Hong Kong es el tercer proveedor de ambos ítems. En el caso
de los pantalones de fibras sintéticas y las camisas de punto, de fibras sintéticas, sin embar-
72
go, el segundo y el tercer proveedor detrás de México son países del Este de Asia, mientras que los principales proveedores del mercado de EE.UU. en cuanto a la ropa íntima
(ropa interior de algodón y sostenes de fibras sintéticas) están todos ubicados en la Cuenca
del Caribe.
Hay varios razonamientos que explican las estructuras de competencia entre
las regiones identificadas en el cuadro 5. En primer lugar, las cuotas estadounidenses,
todavía disponibles para los países del Este de Asia, probablemente sean responsables de
su continuo predominio en varias áreas de estos productos. En segundo lugar, a pesar de
tener salarios más altos que México y los países de la ICC, las NIEs del Este de Asia
pueden estar haciendo productos de más alta calidad y mayor precio y de esta manera
estar en condiciones de competir con efectividad frente a proveedores con menores costos. En tercer lugar, en el caso de cada uno de los ítems de indumentaria que aparece en
el cuadro 5, las NIEs del Este de Asia predominaron en las categorías de ropa femenina,
mientras que los países de la ICC se concentraron en la indumentaria masculina. México
y China muestran mayor tendencia al equilibrio en las categorías del AMF, tanto de hombre como de mujer, con respecto a cada uno de los ítems de sus listas de exportaciones.
Esta tendencia hacia los productos del hombre y de la mujer encaja con la idea ampliamente generalizada que sostiene que la indumentaria para el hombre es relativamente
estándar y puede, en consecuencia, hacerse con mayor facilidad bajo acuerdos de producción compartida tales como aquéllos encontrados en las EPZs de las economías de la
ICC. La ropa femenina, por el contrario, está más orientada por la moda y tiende, por lo
tanto, a buscar sus fuentes de provisión en aquellos países que pueden ofrecer acuerdos
de producción de OEM o paquete completo.
En el cuadro 6 se explica más acabadamente esta hipótesis de especialización de
las exportaciones. Dicho cuadro identifica a los diez proveedores líderes de las categorías
del AMF para el hombre y para la mujer en el caso de cada una de las seis principales
exportaciones de indumentaria de México al mercado de EE.UU. Una vez incluidos los diez
principales proveedores, se atenúa el contraste entre regiones. Todos los productos muestran alguna combinación de exportadores de Asia y América del Norte. Con excepción de
México, los proveedores del Este de Asia tienden a ocupar la mayor parte de los cinco
primeros lugares en pantalones de fibras sintéticas y camisas de punto, aunque Honduras y
República Dominicana también están presentes en lo que respecta a la ropa masculina. La
ropa íntima continúa siendo una especialidad de América del Norte. Más del 60% de las
importaciones de EE.UU. de sostenes fabricados con fibras sintéticas proviene de México y
de tres proveedores de la ICC (República Dominicana, Honduras y Costa Rica), y más del
50% de la ropa interior de algodón viene de Honduras, México, República Dominicana y El
Salvador. Sociedades estadounidenses gigantes tales como Fruit of the Loom y Sara Lee
Corporation (el principal proveedor de medias del mundo, con marcas como Hanes y L’eggs)
ven a México y a estas economías de la ICC, que proveen la mayor parte del total de las
importaciones estadounidenses de ropa interior, como parte de “una alianza transamericana
para enfrentar a los fabricantes asiáticos de ropa interior en los mercados mundiales”
(Coleman [1995]). Esta nueva lógica de integración regional se basa en normas de origen
más rigurosas en el TLCAN y la Cuenca del Caribe.
Mientras que las EPZs de México y el Caribe han estado asociadas con ganancias
innegables en cuanto al empleo y al ingreso de divisas extranjeras, estos beneficios han
sido neutralizados por un panorama de crecimiento del empleo en condiciones cada vez
más miserables que refleja salarios reales en baja y una disminución de poder adquisitivo
73
local. En México, en 1989, el salario real mínimo era menos de la mitad (47%) del nivel que
tenía en 1980, y en El Salvador, en 1989, los trabajadores percibían apenas el 36% de lo
que ganaban a principios de la década (BID [1990] p. 28). Estas tendencias exacerbaron la
polarización entre ricos y pobres en América Latina, donde cerca del 50% de la población
vive en la pobreza, con el 25% en estado de indigencia.4
La rivalidad entre las EPZs vecinas para ofrecer a las transnacionales los salarios
más bajos fomenta una estrategia perversa de “devaluación competitiva”, según la cual las
devaluaciones de la moneda son consideradas un medio para aumentar la competitividad
internacional (Kaplinsky [1993]). En 1985, el crecimiento de las exportaciones de las EPZs
de República Dominicana alcanzó dimensiones insospechadas después de una abrupta devaluación de su moneda con respecto al dólar. Del mismo modo, recurrentes devaluaciones
del peso mexicano, especialmente en 1994-1995, facilitaron la expansión de las exportaciones de México.5 Las devaluaciones aumentan las ya sustanciales diferencias de los salarios
de la región. A principios de la década de 1990, los niveles de remuneración por hora de los
trabajadores de la indumentaria eran de US$1,08 en México, US$0,88 en Costa Rica, US$0,64
en República Dominicana y US$0,48 en Honduras, en comparación con US$8,13 en EE.UU.
(OIT [1995] p. 35-36). Aunque individualmente para un país pueda tener sentido devaluar
su moneda con el fin de atraer a sus lugares de producción a aquéllos que utilizan mano de
obra no calificada, las ventajas de esta estrategia se evaporan rápidamente cuando otros
países simultáneamente se embarcan en devaluaciones que deprimen los salarios y bajan el
nivel de vida local mientras que no se logra nada para mejorar la productividad.
El sector laboral está comenzando a desarrollar estrategias revitalizadas para negociar con los fabricantes de indumentaria estadounidenses en el Caribe. Un ejemplo es el
caso de The Gap, prominente empresa estadounidense que adquiere una parte importante
de su ropa en América Central. Mandarin, un contratista de El Salvador que fabrica ropa
para The Gap, despidió a 350 trabajadores en masa cuando formaron un sindicato para
protestar por las abismales condiciones de trabajo, tales como jornadas laborales de 14
horas, salarios por debajo del nivel de pobreza y abusos sexuales. The Gap, al igual que
otras compañías de indumentaria estadounidenses, ha establecido Códigos de Conducta
Societarios elogiados exageradamente, que requieren que las empresas contratistas con las
que hace negocios cumplan con las normas laborales de sus países. En el caso de denuncias
de abusos, la típica respuesta de una compañía de EE.UU. es rescindir el contrato con la
fábrica que violó las normas, dejando sin trabajo a un número de trabajadores de la indumentaria. En una reunión con la gerencia de The Gap, los empleados despedidos por
Mandarin en El Salvador solicitaron el reintegro de los 350 trabajadores que habían sido
echados por organizar un sindicato, el fin de las horas extra obligatorias para que las muchachas más jóvenes pudieran ir al colegio, y el pago de las horas extra (Sweatshop Watch
[1995] p. 2). Eventualmente, The Gap cumplió con dichas demandas. Este tipo de confrontación, que se repite en otros lugares del Continente Americano y de Asia, está forzando a
las empresas de indumentaria estadounidenses a expandir su noción sobre responsabilidad
social y utilizar su poder como principales compradores con el fin de desempeñar un rol
más activo en la mejora de las condiciones de trabajo en el tercer mundo.
En 1998, el total de las exportaciones de indumentaria (combinando el comercio de la maquila con el de otras fuentes) provenientes de los países de la ICC fue aproximadamente 25% más alto que el total de México. República Dominicana fue el exportador
líder del sector de la indumentaria (US$2.400 millones). En realidad, este país tenía un
nivel de exportaciones de prendas más alto que el mexicano, a principios de la década de
74
1990, antes que México ganara la delantera en 1994. Los otros exportadores líderes del
sector de la indumentaria de la ICC en 1998 fueron: Honduras (US$1.900 millones), El
Salvador (US$1.200 millones), Guatemala (US$1.150 millones), Costa Rica (US$830 millones), y Jamaica (US$420 millones). Sin embargo, la brecha existente entre México y los
países de la ICC como fuentes de aprovisionamiento de indumentaria para el mercado de
EE.UU. se ha ido estrechando. Entre 1994 y 1998, las exportaciones mexicanas de indumentaria crecieron alrededor del 72%, en comparación con las de los países de la ICC que
sólo crecieron el 46% (ver cuadro 1). El hecho que la Cuenca del Caribe no contara con
paridad de tratamiento con los miembros del TLCAN, truncó de manera significativa el
crecimiento del ensamble de indumentaria orientado hacia las exportaciones en estas economías más pequeñas. En 1995 y 1996, más de 150 plantas de indumentaria cerraron en
el Caribe y se perdieron 123.000 puestos de trabajo “como resultado directo del desvío
de comercio y la inversión hacia México”, según el Caribbean and Apparel Institute en
Kingston, Jamaica (Rohter [1997]).
En este momento se está gestando en el Congreso de EE.UU. un movimiento
favorable a la sanción de legislación que de alguna manera aumente el comercio con la ICC.
En 1997, no se aprobó la legislación que proponía la “paridad con el TLCAN” para las
economías de la ICC, pero la persistente preocupación por las consecuencias de dos huracanes (Mitch y Georges) que devastaron en el otoño de 1998 a gran parte de América Central
y el Caribe, llevó al Congreso a debatir en marzo de 1999 una legislación que contemplara
el suministro de fondos de corto plazo para proyectos que aliviaran los efectos de los huracanes. A raíz de informes que estimaban que el crecimiento de la inmigración de América
Central a través de México había superado el 30%, sólo en el transcurso de los primeros
meses de 1999, la atención comenzó a desviarse hacia instrumentos de reconstrucción de
más largo plazo que pudieran generar y sustentar el empleo para los centroamericanos que
ya no pueden trabajar en aquellas industrias que desaparecieron como consecuencia de las
tormentas (AAMA [1999b]). Si el Presidente Clinton cumple con su promesa de apoyar la
aprobación de nuevas leyes comerciales para la ICC en 1999, la industria de la indumentaria
indudablemente será uno de los más grandes beneficiarios ya que los países de la ICC
recibirían un tratamiento más parecido al que tiene México bajo el TLCAN.
V. REESTRUCTURACIÓN SOCIETARIA ENTRE LAS EMPRESAS TEXTILES E INDUMENTARIA
DE EE.UU.: UNA LUCHA POR EL PODER, LAS GANANCIAS Y EL EMPLEO
Considerando las modificaciones en la estructura de poder que están ocurriendo
entre las empresas textiles, de indumentaria y minoristas de América del Norte, se plantea
una pregunta clave: ¿Quiénes serán los principales “agentes organizadores” que modernizarán la cadena de commodities de la indumentaria mexicana? La idea de agentes organizadores se usa aquí para hacer referencia a aquellas empresas, extranjeras o locales, que
podrían aumentar la competitividad del sector de la indumentaria de México mediante
vinculaciones hacia atrás y hacia adelante con los principales fabricantes y minoristas.
Grandes empresas de diferentes sectores de la cadena de la indumentaria, principalmente de EE.UU., compiten entre sí para transformarse en agentes coordinadores de
las nuevas redes de América del Norte que fortalecerían la capacidad mexicana para llevar
a cabo la provisión de paquete completo (Gereffi [1997]; Gereffi y Bair [1998]):
1. Las compañías de fibras sintéticas de EE.UU. y México han estado negociando
a lo largo de la cadena productiva, con los fabricantes y minoristas de la indumentaria esta-
75
dounidenses, a fin de lograr que las empresas de indumentaria desarrollen productos que
utilicen sus fibras y de conseguir que los minoristas coloquen esos pedidos en México.
2. Las fábricas textiles están realizando alianzas con los proveedores de indumentaria que permitan una producción más integrada de los sectores textil y de la indumentaria en diferentes regiones de México. Además, las empresas textiles están explorando la posibilidad de crear sus propios equipos de desarrollo de productos para determinadas categorías de indumentaria.
3. Los fabricantes de indumentaria de marca estadounidenses están racionalizando sus cadenas de provisión en México, buscando menor cantidad de proveedores pero
con mayor capacidad, o “abandonando la estructura vertical” de sus operaciones de producción locales y extranjeras, desprendiéndose de los activos industriales a favor del desarrollo del segmento comercial de sus negocios y poniendo énfasis en las marcas globales.
4. Un grupo de fabricantes de indumentaria integrados de México, dueños de
plantas modernas donde se pueden hacer desde hilados y tejidos hasta producción y
terminación de indumentaria, han comenzado a desarrollar una buena reputación entre
los minoristas y comercializadores de EE.UU. que buscan hacer pedidos de paquete completo en México.
5. Los minoristas estadounidenses y latinoamericanos están comenzando a establecer redes de aprovisionamiento en México, ayudados por programas de certificación
de los vendedores que cuentan con el apoyo estatal.
6. Los agentes de aprovisionamiento mexicanos están apareciendo para actuar
como intermediarios entre los compradores de EE.UU. y las fábricas mexicanas, esquema
ya muy desarrollado en el Este de Asia.
Estimuladas por la intensa competencia, las principales empresas textiles y de
indumentaria de EE.UU. están actualmente atravesando una profunda reestructuración
que comprende varios aspectos relacionados: (1) el desvío de la fabricación local hacia el
aprovisionamiento en el exterior; (2) la venta de instalaciones industriales para convertirse en empresas impulsadas por la demanda y desarrollar capacidades comerciales; (3) la
consolidación, tanto de minoristas como de fabricantes; y (4) la pérdida de la nitidez de
los límites entre las empresas ubicadas en segmentos adyacentes de la cadena de
commodities de la indumentaria. Una consecuencia fundamental de estas iniciativas de
reestructuración de las sociedades es que tienden a aumentar la importancia de las operaciones de las firmas estadounidenses en México y la Cuenca del Caribe y, simultáneamente, a disminuir el empleo en EE.UU.
El cuadro 7 muestra un número de estos cambios que atravesaron las compañías
líderes de la industria de la indumentaria de EE.UU. Dicho cuadro incluye a cinco de los
principales fabricantes de indumentaria estadounidenses y a dos de las más grandes empresas textiles de ese país, todas las cuales tienen ahora fuertes lazos con México y la
región de la Cuenca del Caribe. Todas estas compañías, con excepción de Warnaco (que
creció a través de adquisiciones) han experimentado bajas sustanciales en el nivel del empleo desde la aprobación del TLCAN en 1994; y en la mayoría de los casos, las ventas
aumentaron mientras que el empleo decaía durante el período 1994-1998.
Las mismas tendencias caracterizan al sector de la indumentaria estadounidense
en su conjunto. Durante el período 1993-1997, la reestructuración llevada a cabo por las
empresas de indumentaria de EE.UU. causó una pérdida estimada de 176.000 puestos de
trabajo en la industria local (Jones [1998] p. 37). En 1998, la industria de la indumentaria
76
de EE.UU. perdió 74.000 puestos de trabajo adicionales mientras que la fuerza laboral de la
industria textil disminuyó aproximadamente 30.000 empleos. El empleo en el sector de la
indumentaria al finalizar el año 1998 era de 732.000 trabajadores y el empleo en el sector
textil de EE.UU. también se encontraba en el nivel histórico más bajo de 581.0006 (AAMA
[1999a] Tabla 2). Sin embargo, dos fenómenos relacionados y no tan fáciles de reconocer
acompañaron a esta caída del empleo en EE.UU.: el incremento de la productividad y la
suba de los salarios. Desde 1995, la productividad del trabajador promedio de la indumentaria estadounidense aumentó aproximadamente el 11% como consecuencia de los avances tecnológicos, las prácticas de producción y el manejo de inventarios, y los salarios semanales promedio se incrementaron alrededor del 12% durante el mismo período (AAMA
[1999a]). La remuneración por hora del trabajador promedio de la indumentaria estadounidense creció de US$7,34 en 1994 a US$8,70 en febrero de 1999, mientras que el salario
por hora de los trabajadores textiles de EE.UU. aumentó de US$9,13 a US$10,61 en el
mismo período. De esta manera, y contrariamente a la opinión popular, la competitividad y
los niveles salariales de las industrias textiles y de la indumentaria de EE.UU. han mejorado
a partir de que el TLCAN entró en vigencia.
Con el propósito de analizar más detalladamente cómo evolucionaron las estrategias corporativas en el caso de algunas de las más importantes empresas textiles y de
indumentaria de la cadena de commodities de la indumentaria de América del Norte, se
brndan a continuación breves descripciones de los perfiles empresariales de Levi Strauss &
Co., VF Corporation, Sara Lee Corporation y Burlington Industries (el material proviene de
las mismas fuentes utilizadas en el cuadro 7).
LEVI STRAUSS & CO.
Levi Strauss & Co. es uno de los más grandes fabricantes mundiales de ropa de
marca y el segundo fabricante de jeans después de VF Corporation. Levi Strauss fabrica y
comercializa jeans, pantalones de vestir y ropa deportiva informal con las etiquetas Levi’s,
Dockers y Slates. Levi´s, establecida en San Francisco, informó que sus ventas en 1998 habían
sido de US$6.000 millones, mostrando un descenso con respecto al pico de US$7.100 millones alcanzado en 1996. Su participación en el mercado estadounidense de jeans ha caído del
máximo de 31% alcanzado a principios de la década de 1990 a sólo 14% en 1998. Esta caída
puede atribuirse a dos factores: el fracaso por parte de Levi’s para adaptarse a las tendencias
de los consumidores y los altos precios de los jeans Levi’s que son el resultado de la larga
insistencia de Levi’s en mantener la producción en EE.UU., mientras que sus competidores se
trasladaban al extranjero para aprovechar los menores costos laborales. Cuando Levi’s reconoció que la producción en EE.UU. ya no era sustentable, anunció, en febrero de 1999, que
cerraría once plantas y dejaría sin trabajo a 5.900 trabajadores (Emert [1999]). Esta es la
culminación de una serie de despidos a lo largo de la década de 1980 y de 1990. Este proceso
deja sólo once plantas en EE.UU. Los despidos anteriores reflejaban ventas escasas pero este
otro anuncio muestra el reconocimiento de que la fabricación de indumentaria en gran escala
ya no es factible en EE.UU.
El Director Ejecutivo de la compañía, Robert Haas, expresó que la mayor parte
de la producción se trasladaría para realizar operaciones en México y el Caribe: “No podemos nadar en contra de la corriente...Hemos invertido decenas de millones de dólares
para tratar de encontrar la manera de que las fábricas de nuestra propiedad y bajo nuestra
propia administración fueran un activo suficiente [para compensar diferencias salariales]... el anuncio [de febrero] simplemente enfrenta la realidad.” (Emert [1999]). Levi´s
77
está actualmente concentrada en recuperar su participación en el mercado y en fortalecer
el atractivo de su marca a través de una nueva estrategia de administración de la marca
orientada hacia el consumidor. Está asignando recursos a una comercialización y un diseño
de producto innovadores y dirigidos al mercado de la juventud. También ha abierto un
negocio online en su página web para promocionar a Levi’s como marca informada sobre
las últimas tendencias y muy actualizada (Hill [1999c]).
VF CORPORATION
VF Corporation, basada en Greensboro, NC, es un conglomerado que representa un ingreso de US$5.500 millones en ventas. VF, el fabricante de jeans que más vende en
EE.UU., tiene el 27% del mercado con marcas tales como Lee y Wrangler. El grupo de
marcas de VF también incluye a Vanity Fair y Vassarette (ropa íntima), Jan Sport (la principal marca de mochilas), Jantzen (trajes de baño), y Healthtex (ropa para niños). Para VF, las
décadas de 1980 y 1990 han sido un proceso de adquisiciones estratégicas. Estas adquisiciones sirvieron para el objetivo de crecimiento de VF en cuatro áreas: ropa de jean, ropa
íntima, ropa de trabajo y mochilas.
Importantes adquisiciones de VF:
Año
Empresa
1969
1986
Lee Jeanswear
Blue Bell Holding Co., fabricantes de: Wrangler, Girbaud, Jantzen,
JanSport, Red Kap
Vassarette
Healthtex, Barbazon (ropa íntima), WorkWear
Nutmeg Industries, H.H. Cutler (ambas de indumentaria deportiva)
Bestform Group, Penn State Textile Manufacturing, contratos de
licencia con Nike y Tommy Hilfiger
1990
1991
1994
1998
La estrategia de producción de VF consistió en mantener un equilibrio entre la
producción estadounidense y la contratación en el Lejano Oriente, México y el Caribe. En
1990, VF compró Rey-Mex, un establecimiento de ensamble en Reynosa. Con veinte
años de existencia, es una de las maquiladoras más antiguas, y ha permanecido estrictamente como una fábrica de ensamble. Sin embargo, ha cambiado la imagen tradicional
de la maquiladora y se ha transformado en un establecimiento muy moderno. Negocios
con nuevo estilo que aceptan las iniciativas de los empleados, se establecen centros de
capacitación y, en la actualidad, los hombres representan el 29% de los empleados de
Rey-Mex. El objetivo de VF es actualizar la tecnología y las habilidades en todas sus
plantas como parte de una estrategia global de racionalización de las operaciones que le
permita un mejor manejo de las altas velocidades a las que deben desplazarse los fabricantes de indumentaria. En 1995, VF atravesó una transformación que significó para la
empresa un ahorro de US$80 millones. Cerró catorce plantas en EE.UU., trasladó la mayor cantidad de su producción a México y al Caribe y despidió a 7.800 trabajadores. En
1996, formó la Global Sourcing Organization con el fin de estudiar una gama de opciones globales de fuentes de aprovisionamiento.
En 1997, VF lanzó su nuevo plan de “consumidorización”. Como parte de esta
nueva e intensa concentración en el consumidor, diecisiete divisiones descentralizadas de
78
VF se consolidaron en cinco coaliciones sobre la base del producto, y se anunció un programa de inversión de esta marca por US$1.250 millones. De acuerdo con la memoria anual
de 1997, VF también está “invirtiendo US$150 millones en sistemas, formación de coaliciones y mayor producción en el extranjero”. Esta iniciativa de “consumidorización” marcó
un hito fundamental en el plan de VF de dedicarse a la comercialización y alejarse de la
fabricación local (Hill [1999a] y [1999b]). Ha adquirido compañías para promover sus marcas, pero estas adquisiciones, cada vez en mayor medida, sirvieron tanto para contratar
fuentes de producción en otros países como para trasladar los propios establecimientos al
extranjero. Por ejemplo, desde 1990 hasta 1996 Wrangler agregó tres plantas en Costa
Rica, dos en Honduras y una en México. Mientras que la fabricación en el extranjero representaba, en 1995, el 30% de las ventas locales de productos de VF, esta cifra creció al 57%
en 1998, y VF piensa incrementarla aún más para alcanzar el 80% en un futuro cercano.
Actualmente, VF está tratando de aumentar el interés por la marca mediante contratos de
licencia con importantes nombres tales como Tommy Hilfiger y Nike. De esta manera, VF
gana marcas ya establecidas, la producción se realiza utilizando fuentes del extranjero y la
compañía espera cosechar los beneficios.
SARA LEE CORPORATION
Sara Lee Corporation es un conglomerado global de productos alimenticios, indumentaria y productos para el consumidor que tiene operaciones en más de 140 países, y
da empleo a 139.000 personas. Basada en Chicago, la división de Indumentaria de Marca
de Sara Lee realizó ventas por US$7.300 millones en 1998. Sara Lee fabrica ropa íntima de
mujer, ropa interior de hombre, medias e indumentaria para deportes con las marcas Hanes,
Hanes Her Way, Playtex, Bali, L’eggs y Champion. En 1998, Sara Lee tenía una participación del 32% del mercado estadounidense de sostenes, 36% del mercado estadounidense
de bragas de mujer y niña, y 38% de mercado de ropa interior de hombres y niños.
Desde principios hasta mediados de la década del 90, la estrategia global de Sara
Lee consistió en adquisiciones. En 1992, anunció planes para invertir US$700 millones en la
compra de empresas de medias, ropa interior y otros rubros del sector de la indumentaria.
Gran parte de estas operaciones tuvieron lugar en México. Hacia diciembre de 1992, Sara
Lee había comprado la compañía Rinbros, de 6.000 empleados (ventas anuales por US$25
millones), principal fabricante mexicano de ropa interior de hombres y niños, al igual que
Mallorca SA de CV, el segundo más grande fabricante de medias de México. Estas adquisiciones llevaron a los analistas a la conclusión de que Sara Lee estaba fundamentalmente
interesada en el crecimiento afuera de EE.UU. Una reestructuración de las operaciones
mundiales que tuvo lugar en 1994 reforzó esta idea.
En 1997, Sara Lee dio una vuelta de timón. Durante los cinco años anteriores,
Sara Lee había aumentado el valor de la marca y había logrado mayores rendimientos. Con
el objetivo permanente de incrementar el capital de los accionistas, Sara Lee anunció un
plan para abandonar la estructura “vertical” de sus operaciones a través del desprendimiento de activos fijos, dejar de lado sus vínculos con cada etapa del proceso de manufactura, y concentrarse en las ventas y la comercialización. John H. Bryan, Presidente de la
compañía y Director Ejecutivo, dice: “El negocio de Sara Lee Corp. ha sido y continuará
siendo la construcción de posiciones de liderazgo para sus marcas. Este programa reducirá
significativamente las demandas de capital sobre nuestra empresa, aumentará nuestra
competitividad y permitirá que nos concentremos aún más intensamente en nuestra mi-
79
sión de construir marcas.” (Bobbin [1997]). Como parte de esta estrategia, en 1998, Sara
Lee vendió diez de sus plantas textiles y de hilado a National Textile, Inc., una compañía
formada en enero de ese año por ex empleados de Sara Lee, celebrándose un contrato de
compra. De esta manera se espera obtener un capital de US$3.000 millones mediante
enajenaciones hacia el final del año fiscal 2000 y volver a comprar acciones ordinarias con
el producto de esta venta a fin de incrementar el valor de sus acciones. Sara Lee también
anunció planes para aumentar el aprovisionamiento en el exterior que, en 1997, representó
el 42% de las ventas de indumentaria. En febrero de 1999, Sara Lee dio a conocer un
proyecto de inversión de US$45 millones en Puerto Rico, donde ya tiene 12 plantas y
además es el mayor empleador del país.
BURLINGTON INDUSTRIES
Burlington Industries recientemente celebró su septuagésimo quinto aniversario
como uno de los más grandes fabricantes textiles del mundo. En 1998, realizó ventas por
US$2.000 millones. Tiene 29 plantas en seis estados de EE.UU. y fábricas en México e
India. La fabricación de textiles para la indumentaria representa el 60% de los ingresos de
Burlington Industries. Burlington abastece cuatro categorías de productos fundamentales:
denim, tejidos de fibras sintéticas, de lana peinada y ropa deportiva de algodón. Establecida en Greensboro, Carolina del Norte, la historia de Burlington tiene dos aspectos. En primer lugar, es un ejemplo excelente de la tendencia de la industria textil de trasladarse al
extranjero. En segundo lugar, Burlington está diversificándose en el ámbito de la indumentaria. De ser únicamente fabricante de textiles, está avanzando en la integración embarcándose también en la costura y el ensamble de prendas.
México es un área de crecimiento clave para Burlington, que espera poder usar
la producción mexicana para captar el estrato intermedio del mercado que poseen las compañías asiáticas. Aún cuando Burlington ha estado relacionada con México durante más de
40 años, sus intereses anteriormente estaban limitados a la provisión de textiles para el
hogar dentro del mercado interno. En 1994, Burlington sólo tenía tres plantas en México,
dos de las cuales estaban dedicadas a la fabricación de tejidos de algodón y de fibras sintéticas. No obstante, los despidos en las plantas de EE.UU. fueron un primer indicador de que
la industria textil estadounidense estaba poniendo la mira en el sur. Hasta 1996, Burlington
sostuvo que “mantendrían la producción básica en EE.UU” (Krouse [1996]). Sin embargo,
esta estrategia pronto comenzó a cambiar velozmente. En 1997, Burlington formó una
joint venture con Guilford Mills, DuPont y la compañía mexicana Grupo Alfa para construir
“Textile City” (“Ciudad Textil”), un parque industrial de US$3 millones al sur de la Ciudad
de México, para que sirviera como base a los fabricantes del vestido estadounidenses. El
objetivo de este proyecto, llamado “NuStart”, era promover la integración vertical de fibras, tejidos y manufactura, utilizando la más avanzada tecnología. Los planes incluían un
centro de capacitación para gerentes intermedios y trabajadores, construido con el apoyo
estatal y federal mexicano. NuStart se está desarrollando mucho más lentamente de lo
esperado, y no está muy claro si alguna vez cumplirá con las expectativas iniciales. En 1998,
Burlington anunció que, en el transcurso de los tres años siguientes, invertiría US$80 millones en cinco establecimientos para la fabricación de prendas de vestir coordinados por su
centro de servicios de indumentaria de México, el cual daría empleo a 2.000 trabajadores y
agregaría, según lo esperado, US$225 millones a las ventas anuales de Burlington. En 1999,
se programó la apertura de tres nuevas plantas en Yecapixtla, Morelos, para fabricar denim,
telas de lana peinada e hilados de algodón.
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Actualmente, Burlington atraviesa una profunda reorganización de su negocio
de tejidos para la indumentaria. La capacidad de producción de sus plantas estadounidenses disminuirá el 25%, se cerrarán siete plantas, mientras que su división de ropa deportiva
será integrada como una unidad dentro de la división de denim global. La división de ropa
deportiva se ha trasladado a México y fabrica pantalones y camisas para hombres, para lo
cual utiliza algunos tejidos provenientes de plantas de tejeduría mexicanas y contrata la
confección con fabricantes de indumentaria instalados en las cercanías de la Ciudad de
México. Otras divisiones de Burlington también adoptaron en diferentes etapas este rol de
proveedores de paquete completo. En 1994, Burlington comenzó a asistir a sus clientes en
la fabricación de prendas terminadas mediante un acuerdo con International Garment
Processors de El Paso, Texas, para fabricar una planta de acabado de prendas en Chihuahua
(Gereffi y Bair [1998] p. 32). Las más nuevas plantas de México, contrariamente a lo que
sucedió con sus predecesoras, están equipadas con tecnología de última generación y generalmente se destinan inversiones a programas de capacitación.
En mayo de 1999, Burlington anunció planes para formar una joint venture con
Tarrant Apparel, de Los Angeles, que se llamará Tabu Apparel Services. Esta asociación
fabricará ropa informal en México a través de los centros de fabricación de indumentaria de
las dos compañías así como también por medio de contratistas independientes (Nieder
[1999]). Burlington será el socio dedicado a la comercialización y desarrollo del producto y
también el proveedor de telas de denim; Tarrant será el socio dedicado a la administración
de la producción y el proveedor para las telas de khaki twill. Las prendas se armarán y
terminarán en diferentes lugares de México, utilizando una combinación de contratistas
independientes y activos de fabricación de indumentaria proporcionados por ambos socios.
Esta joint venture hace más evidente aún la forma en que progresivamente se desdibujan
los límites de la cadena de commodities de la indumentaria: los fabricantes textiles comienzan a dedicarse a la fabricación de indumentaria mientras que los fabricantes tradicionales
se están desviando hacia la comercialización.
VI. CONCLUSIONES
En el transcurso de las últimas tres o cuatro décadas, la industria global de la
indumentaria ha atravesado una serie de transformaciones en la producción, la comercialización y las estrategias corporativas que alteraron fundamentalmente la distribución de los
beneficios económicos básicos para los países (exportaciones), las empresas (ganancias), y
los trabajadores (puestos de trabajo). Para explicar estos cambios se utilizó el marco de las
cadenas globales de commodities ya que es tanto dinámico como global y busca identificar
las fuerzas que impulsan al progreso industrial en múltiples niveles. El progreso industrial se
conceptúa como desvíos en los roles exportadores de los proveedores de indumentaria en
el mercado mundial, y las estrategias corporativas de las empresas líderes en la cadena de
commodities de la indumentaria son las principales propulsoras del cambio. Casos de regulación importantes tales como el Acuerdo Multifibras, el TLCAN y la Iniciativa de la Cuenca
del Caribe son consideradas alteraciones del ambiente político e institucional que condicionan las estrategias corporativas, mientras que los nuevos desarrollos tecnológicos en comunicaciones, transporte y manejo de inventarios son factores habilitantes que facilitan el
progreso industrial sin determinarlo.
Al analizar la situación actual del sector de la indumentaria en América del Norte
y sus perspectivas de cambio, sobresalen tres modelos de competencia: el modelo del Este
Asiático, el modelo mexicano y el modelo de la Cuenca del Caribe. Sin embargo, sería
81
engañoso pensar que se trata de modelos inherentemente “nacionales” o regionales. Antes bien, existen dos factores que determinan el éxito y las limitaciones de los fabricantes de
indumentaria del Este Asiático, de México y de la Cuenca del Caribe: su ubicación (no la
nacionalidad per se) y las redes transnacionales en las que están inmersos. Finalmente, para
lograr el éxito en la economía global contemporánea es necesario entender cómo se utilizan las redes organizativas para poder penetrar los mercados internacionales. Estos tres
modelos de competencia identificados verdaderamente usan las redes y los mercados de
manera bastante diferente.
El modelo del Este Asiático se desarrolla sobre la base de exportadores de indumentaria y textiles muy exitosos de Hong Kong, Taiwan y Corea del Sur (precedidos por
Japón y ahora seguidos por China) que han progresado a través de una secuencia de roles
exportadores que van del ensamble a la OEM y luego a la OBM. En las décadas de 1960 y
1970, las NIEs del Este Asiático desarrollaron y perfeccionaron sus aptitudes para la OEM
mediante la creación de lazos estrechos con los minoristas y comercializadores de EE.UU. y
mediante el “aprender observando” con el propósito de utilizar a estos socios extranjeros
como modelos a imitar para crear la capacidad exportadora del Este Asiático (Gereffi [1997]).
La confianza en el comportamiento, cimentada a través de muchas exitosas transacciones
comerciales con estos compradores de EE.UU., permitió a los proveedores de las NIEs del
Este Asiático internacionalizar sus aptitudes para la OEM vía “la manufactura triangulada”,
es decir, los fabricantes del Este Asiático se transformaron en intermediarios entre los compradores estadounidenses y cientos de fábricas de indumentaria de Asia y otras regiones en
desarrollo a fin de aprovechar los menores costos laborales y cuotas favorables en todo el
mundo. La creación de estas redes globales de aprovisionamiento ayudó a las NIEs del este
asiático a sustentar su competitividad internacional cuando las condiciones económicas
internas y las restricciones en las cuotas amenazaron las relaciones originales bilaterales de
la OEM. Actualmente, las NIEs del Este de Asia están avanzando más allá de la OEM de
múltiples maneras: desviándose hacia productos de mayor valor correspondientes a etapas
anteriores (“upstream”) en la cadena de commodities de la indumentaria (por ejemplo,
exportaciones de textiles y fibras, más que de indumentaria); moviéndose hacia etapas
posteriores en el proceso productivo (“downstream”) al pasar de la OEM hacia la OBM en
el sector de la indumentaria; y trasladándose a nuevas cadenas de commodities donde se
pueda reproducir el éxito de las exportaciones de indumentaria.
El modelo mexicano emergente comprende la transición en marcha del ensamble a la producción OEM (o de paquete completo). El TLCAN ha sido el factor clave en el
desvío de México. La aprobación del TLCAN en 1994 comenzó a eliminar las restricciones
al comercio que virtualmente circunscribían a México al rol del ensamble. El sistema de la
maquila efectivamente sometió el ingreso de México al mercado de EE.UU. a la condición
de utilizar insumos estadounidenses. El período de transición progresivo y gradual del
TLCAN permite ver, paso a paso, cómo cada vez más eslabones de la cadena de provisión
de la indumentaria (tales como el corte, el lavado y la producción textil) se reubican en
México a medida que se eliminan restricciones arancelarias específicas en cada uno de
estos niveles. Las NIEs del Este de Asia no utilizaron las cláusulas de producción compartida, establecidas por el régimen comercial de EE.UU. 807/9802 en el sector de la indumentaria, porque su gran distancia de EE.UU. hizo que los insumos textiles estadounidenses
fueran poco prácticos. Además, las fábricas textiles de EE.UU. no tenían la capacidad de
producción ni la mentalidad para proveer la gran variedad de telas que buscan los
diseñadores de ropa femenina y de indumentaria determinada por la moda, que se trans-
82
formó en la especialidad de los exportadores del Este de Asia. De este modo, estos dos
factores crearon un nicho de OEM para las compañías de indumentaria del Este Asiático
que ellas explotaron inteligentemente.
Sin embargo, el TLCAN no garantiza el éxito de México. Mientras que las masivas devaluaciones del peso en 1994-1995 transformaron a México en un sitio de producción muy atractivo para los fabricantes de indumentaria estadounidenses con operaciones
internacionales de subcontratación, México, tradicionalmente, ha carecido de la infraestructura de industrias relacionadas y de apoyo necesarias para llevar a cabo la producción
de prendas de paquete completo. Las compañías textiles y de indumentaria estadounidenses expandieron sus inversiones en México rápidamente y con creciente velocidad (ver
cuadro 7). De este modo, México está ahora mejor ubicado para proveer la cantidad y la
calidad de insumos necesarios para la fabricación OEM de artículos de indumentaria estándar
tales como jeans, camisas y pantalones de punto, y ropa interior. Pero México aún está
rezagado en las categorías de la ropa femenina determinadas por la moda (ver cuadros 46). Desde la perspectiva de la cadena de commodities, la solución al problema acerca de
cómo completar la transición hacia la provisión de paquete completo, y cómo desarrollar
nuevos nichos de producción y comercialización, es crear vínculos con aquellas firmas líderes que puedan proveer los recursos y la guía necesarios. En otras palabras, México necesita
desarrollar nuevas y mejores redes para poder competir con los proveedores del Este de
Asia por el mercado estadounidense de paquete completo.
Las empresas de EE.UU. ya demostraron un gran interés en la transferencia de
los eslabones faltantes de la cadena de provisión de indumentaria de América del Norte
hacia México. Sin embargo, deberán enfrentar un problema real acerca del control de los
nodos críticos de la cadena y del manejo de las relaciones de dependencia que ellos implican. Hasta ahora, las empresas estadounidenses tienen el claro control de los segmentos de
diseño y comercialización de la cadena de indumentaria, mientras que las empresas mexicanas están bien posicionadas para mantener y coordinar las redes de producción de indumentaria. Sin embargo, los fabricantes textiles de EE.UU. y, en menor escala los de México,
hacen fuertes apuestas para integrar un amplio paquete de servicios de indumentaria que
aumentaría su poder vis à vis los contratistas de ropa más pequeños. En un futuro predecible, es probable que México retenga una mezcla de plantas de ensamble vinculadas con los
fabricantes de marca de EE.UU., por un lado, y un nuevo conjunto de fabricantes de paquete completo vinculado con los minoristas de etiquetas privadas y los comercializadores,
por el otro. A medida que mayor cantidad de insumos críticos para la indumentaria estén
disponibles en México, los insumos estadounidenses declinarán y las tradicionales plantas
mexicanas de ensamble serán reemplazadas por fabricantes integrados verticalmente o por
racimos de empresas relacionadas que compiten a través de redes localizadas, tales como
los fabricantes de jeans en Torreón (Gereffi y Bair [1998]).
El modelo de la Cuenca del Caribe está limitado, casi exclusivamente, al ensamble de EPZ utilizando el régimen comercial 807/9802. Dado que las economías de la ICC no
cuentan con la “paridad TLCAN”, deben enfrentar restricciones en las cuotas, aranceles
más altos y posibilidades más limitadas para la integración vertical en comparación con
México. No obstante, las economías de la ICC han tenido un éxito considerable con respecto a la etapa de ensamble para la exportación. Continúan expandiendo su posición en el
mercado de la indumentaria estadounidense (ver cuadro 1 y Figura 1), principalmente a
través de grandes plantas de ensamble relacionadas con las operaciones de producción
compartida de las transnacionales estadounidenses de indumentaria (ver cuadro 3). No
83
obstante, los exportadores de la ICC están perdiendo terreno con respecto a las empresas
mexicanas que pueden exportar bienes similares a EE.UU. con menor costo y mayor rapidez que sus equivalentes de América Central y el Caribe. Si en un futuro cercano las economías del Caribe obtuvieran un paquete que incrementara el comercio, su situación se equipararía con la de México en términos normativos y económicos. Aún así, la teoría organizativa
que expone este trabajo acerca del progreso industrial todavía requeriría que las economías
de la ICC desarrollaran nuevas redes con los minoristas y comercializadores estadounidenses si van a adquirir las aptitudes y recursos necesarios para dedicarse a actividades más
diversificadas asociadas con la producción de paquete completo.7
EE.UU. continúa definiendo los términos del cambio en la cadena de commodities
de la indumentaria de América del Norte. Las marcas globales estadounidenses dominan
la industria y éstas deben crearse en el mercado de EE.UU. porque la demanda está determinada por el consumidor y fluctúa rápidamente. La diferenciación al servicio de mercados segmentados de consumidores dentro de la producción masiva (“customization”) y la
fabricación ágil son las características de la próxima generación de la producción y las
empresas estadounidenses están asumiendo un rol de liderazgo tratando de entregar productos altamente personalizados a precios de fabricación masiva (ver cuadro 7). La integración apropiada de la información tecnológica, la automatización y los sistemas de
gerenciamiento basados en equipos y ciclos cortos son necesarios para alcanzar estos objetivos. Grandes minoristas estadounidenses han elevado el nivel tanto para los proveedores locales como para los extranjeros mediante avanzados sistemas de “respuesta rápida”
que establecen demandas de manejo de inventario más estrictas y mayores riesgos financieros para los fabricantes, quienes deben estar en condiciones de proveer bienes de consumo de manera más rápida, más barata y con mayor variedad que en el pasado. En este
contexto, no es sorprendente que la pérdida de puestos de trabajo en los sectores textil y
de la indumentaria de EE.UU. haya estado acompañada por máximas ganancias en la
productividad y mayor nivel de remuneración para aquellos empleados estadounidenses
que permanecen en el sector.
La permanente competitividad en la industria internacional de la indumentaria
comprende continuos cambios en la capacidad y los roles económicos. Nuevos exportadores
constantemente ingresan en la cadena global de aprovisionamiento, la cual presiona a las
firmas existentes para que disminuyan costos, progresen o abandonen el mercado. Es necesario aumentar la velocidad para poder permanecer en el lugar. Para facilitar la adaptación y realmente sobrevivir en un sector tan volátil y orientado hacia las exportaciones
como el sector de la indumentaria, el progreso industrial comúnmente requiere la existencia de vínculos organizativos con los compradores y proveedores de mercados de países
desarrollados. México está utilizando redes con empresas estadounidenses para tratar de
ocupar nichos que anteriormente estaban en manos de proveedores del este asiático, y las
economías de la ICC tratan de mantenerse al ritmo de México. Finalmente, el mercado de
la indumentaria de América del Norte requiere que México aprenda de las principales empresas estadounidenses de la cadena y que aproveche aquellas oportunidades que le permitan expandir sus opciones y capacidades locales y regionales.
84
85
Sudesde
de Asia
Noreste
de Asia
Cuadro 1
Total
319
12 5
93
193
Filipinas
Tailandia
Malasia
Singapur
806
75
6.625
Indonesia
Total
1.685
Corea del Sur
132
1.800
Taiwan
Macao
2.249
759
US$
Valor
Hong Kong
China
País de
origen
1983
8%
68%
%
1.598
386
257
213
473
269
10.483
229
2.581
2.621
3.392
1.661
US$
Valor
1986
9%
60%
%
3.436
621
604
483
1.083
645
13.663
417
3.342
2.489
3.977
3.439
US$
Valor
1990
13%
54%
%
Valor
1994
5.168
472
1.051
1.006
1.457
1.182
15.850
605
2.245
2.269
4.393
6.338
US$
US$ millones y porcentajes
14%
43%
%
5.887
327
1.242
1.243
1.569
1.505
14.696
761
1.531
2.066
3.998
6.340
US$
Valor
1996
14%
35%
%
7.054
307
1.360
1.733
1.797
1.857
16.963
1.019
2.047
2.224
4.494
7.180
US$
Valor
1998
TENDENCIAS EN LAS IMPORTACIONES DE EE.UU. DE INDUMENTARIA, POR REGIÓN Y POR PAÍS 1983-1998
13%
31%
%
36,5%
-34,9%
29,4%
72,3%
23,3%
5 7 ,2 %
7,0%
68,6%
-8,8%
-2,0%
2,3%
13,3%
%
1994-98
19,8%
-6,1%
9,5%
39,4%
14,5%
2 3 ,4 %
15,4%
33,9%
3 3 ,6 %
7,7%
12,4%
13,3%
%
1996-98
% variación
86
1986
64
13
Costa Rica
Jamaica
1990
1994
1996
9.731
100%
14%
2%
4%
17.341
3.283
331
797
207
99
142
20
11
32
100%
19%
2%
5%
5%
%
25.518
4.009
709
1.985
284
235
384
192
54
113
723
1.716
232
426
422
636
US$
Valor
100%
16%
3%
8%
7%
%
36.878
5.859
1.889
4.538
151
454
686
600
398
650
1.600
3.573
508
871
885
1.309
US$
Valor
100%
16%
5%
12%
10%
%
41.679
6.996
3.850
6.076
321
505
706
809
721
1.241
1.773
4.175
642
1.059
1.125
1.350
US$
Valor
100%
17%
9%
15%
10%
%
Valor
1998
53.874
9.318
6.812
8.349
516
422
827
1.150
1.170
1.905
2.358
5.377
771
1.342
1.628
1.636
US$
Fuente: Compilado de estadísticas oficiales del Departamento de Comercio de EE.UU., importaciones de EE.UU. para el consumo, a valores en aduana.
TOTAL INDUMENTARIA
1.328
Todos los
demás países
389
199
Total
4
Guatemala
142
7
El Salvador
Otros ICC
20
139
República Dominicana
Honduras
847
385
Total
287
92
32
257
154
344
US$
Pakistán
4%
%
Valor
126
7
220
US$
Valor
Sri Lanka
Bangladesh
1983
TRENDS IN U.S. APPAREL IMPORTS BY REGION AND COUNTRY, 1983-1998
México
Centroamérica
y el Caribe
Sur de
Asia
India
País de
origen
Cuadro 1 (cont.)
100%
17%
13%
15%
10%
%
46,1%
59,0%
260,6%
84,0%
241,5%
-7,0%
20,6%
91,6%
194,3%
193,3%
47,4%
50,5%
51,7%
54,1%
84,1%
25,0%
%
1994-98
29,3%
33,2 %
77,0%
37,4%
60,7%
-16,5%
17,1%
42,2%
62,3%
53, 5 %
33,0%
28,8%
20,1%
26,7 %
44,8 %
21,2%
%
1996-98
% variación
Cuadro 2
IMPORTACIONES DE EE.UU. DE INDUMENTARIA: TOTAL Y RÉGIMEN COMERCIAL 807 (9802),
DESDE MÉXICO Y PAÍSES DE LA ICC, 1994-1998
TOTAL
AÑO
IMPORTACIONES DE
RÉGIMEN COMERCIAL
807/9802
RÉGIMEN COMERCIAL
807/9802 COMO PARTIC.
EN TOTAL IMPORTACIONES
INDUMENTARIA
US$ millones
US$ millones
Porcentaje
1994
31.387
5.707
18
1995
34.649
7.631
22
1996
36.389
8.719
24
1997
42.827
11.322
26
1998
48.175
12.791
27
1994
1.594
1.470
92
1995
2.566
2.282
89
1996
3.560
2.967
83
1997
5.050
4.096
81
1998
6.494
5.102
79
1994
4.489
3.617
81
1995
5.433
4.497
83
1996
6.009
4.999
83
1997
7.585
6.411
85
1998
8.270
6.929
84
Mundo
México
Países ICC
Fuente: Compilado de estadísticas oficiales del Departamento de Comercio de EE.UU., de la International Trade
Administration, de la Office of Textiles and Apparel; importaciones de EE.UU. para el consumo, a valores en aduana.
87
Cuadro 3
PLANTAS DE INDUMENTARIA EN MÉXICO Y LA CUENCA DEL CARIBE, 1998
País
México
Población
(millones)
Plantas de
indumentaria
Pequeñas
Medianas
Grandes
Promedio de
empleado /
Planta
94
11.760
95%
3%
2%
460.000
39
Guatemala
10,6
236
31%
37%
32%
70.000
299
República
Dominicana
7,9
350
35%
45%
20%
180.000
514
Honduras
5,8
270
50%
20%
30%
90.000
500
El Salvador
5,5
700
56%
29%
15%
42.000
250
Nicaragua
4,3
300
85%
10%
5%
12.000
500
Costa Rica
3,5
594
75%
11%
14%
36.507
n/d
Panamá
2,7
117
15%
35%
50%
8.000
68
n/d = no disponible
Fuente: Apparel Industry Magazine, Octubre 1998, p. SS-46.
88
Cantidad de
empleados
Distribución de Plantas
89
1
7
55
de hombre (638)
de mujer (639)
4. Pantalones de f. s.
100%
1.372
80 3
97
38
27
36
64
61
4
65
27
53
81
162
297
45 8
Valor 1993
100%
59%
7%
3%
2%
3%
5%
4%
0%
5%
2%
4%
6%
12%
22%
33 %
% del total
de import.
4.229
2.644
167
120
144
113
257
194
190
384
195
261
456
501
758
1.259
Valor 1996
100%
63%
4%
3%
3%
3%
6%
5%
4%
9%
5%
6%
11%
12%
18%
30%
% del total
de import.
5.928
3.721
20 1
17 6
222
17 7
39 9
30 6
25 7
563
249
42 3
67 2
76 8
942
1.710
Valor 1997
100 %
63 %
3%
3%
4%
3%
7%
5%
4%
9%
4%
7%
11 %
13 %
16%
29%
% del total
de import.
7. 45 3
4.787
23 9
24 8
25 0
21 5
46 6
33 4
26 3
59 8
35 0
601
95 2
1.063
1.222
2.285
Valor 1998
100 %
64 %
3%
3%
3%
3%
6%
4%
4%
8%
5%
8%
13 %
14 %
16%
31 %
% del total
de import.
f.s.: fibras sintéticas.
*1996 (352): Posición Nº1 Honduras - US$213 millones; Nº2 Jamaica - US$174 millones; y Nº3 República Dominicana - US$168 millones; **1997 (352): Pos. Nº1 Honduras - US$297
millones; Nº2 República Dominicana - US$220 millones; Nº3 Jamaica -US$189 millones; y Nº4 El Salvador - US$179 milones; ***1998 (352): Posición Nº1 Honduras - US$322 millones.
AMF: Acuerdo Multifibras
Fuente: USITC, Annual Statistical Report on U.S. Imports of Textiles and Apparel, varios años.
678
Total de importaciones del
AMF provenientes de México
48%
7%
49
329
6. Sostenes de f. s. (649)
1%
2%
6%
8%
1%
0%
1%
2%
0%
2%
12 %
16 %
29%
% del total
de import.
6
Seis principales productos
5. Ropa interior de alg. (352)
13
9
3. Camisas de punto, de f.s.
de mujer (648)
13
de mujer (339)
42
3
de hombre (338)
de hombre (647)
16
83
de mujer (348)
2. Camisas de punto, de alg.
111
194
Valor 1990
En US$ millones
PRINCIPALES EXPORTACIONES DE INDUMENTARIA DE MÉXICO AL MERCADO DE EE.UU., 1990-1998
de hombre (347)
1. Pantalones de algodón
Producto (Categorías AMF)
Cuadro 4
90
México
Valor
50
339
47
298
346
398
238
636
167
República
Dominicana
135
México
6. Sostenes de fibras
sintéticas (649)
Jamaica
174
213
Honduras
113
5. Ropa interior de
algodón (352)
25%
144
66
de mujer (648)
de hombre (647)
100%
Taiwan
Pakistán
Hong Kong
(Categorías AMF)
Prov. Nº 2
257
260
49%
100%
57%
100%
60%
100%
% de hombre
y de mujer
4. Pantalones de f.s.
190
384
261
456
75 8
1.259
Valor
289
Taiwán
México
México
México
Prov. Nº 1
En US$ millones
56%
44%
100%
85%
15%
100%
14%
86%
100%
63%
37%
100%
% de hombre
y de mujer
Honduras
República
Dominicana
China
Hong Kong
Honduras
República
Dominicana
Prov. Nº 3
PRINCIPALES COMPETIDORES DE MÉXICO EN EL MERCADO DE LA INDUMENTARIA DE EE.UU., 1996-1998
de mujer (639)
de hombre (638)
3. Cam.punto, de f.s.
de mujer (339)
de hombre (338)
2. Cam.punto,de alg.
de mujer (348)
de hombre (347)
1. Pantalones de alg.
1996
Cuadro 5
Valor
73
168
84
110
194
242
31
27 4
14 4
198
342
13 0
338
468
43%
57%
100%
89%
11%
100%
42%
58%
100%
28%
72%
100%
% de hombre
y de mujer
91
257
684
Taiwan
Taiwan
República
Dominicana
6. Sostenes de fibras
sintéticas (649)
44%
República
Dominicana
177
100%
5. Ropa interior de
algodón (352)
de mujer (648)
de hombre (647)
399
151
220
219
91
310
México
70
4. Pantalones de f.s.
46%
264
257
de mujer (639)
de hombre (638)
100%
334
563
3. Cam.punto, de f.s.
298
173
63%
Honduras
Hong Kong
de mujer (339)
de hombre (338)
423
Valor
(Categorías AMF)
Prov. Nº 2
471
55%
100%
% de hombre
y de mujer
2. Cam.punto,de alg.
942
1.710
Valor
427
México
México
Prov. Nº 1
de mujer (348)
de hombre (347)
1. Pantalones de alg.
1997
Cuadro 5 (cont.)
71%
29%
100%
79%
21%
100%
37%
63%
100%
62%
38%
100%
% de hombre
y de mujer
Honduras
Jamaica
China
Hong Kong
Hong Kong
República
Dominicana
Prov. Nº 3
Valor
92
189
110
137
24 7
284
34
31 9
27 8
146
424
17 5
468
643
45%
55%
100%
89%
11%
100%
66%
34%
100%
27%
73%
100%
% de hombre
y de mujer
92
467
708
Hong Kong
Taiwan
167
248
202
97
68%
32%
100%
91%
9%
100%
28%
72%
100%
34%
66%
100%
% de hombre
y de mujer
Fuente: Compilado de estadísticas oficiales del Departamento de Comercio de EE.UU., Office of Textiles and Apparel.
República
Dominicana
6. Sostenes de fibras
sintéticas (649)
46%
México
215
100%
5. Ropa interior de
algodón (352)
de mujer (648)
de hombre (647)
466
299
México
36
4. Pantalones de f.s.
44%
367
263
de mujer (639)
de hombre (638)
100%
403
598
3. Cam.punto, de f.s.
441
170
63%
Honduras
República
Dominicana
de mujer (339)
de hombre (338)
601
Valor
(Categorías AMF)
Prov. Nº 2
611
53%
100%
% de hombre
y de mujer
2. Cam.punto,de alg.
1.222
2.285
Valor
242
México
México
Prov. Nº 1
de mujer (348)
de hombre (347)
1. Pantalones de alg.
1998
Cuadro 5 (cont.)
Honduras
El Salvador
China
Corea del Sur
Hong Kong
Hong Kong
Prov. Nº 3
Valor
112
234
101
125
22 6
21 6
107
323
300
130
43 0
411
280
690
45%
55%
100%
67%
33%
100%
70%
30%
100%
59%
41%
100%
% de hombre
y de mujer
93
467
153
2.283
República
Dominicana
Hong Kong
Costa Rica
China
Subtotal (5 1ros.)
2
3
4
5
106
2.910
4.042
Guatemala
Indonesia
Filipinas
Subtotal (10 1ros.)
TOTAL
8
9
10
122
124
129
Bangladesh
7
146
Honduras
6
161
280
1.222
Valor 1998
México
País
Pantalones hombre, de algodón (347)
DEL
100%
72%
3%
3%
3%
3%
4%
56%
4%
4%
7%
12%
30%
% importaciones
(CATEGORÍAS
Y
348)
10
9
8
7
6
5
4
3
2
1
Número
AMF 347
En US$ millones
TOTAL
Subtotal (10 1ros.)
Filipinas
Taiwan
China
Guatemala
Honduras
Subtotal (5 1ros.)
Turquía
3.616
2.505
96
106
111
112
119
1.961
120
125
242
República
Dominicana
Canadá
411
1.063
Valor 1998
Hong Kong
México
País
Pantalones mujer, de algodòn (348)
PRINCIPALES EXPORTADORES AL MERCADO DE LA INDUMENTARIA DE EE.UU.
1
Número
Cuadro 6
100%
69%
3%
3%
3%
3%
3%
54%
3%
3%
7%
11%
29%
% importaciones
94
192
1.810
Pakistán
India
El Salvador
Subtotal (5 1ros.)
3
4
5
130
2.531
4.153
Filipinas
Turquía
Hong Kong
Subtotal (10 1ros.)
TOTAL
8
9
10
141
146
148
Guatemala
7
157
Tailandia
6
240
335
441
Honduras
2
601
Valor 1998
México
País
Camisas de hombre de punto, de algodón (338)
1
Número
Cuadro 6 (cont.)
DEL
100%
61%
3%
3%
4%
4%
4%
44%
5%
6%
8%
11%
14%
% Importaciones
(CATEGORÍAS
Y
339)
10
9
8
7
6
5
4
3
2
1
Número
AMF 338
TOTAL
2.876
1.645
89
República
Dominicana
Subtotal (10 1ros.)
90
97
107
110
1.153
165
168
170
300
350
Valor 1998
Israel
Corea del Sur
Guatemala
Canadá
Subtotal (5 1ros.)
Macao
Turquía
Honduras
Hong Kong
México
País
Camisas de mujer de punto, de algodón (339)
100%
57%
3%
3%
3%
4%
4%
40%
6%
6%
6%
10%
12%
% Importaciones
95
66
612
Honduras
Taiwan
China
Subtotal (5 1ros.)
3
4
5
50
46
45
869
1.156
Indonesia
República
Dominicana
Bangladesh
Subtotal (10 1ros.)
TOTAL
8
9
10
57
Filipinas
7
58
El Salvador
6
70
106
107
Corea del Sur
2
263
Valor 1998
México
País
1
Número
Camisas hombre de punto, de fibras sintéticas (638)
Cuadro 6 (cont.)
DEL
100%
75%
4%
4%
4%
5%
5%
53%
6%
6%
9%
9%
23%
% Importaciones
(CATEGORÍAS
Y
639)
10
9
8
7
6
5
4
3
2
1
Número
AMF 638
TOTAL
Subtotal (10 1ros.)
Filipinas
Tailandia
Canadá
Singapur
Macao
Subtotal (5 1ros.)
China
Corea del Sur
Taiwan
México
Hong Kong
País
1.902
1.633
43
53
53
60
102
1.322
159
216
246
334
367
Valor 1998
Camisas mujer de punto, de fibras sintéticas (639)
100%
86%
2%
3%
3%
3%
5%
70%
8%
11%
13%
18%
19%
% Importaciones
96
164
97
713
República
Dominicana
China
Indonesia
Taiwan
Subtotal (5 1ros.)
2
3
4
5
39
942
1.213
Tailandia
Honduras
Sri Lanka
Subtotal (10 1ros.)
TOTAL
8
9
10
40
41
46
Malasia
7
63
Bangladesh
6
111
125
215
Valor 1998
México
País
Pantalones hombre de fibras sintéticas (647)
1
Número
Cuadro 6 (cont.)
DEL
100%
78%
3%
3%
3%
4%
5%
59%
8%
9%
10%
14%
18%
% Importaciones
(CATEGORÍAS
Y
648)
10
9
8
7
6
5
4
3
2
1
Número
AMF 647
TOTAL
Subtotal (10 1ros.)
Filipinas
1.328
1.009
35
41
54
República
Dominicana
Guatemala
74
76
729
79
97
101
202
250
Valor 1998
Canadá
Hong Kong
Subtotal (5 1ros.)
Corea del Sur
Indonesia
China
Taiwan
México
País
Pantalones mujer de fibras sintéticas (648)
100%
76%
3%
3%
4%
6%
6%
55%
6%
7%
8%
15%
19%
% Importaciones
97
69
2.027
Tailandia
10
77
TOTAL
Israel
9
85
1.651
Bangladesh
8
110
120
Subtotal (10 1ros.)
Hong Kong
1.190
Subtotal (5 1ros.)
7
155
Jamaica
5
Costa Rica
232
República
Dominicana
4
6
234
El Salvador
3
248
México
2
322
Valor 1998
Honduras
País
Ropa interior de algodón (352)
1
Número
Cuadro 6 (cont.)
DEL
100%
81%
3%
4%
4%
5%
6%
59%
8%
11%
12%
12%
16%
% Importaciones
(CATEGORÍAS
Y
649)
10
9
8
7
6
5
4
3
2
1
Número
AMF 352
TOTAL
Subtotal (10 1ros.)
El Salvador
Tailandia
Filipinas
China
Indonesia
Subtotal (5 1ros.)
Sri Lanka
Costa Rica
924
786
27
30
36
36
38
619
42
59
112
167
República
Dominicana
Honduras
239
Valor 1998
México
País
Sostenes de fibras sintéticas (649)
100%
85%
3%
3%
4%
4%
4%
67%
5%
6%
12%
18%
26%
% Importaciones
98
1994: 36.500; 1998: 30.000; variación: -18%
Jeans y pantalones; fabricante y minorista de marca
Sus productos incluyen jeans, pantalones de vestir y ropa deportiva informal con las marcas Levi’s, Dockers y Slates.
Un tercio de las ventas globales de Levi’s se realizan en Europa y la región Asia-Pacífico. La mayor parte de la producción se trasladará para
contratar operaciones en México y el Caribe.
Levi’s anunció en febrero de 1999 que cerraría 11 plantas en EE.UU. y despediría 5.900 trabajadores o 30% del total de la fuerza laboral,
dejando sólo 11 plantas en EE.UU. Se concentrará en la administración de la marca orientada hacia el consumidor y también pasará a ventas
por Internet.
Empleados
Productos y rol
Principales Marcas
Actividad en el extranjero
Actividad fabricación reciente
1994: 4.972; 1998: 5.279; variación: +6%
1994: 68.000; 1998: 62.800; variación: -8%
Jeans y ropa íntima; fabricante de marca
Posee el 27% del mercado de jeans con las marcas Wrangler, Lee, Riders, Britannia y Rustler; fabrica ropa íntima con las marcas Vanity Fair,
Bestform y Vassarette; ropa de trabajo y mochilas Jansport.
Formó VF Global Sourcing Organization en 1996. La producción en el extranjero representó el 57% de la producción de 1998; planea
incrementarla al 80% en el futuro cercano. Ocho plantas en México; seis en Costa Rica; una en Honduras.
En 1997 lanzó el plan de "consumidorización": 17 divisiones descentralizadas consolidadas en cinco coaliciones sobre la base del producto
para ser más flexible, eficiente y competitiva. Anunció un programa de inversiones de la marca por US$1.250 millones. En 1997, compró
jeans Britannia a Levi Strauss.
Ventas en millones de US$
Empleados
Productos y rol
Principales Marcas
Actividad en el extranjero
Actividad fabricación reciente
EMPRESA: VF CORP, GREENSBORO, NC
1994: 6.074; 1998: 6.000; variación: -1%
RECIENTE REESTRUCTURACIÓN EN LA INDUSTRIA DE LA INDUMENTARIA DE EE.UU.
Ventas en millones de US$
EMPRESA: LEVI STRAUS, SAN FRANCISCO, CA
Cuadro 7
99
Sus productos incluyen ropa interior, ropa íntima, medias, y ropa informal y para deportes con las marcas Hanes, Playtex, Bali, y L'eggs y
la etiqueta Champion.
En 1997, las operaciones en el extranjero representaron el 42% de las ventas de indumentaria y el 47% de las ganancias. En febrero de
1999, anunció planes para gastar US$45 millones en la expansión de las plantas de indumentaria de Puerto Rico, país donde ya posee 12
plantas y es el mayor empleador.
Plan de "desverticalización" anunciado en 1997 dio como resultado la enajenación de nueve plantas textiles en Estados Unidos para permitir
una mayor concentración en el desarrollo de productos y la comercialización de la marca. El objetivo es tener menos activos fijos y utilizar
habilidades basadas en el conocimiento para desarrollar y comercializar sus bienes.
Principales Marcas
Actividad en el extranjero
Actividad fabricación reciente
1994: 2.298; 1997: 2.140; variación: -7%
1994: 37.400; 1997: 28.500; variación: -24%
Ropa íntima, fabricante y comercializador de marca
Principal fabricante de ropa interior e indumentaria básica informal para la familia con las marcas Fruit of the Loom, BVD, Gitano,
Munsingwear, y Wilson.
95% de la confección se hace en México y en los países de la Cuenca del Caribe. Las 14 plantas que posee la empresa en el extranjero
representaron, en 1998, el 50% de la confección realizada en el exterior.
Desde 1995, ha cerrado 9 de sus plantas de confección en EE.UU., que empleaban más de 7.000 trabajadores, y trasladó la mayoría de las
operaciones a México y a la Cuenca del Caribe, en un esfuerzo por reducir costos.
Ventas en millones de US$
Empleados
Productos y rol
Principales Marcas
Actividad en el extranjero
Actividad fabricación reciente
LOOM, CHICAGO, ILL.
Ropa íntima y para deportes, fabricante y comercializador de marca
Productos y rol
OF THE
N/ D
Empleados
EMPRESA: FRUIT
1994: 6.449; 1998: 7.317; variación: +13%
Ventas en millones de US$
EMPRESA: SARA LEE CORP, CHICAGO, ILL.
Cuadro 7 (cont.)
100
1994: 14.800; 1997: 20.000; variación: +35%
Ropa íntima, Fabricante de bienes bajo licencias
Principal comercializador de sostenes a grandes tiendas o comercios de productos de alta calidad de EE.UU., con más del 30% del mercado.
La empresa ostenta una variada cartera de marcas propias y bajo licencia de ropa para hombre y mujer, que incluyen a Calvin Klein, Warner's,
y Chaps por Ralph Lauren.
Tiene subsidiarias e instalaciones industriales en América del Norte y del Sur, la Cuenca del Caribe y Asia. Las operaciones en México son
fundamentalmente acuerdos de producción compartida. Posee 20 tiendas de Calvin Klein en Asia.
Continúa comprando licencias para que marcas líderes consoliden su participación en el mercado de la ropa íntima y la ropa para dormir.
En 1997 adquirió Designer Holdings, Ltd., titular de una licencia por 40 años, con posibilidad de extensión, para jeans Calvin Klein y ropa
deportiva relacionada con jeans.
Empleados
Productos y rol
Principales Marcas
Actividad en el extranjero
Actividad fabricación reciente
1994: 2.127; 1998: 2.010; variación: -6%
1994: 23.800; 1998: 18.900; variación: -21%
Textiles, Fabricación textil y servicios de paquete completo en indumentaria
Fabricante de textiles incluyendo fibras sintéticas, denim, poliésteres y mezclas, y mezclas de lana peinada. En los últimos años ha agregado
operaciones de servicio de indumentaria a cada una de sus divisiones textiles a fin de enfrentar el auge de la demanda en el mercado de la
indumentaria de etiquetas privadas.
México es un área de crecimiento clave. Involucrada en NuStart, "ciudad textil" planificada para el sur de la Ciudad de México. En 1998
anunció planes para invertir US$80 millones en cinco establecimientos para la fabricación de prendas de vestir coordinados por su centro
de servicios de indumentaria de Chihuahua, dar empleo a 2.000 trabajadores y que se espera agregue US$225 millones a las ventas anuales
de Burlington. En 1999 abrirán tres nuevas plantas en Morelos. En mayo de 1999, anunció una nueva joint venture con Tarrant Apparel
Group de Los Ángeles para fabricar indumentaria informal en México.
Actualmente, está en proceso de reorganización. La capacidad de producción de las plantas estadounidenses disminuirá el 25%, y cerrarán
siete plantas. La división Ropa Deportiva será absorbida como una unidad dentro de la división Denim Global. Ropa Deportiva, recientemente
trasladada a México, fabrica camisas y pantalones para hombre con algunos tejidos provenientes de plantas de tejeduría mexicanas, y con
la confección contratada con fabricantes de indumentaria de los alrededores de la Ciudad de México. Está adoptando el ensamble de paquete
completo en diferentes niveles en todas sus divisiones.
Ventas en millones de US$
Empleados
Productos y rol
Principales Marcas
Actividad en el extranjero
Actividad fabricación reciente
EMPRESA: BURLINGTON INDUSTRIES, GREENSBORO, NC
1994: 789; 1997: 1.436; variación: +82%
Ventas en millones de US$
EMPRESA: WARNACO, NEW YORK, NY
Cuadro 7 (cont.)
101
1994: 806; 1998: 729; variación: -10%
1998: 5.500
Textiles, Fabricación textil
Fabrica denim para fabricantes de jeans tales como Levi Strauss.
Joint venture desde 1995 con Compañía Industrial de Parras en Coahuila, México; mayor fabricante de denim en México. Anunció en 1998
que construiría una planta de manufactura como parte de una nueva ciudad textil en Altamira.
En febrero de 1999 anunció plan de reestructuración para enfrentar las pérdidas originadas en los problemas de Levi (principal cliente de
Cone); planes para ahorrar US$20-30 millones por año mediante la reducción del 20% de la fuerza laboral. Venta de subsidiaria de bienes
raíces para concentrarse en la fabricación central de denim.
Ventas en millones de US$
Empleados
Productos y rol
Principales Marcas
Actividad en el extranjero
Actividad fabricación reciente
EMPRESA: CONE MILLS, GREENSBORO, NC
Cuadro 7 (cont.)
Cuadro 8
LEVI STRAUSS & CO. - DESPIDOS
Cantidad de
plantas cerradas
Cantidad de
trabajadores
despedidos
Noviembre 1982
9
2.000
Texas, Nuevo México,
Carolina del Norte
Junio1984
13
3.200
San José, Tennessee,
Arkansas, Canadá,
Francia
Fecha
Agosto 1984
Tipo de planta
y/o línea de trabajo
400
San Francisco
Empleados corporativos
Texas
Centros de distribución
Julio 1985
2
675
Junio 1986
3
1.200
Texas, Virginia
Abril 1988
617
Texas, Carolina del
Norte
Septiembre 1988
835
Tennessee
Manufactura de jeans
Febrero 1989
14 0
Tennessee
Manufactura de
chaquetas
Mayo 1989
24 0
Texas
Centro de terminación
1.100
Texas
Planta de costura
1.000
EE.UU.
Operarios calificados
Texas, Arkansas, Nuevo
México, Tennessee
Plantas manufactureras
Texas
Plantas de terminación
Texas, Tennessee,
Arkansas, Georgia,
Carolina del Norte,
Virginia, Ontario
Operarios
1990
1
Febrero 1997
Noviembre 1997
11
6.395
Septiembre 1998
2
991
Febrero 1999
11
5.900
Fuente: Emert [1999].
102
Localización de las
plantas y/o trabajadores
Notas
1
Estas cifras no incluyen a las actividades de distribución de la fabricación de las
firmas de indumentaria estadounidenses en México y en la Cuenca del Caribe, que también
se han estado expandiendo muy rápidamente (USITC [1997]).
2
El soporte empírico de este argumento aparece en OTA ([1992] capítulo 9) y
Gereffi [1997].
3
Canadá es un jugador de nicho en el sector de la indumentaria de América del
Norte. Los considerables esfuerzos de Canadá en el sector textil están orientados hacia el
mercado de amoblamiento del hogar (tapicería, alfombras y cortinas). Dentro del sector
de la indumentaria, los trajes de lana integran el principal nicho exportador de Canadá
hacia EE.UU.
4
Discurso del Sr. Enrique V. Iglesias, Presidente del Banco Interamericano de
Desarrollo, en la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social (World Summit for Social
Development), Copenhage, Dinamarca, 10 de marzo de 1995.
5
Evidentemente, el crecimiento de las exportaciones no es la única razón, ni siquiera
la más importante, para la devaluación del peso mexicano. No obstante, puede tener el
efecto de estimular las “devaluaciones competitivas” en los países de la ICC.
6
En febrero de 1999, el empleo en el sector de la indumentaria de EE.UU. continuó su
caída libre hasta llegar a los 709.000 puestos de trabajo y el empleo en el sector textil de
EE.UU. era de 570.000.
7
Hay unas pocas empresas en la región de la ICC que se dedican a la producción de
paquete completo, tales como Davon Corporation, en Jamaica, que ha ingresado al mercado
estadounidense de uniformes para hospitales. Sin embargo, éstos tienden a ser casos aislados
en los cuales la empresa involucrada compensó la falta de infraestructura local con una
integración vertical y el desarrollo de sus propios vínculos con compradores extranjeros.
103
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108
Los desbalances de los países de la Cuenca del Caribe
frente al TLCAN: La industria de la confección
Eduardo Gitli y Randall Arce
1
Economista, Experto Asociado del Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo
Sostenible (CINPE), en la Universidad Nacional de Costa Rica donde es profesor de maestría.
2
Investigador asociado del Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo
Sostenible (CINPE), de la Universidad Nacional de Costa Rica.
Resumen
La importancia del sector de la confección para las economías de la Cuenca del Caribe es
indudable. Desde 1994 existe una preocupación creciente por los efectos adversos que sobre éste
pueden haber tenido y seguir teniendo, la aprobación del Tratado de Libre Comercio de América
del Norte (TLCAN) y la devaluación de la moneda mexicana de finales de ese mismo año. Esto es
debido a un posible incremento de la competitividad comercial de este último país, que tales
factores inducen. La discusión ha dado lugar a una nutrida controversia expresada a través de
quejas oficiales de los gobernantes, empresarios y periódicos de la región, hasta en diversos trabajos
analíticos. Este artículo aporta una medición de tales efectos y una precisión acerca de cómo se
debe entender la contradicción crecimiento-estancamiento de los países de la Cuenca, que se
percibe en los dilemas planteados.
I. INTRODUCCIÓN
La industria de la confección de la Cuenca del Caribe, representa una gran proporción del total de exportaciones hacia EE.UU. al mismo tiempo que genera un importante nivel de empleo en la región.1
Dada la importancia de este sector productivo para las economías de la región,
desde 1994-1995 existe una preocupación creciente por los efectos adversos que sobre
éste pueden haber tenido y seguir teniendo, la aprobación del Tratado de Libre Comercio
109
de América del Norte (TLCAN) que comenzó a regir el 1 de enero de 1994, y la devaluación
de la moneda mexicana de finales de ese mismo año, debido a un posible incremento de la
competitividad comercial de este último país que tales factores inducen.
Esta preocupación se hace evidente al analizar los estudios que sobre la materia
se han realizado desde esa fecha, sobre los cuales se presenta a continuación una breve
descripción.2
Leamer et al [1995], en un análisis sobre los efectos del TLCAN en Centroamérica,
mediante un modelo Heckcher-Ohlin estiman el crecimiento de las exportaciones de manufacturas de esa región, partiendo de la premisa que para los países con niveles de desarrollo
como los centroamericanos, las exportaciones de manufacturas son esenciales para el crecimiento económico, concluyendo que para El Salvador, Honduras y Guatemala, el TLCAN
constituye una mayor amenaza que para Costa Rica y Nicaragua, debido a que según las
estimaciones sobre las tasas de inversión, los tres primeros países todavía tienen mucho espacio para incrementar sus exportaciones, en tanto que Costa Rica ya había superado ciertos
umbrales en 1988, y Nicaragua se encuentra apenas en el umbral mínimo para el desarrollo
de estas actividades. Sin embargo, este estudio al estar interesado exclusivamente en el TLCAN
y sus efectos sobre Centroamérica, no analiza los posibles impactos ocasionados por el cambio en los salarios relativos, producto de la devaluación mexicana.
Buitelaar [1997] en un estudio sobre la misma temática, con énfasis en la evolución de los precios relativos y del volumen de exportaciones, pero aplicado para un conjunto de productos más amplio que sólo la rama textil-vestuario, concluye que el efecto del
TLC parece darse únicamente en 1994. La devaluación de 1995 no parece haber repercutido negativamente en el desempeño exportador de los países pequeños hacia EE.UU. Sin
embargo, el hecho de estudiar productos que no poseen las mismas características del
sector de la confección, en términos de la especificidad de la inversión, hace que sea conveniente revisar dichas conclusiones para esta actividad productiva en particular, y es un elemento que el mismo autor señala al indicar que existen comportamientos muy disímiles de
los precios relativos entre tipos de productos y entre países. Además, el autor establece que
el avance de México no afectó mayormente a los países pequeños y confirma la sospecha
de Leamer et al de que el exportador marginal, que se ve afectado, se ubica en el grupo de
países aquí llamado resto del mundo.
La Comisión de Comercio Internacional de EE.UU. dio a entender que el crecimiento de las exportaciones desde México no puede ser atribuido solamente al TLCAN,
sino que también influyó sobre éste la devaluación mexicana de finales de 1994 (USITC
[1997]). El mismo documento presenta una justificación de que las importaciones desde
los países de la Cuenca del Caribe no han disminuido a pesar de estos factores, sino que
por el contrario, han continuado en aumento a pesar de ambas situaciones. Obviamente,
se podría sospechar que existe un interés por parte del USITC en disminuir la importancia
del impacto del TLCAN sobre los países de la Cuenca y en cambio atribuírselo a la devaluación de fines de 1994.
Los estudios anteriores son una muestra de la preocupación latente sobre los
posibles efectos del TLCAN y la devaluación mexicana sobre el desempeño exportador
de las economías de la región. En el presente estudio, se retoma esta preocupación, con
110
el objetivo de cuantificar la magnitud de los efectos de estos dos factores sobre la
competitividad relativa de la industria de la confección de los países de la Cuenca del
Caribe, con relación a México.
En este sentido es importante señalar que en este análisis, se utiliza como indicador de competitividad a la participación de mercado, con el objetivo de estudiar si los
países son capaces de mantener o incrementar su participación a través del tiempo.3 De
esta forma, la importancia de un análisis adicional aumenta, al observar que por primera
vez durante la década de los años noventa, la Cuenca del Caribe perdió participación de
mercado en los productos de la confección en 1998, en tanto que México continuó mostrando elevadas tasas de crecimiento.4
En Mayo de 2000 comenzó a operar una nueva Ley, el Trade and Development
Act of 2000, que establece una ampliación en los beneficios de los países (Gitli y Arce
[2000]). El nuevo tratamiento resuelve algunas de las diferencias más grandes que se habían generado en la maquila de confección con respecto a México, pero dista aún de ser el
tratamiento deseado que permita avanzar decisivamente en la conformación de los eslabones productivos esperados.
II. IMPORTANCIA DEL SECTOR CONFECCIÓN DENTRO DE LAS IMPORTACIONES DE
EE.UU. DESDE LOS PAÍSES DE LA CUENCA DEL CARIBE
Durante los últimos años las importaciones de EE.UU. desde los países de la
Cuenca del Caribe cada vez más se han centrado en el rubro de productos textil-vestuario.5 los cuales llegaron a representar un 50% del total en 1998, en comparación con el
27% de 1990. Esta evolución, se refleja en el cuadro 1, y es importante de tener en
cuenta, dado que estos productos no son beneficiarios de las preferencias de la Iniciativa
para la Cuenca del Caribe.6
Tal como se aprecia, los productos agrícolas tenían la misma importancia que los
textil-vestuario en 1990, pero desde ese momento la han ido perdiendo. En la evolución de
los otros productos industriales se muestra también un comportamiento decreciente, dado
que en 1990 este grupo de productos era más importante que el sector textil-vestuario. Sin
embargo, en 1998 representan menos de la tercera parte de las importaciones totales realizadas por EE.UU. desde la Cuenca del Caribe.7
III. PRINCIPALES ABASTECEDORES DE PRODUCTOS DE LA CONFECCIÓN EN EE.UU.
Tal como se señalara anteriormente, el sector confección es el más importante
dentro del grupo de productos importados por EE.UU. desde los países de la Cuenca del
Caribe. Precisamente, en las importaciones de productos de la confección en el mercado
estadounidense, se observa un importante cambio de comportamiento a partir de 1990.
Como se puede observar en el cuadro 2, los países asiáticos,8 que son en su conjunto los
principales abastecedores de productos de la confección, empezaron a perder rápidamente participación de mercado a partir de ese año. Esta pérdida de participación, se
origina en las dificultades de acceso de los productos asiáticos al mercado estadounidense, debido a la imposición de cuotas por parte de este país. También ha influido la lejanía
111
geográfica entre Asia y EE.UU.,9 sobre todo debido a la tendencia de los distribuidores de
manejar cada vez menos inventarios, a causa de las elevadas tasas de interés reales y los
continuos cambios en las preferencias.
Ahora bien, la participación de mercado perdida por Asia durante el período 19901998, ha sido asumida en gran medida por México y los países de la Cuenca del Caribe. En
efecto, durante este período, los países asiáticos perdieron un 22,1% de participación de
mercado, en tanto que los países de la Cuenca ganaron participación en un 8,2% y México lo
hizo en un 10,7%. Es decir, los países de la ICC y México ganaron en su conjunto un 18,9%
de participación de mercado, lo que representa un 85,3% del total perdido por Asia.
Sin embargo, al comparar la evolución de la participación de mercado de los
países de la Cuenca y México, se aprecia una situación que es importante resaltar: un
cambio en el comportamiento de los países de la ICC frente a México a partir de 1994
(véase el cuadro 2). En el período inicial (1990-1993), la ICC presentó un ritmo de crecimiento superior al mexicano, lo que ayudó a que estos países captaran la mayor parte del
mercado perdido por las naciones asiáticas. Sin embargo, a partir de 1994 se presenta un
cambio importante en las condiciones de crecimiento de estos dos competidores. Por una
parte, México incrementa considerablemente su tasa de crecimiento, mientras que la ICC
reduce la suya, lo cual provoca que la mayor parte del mercado perdido por Asia, sea
captado por México a partir de ese momento.10
Una manera de observar claramente lo que sucedió durante este período, consiste en considerar la brecha de participación de mercado, definida como la participación de
mercado de los países de la Cuenca del Caribe menos la de México. Esta brecha está representada en el cuadro 2, y muestra que hasta 1993 existía una tendencia creciente, lo cual
refleja que el crecimiento de los países de la ICC era superior al crecimiento de México. Sin
embargo, a partir de 1994 se aprecia que este indicador se vuelve decreciente, lo cual indica
el importante incremento en las exportaciones de productos mexicanos de la confección
hacia EE.UU. De hecho, si en 1990 la brecha era de 5,6%, en 1997 se volvía a una situación
inferior a la de 1990 (5,3%) y en 1998 disminuyó a niveles bastante inferiores (3,2%).
A los efectos de este trabajo el interés consiste en revisar a qué se debe este
cambio repentino en la evolución de las exportaciones de productos de la confección desde
estos dos competidores hacia EE.UU. En 1994 se presentan dos elementos importantes que
ayudan a explicar este cambio de comportamiento. Por una parte, a partir del 1 de enero
de 1994, entró en vigencia el TLCAN, dentro del cual se otorgan reducciones arancelarias a
las exportaciones mexicanas de productos de la confección. Por otra parte, en diciembre de
ese mismo año, se produjo una devaluación de la moneda mexicana de 100% en términos
nominales (50% en términos reales), lo que ocasiona una reducción en los salarios en dólares pagados en este país, y se convierte en un incentivo para aumentar la producción en
territorio mexicano para exportar. A continuación, se analizan por separado estos dos elementos, que de manera conjunta ayudaron a México a mejorar su participación de mercado a partir de 1994-1995.
DESGRAVACIÓN ARANCELARIA EN EL MARCO DEL TLCAN
Como parte del acuerdo en que fueron incluidos la totalidad de los productos,
los de origen textil-vestuario formaron parte de las desgravaciones aprobadas en el TLCAN.
112
Debido a lo anterior, a partir de 1994, se comienza con reducciones paulatinas de todos los
aranceles de entrada a EE.UU. contemplados en el Tratado, lo cual lleva a una evidente
desventaja para aquellos países que no forman parte del acuerdo.11
En relación con este tema Buitelaar [1999] señala que:
“El NAFTA significó para las exportaciones mexicanas de vestuario, la virtual
eliminación de los aranceles, mientras que las disposiciones de acceso especial que benefician a Centroamérica y la República Dominicana redujeron los aranceles implícitos a una
gama de 5% a 10%”.
A modo de ejemplo, en el cuadro 3 se aprecia la evolución del arancel promedio
pagado por los países de la ICC, en relación con el respectivo arancel mexicano,12 para el
caso de productos de la confección.13 Tal como se observa, hasta 1993 existían aranceles
iguales para México y la ICC. A partir de 1994 comienza la desgravación favorable a México, producto del TLCAN, en tanto que desde 1995 se presentan pequeñas reducciones
arancelarias generalizadas, producto de los Acuerdos de la Ronda Uruguay. Resulta claro el
diferencial arancelario favorable a México que se ha ido creando a partir de 1994, lo cual se
ha convertido en una seria desventaja para el crecimiento de las exportaciones de productos de la confección desde la ICC (y desde el resto del mundo).
En relación con la diferencia arancelaria que se generó a partir de 1994, CEPAL
señala lo siguiente:
“… las diferencias arancelarias con México, en especial desde la puesta en vigor del TLCAN en 1994, han ocasionado que las naciones centroamericanas paguen un
arancel que sea entre 3 y 12 veces superior al mexicano a nivel de dos dígitos del Sistema
Armonizado y hasta 33 veces superior en productos específicos a nivel de 10 dígitos.”
(CEPAL [1997]).14
Al respecto, Mortimore señala que:
“...la puesta en vigencia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte
(NAFTA) en 1994 dio ventajas a México que los países del Caribe no tenían. México gozó
de una preferencia de seis puntos en el arancel de EE.UU.; ya no estaba sujeto a contingentes de importación para muchos artículos de vestir; y lo más notable, podía hacer valer
insumos mexicanos como parte del requisito de contenido del NAFTA, lo que le dio una
ventaja enorme frente a los países del Caribe. Por esta razón, desde que entró en vigor
este tratado los ensambladores de vestuario del Caribe han estado cabildeando al Congreso de EE.UU. en búsqueda de una “paridad con el NAFTA” (Mortimore [1999]).
LOS SALARIOS EN DÓLARES ANTE LA DEVALUACIÓN MEXICANA
La devaluación mexicana de finales de 1994, tal como lo muestra el cuadro 4, fue
de casi un 50% en términos reales, mientras que en el resto de los países de la región, no se
producían movimientos importantes en el tipo de cambio real. Lo anterior implica un cambio
importante en la relación de costos entre los diferentes países de la Cuenca del Caribe y
México, sobre todo en aquellas industrias como la maquiladora que se caracterizan porque
sus insumos son obtenidos por las mismas empresas en el extranjero, por lo que sus condiciones de producción se vuelven incluso más favorables ante un proceso devaluatorio. Uni-
113
do a lo anterior, la industria maquiladora tiene una estructura de costos bastante concentrada hacia el componente salarial. Al respecto, Gitli [1997] presenta la estructura de costos
para las empresas maquiladoras costarricenses que se refleja en el cuadro 5.
En este sentido, las decisiones de inversión en un país determinado, están inducidas por el componente salarial, dado que representa más de la mitad del costo total, por
lo que al ocurrir una devaluación de tan importantes proporciones, existe un fuerte incentivo para que se produzca una relocalización de las empresas y el consecuente traslado de
la inversión.15
Antes de analizar qué sucedió con los costos salariales relativos entre los países
de la Cuenca del Caribe y México, es necesario, tener una idea de cuál es la diferencia
salarial existente entre los principales países de la región, para lo cual se utilizan los costos
salariales por hora pagados en la industria maquiladora en estos países.
Como se observa en el cuadro 6, Costa Rica y Panamá son los países que tienen
costos salariales más elevados, mientras que el resto de los países de la región y México,
presentan salarios bastante más bajos, siendo la zona sur de México y Honduras aquellos
lugares en que los costos salariales en la maquila son más reducidos.16
Para apreciar las ventajas de costos que se obtienen a través de la evolución de
los salarios relativos en la región centroamericana, en el cuadro 7 se construyeron indicadores
de salarios relativos en dólares entre cada país de la Cuenca para el que se dispuso de
información, frente a México. Durante el período 1990-1993, se presenta una evolución
de salarios relativos favorable a la producción desde los países de la Cuenca, la cual se
revierte a partir de 1995 como resultado de la devaluación mexicana. Hacia 1998, se
puede apreciar que en todos los países, los salarios relativos no han recuperado el nivel
que poseían en 1994, por lo que el diferencial salarial que se generó a partir de ese año,
todavía se mantiene. Más aún, si se compara con 1990, se aprecia que solamente en el
caso de Honduras, la relación salarial de 1998 se encuentra al mismo nivel que en 1990,
mientras que en el resto de los países, el salario relativo todavía se encuentra muy por
encima del que existía en 1990.17
Conviene destacar que los índices de salarios relativos (IS) construidos se basan
en los ingresos medios provenientes de encuestas de hogares y otras publicaciones estadísticas. De este modo, lo que se analiza es la evolución relativa de los salarios, partiendo de
un año arbitrario (1989), tomando en cuenta los deslizamientos cambiarios y traduciendo
todo a números índice. Mientras no haya nada mejor se mantiene su utilización.
IV. COMPROBACIÓN ESTADÍSTICA DE LOS IMPACTOS ARANCELARIOS Y SALARIALES
Con el objetivo de diferenciar la influencia que tuvieron la reducción arancelaria
derivada del TLCAN y la devaluación mexicana sobre la competitividad de la industria de la
confección de la Cuenca del Caribe, se procedió a realizar una serie de estimaciones
econométricas. El indicador básico de competitividad que se utiliza es la participación de
mercado, entendiendo que un país puede catalogarse como competitivo en un producto o
grupo de productos determinados, si a lo largo del tiempo es capaz de mantener o incrementar su participación en el mercado de destino.
114
Dado que interesa medir la diferencia de competitividad de la región18 con respecto a México, entonces el indicador de competitividad es relativo: se utiliza la Brecha de
Participación de Mercado (BP), para medir la evolución de la participación de mercado de
cada país de la ICC, en relación con México. Este indicador, así como su forma de cálculo se
presentan en el cuadro 8.
La reducción arancelaria que favoreció a México, se expresa mediante un indicador que mide los aranceles relativos pagados por cada país de la cuenca del Caribe, en
relación con los pagados por México para los mismos productos, es decir:
(1)
AR it =
A it
A mt
Donde :
AR Arancel relativo del país de la Cuenca del Caribe, en un año dado.
it
A it Arancel pagado por cada país de la Cuenca del Caribe.
A mt Arancel pagado por México.
Por otra parte, para determinar la influencia del cambio en los salarios sobre la
competitividad se utilizan los salarios relativos presentados en el cuadro 7.
Así, la especificación básica de este modelo es:
(2)
BP = f ( Ar, IS)
Las estimaciones se realizan utilizando regresiones de datos de panel, para el
período 1990-1998, y la forma específica utilizada es:
(3)
BPit = α + β i * ARit + γ i * ISit + ε it
Se supone que el parámetro βj debería ser negativo, dado que al producirse un
aumento relativo del arancel de un país de la ICC frente a México, se hará relativamente
menos costoso producir en este último y por tanto se espera que disminuya la brecha de
participación entre el país de la Cuenca del Caribe y México. Análogamente, el parámetro
γ j debería ser también negativo, debido a que un incremento en los salarios relativos de
países de la ICC frente a México se convierte en un incentivo para producir en territorio
mexicano, a causa de los costos laborales más reducidos. Los resultados que se obtuvieron de la realización de las estimaciones se reflejan en el cuadro 9.
A nivel general se aprecia que la diferencia de competitividad ICC-México, estaría siendo explicada en mayor parte por el arancel relativo. Esto se debe a que en casi todos
los casos (excepto El Salvador), el coeficiente asociado a esta variable arancel es superior al
coeficiente asociado a la variable salarial. Sin embargo, al realizar las pruebas de hipótesis
respectivas para saber si los coeficientes asociados a los aranceles y los salarios son
115
estadísticamente iguales, la hipótesis de que son iguales no puede ser rechazada en el caso
de El Salvador (prob=0,96), y Honduras (prob=0,35), por lo tanto para estos países el
grado de influencia de ambas variables podría no ser diferente. El caso de Guatemala
(prob=0,065), es intermedio, dado que puede aceptarse a un 10%, que el arancel relativo
fue la variable que más afectó el diferencial de participación Guatemala-México. Para el
caso de Costa Rica (prob=0,002) y República Dominicana (prob=0,0002), existe evidencia
significativa de que la variable que más influyó sobre la reducción en la brecha de participación fue el arancel relativo.19
Aunque la evidencia no es concluyente, hay signos (aunque pobres) de que el
diferencial de participación de mercado de la Cuenca del Caribe con respecto a México, se
debe en mayor medida a los aranceles relativos. Sin embargo, ambos efectos son significativos, por lo que la influencia de ambas variables se reforzó para afectar más ampliamente
a los países de la Cuenca del Caribe.
En un estudio realizado por CEPAL, relativo a los efectos de los aranceles sobre
las importaciones de textiles y prendas de vestir de EE.UU. desde Centroamérica, para el
período 1990-95, se llega a la siguiente conclusión:
“ La investigación realizada no aporta elementos para concluir en forma definitiva que los beneficios arancelarios concedidos a México han tenido un impacto negativo
sobre la dinámica de las exportaciones centroamericanas, sin embargo, no es difícil de
prever que esta estructura arancelaria tenga un efecto negativo en el mediano y largo
plazo en las inversiones y, consecuentemente, en las exportaciones centroamericanas de
confección a EE.UU. Independientemente de ese impacto, el costo de las tarifas arancelarias implícitas centroamericanas es muy alto y significativo. No sería difícil imaginarse
que, ante aranceles paritarios, las ganancias realizadas por las exportaciones centroamericanas aumentaran y/o el precio disminuyera. Valdría la pena adelantarse a tendencias que
repercutan negativamente en el hasta ahora alto dinamismo de las exportaciones de confección centroamericanas.” (CEPAL [1997])
Tal como se puede apreciar, la CEPAL señalaba que era necesario adelantarse a
tendencias que repercutieran en el alto dinamismo de las exportaciones de la región de
productos de la confección, debido a los efectos adversos que podría acarrear a mediano y
largo plazo la desventaja arancelaria en que se encontraba. En este sentido, después de
años de presentar un crecimiento sostenido en su participación en el mercado estadounidense, la Cuenca del Caribe perdió participación entre 1997-1998, al pasar de un 17,0% a
un 16,6%. En ese mismo período, México aumentó su participación en un 1,7%. Estos
elementos anteriores, deben llamar la atención sobre las dificultades en que se encuentra
actualmente la industria de la confección de la Cuenca, en comparación con la desarrollada
en territorio mexicano.
Se analizará concretamente cuáles podrían haber sido los efectos monetarios de
este cambio de comportamiento en la evolución de las exportaciones mexicanas y de la
Cuenca del Caribe. En este sentido, una vez realizadas estas estimaciones sobre la magnitud de los efectos de los aranceles relativos y los salarios relativos sobre el diferencial de
competitividad ICC-México, y comprobar que ambas variables afectaron negativamente
este indicador, resulta necesario tener una idea de cuál es el valor de las pérdidas en que
podría haber incurrido la región, como resultado de la desigualdad arancelaria.
Para esto, se procedió a realizar una estimación con el objetivo de saber cuáles
habrían sido las importaciones realizadas por la Cuenca del Caribe hacia EE.UU. de haberse
116
producido una paridad arancelaria a los países de la ICC, a partir de la entrada en vigencia
del TLCAN, es decir, que los productos de la Cuenca del Caribe y los mexicanos ingresaran
con arancel igual a partir de 1994.
Con el propósito de replicar la evolución de la participación de mercado de la ICC,
se procedió a realizar una estimación de ésta, en función de su valor anterior, así como de la
dinámica arancelaria prevaleciente durante el período 1990-98. Es decir, la estimación tiene
la forma:
(4)
Pt = φ P(t − 1) + δ ARt + ε t
donde :
P:
participación de mercado de la Cuenca del Caribe
AR : arancel relativo
El término autoregresivo (la participación de mercado en el período anterior) se
introduce debido a que la participación de mercado de la región posee una dinámica de
comportamiento con una tendencia bien definida, la cual es posible captar mediante un
parámetro que considere la evolución anterior de la variable. El resultado de esta estimación se aprecia en el cuadro 10, en el que ambos parámetros estimados son estadísticamente significativos.
Ahora bien, tal como se señalara anteriormente, lo que interesa es conocer qué
habría sucedido de no haberse generado el diferencial impositivo que se produjo debido al
TLCAN. De esta forma, la estimación realizada consistió en suponer una condición de paridad arancelaria durante todo el período. Los resultados indican que para 1998, las pérdidas
por concepto de las importaciones que se dejaron de efectuar en ese año, fueron de US$1.059
millones, lo cual es una suma considerable que representa un 2,2% de las importaciones
totales de productos de la confección realizadas por EE.UU. en ese año y un 14,4% de las
exportaciones totales de productos de la confección realizadas por los países de la Cuenca.
Considerando que en la Cuenca del Caribe la industria textil representa aproximadamente 400.000 empleos, esto significa que la región habría dejado de generar unos
57.000 empleos adicionales en esta industria en 1998, lo cual es una cifra que da una idea
muy importante de lo que habría pasado si la región no estuviera en una condición de
desventaja arancelaria desde 1994. En este sentido, Mortimore [1999] señala que “el efecto del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, ha sido integrar la industria mexicana a la norteamericana”, lo que implica una gran vinculación entre los procesos productivos de estos dos países, y sobre todo el traslado de instalaciones hacia tierras mexicanas.
Este mismo autor, refiriéndose a esta temática y a la fecha en que expira el Acuerdo
Multifibras (2005), llega a la siguiente conclusión:
“En los pocos años que quedan antes de esa eventualidad, la industria del vestuario de la Cuenca del Caribe puede tratar de mejorar su situación. Debe continuar insistiendo en la paridad con el NAFTA en el mercado norteamericano de modo que los insumos
locales, nacionales o subregionales, puedan contar como insumos del NAFTA, a fin de
promover algún grado de integración industrial. Debe buscar oportunidades de asociarse
con los proveedores de paquete completo que aparecieron en México a consecuencia del
NAFTA.” (Mortimore [1999])
117
V. CONCLUSIONES
La Cuenca del Caribe es un mercado de importaciones y exportaciones muy
importante para EE.UU., lo cual se ve reforzado con el hecho de que el intercambio comercial entre ambos es favorable a EE.UU.
Durante los últimos años, la estructura exportadora de la región ha cambiado su
composición, fortaleciéndose sobremanera la importancia de los productos relacionados
con la industria del vestuario. Paralelamente, los principales productos diferentes al vestuario que son exportados por los países de la región, se caracterizan por presentar mercados
no dinámicos en EE.UU., lo cual indica una demanda con restricciones de crecimiento.20
Por otra parte, los productos más importantes para la región, como los de la
industria del vestuario, son los que ingresan a EE.UU. pagando aranceles, debido a que
éstos se encuentran excluidos tanto de las preferencias arancelarias derivadas del Sistema
Generalizado de Preferencias (SGP), como de las preferencias brindadas por la Iniciativa de
la Cuenca del Caribe. De esta forma, la cobertura real de la ICC es reducida, porque este
régimen no incluye la desgravación de las exportaciones de la industria del vestuario.
Unido a lo anterior, la competitividad de esta industria se vio afectada a partir de
1994 por la entrada en vigencia del TLCAN, y a partir de 1995 por la devaluación mexicana
de finales del año anterior. Ambos factores provocaron una caída en el dinamismo de las
exportaciones de la Cuenca consideradas como un posible motor de desarrollo, al mismo
tiempo que las exportaciones mexicanas comenzaron a mostrar un alto dinamismo. Si bien
es real que la recomposición de los abastecedores de vestuario de EE.UU. ha favorecido
tanto a la Cuenca del Caribe como a México, lo cierto es que este último país es el que ha
ganado la mayor parte del mercado perdido por los países asiáticos.
El diferencial arancelario provocó un cambio evidente de tendencia, el cual fue
reforzado con la caída de los salarios mexicanos en dólares. Lo cierto es que la participación
de mercado de la Cuenca del Caribe disminuyó por primera vez en 1998 después de años
de continuo crecimiento, y este es un indicador preocupante.
La importancia de la industria del vestuario en términos de empleo, amerita que
se tomen medidas para evitar que un sector tan importante de la estructura productiva siga
siendo afectado. Las estimaciones realizadas, ayudan a tener una idea de las repercusiones
que tuvo sobre el sector laboral esta reducción en el dinamismo de las exportaciones de la
Cuenca del Caribe: para 1998, unos 57.000 empleos pueden haberse dejado de generar en
la región por esta razón.
Debe separarse bien lo que dice este estudio -por lo menos en este interpretación- de lo que no dice. No se está argumentando que, como resultado del TLCAN y/o de
la devaluación mexicana, bajaron las importaciones de productos de la confección de EE.UU.
desde los países de la Cuenca, lo que además no es cierto.21 No se está argumentando que
bajó la participación de mercado, aunque esto último sea más dudoso, teniendo en cuenta
que en 1998 la participación conjunta de los países ICC se redujo ligeramente.
Lo que sí se está argumentando es que el impulso del crecimiento del sector en
los países de la Cuenca se está deteniendo, lo que resulta evidente de la revisión simple de
las estadísticas, y que la brecha con México se está ampliando, resultado de i) el TLCAN
(efecto permanente) ii) reforzado por la devaluación (posiblemente menos permanente,
118
aunque depende de las políticas monetarias de cada país). Esto es, México está cosechando los resultados obvios del TLCAN… para esto lo firmó, entre otras razones.
No obstante, los países de la Cuenca, y sus empresarios, habían depositado
grandes esperanzas en el desarrollo de eslabonamientos del sector textil-vestuario. Una
buena parte del crecimiento esperable de las economías de la región podría estar basado
a) en el dinamismo de las exportaciones, capturando los mercados que de cualquier forma estaban perdiendo los países asiáticos (hacia delante); y b) en el crecimiento de los
encadenamientos productivos (hacia atrás) en la medida en que se pudieran concluir los
acuerdos que había preconfigurado el presidente Bush con el lanzamiento de la Iniciativa
de las Américas desde 1990 (Gitli y Ryd [1992]) y fuera confirmado por Clinton en 1994
en la Cumbre de las Américas.
El nuevo estado de situación generado por la ley que amplía los beneficios a los
países de la Cuenca no es algo que pueda describirse fácilmente.22 Sin embargo, se puede
notar lo siguiente:
Por un lado, se eliminan los aranceles y las cuotas a los bienes de la confección
elaborados a partir de telas e hilados hechos en EE.UU. y se permite alguna exportación de
productos fabricados con tela regional a partir de hilado estadounidense. Pero al mismo
tiempo, a estos últimos se les imponen cuotas e incluso, en una redacción algo confusa, se
establece que si el producto es cortado en EE.UU. se le pueden efectuar, además del
ensamblado, algunos procesos adicionales como el prelavado. Sin embargo, si el producto
es cortado en algún país de la Cuenca, aún con tela estadounidense, no se le permite
agregar valor a través de otras operaciones post-ensamblado. Obviamente todas estas
restricciones, aún utilizando tela estadounidense y quedando totalmente fuera las de tela
no regional, conspiran contra el desarrollo del "paquete completo", que parece ser la
tendencia a nivel mundial.
Al mismo tiempo, la posible entrada de China a la OMC inserta nuevos
interrogantes. Si bien este tema aún no está decidido, además de mantener EE.UU. la
posibilidad de cuotas con ese país hasta 2008, China ha comenzado una nueva ofensiva
exportadora en confecciones de alta calidad que incluso podría afectar negativamente a
México. Por este motivo el nicho de oportunidad para Centroamérica de mejorar su inserción, debería ser aprovechado durante los próximos cinco años.
Existe otro elemento a destacar, que incidirá en forma notable. En el caso particular de los países de la región, la legislación señala que el presidente de EE.UU. deberá
tomar todas las medidas necesarias para establecer un calendario de reuniones entre los
ministros de comercio de los países de la Cuenca y el USTR, con el objetivo de llegar a un
acuerdo entre EE.UU. y los países de la ICC que sea mutuamente ventajoso y contenga
provisiones similares a las del TLCAN.
De esta forma, las puertas quedan abiertas para que estos países comiencen a
realizar negociaciones con el gobierno estadounidense tendientes a llegar a un acuerdo mediante el cual la paridad con el TLCAN se vuelva una realidad. Bien manejado por los países
de la región, esto podría tener un excelente impacto de corto plazo (por obvias razones
psicológicas) sobre las inversiones y sobre el reordenamiento de la industria de la confección.
119
Cuadro 1
COMPOSICIÓN DE LAS IMPORTACIONES DE EE.UU. DESDE LOS PRINCIPALES PAÍSES
DE LA CUENCA DEL CARIBE
1990
1994
1998
Agrícolas
28,2
22,9
20,9
Textiles
0,7
0,6
0,4
Vestuario
26,6
40,4
49,5
Otros industriales
44,6
36,2
29,0
Total industriales
71,8
77,1
79,1
Total
100,0
100,0
100,0
Fuente: Departamento de Comercio de EE.UU. (MAGIC).
Cuadro 2
ICC, MÉXICO Y ASIA:
EVOLUCIÓN DE LA PARTICIPACIÓN EN EL MERCADO DE
DE PRODUCTOS DE LA CONFECCIÓN,
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
ICC
8, 4
10,4
11,3
12,9
13,4
15,0
15,8
17,0
16,6
México
2,8
3,5
3, 9
4,3
5,4
7,7
9,9
11,7
13,5
Asia
50,3
49,4
45,6
43,5
40,0
34,6
32,2
30,2
28,2
Brecha ICCMéxico
5,6
6,9
7, 5
8,5
8,0
7,3
6,0
5,3
3,2
Fuente: Departamento de Comercio de EE.UU. (MAGIC).
120
EE.UU.
1990-1998
Cuadro 3
ICC Y MÉXICO:
ARANCELES PROMEDIO PARA PRODUCTOS DE LA CONFECCIÓN EN
EE.UU.
ICC
México
1990
18,3
18,3
1991
18,3
18,3
1992
18,3
18,3
1993
18,3
18,3
1994
18,3
14,7
1995
18,1
11,2
1996
17,9
7,7
1997
17,7
4,1
1998
17,5
0,6
Fuente: Elaboración de los autores con base en The Tariff Schedule of the USA.
Cuadro 4
TIPO DE CAMBIO REAL DE ALGUNOS PAÍSES DE LA CUENCA DEL CARIBE Y MÉXICO
1990=100
Costa Rica
El Salvador
Guatemala
Haití
Honduras
Nicaragua
Rep.
Dominicana
México
1990
100,0
100,0
100,0
100,0
100,0
100,0
100,0
100,0
1991
108,3
98,4
87,9
94,0
107,9
104,6
100,6
91,1
1992
103,2
97,9
86,5
95,9
102,1
105,6
103,1
84,0
1993
103,1
88,3
88,1
114,2
114,3
110,8
102,5
80,1
1994
103,6
82,9
83,6
91,7
126,9
117,8
99,2
82,3
1995
100,0
78,5
79,9
80,8
110,0
123,5
96,3
121,8
1996
99,0
72,3
76,1
68,7
111,7
126,2
90,0
108,4
1997
101,2
72,1
72,2
59,0
105,8
132,1
92,1
94,0
1998
101,9
71,5
72,2
54,6
97,5
134,7
98,9
92,7
Nota: Tipo de Cambio calculado de acuerdo con las ponderaciones de la importancia relativa de las importaciones desde los
principales socios comerciales. Un aumento significa depreciación de la moneda nacional.
Fuente: CEPAL.
121
Cuadro 5
ESTRUCTURA DE COSTOS DE LA INDUSTRIA MAQUILADORA EN LA CUENCA DEL CARIBE
Costos laborales
54,2
Alquileres
6,7
Energía
4,0
Otros gastos
18,5
Transporte
16,6
Fuente: Gitli [1997] tomado del caso de Costa Rica.
Cuadro 6
COSTOS SALARIALES HORARIOS DE MAQUILA EN LA CUENCA DEL CARIBE Y MÉXICO
US$/hora en 1996
País
Costa Rica
2,04
El Salvador
1,22
Guatemala
1,14
Honduras
1,05
Panamá
1,80
Rep. Dominicana
1,49
México (Norte)
1,22
México (Sur)
0,95
Fuente: Gitli [1997] sobre la base del cuadro I-13.
122
Costo salarial
Cuadro 7
SALARIOS COMPARATIVOS DE PAÍSES DE LA CUENCA DEL CARIBE FRENTE A MÉXICO
En US$
Evolución comparativa de los salarios en dólares
de Costa Rica con relación a México 1987-1998
Base 1989=100
180
180
160
160
140
140
120
120
100
100
1987
80
1988
1989
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
80
60
60
40
40
20
20
0
0
Evolución comparativa de los salarios en dólares
de El Salvador con relación a México 1987-1998
Base 1989=100
140
140
120
120
100
1987
100
1988
1989
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
80
80
60
60
40
40
20
20
0
0
123
Cuadro 7 (cont.)
Evolución comparativa de los salarios en dólares
de Guatemala con relación a México 1987-1998
Base 1989=100
180
180
160
160
140
140
120
120
100
1987
80
100
1988
1989
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
80
60
60
40
40
20
20
0
0
Evolución comparativa de los salarios en dólares
de Honduras con relación a México 1987-1998
Base 1989=100
140
120
140
120
100
1987
80
100
1988
1989
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
80
60
60
40
40
20
20
0
0
124
Cuadro 7 (cont.)
Evolución comparativa de los salarios en dólares
de Nicaragua con relación a México 1991-1998
Base 1991=100
180
180
160
160
140
140
120
120
100
100
1991
80
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
80
60
60
40
40
20
20
0
0
Evolución comparativa de los salarios en dólares
de Panamá con relación a México 1991-1998
Base 1991=100
160
160
140
140
120
120
100
1991
80
100
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
80
60
60
40
40
20
20
0
0
125
Cuadro 7 (cont.)
Evolución comparativa de los salarios en dólares
de Rep. Dominicana con relación a México 1987-1998
Base 1989=100
200
200
180
180
160
160
140
140
120
120
100
100
1987
80
1988
1989
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
80
60
60
40
40
20
20
0
0
Nota: Los indicadores representan las tendencias de las relaciones salariales bilaterales con año base en un año
específico y no implica juicio sobre su magnitud relativa. La fórmula utilizada para la construcción del Indice
Salarial es la siguiente:

 S t 

 i 

  Smt 
ISit = 
 Sib  




 Smb  
 Sn 
Sxy = 

 TCN 
x = i, m
y = t, b
Donde :
i:
corresponde a cada país de la Cuenca del Caribe
m : corresponde a México
t:
indica cada uno de los años de las variables.
b:
corresponde al año base
Sn : corresponde al Salario Nominal
S:
corresponde al Salario en dólares
TCN : corresponde al tipo de Cambio Nominal
Fuente: Todos los datos de Tipo de Cambio han sido tomados de las Estadísticas Financieras Internacionales.
FMI. La información sobre salarios tiene fuentes variadas: México: Estadísticas Financieras Internacionales
FMI; Costa Rica: Encuesta Anual de Hogares de propósitos múltiples, DGEC; El Salvador: Encuesta de Hogares
de propósitos múltiples, MIPLAN; Guatemala: Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, IGSS; Honduras:
Ingresos Medios según SIAL-OIT, Panamá; Panamá: Ingresos Medios Según SIAL-OIT, Panamá; Rep.
Dominicana: números índices calculados especialmente tomando las tasas de crecimiento de los salarios del
sector privado desde 1988 a 1991, con base en el documento de Martí [1997]; para el período 1991-1996 se
aplicó la tasa de crecimiento del ingreso horario determinada en la publicación El Mercado de Trabajo del
Banco Central, y para el año 1997 se aplicó una tasa de 12% extrapolada de las tasas de crecimiento salariales
de las zonas francas. De esta manera, al igual que la información del resto de los países, los salarios representan
medias generales del sistema económico.
126
Cuadro 8
EVOLUCIÓN DE LAS BRECHAS DE PARTICIPACIÓN DE MERCADO
PRINCIPALES PAÍSES DE LA ICC FRENTE A MÉXICO
2,00
0,00
-2,00
-4,00
-6,00
-8,00
-10,00
-12,00
1988
1989
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
Costa Rica
2,00
0,00
-2,00
-4,00
-6,00
-8,00
-10,00
-12,00
1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998
Rep. Dominicana
BPit = Pit − Pmt
Donde:
i
m
t
corresponde a cada país de la Cuenca del Caribe.
corresponde a México.
corresponde a cada uno de los años.
BPit
Brecha de participación de mercado del país de
la Cuenca del Caribe en el año respectivo.
Pit
Participación de cada país de la Cuenca del Caribe
en el mercado de EE.UU.
Pmt
Participación de México en el mercado de EE.UU.
127
Cuadro 8 (cont.)
2,00
0,00
-2,00
-4,00
-6,00
-8,00
-10,00
-12,00
1988
1989
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1995
1996
1997
1998
1995
1996
1997
1998
El Salvador
2,00
0,00
-2,00
-4,00
-6,00
-8,00
-10,00
-12,00
1988
1989
1990
1991
1992
1993
1994
Guatemala
2,00
0,00
-2,00
-4,00
-6,00
-8,00
-10,00
-12,00
1988
1989
1990
1991
1992
1993
1994
Honduras
128
Cuadro 9
VARIABLE DEPENDIENTE: BRECHA DE PARTICIPACIÓN DE CADA PAÍS
Variable
Coeficiente
Error Estándar
Estadístico t
Prob.
7,59
1,47
5,17
0,00
LOG(ARES)
-2,63
0,28
-9,29
0,00
LOG(ARGU)
-3,68
0,40
-9,14
0,00
LOG(ARHO)
-3,13
0,22
-14,02
0,00
LOG(ARCR)
-4,09
0,31
-13,07
0,00
LOG(ARRD)
-3,65
0,20
-18,10
0,00
LOG(ISES)
-2,66
0,36
-7,38
0,00
LOG(ISGU)
-2,40
0,35
-6,94
0,00
LOG(ISHO)
-2,64
0,38
-6,91
0,00
LOG(ISCR)
-2,20
0,35
-6,29
0,00
LOG(ISRD)
-1,70
0,33
-5,08
0,00
C
R-cuadrado
0,98
Estadístico F
160,30
R-cuadrado Ajustado
0,97
Prob (Estadístico F)
0,00
Durbin-Watson
1,50
E.E. de la regresión
0,56
Nota: Las variables explicativas han sido trabajadas en logaritmos por lo que su interpretación se puede
realizar en términos de elasticidades. En los resultados, AR indica los aranceles e IS indica el índice salarial.
De la misma forma, ES corresponde a El Salvador, GU a Guatemala, HO a Honduras, CR a Costa Rica y
RD a República Dominicana.
Cuadro 10
VARIABLE DEPENDIENTE: PARTICIPACIÓN DE MERCADO (P)
Variable
Coeficiente
Error Est.
Estadístico t
Prob.
1,13
0,03
41,64
0,00
-0,08
0,03
-2,59
0,04
P(-1)
AR
R-cuadrado
0,93
R-cuadrado ajustado
0,92
Durbin-Watson stat
1,67
Nota: El Durbin Watson indica la posible presencia de autocorrelación de primer grado, sin embargo, al
realizar las pruebas respectivas, estas indican que no existe autocorrelación. Adicionalmente, P(-1)
corresponde al término autoregresivo de la participación de mercado y AR al arancel relativo.
129
Notas
1
En 1997, ascendía a aproximadamente 400.000 trabajadores. Este nivel de empleo
corresponde al total de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y República
Dominicana. Para una descripción más detallada de la importancia en términos de empleo en
cada país véase Gitli [1997]. El porcentaje de las exportaciones destinadas a EE.UU. en las
ventas totales de estos países hacia el exterior va desde 50% sin considerar la producción
compartida (maquila), hasta 70-75% cuando se le toma en consideración.
2
Además de los estudios presentados en este apartado, existen dos más realizados por
Hinojosa [1994] y de Franco [1994], sobre los efectos previsibles del TLCAN. Para una descripción
de los resultados de estas investigaciones puede consultarse Buitelaar [1997].
3
El concepto de participación de mercado tiene el defecto de referirse únicamente a la
participación en las importaciones de determinados productos por parte de un país en otro, en
este caso EE.UU. Dado que la proporción de importaciones dentro del mercado total de la
confección ha venido aumentando, el crecimiento de la participación de mercado en este caso
particular podría interpretarse en sentido estricto.
4
Se ha argumentado que es necesario analizar el comportamiento de cada país en particular
para sus exportaciones hacia EE.UU. y que manejar a los países de la Cuenca del Caribe como
una unidad podría ser erróneo. Desde este punto de vista destacan Honduras y Guatemala
como los ganadores, y Costa Rica y República Dominicana como los perdedores (los demás
mantienen su participación). No obstante, queda claro que aún en el caso de los perdedores (en
el sentido de participación de mercado en la confección), una parte de la pérdida llegó a manos
de países de fuera de la región.
5
Se utiliza textil-vestuario para agrupar a los productos de acuerdo con su similitud; sin
embargo, resulta necesario aclarar que los productos más importantes son los de la industria del
vestuario (capítulos 61 y 62 del Sistema Armonizado (SA), dado que los textiles (capítulos 50 al
60 del SA) representan menos del 1% de las importaciones. Es decir, se tiene la siguiente estructura
dentro del Sistema Armonizado:
Capítulos del SA
6
Productos
50 al 63
Textil –Vestuario
61 y 62
Confección
La Iniciativa para la Cuenca del Caribe (ICC), consiste en una concesión unilateral brindada
por EE.UU. desde 1984 a ciertos productos provenientes de los países de la Cuenca del Caribe.
Los productos de índole textil-vestuario, se encuentran excluidos de estas preferencias, por lo
que sí tienen que pagar aranceles de entrada a EE.UU. Sin embargo, algunos de estos productos
130
pueden entrar bajo el esquema de “producción compartida”, siempre que cumplan con ciertas
reglas de origen, y en estos casos, deben pagar impuestos sobre el valor agregado. Por otra
parte, las cuotas, en el caso que la tela sea de origen estadounidense, son prácticamente nominales
y casi no tienen aplicación práctica (Gitli [1997]).
7
Acerca de esta situación se plantean dos notas precautorias. En primer lugar, la enorme
importancia del sector vestuario se debe a que, a pesar de ser “producción compartida”, las
importaciones están valuadas a su precio final de mercado, por lo que un dólar de importaciones
de café tiene el mismo peso que un dólar de importaciones de camisas, sesgando las
comparaciones a favor de productos con menor valor agregado, como los procedentes de la
maquila. En segundo lugar, durante los años venideros se asistirá a otra distorsión en las cifras
de importación de EE.UU. provenientes de Costa Rica por el “efecto INTEL”, en el que una
industria con relativamente poco empleo y valor agregado genera un enorme valor de
exportaciones.
8
Se considera Asia a los principales cuatro exportadores de productos de la confección de
la región, a saber: China, Hong Kong, Taiwan y Corea.
9
De acuerdo con la evidencia empírica, el costo de transporte marítimo entre países asiáticos
y EE.UU. no es superior al que pagan los países de la Cuenca del Caribe (INCAE-HIID [1999]).
En realidad, la diferencia está en el tiempo de entrega, más que en el costo, debido a una mayor
frecuencia de los viajes entre Asia y EE.UU. También, es importante considerar el tiempo y el
costo que implican los viajes de los ejecutivos y los técnicos, desde y hacia las zonas asiáticas de
producción. Además, una parte de las exportaciones de vestuario de estos países se realiza por
vía aérea, y en este caso el diferencial de costos entre la ICC y Asia sí es importante.
10
Un punto importante de destacar es que la elevación de la tasa de crecimiento mexicana
en 1994 es enteramente atribuible al efecto TLCAN, dado que la devaluación recién se produce
hacia finales de ese mismo año, por lo que sus efectos solo se apreciarán a partir de 1995.
11
Para dar una idea de la magnitud de los aranceles pagados por los productos de la
Cuenca para el ingreso de los artículos del vestuario a EE.UU. y su importancia, resulta interesante
recurrir a un estudio de CEPAL que señala: “Se observó asimismo que los mayores aranceles de
EE.UU. a Centroamérica se concentran sobremanera en los capítulos de la confección: en 1995
los aranceles pagados en estos capítulos representan el 96% del total pagado y más de US$280
millones para la región. ….” (CEPAL [1997]).
12
Este arancel corresponde al promedio ponderado de una canasta de los productos más
importantes de cada uno de los países de la Cuenca del Caribe, y el respectivo arancel mexicano.
13
Ver Capítulos 61 y 62 del Sistema Armonizado.
14
Nótese que los aranceles pagados por los países centroamericanos, son los mismos que
los pagados por los países del Caribe, por lo que esta conclusión puede extenderse a todos los
países de la Cuenca del Caribe.
131
15
Si bien el tema de los “traslados de inversión” merece ser discutido en profundidad, no
cabe duda que muchas empresas de la región tuvieron menos contratos, por lo que los efectos
directos tanto del aumento en los salarios relativos, como del aumento en los aranceles relativos,
no son observables como cierres de empresas generalizados y continuos, sino más bien, como
reducciones en sus niveles de producción. De esta forma, una parte importante de los contratos
puede haberse trasladado hacia países con costos relativos más reducidos.
16
Es interesante comentar, con referencia a los salarios en la maquila, que no existe ninguna
publicación oficial o formal de tales ingresos y que la fuente, así como el concepto de salarios
considerado, hacen la diferencia. Algunas asociaciones empresariales utilizan el salario mínimo
como estadística, otras le agregan costos sociales. Por último, las empresas suelen manejar
cifras de “costos laborales” donde incluyen salarios, beneficios sociales directos, y otros beneficios
sociales que forman parte de las leyes y cultura local de los trabajadores. En el cuadro 6 se
maneja este último concepto, de acuerdo a información brindada por una empresa transnacional
con plantas en varios países.
17
Con relación a la evolución de los salarios mexicanos en 1998 en la revista mensual del
grupo financiero BANAMEX-ACCIVAL, se señala que:
“El aumento del costo laboral unitario (CLU) viene en paralelo con la recuperación económica
desde 1997, debido a un avance de los salarios en dólares superior a los incrementos de
productividad… Ello es natural, después de la brusca caída de las remuneraciones durante
1995. Empero, existe un margen muy favorable en virtud de que el costo laboral unitario se
sitúa 39% por debajo del nivel pre-crisis.” (Agosto 1998, pág. 324).
18
Los países incluidos en esta etapa del análisis son: Costa Rica, República Dominicana, El
Salvador, Guatemala y Honduras. Son los principales abastecedores de la región de productos
de la confección. Se excluye a Nicaragua debido a que la producción de este tipo de bienes
comenzó recién en 1991-1992, y a Panamá, porque en este país las exportaciones de este tipo
de productos son muy reducidas.
19
Adicionalmente, se hicieron pruebas para saber sobre la posibilidad de que puedan estimar
coeficientes comunes a toda la región para la influencia de los salarios y los aranceles, y así
poder obtener una conclusión más precisa de cuál de las variables fue la que tuvo una mayor
influencia. Esto es, interesaba revisar si la influencia de una o las dos variables era común para
todos los países de la región. Sin embargo, esto no es posible, dado que las hipótesis de que los
coeficientes son comunes no pueden ser aceptadas. Lo anterior significa que la influencia que
tiene la variable arancel sobre el diferencial de participación ICC-México, es distinta en cada
uno de los países de la Cuenca del Caribe considerados en el modelo. Lo mismo sucede con los
salarios relativos.
20
El caso de Costa Rica tiene una característica especial desde 1997, cuando comenzó a
instalarse en este país la compañía INTEL, la más importante a nivel mundial en cuanto a la
producción de microprocesadores para computadoras (específicamente circuitos modulares y
microestructuras eléctricas). Como resultado de la instalación de esta empresa en territorio
costarricense, la estructura exportadora de Costa Rica se modificó drásticamente entre 1997 y
132
1998. Para dar una idea de esta modificación, cabe señalar que en 1998 esta compañía exportó
a EE.UU. US$351 millones (U.S. Department of Commerce, MAGIC) mientras que las
exportaciones de productos de la confección a ese mismo mercado fueron de US$821 millones
(misma fuente) Las exportaciones totales de INTEL desde Costa Rica y para todos los destinos
fueron de US$959 millones en 1998, para 1999 se preveía de US$2.200 a US$2.500 millones
(según estimaciones de la misma empresa y de la Promotora del Comercio Exterior de Costa
Rica -PROCOMER). Esto da una idea del cambio que va a sufrir la estructura exportadora del
país en el terreno estadístico. Y más aún, estos resultados de INTEL se producen con tan sólo
2.500 empleados, que son los que posee esta empresa en la actualidad.
21
En realidad las importaciones desde los países de la Cuenca subieron de US$7.600 millones
en 1997 a US$8.300 millones en 1998. Lo que se redujo fue la participación de mercado,
significando que las compras desde países de la Cuenca de los bienes analizados crecieron menos
que las compras totales de EE.UU. de esos bienes.
22
Los autores han realizado otro estudio dedicado a esta materia (Gitli y Arce [2000]).
133
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134
América Central y República Dominicana:
Modernización y ajuste en la maquila de confección
Rudolf M. Buitelaar
Economista holandés, con título equivalente a maestría de la Universidad Libre de Amsterdam.
Funcionario de la CEPAL desde 1988.
Resumen
El artículo compara el desempeño de México, Centroamérica y República Dominicana en las
exportaciones de prendas de vestir al mercado de EE.UU. en los años noventa. Se constata que el
TLCAN otorgó importantes ventajas a las prendas hechas en México por sobre las de los otros
países. Las exportaciones mexicanas crecieron a ritmos muy acelerados. Sin embargo, el desempeño
de otros países de la región fue heterogéneo. En algunos países la actividad se estancó, en otros
creció a ritmos parecidos a los de México.
Se presentan los resultados de una encuesta a 141 plantas de maquila de confección en siete
países. La encuesta exploró los interrogantes de cómo las empresas se habían adaptado a las
nuevas circunstancias del mercado y cómo habían logrado mantener o incrementar su participación
de mercado. Los resultados muestran un importante proceso de adaptación, modernización y
ajuste. El análisis arroja luces sobre los factores de competitividad en la industria de maquila de
confección que son relevantes para estimar el impacto de nuevos cambios en las condiciones de
acceso al mercado de EE.UU.
I. INTRODUCCIÓN
El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) otorgó ventajas
importantes en las condiciones de acceso al mercado de EE.UU. a exportadores de prendas
de vestir en México en comparación con los exportadores en la región de la Cuenca del
Caribe. Los aranceles bajaron y las cuotas desaparecieron para prendas hechas en México.
La devaluación del peso en 1995 acercó el costo de la mano de obra en México a los niveles
de Centroamérica. Muchos analistas previeron un desplazamiento de exportadores de países de la Cuenca del Caribe por exportaciones de México al mercado de EE.UU. El acceso
135
privilegiado al mercado de EE.UU. para exportadores en México motivó constantes reclamos de parte de Gobiernos y empresas en América Central y República Dominicana para
que se emparejaran las condiciones de acceso.
A cinco años de la puesta en marcha del TLCAN y a cuatro años de la devaluación
del peso, el auge de la maquila de confección en México sobrepasó las estimaciones iniciales.
Sus exportaciones a EE.UU. aumentaron de US$1.315 millones en 1993 a US$6.700 millones
en 1998, o sea, se multiplicó el valor con un factor cinco.
Las importaciones de prendas de vestir de EE.UU. aumentaron de US$30.500 millones en 1993 a US$49.795 millones en 1998. En términos de cuotas de mercado entonces,
México aumentó su participación en las importaciones de prendas en el mercado de EE.UU.
de algo más de 3% a casi 14%.
A diferencia de lo que presagiaron muchos estudios, se observa que la actividad
continuó creciendo también en los países de América Central y República Dominicana, si bien
con ritmos sensiblemente inferiores al de principios de los años noventa. Los datos de las
importaciones de prendas de vestir en EE.UU., así como la información acerca del empleo
total en la industria maquiladora de confección en los países bajo estudio, señalan que en
algunos países inclusive se logró un crecimiento mayor, en términos porcentuales, al impresionante crecimiento de la actividad en México.
Para el conjunto de los países seleccionados, las exportaciones de prendas a EE.UU.
aumentaron de US$3.400 millones en 1993 a US$7.600 millones en 1998. La cuota de mercado de los países seleccionados aumentó de 11% en 1993 a 15% en 1998. No obstante,
hubo diferencias interesantes por país.
¿Cómo lograron los países de América Central y República Dominicana no perder cuotas de mercado, e inclusive ganar un poco, con la intensificación de la competencia
de México? ¿Cuál ha sido el verdadero impacto del TLCAN y la devaluación del peso en la
situación de la industria de confección en los países de la Cuenca del Caribe?
Estas son las preguntas centrales que motivaron la realización de una encuesta
entre gerentes de plantas maquiladoras en los países de la región. Al analizar las características, las conductas y el desempeño de las empresas en los países analizados entre 1993 y
1998, se revelan las respuestas microeconómicas al desafío mexicano.
A juzgar por los resultados de la encuesta, en general las empresas exportadoras
de prendas de vestir en los países seleccionados lograron enfrentar la mayor competencia
por parte de exportadores mexicanos principalmente gracias a un importante aumento de
productividad (+19%) junto con la contención de los costos de producción, en particular
los costos laborales. Las empresas habrían mejorado su eficiencia en el sentido de producir
más con los mismos insumos. Esto al parecer no ha afectado en forma notable su margen
de ganancia. El ajuste se produjo más bien entre los trabajadores, que aumentaron su
productividad laboral sin el correspondiente incremento en salarios. Más adelante en este
artículo se presentan los datos que avalan estas conclusiones.
La encuesta también demuestra cómo se logró tan importante aumento de
productividad y, más adelante, este trabajo documenta todo el cambio en la organización
de la producción. Esto indicaría que las empresas habrían hecho también un importante
esfuerzo de modernización en particular mediante la introducción de sistemas modernos
de producción.
Pero antes de llegar a los resultados de la encuesta se presenta a continuación la
información general en que se enmarca el desempeño empresarial en los países bajo estudio en el mercado de importaciones de prendas de vestir de EE.UU.
136
II. LA POSICIÓN DE MÉXICO Y LOS PAÍSES SELECCIONADOS EN LAS IMPORTACIONES
ESTADOUNIDENSES DE PRENDAS DE VESTIR, 1993 -1998
DESEMPEÑO POR PAÍS
Si bien el conjunto de los países seleccionados aumentó su cuota de mercado en
las importaciones de prendas en EE.UU. de 11% a 15% entre 1993 y 1998, la situación de
cada uno de los países presenta diferencias importantes.
CUADRO 1
PARTICIPACIÓN
DE MERCADO Y ARANCEL IMPLÍCITO EN EL MERCADO DE IMPORTACIONES DE PRENDAS DE VESTIR
(Capítulos 61 y 62 del Sistema Armonizado)
Participación
1998
Participación
1993
Arancel implícito
1998
Arancel implícito
1993
13,50
4,30
0,90
6,40
Guatemala
2,30
1,80
13,70
11,30
Belice
0,04
0,06
5,90
8,20
El Salvador
2,40
0,80
9,00
10,70
Honduras
3,80
1,50
7,10
10,30
Nicaragua
0,47
0,04
14,70
12,90
Costa Rica
1,70
2,10
5,50
7,70
Panamá
0,02
0,14
13,20
14,70
República Dominicana
4,60
4,50
7,40
7,80
15,30
11,10
8,50
9,10
México
Total (sin México)
República Dominicana era el único de los países seleccionados que tenía en 1993
una participación de mercado mayor a la de México (4,5% contra 4,3%). Seis años después y con fluctuaciones relativamente menores, República Dominicana mantiene su cuota
de mercado estable con 4,6% en 1998 (esto significa que el valor de sus exportaciones de
prendas a EE.UU. en términos de dólares corrientes ha aumentado un 70%).
Costa Rica era el segundo mayor exportador de prendas a EE.UU. entre los países
seleccionados, con 2,1% del mercado en 1993. El país experimentó una disminución de esta
participación a partir del año 1996, para quedar en 1,7% del mercado en 1998.
Guatemala era el tercer mayor exportador de prendas en 1993, con 1,8% del
mercado. Dicha cuota experimentó un paulatino incremento hasta llegar a 2,3% en 1998.
En conjunto, los tres países más importantes en 1993 en cuanto a exportaciones de prendas de vestir, mantuvieron su participación de mercado alrededor de 8,5%. El crecimiento
se dio en tres países de reciente entrada al mercado: Honduras (de 1,5% a 3,8%), El Salvador (de 0,8% a 2,4%) y Nicaragua (de 0% a 0,5%). En conjunto, su cuota de mercado
aumentó de 2,3% en 1993 a 6,7% en 1998. El desempeño de estos tres países no es muy
distinto al desempeño de México. En la actualidad, el peso de los tres países de más reciente entrada es solamente un poco inferior al peso de los tres países de mayor trayectoria.
Para completar el panorama de los países seleccionados, cabe referirse a los casos de Panamá y Belice. En el primer país, las exportaciones de prendas de vestir a EE.UU.
137
no son de tipo maquila. Su marginal participación de mercado, de 0,14% en 1993, disminuyó sensiblemente a 0,02% en 1998. Belice, por su parte, sufre también una reducción
aunque de proporciones menos pronunciados (de 0,06% a 0,04%).
Los datos de las importaciones de EE.UU. también contienen información acerca
de la recaudación efectiva por concepto de aranceles así como acerca del volumen. El cuadro
1 muestra el arancel implícito, que se obtiene al dividir el valor de la recaudación por el valor
de las importaciones. Se observa la importancia del TLCAN para México en cuanto al arancel
implícito de importación: mientras que en 1993 las exportaciones mexicanas de prendas de
vestir a EE.UU. pagaban en promedio un arancel implícito de 6,4%, esto había bajado a un
0,9% en 1998. La situación del arancel implícito en los demás países es un tanto heterogéneo. Las exportaciones de algunos países pagan un promedio entre 6% y 9% (Costa Rica,
República Dominicana, Honduras), con tendencia a la baja. Las de otros países se sitúan más
bien en el rango de 13% y 15% (Guatemala, Nicaragua, Panamá) y algunos muestran una
tendencia a la alza. La diferencia consiste básicamente en la medida en que se usa materia
prima de origen norteamericano, ya que el arancel se paga sobre el valor agregado fuera del
área del TLCAN. Países no considerados en el cuadro 1 (todos los demás países del mundo)
suelen pagar un arancel implícito de alrededor de 17% y 18%.
El cuadro 2 presenta información acerca del valor unitario relativo y la participación de mercado en términos de volumen. Esta información se calculó a partir de los datos
a diez dígitos del Sistema Armonizado, porque sólo a este nivel de desagregación se tiene
información del volumen físico importado. Se calculó la cuota de mercado en términos de
volumen a nivel de diez dígitos, para luego agregar estas cuotas de mercado ponderado
por la participación de cada rubro en las exportaciones totales de prendas de cada país.
También al nivel de diez dígitos se calculó por país el valor unitario por prenda
(valor entre volumen), y se comparó este valor unitario por país con el valor unitario global
de la misma prenda. El resultado es un valor unitario relativo, que se agregó ponderado por
la participación de cada rubro en las exportaciones totales de prendas de cada país.
CUADRO 2
VALOR UNITARIO RELATIVO Y PARTICIPACIÓN DE MERCADO EN
138
TÉRMINOS DE VOLUMEN,
1998 Y 1993
Valor Unitario
Relativo 1998
Valor Unitario
Relativo 1993
Participación de
Mercado en
Volumen 1998
Participación de
Mercado en
Volumen 1993
México
0,90
0,98
15,00
4,40
Guatemala
0,85
0,80
2,70
2,20
Belice
0,96
0,81
0,04
0,08
El Salvador
0,86
0,76
2,70
1,10
Honduras
0,84
0,86
4,60
1,90
Nicaragua
0,89
0,87
0,50
0,04
Costa Rica
0,98
0,94
1,70
2,20
Panamá
0,78
0,73
0,03
0,20
República Dominicana
0,86
0,87
5,40
5,10
Total (sin México)
0,87
0,86
17,60
12,90
El valor unitario de las prendas importadas de México bajó de 98% a 90% del
valor unitario global de las prendas importadas por EE.UU., antes de pagar impuestos. Se
observa que las prendas mexicanas obtuvieron una importante disminución en su costo
promedio. El valor de las prendas exportadas desde los otros países seleccionados es un
poco inferior al de las de México y se mantiene estable alrededor de 87% del valor
unitario global. Sólo las prendas de Costa Rica registran un valor unitario superior a las de
México. En general, no se observa que los países seleccionados hayan bajado el valor
unitario de sus prendas ante la intensificación de la competencia mexicana. Costa Rica,
por el contrario, lo aumentó.
La información de las cuotas de mercado en términos de valor y el valor unitario relativo se puede usar para calcular la cuota de mercado en términos de volumen. El
cuadro 2 muestra la información, que en términos generales es muy parecida a la de las
cuotas de mercado en valor. Con la excepción de Costa Rica, los países seleccionados
registran cuotas de mercado en volumen superiores debido al valor unitario relativamente bajo que presentan.
Este breve análisis de la participación de mercado de los países seleccionados
entrega un primer nivel de respuesta a los interrogantes planteados arriba. No todos los
países logran mantenerse en el mercado; Costa Rica retrocede y República Dominicana
mantiene su nivel. Belice y Panamá, dos casos de menor relevancia, también retrocedieron.
Los interrogantes se plantean a fortiori para tres de los países seleccionados: ¿Cómo lograron aumentar su participación de mercado Honduras, El Salvador y Nicaragua, ante la intensa competencia de México?
Un segundo nivel de respuesta podría encontrarse en un análisis más detallado
del conjunto de prendas de vestir. Aquí la hipótesis podría ser que los países crecieron
especialmente en subsectores donde tienen ventajas con respecto a la competencia de
México, y retrocedieron posiciones en otros subsectores.
DESEMPEÑO POR PRODUCTO
El conjunto de prendas de vestir incluye un gran número de productos diversos.
El Sistema Armonizado de EE.UU. de clasificación de bienes distingue cerca de 2.000 en el
nivel más detallado (diez dígitos). El Sistema Armonizado acordado internacionalmente
distingue 234 productos en el nivel de mayor desagregación, a seis dígitos. No es fácil
establecer una forma de agrupación de prendas que tenga el valor analítico que se busca
aquí, para poder señalar en qué tipo de productos se especializan México y los países
seleccionados. En términos generales, tanto México como los países seleccionados participan en la mayoría de las diferentes prendas. De los 234 items a seis dígitos, los primeros
diez (que pueden ser diferentes en cada caso) explican el 48% de las importaciones totales
de EE.UU., el 67,4% de las exportaciones de prendas de México y el 62,2% de las exportaciones de prendas de los países seleccionados. El análisis de los diez principales productos
en cada caso debería entonces reflejar en forma representativa la especialización relativa.
En las tres listas de diez, seis items se encuentran en cada lista (blue denim jeans
para hombre y mujer, pantalones de hombre de material sintético, t-shirts, sostenes y
sweaters de algodón). Hay cuatro items en la lista de México que no figuran en la de los
países seleccionados (sweaters, camisas de mujer y blusas de fibras sintéticas, vestidos) y
vice versa (camisas de algodón para hombre, tanto tejidos como no tejidos; calzoncillos de
hombre y mujer). De estos ocho, dos se encuentran también en la lista global de los primeros diez. Hay dos items en la lista global que no figuran ni en la lista de México ni en la lista
139
de los países seleccionados (anoraks y blusas de tela no tejida). Se llega entonces a una lista
de catorce items, seis items comunes, cuatro de los diez principales de México y cuatro de
los diez principales de los países seleccionados.
El cuadro 3 refleja las ventajas comparativas reveladas de México y el conjunto
de los países seleccionados, calculadas tomando en cuenta solamente las importaciones de
prendas de vestir. La lista sigue el orden de importancia que tiene cada rubro en el mercado
de EE.UU.
CUADRO 3
VENTAJA COMPARATIVA REVELADA
EN LOS DIEZ PRINCIPALES PRODUCTOS
México
1998
México
1993
Región
1998
Región
1993
620342
blue jeans hombre
2,20
3,03
1,71
2,53
611020
sweaters de algodón
0,75
0,49
0,85
1,22
620462
blue jeans mujer
2,11
1,84
1,07
1,44
611030
sweaters sintéticos
1,02
1,37
0,21
0,27
620520
camisas algodón hombre tela no tejida
0,27
0,23
1,15
1,21
610910
t-shirts
2,23
3,44
2,14
2,32
610510
camisas algodón hombre tela tejida
0,27
0,24
1,20
1,16
621210
sostenes
1,71
3,32
2,52
3,23
620343
pantalón hombre, sintético
1,29
1,81
1,82
2,32
610821
calzoncillos mujer
0,25
2,20
2,71
4,24
610463
pantalón mujer, sintético
2,43
1,63
0,35
0,36
610711
calzoncillos hombre
0,40
0,10
3,39
4,77
610620
blusas, fibra sintética
1,87
1,05
0,19
0,27
621010
vestidos de fieltro y material no tejido
5,46
17,64
0,92
0,48
México tiene una ventaja comparativa revelada mayor que los países seleccionados en blue jeans, sobre todo de mujer; sweaters, pantalones de mujer y blusas de
fibra sintética, y tiene una participación muy elevada en el poco significativo rubro de
vestidos de fieltro.
Los países seleccionados tienen una ventaja comparativa revelada mayor que
México en camisas de algodón, sostenes y calzoncillos. En t-shirts y sweaters de algodón la
situación aparece bastante equilibrada.
Este breve repaso a las tendencias de participación de mercado y a la estructura de
las exportaciones por rubros principales permite una serie de respuestas posibles al “desafío”
mexicano. La primera se ejemplifica con el caso de los pantalones, en la que se enfrenta la
competencia directamente y se logra apenas mantener posición de mercado. La segunda
sería entrar con fuerza en rubros más sencillos como t-shirts y calzoncillos, donde se puede
trabajar en los países seleccionados con menores costos aún que en México. La tercera sería
diversificar las exportaciones de prendas y buscar rubros donde se tiene una ventaja de pro-
140
ductividad y calidad con respecto a México, y donde se pueden absorber costos relativamente mayores. Ejemplos podrían ser los casos de sweaters y camisas de hombre.
En los países seleccionados, las tres respuestas posibles (enfrentar la competencia directa; entrar en items más sencillos y baratos; y entrar en items más sofisticados y
caros) se dan de diferente manera en los diferentes países. El siguiente cuadro puede ser
ilustrativo de las diferencias ya que muestra resultados de un análisis de descomposición
del cambio, en el que se calcula el valor de la ganancia o pérdida de participación de mercado entre 1993 y 1998 si la estructura y el tamaño del mercado se hubieran mantenido
iguales a las de 1993.
CUADRO 4
ITEMS
QUE REPRESENTAN LA MAYOR GANANCIA Y PÉRDIDA DE MERCADO EN CADA PAÍS
En US$ millones
Mayor ganancia
País
Item
Mayor pérdida
US$
millones
Item
US$
millones
320,0
621010
vestimenta de tela de
fieltro y no tejidos
-31,0
18,0
620520
camisas de algodon
-15,0
6,0
620342
blue jeans hombre
-4,0
camisas de algodón
50,0
620462
blue jeans mujer
-14,0
610910
t-shirts
78,0
620342
blue jeans hombre
-26,0
Nicaragua
620342
blue jeans hombre
32,0
-
No existe
-
Costa Rica
611120
vestimenta de bebé
15,0
620342
blue jeans hombre
-64,0
Panamá
620442
vestidos
0,9
611020
sweaters
República Dominicana
620349
pantalones otros mat.
9,9
620342
blue jeans hombre
México
620462
blue jeans de mujer
Guatemala
611020
sweaters
Belice
621133
otra vestimenta
El Salvador
620520
Honduras
-8,0
-51,0
El cuadro tiene algunas informaciones sorprendentes. El item en que México
logró su mayor ganancia en participación de mercado (en términos de dólares) es el de los
blue jeans de mujer, por un valor de US$320 millones si el mercado en 1998 hubiera sido
del mismo tamaño que en 1993. Para El Salvador, este es precisamente su rubro de mayor
pérdida. México también logra una importante ganancia en el item de los blue jeans para
hombre (es el segundo item en este orden, con US$290 millones de ganancia), rubro que
representa la mayor pérdida para República Dominicana, Costa Rica, Honduras y Belice.
Sorprendentemente, este es precisamente el rubro en que Nicaragua logra su mayor ganancia. Nicaragua no pierde participación en ningún item en particular, e inclusive logra
ganar donde México registra sus mayores ganancias.
Todos los países registran en el rubro de blue jeans sus mayores pérdidas, salvo
Guatemala (camisas de algodón) y Panamá (sweaters). El item que para Guatemala es el de
mayor pérdida, es el mismo en que El Salvador logra su mayor ganancia (camisas de algodón para hombre). Honduras registra su mayor ganancia en el item t-shirts, que es un
típico ejemplo de producto sencillo. Costa Rica logra su mayor ganancia en vestimenta de
bebé, que es un típico ejemplo de producto más elaborado. México también registra items
141
con pérdida de cuotas de mercado, como es el caso de la vestimenta de tela de fieltro y no
tejidos, en los que tenía en 1993 el 90% del mercado de importaciones estadounidenses y
en 1998 sólo el 75%. El espacio de mercado que dejó México fue ocupado por Honduras.
Este análisis permite elaborar un poco en las diferencias de estrategias y desempeño. La República Dominicana enfrenta directamente la competencia mexicana en los principales rubros como pantalones; se mantiene con dificultad en este mercado donde busca
alguna diferenciación. Nicaragua también enfrenta directamente la competencia mexicana,
tiene éxito en esta estrategia presumiblemente sobre la base de sus menores costos.
Costa Rica pierde la confrontación directa y busca ganar en rubros de mayor
complejidad, ejemplificada por la vestimenta de bebé. Guatemala y El Salvador compiten
en un mercado de complejidad intermedia como camisas de hombre, con diferente grado
de éxito: mayor para El Salvador, relativamente menor para Guatemala. Honduras, por
último, busca una penetración sobre todo en rubros de menor complejidad, ejemplificado
por las t-shirts.
Esto significa también que existe una gran heterogeneidad de respuestas posibles, y llama a analizar la situación a nivel microeconómico, tema al que se dedican las
secciones siguientes.
III. ESTRATEGIAS EMPRESARIALES
CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA ENCUESTA
Se realizó una encuesta empresarial para explorar las respuestas microeconómicas
de los exportadores de prendas de vestir en los países seleccionados ante el incremento de la
competencia mexicana después del TLCAN y la devaluación del peso de diciembre de 1994.
La investigación de campo fue realizada entre noviembre de 1998 y abril de 1999, para lo
que se contó con el apoyo de consultores nacionales. La selección de empresas incluyó a los
diez principales exportadores de cada país y otros diez escogidos de forma aleatoria, si es que
existían tantos.1 Sólo en el caso de México la selección se guió por motivos de localización, y
se entrevistaron solamente empresas ubicadas en la zona central del país.2
En conjunto, las 141 plantas de la muestra emplean a 128.000 trabajadores.
Para el conjunto de América Central y República Dominicana (121 empresas, 120.000 trabajadores) éstos representan aproximadamente una cuarta parte de los puestos de trabajo
en la confección en estos países.3 La representatividad de esta muestra para el caso mexicano es obviamente menor a la de los otros países, ya que cubre aproximadamente una
vigésima parte de las plantas maquiladoras de confección en México y una parte aún menor del empleo en la confección. La importancia de la encuesta mexicana reside principalmente en la necesidad de tener un grupo de control.
La encuesta se propuso analizar principalmente el desempeño económico y las
estrategias tecnológicas y comerciales de las empresas. Más adelante se muestran los
resultados del análisis de desempeño económico, principalmente en cuanto a producción
y ventas, empleo y productividad, y los resultados del análisis de las estrategias tecnológicas y comerciales. En ambos apartados se hacen distinciones no sólo entre empresas de
diferentes países, sino también a empresas de diferente antigüedad, tamaño y origen de
capital. Se exploran por lo tanto las hipótesis de que el desempeño y las estrategias están
condicionados por la ubicación, la antigüedad, el tamaño y la constitución legal de las
empresas. A continuación se presenta la información general acerca de los últimos tres
factores de análisis.
142
La antigüedad de las empresas
La antigüedad de las empresas en la muestra no es un fiel reflejo de la antigüedad de las empresas maquiladoras de confección en estos países. La muestra está sesgada
e incluye empresas de mayor antigüedad que el promedio, por cuanto las preguntas se
refieren a una comparación entre la situación previa al TLCAN y la situación posterior al
TLCAN. Por consiguiente, se buscaban empresas con por lo menos seis años de antigüedad. También la inclusión de los mayores exportadores en cada país conlleva a una muestra
sesgada a incluir empresas de mayor antigüedad.
La antigüedad promedio de las empresas entrevistadas es de 11 años, pero con
importantes diferencias entre países. Mientras que en promedio las empresas panameñas
y las costarricenses fueron constituidas hace 29 y 20 años respectivamente, las nicaragüenses y las hondureñas presentaron una media de 3 y 6 años respectivamente. En
término medio se encuentran las de El Salvador, Guatemala y República Dominicana con
una media alrededor de los 10 años. Las empresas mexicanas tienen una antigüedad
promedio de 15 años: 4
CUADRO 5
ANTIGÜEDAD PROMEDIO
Belice
Costa Rica
El Salvador
Guatemala
Honduras
Nicaragua
Panamá
República Dominicana
Total
México
DE LAS EMPRESAS ENTREVISTADAS
Antigüedad promedio
(años)
Desviación estándar
(años)
34,0
19,7
10,5
8,6
6,3
3,0
29,2
11,7
11,1
14,6
0
14,6
11,7
7,4
4,1
1,5
4,0
4,7
10,5
-
Tamaño de las plantas
El indicador de tamaño que aquí se utiliza es el número total de empleados. Por
la homogeneidad del sector, es un indicador adecuado. En el cuadro 6 se muestra un resumen del número de empleados promedio por planta. Resalta la cifra de República Dominicana con casi dos veces el empleo promedio total y en sentido opuesto Costa Rica con un
tamaño de planta inferior a la mitad del promedio total. Las empresas mexicanas en la
muestra son en promedio aún más pequeñas que las empresas de Costa Rica.
CUADRO 6
EMPLEO
Belice
Costa Rica
El Salvador
Guatemala
Honduras
Nicaragua
Panamá
República Dominicana
Total
México
EN LAS EMPRESAS ENTREVISTADAS
Empleo promedio
(número de trabajadores)
Empleo total
(número de trabajadores)
150
408
1.262
742
911
956
214
2.014
1.021
340
150
7.340
25.234
14.843
18.215
14.338
1.070
40.288
121.478
7.802
143
Origen del capital
En cuanto a la constitución legal de la muestra de empresas, 33,9% son empresas
nacionales con capital 100% nacional, 30,6% son empresas nacionales con capital 100%
extranjero, 28,9% son filiales de empresas extranjeras y sólo 5,8% dijeron ser empresas nacionales de capital mixto. En el cuadro 7 se muestra el detalle por país. Sobresale el gran
porcentaje de filiales en República Dominicana, así como de empresas de capital nacional en
Costa Rica y El Salvador, y de empresas nacionales de capital extranjero en Guatemala. En
México, se entrevistaron empresas de capital nacional, con tres excepciones.
CUADRO 7
CONSTITUCIÓN LEGAL
Belice
Costa Rica
El Salvador
Guatemala
Honduras
Nicaragua
Panamá
República Dominicana
Total muestra
México
DE LAS EMPRESAS ENTREVISTADAS
Filial
Nacional capital
extranjero
Nacional capital
mixto
Nacional de
capital nacional
2
4
2
5
9
0
13
35
1
0
1
4
6
10
8
5
0
3
37
0
0
2
1
1
1
1
0
1
7
2
0
10
9
7
6
1
5
3
41
17
La gran mayoría de las empresas (78%) destina el 100% de su producción al
mercado de EE.UU. Entre el restante 22% de las empresas, todas destinan parte de su
producción al mercado de EE.UU., y otra parte ya sea al mercado doméstico (6%), Europa
(3%) u otros mercados (7%).
DESEMPEÑO 5
Las variables centrales en el análisis del desempeño de las empresas son la evolución de la producción y las ventas, del empleo y la inversión, la productividad y los costos,
y el margen de ganancia. En la industria maquiladora es frecuente encontrar plantas que no
están en condiciones de responder preguntas acerca del valor de la producción. Son muchas veces centros de costos donde no se registra el precio final del producto que sale de la
planta. Además, aunque tuvieran la información, los gerentes suelen no dar los datos del
valor total de ventas de la empresa, ni mucho menos sobre el margen de ganancia.
Por estas razones, se optó por solicitar números índice en todos estas categorías.
También se prefirió preguntar por volumen de producción y exportación a EE.UU. Asimismo, se les solicitó a los gerentes su estimación acerca del aumento del valor en dólares
corrientes por unidad de producción destinada a EE.UU.
Un ejercicio de comparación
La metodología adoptada hace que sea muy conveniente comparar los resultados
de la encuesta con información de otra fuente, para tener una idea de su confiabilidad. La
fuente de información disponible es el registro de importaciones de bienes del Departamen-
144
to de Comercio de EE.UU. De la encuesta se toma el índice de volumen exportado a EE.UU.
en 1998 (con 1993=100) y se multiplica por el número índice del valor unitario, dividido
entre cien, para 1998. El resultado es una estimación del índice de valor exportado a EE.UU.
Este índice se compara con el del índice de valor importado por EE.UU. según el Departamento de Comercio. El cuadro 8 muestra los resultados de esta prueba de validación.
CUADRO 8
INDICES DE VOLUMEN Y VALOR UNITARIO DE LAS EXPORTACIONES A EE.UU. E ÍNDICE DE VALOR TOTAL EXPORTADO A
EE.UU. DE LAS EMPRESAS INCLUIDAS EN LA MUESTRA (1998, 1993=100)
INDICE DEL VALOR TOTAL DE LAS IMPORTACIONES DE PRENDAS DE VESTIR REGISTRADO POR USDC (1998, 1993=100)
Indice volumen a
EE.UU. (1993=100)
Indice valor unitario
(1993=100)
Indice
valor total
Indice valor
importaciones
(fuente USDC)
Guatemala
214
118
253
208
El Salvador
206
137
282
466
Honduras
297
151
448
374
Nicaragua
306
109
334
2.131
Costa Rica
117
103
121
127
Panamá
108
108
117
25
República Dominicana
194
142
275
169
Total
218
122
266
225
México
211
148
312
509
En conjunto, las empresas (excluidas las de México) reportan un poco más que
una duplicación del volumen exportado a EE.UU., y un aumento de 22% en el valor unitario de las exportaciones. Ambos índices significan que el índice del valor total exportado a
EE.UU. para 1998 con 1993=100 debería arrojar un número de 266. En realidad, el valor
aumentó de US$3.390 millones en 1993 a US$7.600 millones en 1998, lo que arroja un
número índice de 225. La encuesta en general sobrestima ya sea el incremento de valor
unitario o el incremento de las exportaciones a EE.UU.
La encuesta subestima el crecimiento de las exportaciones de prendas de vestir
de El Salvador, Nicaragua y México, y lo sobrestima para Guatemala, Honduras, Panamá y
República Dominicana. La estimación es casualmente cerca de la realidad en Costa Rica. En
El Salvador, esto es probablemente debido a que la encuesta privilegió la inclusión de empresas de mayor antigüedad y por lo tanto es menos representativa para las empresas más
nuevas y de mayor crecimiento. En Nicaragua prácticamente se obtuvo un censo, así que la
explicación radica más bien en el hecho que son empresas nuevas, que presentan un índice
para 1998 con un año base más reciente que 1993.
En República Dominicana y Honduras parece exagerada la estimación de un aumento del valor unitario de alrededor de 50%. Este aumento estimado no es necesariamente el del total de la producción, puesto que se solicitó a los gerentes referirse a su
producto más representativo. En los casos de sobrestimación, la explicación también podría
ser que la encuesta por obvias razones no incorporó empresas que dejaron de exportar a
145
EE.UU. en algún momento del período 1993-1998. Se puede inferir de todas maneras que
la encuesta refleja tendencias y órdenes de magnitud a grandes rasgos confiables.
Producción, empleo, inversión y productividad
El cuadro 9 muestra los resultados de la encuesta en cuanto a la producción,
empleo, inversión y productividad. Los datos de producción se refieren al índice de producción total, no sólo de la producción exportada a EE.UU. La productividad laboral se calculó
a partir de los datos de la encuesta, como índice de volumen sobre índice de empleo. Para
inversión, se tomó la respuesta a la pregunta del índice de valor total de activos. Este dato
refleja el aumento en el valor total de los activos fijos. Se calculó el aumento en la relación
capital/trabajo dividiendo el índice de activos fijos sobre el índice del empleo. Por último, se
calculó el aumento en la productividad total como índice de empleo multiplicado por el
aumento en la relación capital/trabajo, dividido por el índice de volumen.
CUADRO 9
VOLUMEN, EMPLEO, INVERSIÓN Y PRODUCTIVIDAD
Indice volumen
(1993=100)
Indice Empleo
(1993=100)
Productividad
Laboral
Indice Valor
Total de
Activos
Aumento
Capital/Trabajo
Aumento de
Productividad
Total
Guatemala
219
166
1,32
182
1,10
1,20
El Salvador
244
197
1,24
238
1,21
1,03
Honduras
294
228
1,28
280
1,28
1,05
Nicaragua
333
249
1,34
251
1,01
1,33
Costa Rica
134
112
1,20
136
1,21
0,99
Panamá
108
93
1,16
100
1,08
1,08
Rep. Dominicana
195
175
1,11
171
0,98
1,14
Total
226
181
1,25
199
1,05
1,19
México
198
181
1,05
213
1,18
0,93
Este cuadro permite las siguientes observaciones. En promedio simple, las empresas reportan haber multiplicado su volumen de producción por 2,26. El menor crecimiento relativo se reportó en Panamá (8%), país en que las exportaciones de prendas de
vestir no son de tipo maquila. De la maquila de confección, el país con menor crecimiento
es Costa Rica (34%). Le siguen, en orden ascendente, República Dominicana (95% de
crecimiento), Guatemala (119%) y El Salvador (144%). El mayor crecimiento se dio en
Honduras (194%) y Nicaragua (233%). Cabe advertir que no se reporta el dato de Belice,
por tratarse de una sola empresa. México, por su parte, creció 98%.
El empleo creció en todos los países, salvo en Panamá. El crecimiento del empleo
es inferior al crecimiento de la producción, y por lo tanto se registra un incremento de la
productividad laboral de 25%. República Dominicana registra el incremento más bajo (11%)
146
y Nicaragua el más alto (34%). Es notable el menor crecimiento de la productividad laboral
en el caso de México (5%). Está claro en el cuadro 8 que el crecimiento de la producción en
el caso de México es una subestimación así como lo es el dato del crecimiento del empleo; sin
embargo, el dato de la productividad laboral en el caso de México podría ser representativo.
Las empresas en los países (con la exclusión de México) reportan un incremento
en el valor total de sus activos fijos del orden de 99%, en promedio simple. Esto sirve de
estimación para la inversión. Panamá no registra aumento alguno, y en Honduras el valor
de los activos aumenta en 180%. Comparado con el aumento del empleo, se calcula que el
valor de activos por trabajador en los países (excluyendo México) aumentó en 5%.
Los datos muestran diferentes senderos de desempeño. Ya se había observado
anteriormente que los países con el desempeño más favorable son Honduras, El Salvador y
Nicaragua. Del cuadro 9 se desprende que Nicaragua presenta un patrón distinto al de
Honduras y El Salvador. En Nicaragua no se reporta un cambio en la relación capital/trabajo
y el aumento de productividad laboral por lo tanto sólo se puede atribuir a un efecto aprendizaje o a mejoramientos en la organización de la producción. Las empresas en Honduras y
El Salvador, en cambio, sí registran mayor inversión por trabajador y por consiguiente la
productividad total de los factores no se incrementa tanto.
Entre los países de desempeño menos favorable se encuentran Costa Rica y República Dominicana, pero los patrones son distintos. El esfuerzo de Costa Rica en términos
de aumento del valor de activos por trabajador explica en forma íntegra el aumento de
productividad laboral; la productividad total inclusive se deteriora levemente. En República
Dominicana disminuye un poco el valor de activos por trabajador y la productividad laboral
aumenta menos que en los otros países, pero la productividad total aumenta 14%. Guatemala es, en muchos aspectos, un caso intermedio.
El cuadro permite observar claramente diferentes situaciones y estrategias en
diferentes países. En Costa Rica el empleo casi no crece en seis años (12%), pero el valor
total de los activos sí (36%). Se observa un esfuerzo por introducir cambios tecnológicos en
una planta antigua. Esto concuerda con las observaciones en la siguiente sección, correspondiente a métodos de organización, en que se observa en Costa Rica un cambio hacia
módulos de trabajo y una confección más completa. El incremento en productividad total
es, sin embargo, negativo (-1%).
Esta situación guarda similitud con la de El Salvador, donde también se observa
un aumento en la intensidad de capital. Esto concuerda con los comentarios vertidos en la
encuesta en el sentido de que en El Salvador las empresas están buscando una producción
tecnológicamente más exigente. La inversión nueva y el aumento del empleo es bastante
más significativa que en Costa Rica. Las empresas logran un pequeño aumento de productividad. También Honduras es un país que registra un aumento mayor del valor de los
activos que del empleo total. Se está en una fase de inversión nueva y se logra un incremento de productividad laboral ajustada algo mayor a la de El Salvador.
En República Dominicana el empleo crece casi en la misma medida que el valor
total de los activos. La función de producción parece mantenerse sin cambios, pero se
observa un incremento en la productividad laboral ajustada. En Nicaragua la incorporación
de mano de obra y nuevos activos se da con el mismo ritmo. La función de producción no
se altera y se logra, en esta etapa de arranque de la actividad, un incremento de productividad importante. Guatemala parece estar en una situación intermedia. La intensidad de
capital aumenta, pero no en la misma medida que en Costa Rica, El Salvador u Honduras.
La productividad aumenta, pero no en la misma medida que en Nicaragua.
147
A primera vista la situación de Panamá parece similar, pero no lo es. En Panamá
el sector expulsa empleo y no hace nuevas inversiones. Con todo, logra mantener e inclusive aumentar el volumen de producción lo que indica un aumento de productividad, pero
obtenida a través de un ajuste en la planta laboral.
La comparación con el grupo de empresas entrevistado en México demuestra
que la productividad laboral aumenta en México menos que en los demás países, a pesar
de un importante incremento en la relación capital/trabajo. La productividad total de los
factores disminuye en México inclusive más que en Costa Rica.
Estas observaciones se relacionan también con el desglose por años de antigüedad. La mayoría de las empresas nuevas se encontraron en los tres países de mayor crecimiento, y las empresas nuevas reportaron un incremento en el volumen de producción de
197%. Esto es inclusive una subestimación ya que para estas empresas se utilizó un año
base más reciente. Las empresas establecidas entre 1983 y 1992 reportaron una duplicación del volumen entre 1993 y 1998 (aumenta 115%), mientras que las empresas más
antiguas reportaron un crecimiento de 51%. En resumen, las empresas nuevas crecen más
rápido que las empresas de mayor antigüedad.
El desglose por tamaño de empresa muestra que el mayor crecimiento de la
producción se dio en empresas que en la actualidad emplean entre 800 y 1.600 trabajadores. Multiplicaron 2,5 veces el volumen de producción. Las demás empresas, y sobre todo
las más pequeñas, reportaron un incremento significativamente inferior. Sin embargo, mientras el volumen de producción registra el mayor aumento en plantas de tamaño mediogrande (800-1.600 trabajadores), el crecimiento de empleo más alto se registra en las plantas de tamaño superiores. Por consiguiente, en las plantas más grandes no parece haberse
dado un aumento significativo de la productividad laboral (volumen creció 250%, empleo
240%). Es sobre todo en las plantas de tamaño medio-grande que se dio el aumento de la
productividad laboral (el volumen se multiplicó por 2,5, empleo por 2).
En conclusión, se constata la existencia de un grupo importante de empresas nuevas en El Salvador, Honduras y Nicaragua, muchas veces empresas nacionales de capital
extranjero que emplean entre 800 y 1.600 trabajadores, que han aumentado su volumen de
producción en forma importante. Las demás empresas reportan un crecimiento del volumen
de producción que oscila alrededor de una duplicación entre el año base y el año final.
Las empresas grandes estiman que el valor unitario aumentó 61%. El grupo de
empresas de tamaño medio-grande estimó que el valor unitario de su producción se incrementó
en 21% con respecto al año base. Con menor claridad surgen otras observaciones: las filiales
de empresas extranjeras y las empresas de capital 100% extranjero reportan un incremento
del valor unitario de su producción bastante mayor al que reportan las empresas de capital
mixto y las empresas de capital nacional. Al parecer, para empresas con participación de
capital local ha sido más difícil obtener un incremento en los precios por unidad.
Costos de producción y márgenes de ganancia
La encuesta indagó en la evolución de los costos, distinguiendo entre costos
salariales, costos variables locales, costos variables importados, costos fijos e impuestos.
El cuadro 10 permite ver que los elementos de costos que tuvieron mayor incremento fueron los costos salariales y los costos variables locales. En cuanto a los costos
salariales es interesante su comparación con la evolución del empleo total. El cuadro 11
presenta la relación entre el aumento de los costos salariales totales y el empleo total. El
148
cuadro muestra que en el conjunto del universo los costos salariales totales aumentaron en
80%, y el empleo total en 81%. Por consiguiente, el costo salarial por puesto de trabajo
(salario por trabajador) disminuyó en 1%. Debe considerarse que se trata de una disminución marginal en términos corrientes. La situación por países demuestra que Honduras
registra un incremento de costos salariales totales de 183% y un aumento del empleo de
128%. El salario promedio debe haberse aumentado en 24%. Esto concuerda con el incremento de productividad laboral observado. En El Salvador, en cambio, se registraría una
disminución de salarios de 24%. Esto se vincula con su política de tipo de cambio fijo que
generó presiones para la disminución nominal de salarios.
CUADRO 10
INDICE
DE COSTOS TOTALES,
1998 (1993 = 100)
Costos salariales
Variables
importados
Variables locales
Fijos
Guatemala
173
144
154
156
El Salvador
154
161
166
146
Honduras
283
225
277
167
Nicaragua
230
183
209
149
Costa Rica
110
104
110
108
Panamá
123
110
114
110
República Dominicana
165
137
160
162
Total
180
153
173
153
México
213
136
230
188
CUADRO 11
COSTOS
SALARIALES, EMPLEO Y SALARIOS POR TRABAJADOR
Costos salariales
Empleo
Salarios
Margen de utilidad
Guatemala
173
166
1,04
118
El Salvador
154
197
0,78
279
Honduras
283
22 8
1,24
226
Nicaragua
230
249
0,92
173
Costa Rica
110
112
0,98
103
Panamá
123
93
1,29
81
República Dominicana
165
17 5
0,94
111
Total
180
181
0,99
163
México
213
181
1,18
n.a.
Las demás observaciones son bastante creíbles y reflejan un esfuerzo importante
por mantener bajos los costos salariales por trabajador. No se reportan grandes diferencias
entre los países, y en general una leve disminución de los niveles salariales.
149
Los costos variables son principalmente materiales de producción, típicamente no
incluyen la tela y otros materiales que forman parte del contrato de maquila. Las plantas,
que son centros de costos, no los incluyen en su contabilidad. Se distinguió entre materiales
importados y locales. La observación más reveladora es que el costo total de materiales
importados creció menos que el costo total de materiales locales. Esta observación concuerda con la que indica el aumento de la modalidad de corte-confección-empaque y accesorios
y de paquete completo, como se verá más adelante. Aquí puede haber un argumento a
favor de la paridad TLCAN que en la estrategia del gobierno y las empresas estadounidenses
puede tener peso, y que no ha sido utilizado por los gobiernos y empresas centroamericanas
y caribeñas. Al poner en ventaja a los exportadores mexicanos sobre todo en la utilización de
materia prima originada en los países del TLCAN, una estrategia de respuesta de los
exportadores de los países de la Cuenca del Caribe ha sido utilizar relativamente más materia prima no originada en EE.UU. y trabajar más el “paquete completo”. El hecho que esta
estrategia haya surtido cierto efecto, en el sentido de permitir un mantenimiento de posiciones en el mercado de EE.UU., es a su vez una indicación de un efecto de desviación de
comercio a favor de materias primas más caras, pero originadas en países del TLCAN. Otorgar la paridad con el TLCAN a los exportadores de la Cuenca del Caribe podría revertir esta
tendencia y fomentar un mayor uso de materia prima norteamericana también en
Centroamérica y República Dominicana. Si bien este argumento puede tener peso en la
coyuntura político-económica, la pregunta es si la reversión de la tendencia de utilizar materia prima no importada de los países del TLCAN y volver a esquemas más simples de corte y
confección, sería positivo también en el mediano y largo plazo para las empresas centroamericanas. Puede significar una pérdida de competitividad en un escenario post-cuotas
(después de 2005) y, en términos del consumidor, una pérdida de bienestar.
El concepto de margen de utilidad puede no tener un significado muy preciso en
plantas que son típicamente centros de costos, pero de todas formas se les preguntó a los
gerentes su estimación acerca de la evolución de su margen de utilidad. La última columna
del cuadro 11 contiene los resultados.
Se observa que en general el margen de utilidad parece haberse incrementado,
inclusive de forma significativa (63%). Cabe apuntar que este incremento en el margen de
utilidad en términos absolutos significaría, por ejemplo, un aumento de 5% de utilidad a
8%. Por países, destaca el aumento que reportan las empresas de Honduras, El Salvador y
Nicaragua y la disminución que reportan las empresas de Guatemala, Belice y Panamá.
Empresas de capital nacional y empresas de mayor tamaño reportan la situación más favorable en cuanto a la evolución de los márgenes de utilidad.
IV. MODERNIZACIÓN Y CAMBIO ORGANIZACIONAL
COMPLEJIDAD DE LA PRODUCCIÓN Y MODERNIDAD DEL SISTEMA ORGANIZACIONAL
La información recogida en la encuesta permite observar la situación y los cambios organizativos, tecnológicos y comerciales en la industria maquiladora de confección.
En cuanto a tipo de producción, se distinguió entre cuatro formas: desde la más sencilla de
confección-acabado-empaque, seguida del agregado del corte (nivel 2), de los accesorios
(nivel 3), y finalmente el paquete completo. Multiplicando el porcentaje observado en cada
tipo por el número del nivel, se obtiene un indicador de complejidad de la producción. El
indicador puede variar entre 100 (100% en nivel 1) y 400 (100% en nivel 4). El cuadro
siguiente muestra los resultados.
150
CUADRO 12
PUNTAJE
DE ACUERDO A COMPLEJIDAD DE LA PRODUCCIÓN
Orden Año base
Puntaje
Orden Actualidad
Puntaje
Guatemala
223
Guatemala
244
México
217
Nicaragua
240
Nicaragua
215
República Dominicana
240
Costa Rica
211
México
237
Panamá
200
El Salvador
221
El Salvador
178
Costa Rica
211
República Dominicana
133
Panamá
200
Honduras
121
Honduras
122
Guatemala es el país mayormente orientado a los tipos más complejos de producción y aumenta esta orientación, al igual que la mayoría de los países. En promedio, los
países se encuentran en el segundo nivel de complejidad: corte-confección-acabado. Es
perceptible el cambio en República Dominicana y El Salvador hacia un tipo más complejo
de producción, vale decir la inclusión del corte de la tela. Notable también es el estancamiento del indicador para Costa Rica (partiendo de una situación relativamente favorable),
Panamá y Honduras. Este último país es el que más se orienta a los tipos más sencillos de
producción, y prácticamente sólo hace confección y acabado. Llama la atención la diferencia entre Honduras y Nicaragua. En este último país predominan tipos más complejos de
producción, incluyendo paquete completo.
El mismo método se puede aplicar a la organización de la producción. El sistema
antiguo era una línea grande (más de 50 operarios, nivel 1). Sistemas más modernos son,
en este orden, linea rápida (menos de 25 operarios, nivel 2), sistema de equipos o sistema
modular (nivel 3) y finalmente el sistema justo a tiempo (nivel 4). El número del nivel se
multiplica con el porcentaje de la producción registrada en el nivel. El cuadro siguiente
muestra los resultados.
CUADRO 13
PUNTAJE
Orden Año base
DE ACUERDO A LA MODERNIDAD DE LA ORGANIZACIÓN
Puntaje
Orden Actualidad
Puntaje
México
278
México
283
El Salvador
209
República Dominicana
263
Panamá
166
El Salvador
241
Guatemala
166
Panamá
200
República Dominicana
161
Costa Rica
212
Costa Rica
157
Guatemala
194
Nicaragua
154
Honduras
188
Honduras
141
Nicaragua
136
151
El cuadro revela que en toda la región, con excepción de Nicaragua, ha habido
un importante cambio hacia la adopción de sistemas modernos de organización del trabajo.
Mientras que en el año base predominaba la línea grande, en el año final la situación
promedio se acerca más a la línea rápida. En particular el cambio en República Dominicana
es notorio. El Salvador presentaba en el año base la situación más favorable. La mejoró,
pero fue rebasado por República Dominicana en primer lugar. Guatemala y Costa Rica
cambiaron posiciones, aunque en ambos países se percibe un movimiento favorable.
Complejidad y modernidad de producción y organización del trabajo pueden
juntarse en un concepto único. El cuadro siguiente muestra los resultados de la sumatoria.
CUADRO 14
SUMA
Orden Año base
DE PUNTAJES PARA PRODUCCIÓN Y ORGANIZACIÓN
Puntaje
Orden Actualidad
Puntaje
México
495
México
520
Guatemala
389
República Dominicana
503
El Salvador
387
El Salvador
462
Nicaragua
369
Guatemala
438
Costa Rica
368
Costa Rica
423
Panamá
366
Panamá
400
República Dominicana
294
Nicaragua
376
Honduras
262
Honduras
310
En el año base la situación casi no se diferencia entre los países de Centroamérica,
salvo que la situación en Honduras se caracteriza por una menor complejidad y modernidad de tipos y sistemas de producción. Todos los países han mejorado notablemente su
situación, pero sobresale el salto de República Dominicana. México muestra en ambos
indicadores la situación más favorable, pero su evolución ha sido menos pronunciada que
la de los otros países. Se puede inferir que la situación en cuanto a complejidad de la
producción y modernidad del sistema organizativo en los países de la región se ha acercado
al nivel que tienen las plantas en México.
CANALES Y ESTRATEGIAS DE COMERCIALIZACIÓN
El mismo sistema de puntajes puede utilizarse para analizar las preguntas referidas a canales y estrategias de comercialización. La primera pregunta de esta categoría se
refiere al tipo de comprador. Nivel 1 es la situación en que el comprador es el mismo
corporativo; nivel 2 es un comprador fijo (pero otra empresa); nivel 3 cuando son pocos
compradores y nivel 4 cuando son muchos compradores. La idea es que mientras más
independiente es la empresa, y más diversificada su cartera de clientes, mayor control tiene
sobre el producto y su valor. El cuadro a continuación muestra los resultados.
152
CUADRO 15
PUNTAJE DE
Orden Año base
ACUERDO CON TIPO Y DIVERSIDAD DE COMPRADORES
Puntaje
Orden Actualidad
Puntaje
Nicaragua
317
Nicaragua
333
El Salvador
265
México
256
Guatemala
245
República Dominicana
250
México
241
Panamá
225
Panamá
225
Guatemala
208
República Dominicana
221
Costa Rica
202
Costa Rica
195
Honduras
181
Honduras
184
El Salvador
177
Cabe apuntar que en El Salvador, en el año base, se registró un importante porcentaje (25%) de “otros mecanismos”, al que se le otorgó el nivel 4. En el año final estos
desaparecieron, sin saber a ciencia cierta qué eran. En general, los países parecen retroceder en cuanto a la complejidad de la estrategia de ventas, salvo en el caso de República
Dominicana, Nicaragua y Costa Rica. La situación promedio es una cartera de uno o pocos
clientes fijos.
Una pregunta similar se refiere al tipo de clientes. Aquí la idea es que mientras
más cerca se encuentra la empresa del consumidor final, mayor valor puede agregarle a su
producto. Nivel 1 es cuando el cliente es un corporativo o empresa manufacturera que
compra un producto intermedio. Nivel 2 es vender a una oficina local de compras (overseas
buying office). Nivel 3 es para una empresa local de exportación (trading company) y nivel
4 para venta a un distribuidor final.
CUADRO 16
PUNTAJE
Orden Año base
POR TIPO DE COMPRADOR
Puntaje
Orden Actualidad
Puntaje
Panamá
450
Guatemala
387
Guatemala
387
México
355
México
334
Nicaragua
336
Nicaragua
299
Panamá
330
El Salvador
258
República Dominicana
306
República Dominicana
246
El Salvador
285
Costa Rica
245
Costa Rica
237
Honduras
217
Honduras
208
153
Se observa que la situación original en Panamá era casi en su totalidad ventas a
compradores finales. La situación desmejoró en el sentido de que se vende ahora más que
antes a algún tipo de intermediario. La situación en Guatemala parece invariablemente
favorable. Nicaragua y República Dominicana acortaron su distancia al comprador final.
Honduras y en menor medida Costa Rica tienen la situación más desfavorable en el sentido
de menor control sobre la cadena de distribución. En términos generales, la situación parece ser que la oficina de exportación se encuentra en el país exportador.
El siguiente tema se refiere a los canales de distribución. La pregunta es acerca
del punto de entrega de la mercancía. La situación menos favorable es cuando se entrega a
la puerta de la fábrica (nivel 1). Nivel 2 es entregar a puerto nacional. La entrega a puerto
de destino es nivel 3, y a domicilio del comprador final es nivel 4.
CUADRO 17
PUNTAJE
Orden Año base
DE ACUERDO A PENETRACIÓN EN CANALES DE DISTRIBUCIÓN
Puntaje
Orden Actualidad
Puntaje
Panamá
325
Panamá
325
Nicaragua
256
Costa Rica
288
Costa Rica
220
Nicaragua
273
Guatemala
220
República Dominicana
253
República Dominicana
219
Honduras
240
El Salvador
218
México
236
Honduras
206
Guatemala
220
México
194
El Salvador
199
Panamá resulta, al igual que y en concordancia con la pregunta anterior, el país
que entrega la producción más cerca del comprador final. En general, todos los países
mejoran el puntaje, salvo El Salvador. La situación cambia desde la entrega a puerto nacional hacia una entrega a puerto de destino.
Por último, se preguntó acerca del mecanismo de fijación de precios. Aquí la idea
es mientras mayor el poder de negociación, mejores precios se podrán obtener. Nivel 1 es
cuando el comprador fija el precio, nivel 2 cuando el precio se negocia y nivel 3 cuando el
productor fija el precio.
CUADRO 18
PUNTAJE DE ACUERDO A PODER DE MERCADO
Orden Año base
Panamá
154
Puntaje
Orden Actualidad
Puntaje
225
Panamá
225
República Dominicana
196
Nicaragua
192
Nicaragua
187
El Salvador
185
El Salvador
185
Guatemala
185
Guatemala
185
Honduras
163
Honduras
167
República Dominicana
163
México
143
Costa Rica
150
Costa Rica
137
México
144
Nuevamente Panamá muestra un patrón de mayor poder de mercado, seguido
por Nicaragua. En República Dominicana se ha perdido en algún grado el poder de negociar o controlar los precios. Costa Rica ocupa el último lugar, tal vez por el tamaño reducido
de las plantas. En general, la situación oscila entre ser tomador de precios y tener algún
grado de negociación.
Los cuatro indicadores respecto a mercadeo y ventas son sumables y otorgan un
panorama acerca de la distancia al comprador, la complejidad en la estrategia de mercadeo
y el poder de las empresas de incidir en la fijación de precios. El cuadro siguiente resume los
resultados.
CUADRO 19
RESUMEN
Orden Año base
Puntaje
DE PUNTAJES
Orden Actualidad
Puntaje
Panamá
1.225
Nicaragua
1.134
Nicaragua
1.059
Panamá
1.105
Guatemala
1.037
Guatemala
1.000
El Salvador
926
México
991
México
912
República Dominicana
972
República Dominicana
882
Costa Rica
877
Costa Rica
797
El Salvador
846
Honduras
774
Honduras
792
Lo más sorprendente del cuadro es la diferencia entre Nicaragua y Honduras,
dos países en que la maquila de confección pareciera estar en situaciones parecidas en
cuanto a desempeño, estrategia y fase de desarrollo. Sin embargo, en Nicaragua las empresas suelen vender a muchos compradores diferentes, entregar a domicilio y tener un mayor
dominio sobre la fijación de precios. Honduras es la situación opuesta, en que predomina la
entrega del producto al mismo corporativo o cliente fijo, de un producto intermedio para
ser terminado, y entrega más en puerta de fábrica. En los demás países, por sus características no resulta sorprendente el lugar que ocupa Panamá, sí el retroceso que ocurrió en
cuanto a su distanciamiento del comprador final. Retroceso o estancamiento también se
observa en El Salvador y Guatemala, y una tendencia opuesta en República Dominicana.
La situación en cuanto a estrategias de comercialización y canales de distribución no parece haberse modificado significativamente. Aunque existen diferencias entre
los países, la situación en los países seleccionados no se distingue mucho de la de México.
Existen algunos países con una situación aparentemente mejor que la de México, así
como hay otros en que la situación es al parecer inferior a la de México. En conclusión, no
parece posible atribuir el desempeño a cambios en estrategias de comercialización o canales de distribución.
OPINIÓN SOBRE CALIDAD DEL ENTORNO
Otro tipo de hipótesis acerca de cómo las empresas pueden haberse mantenido
en el mercado a pesar de la intensificación de la competencia mexicana, se refiere a mejoramientos en el entorno nacional en que operan las empresas. La encuesta formuló algunas
preguntas para obtener la opinión de los empresarios acerca de estos cambios.
155
Se aplica un procedimiento similar con cálculos de puntaje a las preguntas referidas a los cambios en el entorno nacional. Se preguntó por 16 elementos que configuran el
entorno (que no son necesariamente todos los elementos que influyen) y se preguntó si
habían mejorado, empeorado o permanecido igual con respecto al año base. Si se le otorga
1 punto a la mejoría, -1 punto al empeoramiento y 0 punto a la ausencia de cambios, y se
multiplica este puntaje por el porcentaje de respuestas en cada categoría, se conforma un
panorama del cambio en el entorno nacional.
CUADRO 20
PUNTAJE DE ACUERDO A OPINIÓN SOBRE CAMBIOS EN EL ENTORNO NACIONAL
Costa
Rica
El
Salvador
Guatemala
Honduras
Impuestos
-44
59
-65
-5
Exenciones
-1 7
6
-16
-5
Subsidios
-11
-45
Disponibilidad de crédito
6
20
Costo de crédito
11
-5
Asistencia Técnica
-4 4
15
Promoción de Exportaciones
44
Disponibilidad mano de obra
Panamá
Rep.
Dominicana
20
8
México
-65
-40
11
-35
-20
-6
-25
40
31
-55
-16
-70
44
25
11
55
21
16
-27
31
42
41
17
33
44
41
39
72
25
25
10
16
20
15
15
Costo mano de obra
-50
-55
-20
-21
38
-80
-40
-10
Calidad mano de obra
61
75
35
40
31
-20
60
50
Disponibilidad técnicos y gerentes
71
35
5
25
54
47
25
-37
-10
-26
31
-25
15
54
55
25
40
20
35
60
80
65
35
10
322
60
Costo técnicos y gerentes
16
Nicaragua
Calidad técnicos y gerentes
67
53
25
53
Infraestructura de transporte
-33
-11
60
21
Infraestructura comunicaciones
57
89
85
47
69
Tipo de cambio
22
-5
-5
5
8
Total
212
252
221
220
412
25
20
65
En general, el cambio de entorno nacional es considerado positivo, ya que la
suma total en cada país es positivo. Hay situaciones de casi unanimidad como en El Salvador, donde el 89% de los entrevistados consideró que la infraestructura de comunicaciones
mejoró, o en Costa Rica donde el 71% de los entrevistados opinó que la disponibilidad de
técnicos y personal de gerencia mejoró. El país donde los empresarios tienen la más favorable opinión sobre los cambios en el entorno es Nicaragua, seguido por República Dominicana. De los países que participan en la maquila de confección, Costa Rica es el país donde la
opinión es menos favorable sobre los cambios de entorno (aunque en muchos aspectos es
156
positivo). Panamá, que es para muchos efectos un caso aparte, registra una opinión sólo
levemente positiva sobre los cambios de entorno nacional.
La opinión de los empresarios mexicanos acerca de los cambios en su entorno es,
aunque positivo, mucho menos positivo que en los demás países. En particular, en las preguntas sobre el costo del crédito y la situación impositiva se aprecia una opinión negativa
acerca de la evolución de la calidad del entorno nacional. Estos resultados avalan la hipótesis de que los países seleccionados han podido enfrentar la competencia mexicana entre
otras cosas debido a un sensible mejoramiento en las condiciones de entorno nacionales en
que operan las empresas.
La misma técnica se puede aplicar a la opinión de los gerentes entrevistados
acerca de los cambios en el entorno internacional. Aquí se preguntó por 5 elementos, y las
respuestas se muestran a continuación.
CUADRO 21
OPINIÓN SOBRE EL CAMBIO EN EL ENTORNO INTERNACIONAL
Costa
Rica
El
Salvador
Guatemala
Oportunidades de mercado
29
16
Nuevos competidores
16
-1 1
Condiciones de acceso
Nicaragua
Panamá
Rep.
Dominicana
México
15
24
-50
15
-70
-10
15
-25
-31
-60
Honduras
-10
-6
31
-25
Interés por comprar
29
31
5
6
69
-25
Interés por invertir
22
-12
-16
23
46
-50
Total
96
24
-16
23
185
-175
-3 5
16
-63
42
0
-186
Nuevamente, en general los cambios en el entorno internacional son evaluados
de forma positiva, salvo en México y en Panamá donde se tiene una opinión fuertemente
desfavorable de los cambios en el entorno internacional (-186 y -175, respectivamente) y
Guatemala donde la opinión es levemente desfavorable. Las empresas en República Dominicana tienen opiniones que se cancelan. Los más optimistas son las empresas de Nicaragua
y Costa Rica, en este orden. En El Salvador y Honduras se es levemente optimista acerca de
los cambios en el entorno internacional.
V. RESUMEN Y CONCLUSIONES GENERALES DE LA ENCUESTA
La encuesta trató de estimar las características, la conducta y el desempeño de
empresas exportadoras de prendas de vestir en América Central y República Dominicana
en el tiempo de vigencia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
En el contacto con los gerentes de plantas de maquila de confección para el
levantamiento de la encuesta, quedó en evidencia que el impacto del TLCAN ha sido fuerte. La evidencia anecdótica señala el traslado de plantas enteras a México, y el otorgamiento de importantes contratos a confeccionistas mexicanos en lugar de a plantas en
Centroamérica o República Dominicana. También se comentó en algunos países acerca del
aumento de la capacidad ociosa y la caída en el margen de utilidad.
157
Por otra parte, los datos de las importaciones de prendas de vestir originadas en
países de América Central y República Dominicana, así como la información acerca del
empleo total en la industria maquiladora de confección en estos países, señala que la actividad continuó creciendo, si bien con ritmos de crecimiento sensiblemente inferiores al de
principios de los años noventa. En algunos países inclusive se logró un crecimiento mayor,
en términos porcentuales, al impresionante crecimiento de la actividad en México.
¿Cómo se explica entonces el desempeño relativamente favorable de la participación de los países seleccionados en el mercado de importaciones de prendas de vestir de
EE.UU.? ¿Cuál ha sido el verdadero impacto del TLCAN?
LA PERSPECTIVA REGIONAL
En términos generales para la región, los resultados de la encuesta sugieren con
fuerza que las empresas hicieron un importante ajuste para mantener su competitividad
frente a las exportaciones de México. La productividad total aumentó en 19%. El aumento
de los costos salariales se mantuvo por debajo del aumento del empleo, señalando que los
costos salariales por empleado se redujeron en 1%. Los costos de los insumos locales e
importados crecieron menos que el volumen de producción, lográndose así una disminución de costos de materiales por unidad producida.6
Con todo y la disminución de costos salariales y materiales por prenda, se logra
un aumento del precio por unidad de producción lo que sugiere cambio de producto o
mayor valor agregado. Los resultados de la encuesta son claros en que el margen de utilidad aumentó en el promedio de las empresas.
El aumento de la productividad laboral se logró gracias a un importante esfuerzo por modernizar las técnicas de producción y los sistemas de organización del trabajo.
La intensidad de capital aumentó 5%. Disminuyó la práctica de organizar el trabajo en
líneas largas y aumentó la utilización de la técnica de producción en equipos o sistemas
modulares así como de métodos justo a tiempo. Esto aumenta el volumen por trabajador,
y disminuye la pérdida de materiales en el proceso y permite un aumento de calidad del
producto o la producción de prendas más complejas. Disminuyó también la práctica de
hacer sólo confección, acabado y empaque y aumentó la incidencia de hacer también el
corte y poner los accesorios.
Así se debe explicar el aumento de productividad, la disminución de costos materiales por unidad y el aumento del valor unitario de las prendas producidas. También incidió
en algunos países una mayor penetración en los canales de distribución: se produce para una
mayor variedad de compradores y se entrega el producto más cercano al consumidor final.
Con todo, los salarios por trabajador no parecen haberse incrementado. La abundancia en la oferta de mano de obra y la amenaza competitiva de México deben haber
incidido en la posibilidad de mantener salarios iguales. Las empresas de la muestra no sólo
lograron compensar la ventaja arancelaria de México, sino que en el proceso también aumentaron el margen de utilidad.
El entorno nacional también mejoró, según la opinión de los empresarios. Destacan como elementos positivos la mejoría en la calidad de los operarios, técnicos y gerentes
locales. Hay aquí tanto un efecto de aprendizaje como una incidencia positiva de los mecanismos de capacitación. La posibilidad de contratar mandos superiores locales es un ele-
158
mento más en la estrategia de reducción de costos. Otro elemento favorable en el entorno
local es la mejoría en los sistemas de telecomunicación.
TRAYECTORIAS NACIONALES
Los resultados de la encuesta en cuanto a las características, la conducta y el
desempeño de las empresas muestran una situación particular en cada país estudiado. Es
necesario analizar la situación país por país. No se analiza aquí la situación de Panamá, que
es una industria exportadora antigua y muy diferente a la maquila de confección, ni se hace
referencia a Belice donde existe una sola empresa exportadora de prendas de vestir.
Costa Rica: la imposibilidad del ajuste
El caso que tal vez se asemeja más a las predicciones de una caída de la actividad
a raíz del TLCAN es el de Costa Rica. Importantes características son que en este país se
encuentran las empresas más antiguas de la maquila de confección (promedio 20 años) y
las de tamaño más pequeño (408 trabajadores). Son empresas de capital nacional en mayor proporción que en otros países.
Según el Departamento de Comercio, las importaciones procedentes de Costa
Rica aumentaron 27% en dólares corrientes entre 1993 y 1998. La encuesta estima un
aumento de volumen de 17% y de valor unitario de 3%, resultando en un estimado de
aumento de valor de 21%. Como dato interesante, la encuesta arrojó que el volumen
había disminuido en 1995 y que se logró una relativa recuperación posterior. Esto se explica
por la aplicación de cuotas, las que tuvieron que ser eliminadas tras un fallo de la Organización Mundial de Comercio (OMC).
Con todo, el desempeño de Costa Rica es el menos favorable dentro de los
países maquiladoras estudiados. Las empresas no lograron el mismo ajuste microeconómico.
Aumentó la intensidad de capital, pero la productividad laboral no se aumentó. Los salarios
disminuyeron 1% más que en el promedio de la región, lo cual mantiene el país con niveles
salariales significativamente superiores a los de sus competidores. Los costos de materiales
por unidad de producción sólo disminuyeron marginalmente. El margen de utilidad se mantuvo prácticamente sin variación.
En el tipo de producción no hubo variación. Casi el 60% de la producción sigue
siendo el tradicional confección-acabado-empaque. En los métodos de organización sí se
varió: el 30% de la producción ahora es con módulos y el sistema de prenda completa. Pero
las empresas mantienen su relación antigua con un solo comprador, que fija el precio y
busca el producto a la puerta de la fábrica. La incidencia de las empresas de Costa Rica en
la fijación de precios es la más desfavorable de la región. Su condición de pequeña, antigua
y de capital nacional podría explicar esta situación, que tiene como resultado la dificultad
de subir el precio por unidad.
Lógicamente, las empresas de Costa Rica ven con mayor pesimismo a su entorno
nacional. La estrategia nacional parece ser que la actividad disminuya por inercia. Es un
hecho que el Gobierno optó por intensificar los esfuerzos de atraer empresas maquiladoras
fuera del rubro de la confección. Las empresas de confección no son competitivas en el
escenario post TLCAN debido al nivel salarial relativamente alto, la antigüedad de las plan-
159
tas y su reducido tamaño. La paridad con México en cuanto a condiciones de acceso probablemente no cambiaría sustancialmente el panorama para las empresas en este país.
República Dominicana: Modernización agresiva en grandes plantas de filiales
En República Dominicana la estrategia es modernizarse y competir con economías de escala. Se encuentran las plantas de mayor tamaño (más de 2.000 trabajadores) y
éstas son típicamente filiales de empresas extranjeras. Su antigüedad es superior al promedio de la región, pero notablemente inferior a las de Costa Rica.
Las exportaciones de prendas de vestir a EE.UU. aumentaron 69% entre 1993 y
1998. La encuesta sobrestima el crecimiento de las empresas del país, probablemente porque no se incluyeron empresas desaparecidas. También el aumento del valor unitario (42%)
parece demasiado alto, aunque sí indica un cambio en el tipo de producto. Sin cambiar la
intensidad de capital, se logró un aumento de productividad del trabajo de 14%. Los salarios retrocedieron 6%. Los costos de materiales por unidad decrecieron. El margen de utilidad aumentó 11%.
La complejidad de la producción mejoró más que en otros países. Cuando en el
año base dos tercios de la producción era el simple confección-acabado-empaque, en la
actualidad es sólo un tercio. Antes no existía el paquete completo, en la actualidad 32% de
la producción es de este tipo. También en métodos de organización el país saltó de una
posición desfavorable hacia la más favorable: a partir de cero en 1993, ahora 43% es en
módulos y 15% aplica el sistema justo a tiempo.
La mayoría de las filiales de empresas extranjeras no han abandonado al país y
decidieron modernizar las plantas. Por ahora, la estrategia ha permitido a las empresas
compensar la desventaja de salarios relativamente altos. Las grandes inversiones no han
producido sin embargo el mismo dinamismo que el observado en otros países de la región.
Se ha reportado una significativa subutilización de la capacidad instalada. Las empresas se
vieron favorecidas por ciertos cambios en el entorno nacional, pero son más pesimistas
que en otros países en cuanto al escenario internacional. A nivel gubernamental se han
reactivado los esfuerzos por atraer inversión extranjera nueva, aunque al igual que en
Costa Rica la primera prioridad parece estar en empresas distintas a las de confección. A
diferencia de Costa Rica, la batalla todavía no está decidida. La paridad con México podría
significar la diferencia.
El Salvador: Competitividad por ajuste salarial
Una situación muy distinta se vive en El Salvador. Es una industria maquiladora
de confección ya consolidada (edad superior a los 10 años, tamaño superior a 1.200 trabajadores), principalmente de capital nacional y empresas nacionales de capital extranjero.
Logran entre 1993 y 1998 un aumento de 366% en las exportaciones a EE.UU., según
datos del Departamento de Comercio. Es de los países más dinámicos. La encuesta subestima este crecimiento, probablemente por la inclusión de algunas empresas nuevas que
registran un año base más reciente que 1993.
Más que en otros países, el ajuste se dio por una reducción salarial (-22%). La
productividad laboral aumenta 5% y el valor unitario 37%. Esto señala el tránsito hacia
prendas de mayor sofisticación. Acorde con esto es la observación de un aumento en la
160
intensidad de capital: 21%. Los costos materiales por prenda disminuyen. El margen de
utilidad aumenta más que en otros países.
La situación inicial en cuanto a sistemas de organización de la producción era la
más favorable de la región en el año base: 22% ya contaba con módulos. La situación
mejoró inclusive, pero menos que en República Dominicana. Se aprovecha la mayor productividad y trayectoria de la mano de obra salvadoreña para producir prendas de mayor
complejidad y precio. Con los niveles salariales en un nivel intermedio entre los países
más caros y los países más baratos, el país parece haber encontrado una inserción que le
permitió un notable dinamismo en el período de vigencia del TLCAN, apoyada en una
disminución de salarios. La paridad con México sin duda ayudaría al país en la continuación de su estrategia hasta ahora exitosa, pero difícilmente significaría una notable aceleración del crecimiento.
Guatemala: rebasado por falta de estrategia
Guatemala es el país con la estrategia menos definida de todos, lo que en términos estratégicos le da la situación más desventajosa. Son empresas en promedio creadas
alrededor del año 1990, con un tamaño más pequeño que en los principales países competidores pero mayor al de Costa Rica. Como en El Salvador, son empresas nacionales de
capital nacional y extranjero.
Las exportaciones a EE.UU. aumentaron 108% entre 1993 y 1998 (USDC), sólo
marginalmente mejor que el desempeño de República Dominicana, pero notablemente
inferior al desempeño de sus países vecinos. La encuesta arroja un aumento de productividad importante (20%) y un aumento salarial pequeño (4%). El valor unitario incrementa,
pero los costos materiales por unidad no disminuyen notablemente. El margen de utilidad
no aumenta tanto como en los países vecinos.
En el año base, el país presentaba la situación más favorable de la región en
cuanto a tipo de producción: más de la mitad ya incluía el corte. Aunque se ha mejorado
algo, otros países le han rebasado en cuanto a complejidad de la producción. Parecido es el
esfuerzo por modernizar sistemas de producción: de una situación relativamente favorable
el país decayó a una situación intermedia en el espectro de competidores.
El país se encuentra atrapado en la mitad del espectro de estrategias. No compite
por volumen con República Dominicana, ni por costos con Honduras y Nicaragua. No compite con El Salvador por complejidad de la prenda y productividad de la mano de obra. El
país tampoco parece haber definido un cambio de estrategia, y las empresas califican a los
cambios en su entorno en forma más negativa que las empresas en otros países. La inercia
hasta ahora ha permitido que las empresas no perdieran mucho terreno en el mercado,
pero el futuro no luce promisorio. Inclusive una paridad con México no alteraría mucho sus
condiciones de competitividad, ya que por volumen, por productividad o por costos, otros
países de la región le tomarían su posible incremento de participación del mercado. La
paridad con México tal vez alargaría el período en que el país puede permitirse la falta de
definición de una estrategia competitiva.
Honduras: el auge temprano de una estrategia sencilla
Las empresas en Honduras existen en promedio desde hace seis años, justo antes de la vigencia del TLCAN. Son plantas de escala intermedia (896 trabajadores), nacionales de capital nacional y extranjero como en El Salvador y Guatemala.
161
Las exportaciones a EE.UU. han aumentado 274% entre 1993 y 1998 (USDC),
algo sobrestimado en la encuesta por arrojar un incremento de valor unitario demasiado
alto. Los bajos salarios hicieron que el país lograra competir sin aumentar mucho la productividad (5%) e inclusive las empresas pudieron permitirse un aumento de salarios (24%).
Los costos materiales sí disminuyeron y el margen de utilidad se elevó notablemente. Esto
puede explicarse porque las inversiones fueron hechas justo antes del año base y las empresas pasaron por una etapa de aprendizaje y acercamiento a la plena utilización de su
capacidad instalada.
La estrategia productiva y comercial es la más simple en la región. Las empresas
del país registran los tipos de producción más sencillos, los métodos de organización más
tradicionales. La distancia con el consumidor final es la más grande de los países de la región,
y las empresas tienen menos capacidad que otras para incidir en la fijación de precios.
El país parece compensar la ventaja arancelaria de México simplemente con
menores costos de producción. Una paridad con México posiblemente aseguraría por un
tiempo más el auge de la actividad. En un escenario en que entran competidores con menores costos en igualdad de condiciones de acceso, como pudiera darse después del año
2005 o cuando las condiciones cambien en las relaciones comerciales de China, las empresas se verán ante la necesidad de modernizarse y aplicar un ajuste salarial.
Nicaragua: la puerta de entrada de empresas asiáticas
Nicaragua, por último, se encuentra en una situación muy particular. Son las
plantas más nuevas (3 años), aunque ya de tamaño considerable desde el inicio (956 trabajadores). Son filiales de empresas extranjeras sobre todo de origen asiático.
El crecimiento de la actividad en términos porcentuales es el más alto de la región, inclusive superior al de México. El país se encuentra en una fase de arranque. La
encuesta estimó el crecimiento en 234%, lo que es una fuerte subestimación del dato real
obtenida del registro del USDC: 2.031% entre 1993 y 1998. Esto es así porque las empresas utilizaron un año base más reciente que 1993.
La productividad laboral en esta fase de arranque aumenta rápidamente: 33%.
Los costos salariales bajaron 8% y el uso de materiales por unidad disminuyó. El margen de
utilidad se encuentra en alza.
La estrategia organizativa es sencilla como en Honduras, con métodos de organización antiguos. El tipo de producción es más complejo porque incluye prenda completa.
La estrategia comercial es también notablemente diferente a la de Honduras: las filiales
asiáticas venden a muchos diferentes compradores, entregan la producción cerca del consumidor final y tienen mayor incidencia en la fijación de precios. Las empresas de la muestra evalúan positivamente el entorno nacional e internacional. El TLCAN y la devaluación
mexicana no parecen haber inhibido del todo a las empresas asiáticas de instalarse en
Nicaragua, desde donde pueden competir con base en los menores costos salariales. Si al
nivel de país se logran crear las condiciones para multiplicar la capacidad instalada, la actividad maquiladora de confección crecería con o sin paridad con México.
REFLEXIÓN FINAL
En términos generales, el TLCAN y el espectacular crecimiento de la maquila de
confección en México endureció las condiciones de competencia para las empresas en
América Central y República Dominicana. Estos países han logrado mantenerse en el mer-
162
cado, y en conjunto inclusive ganar espacios en el mercado a costa de terceros países.
Parece claro que esto se logró gracias a un estancamiento (o leve reducción) salarial y un
incremento de productividad. Dos países, Honduras y Nicaragua, compensan la ventaja
arancelaria de México sobre la base de costos laborales significativamente inferiores. En
estos países la actividad ha crecido aún más rápido que en México. Similar desempeño tuvo
El Salvador, pero con una estrategia de diferenciación y mayor complejidad de productos, y
probablemente un ajuste salarial más severo. Este cambio de conducta en El Salvador posiblemente ha sido influenciado por el TLCAN, y como tal podría considerarse un efecto
positivo. Si bien la conducta significa mayores costos en el corto plazo, su competitividad
salió fortalecida y más robusta. Probablemente estos países han tenido que aceptar un
margen de utilidad inferior a lo que hubiera sido posible sin TLCAN, pero no es muy probable que la actividad podría haber crecido más aceleradamente debido a la rigidez de la
oferta. La competencia de México probablemente también ha significado la imposibilidad
de aumentar los niveles salariales. Una paridad-TLCAN aseguraría en el futuro la continuación del auge de la confección, aunque probablemente con un crecimiento no tan acelerado en el caso de El Salvador.
En Costa Rica y Panamá, por diferentes motivos no parece atribuible la conducta
y el desempeño al TLCAN. En Panamá la actividad no compite directamente con la maquila
de confección. En Costa Rica, con o sin TLCAN las empresas hubieran tenido problemas de
competitividad. El TLCAN posiblemente afianzó al Gobierno en su estrategia de buscar una
actividad de maquila alternativa, lo que no es positivo para las empresas del sector pero
para el país podría considerarse favorable.
Es en República Dominicana donde más claramente se observa el impacto del
TLCAN que indujo un cambio en estrategias tanto nacionales como a nivel de empresa.
Hasta ahora la actividad ha sobrevivido, lo que no se puede decir de todas las empresas.
Una paridad con México le daría mayores posibilidades de crecimiento futuro al sector, lo
que sin paridad queda incierto.
Una paridad con México sería sin duda favorable para las empresas del sector en
América Central y República Dominicana, y para los países que tienen una estrategia definida de crecimiento para la actividad. Algunos podrían recuperar una plena utilización de
capacidad (República Dominicana) y otros mejorar su margen de utilidad. Seguramente un
aumento de los salarios acorde con el incremento de la productividad laboral se daría posterior a la recuperación de la rentabilidad empresarial. La paridad podría ser favorable inclusive para los intereses estratégicos de las empresas y el Gobierno estadounidenses ya que
significaría probablemente una reversión de la tendencia de utilizar menos materia prima
hecha en EE.UU. Por otra parte, este mismo argumento podría resultar negativo para la
competitividad de las empresas en un escenario de mayor liberalización continental, o posterior a la conclusión del Acuerdo de Textiles y Vestuario.
163
Notas
1
El número por país varía dependiendo del tamaño del sector en cada economía. En
consecuencia, en Belice se incluyó a la única empresa exportadora de prendas de vestir; en
Costa Rica se obtuvieron 18 encuestas válidas; 20 en México, El Salvador, Guatemala y
República Dominicana; 21 en Honduras, 5 en Panamá y 16 en Nicaragua.
2
Los consultores nacionales fueron Ismael Cal en Belice, José Angulo y Grettel López
en Costa Rica, Rigoberto Monge en El Salvador, Carlos Alvarado en Guatemala, la Fundación
para la Inversión y el Desarrollo de las Exportaciones (FIDE) en Honduras, Alejandro Morales
en Nicaragua, Victor Cruz en Panamá y Andrés Dauhajre jr. en República Dominicana.
3
Gitli [1997] estima que el empleo total en la Industria Maquiladora en América Central
en 1996 era de 236.000 empleos directos y la estadística de República Dominicana para el
mismo año era de 180.000 empleos directos. Tomando en cuenta que la gran mayoría de
las empresas maquiladoras de la región están enfocadas en el sector textil (salvo en el caso
de Costa Rica), y las tasas de crecimiento en el empleo reportadas por las empresas de la
muestra, se calcula que para 1998 la exportación de prendas de vestir en los 8 países
seleccionados ocupaba a 500.000 trabajadores directos.
4
La muestra no incluyó empresas que al momento del trabajo habían dejado de existir
y por lo tanto se desconoce su incidencia en el número total de empresas y su producción,
así como las razones que condujeron a la razón de su cierre.
5
La encuesta preguntó acerca del desempeño de las empresas entre el año base (1993)
y el año final (1998), con un año intermedio (1995). Se optó por formular las preguntas en
términos de índices. El índice del año base (1993) es 100. El preguntar por números índice
tiene la finalidad de obtener respuestas homogéneas y comparables. Los resultados se
presentan en la forma de promedios simples. Este método probablemente aumentó la
cantidad de respuestas obtenidas, pero también posibilitó respuestas con base en
estimaciones gruesas. Se desprende del análisis minucioso de las boletas que sólo algunos
entrevistados tomaron el tiempo de calcular sobre la base de datos reales. Los resultados
son de todas maneras bastante confiables.
6
Es importante anotar que en estos costos no se incluye la tela importada, ya que las
empresas maquiladoras con frecuencia desconocen el costo de esta materia prima. Son
centros de costos que solamente registran la compra de algunos materiales periféricos.
Los salarios significan alrededor del 75% de los costos totales, mientras que los costos
variables significan alrededor del 17%. Costos fijos (14%) e impuestos (3%) completan la
estructura de costos.
164
La posición de los países del Istmo Centroamericano, Belice
y República Dominicana en las importaciones de EE.UU.
Ramón Padilla Pérez
Economista, Maestría en Economía de la London School of Economics and Political Science.
Funcionario de la Oficina de la CEPAL en México 1995-1999.
Resumen
El artículo presenta los datos de las importaciones al mercado de EE.UU. y aplica una
técnica de análisis de cuotas constantes de mercado (“constant market share analysis”) para
evaluar los cambios en la estructura y posición de los países exportadores. También construye
una matriz de competitividad tomando en cuenta el dinamismo relativo de la demanda y el
crecimiento relativo de la cuota de mercado por producto y país exportador. El análisis se
concentra en la participación de México, Centroamérica y República Dominicana antes y
después del TLCAN. Concluye que el avance de las exportaciones mexicanas no ha disminuido
la cuota de los otros países seleccionados. Por otra parte, la matriz de competitividad de los
países seleccionados muestra una evolución menos favorable que la de México, señalando un
deterioro de la calidad de su inserción en el mercado estadounidense.
I. INTRODUCCIÓN
La firma y entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte
(TLCAN) generaron fuertes temores entre los países de la Cuenca del Caribe de ser desplazados en el mercado de importaciones de EE.UU. por las exportaciones mexicanas. En dicho acuerdo se establecieron cuatro categorías de desgravación para las exportaciones
mexicanas: de manera inmediata se liberaron las partidas que representaban el 84% de las
exportaciones; al quinto año (1999) se desgravó un 8% adicional; 7% al décimo año y para
el año 2010 el resto de las partidas arancelarias. En el sector textil, de particular interés para
la Cuenca del Caribe, el 45% de las exportaciones mexicanas quedaron libres de aranceles
de inmediato, se suprimieron los llamados “picos arancelarios” y se abolieron de inmediato
las cuotas para todos los artículos textiles y de confección (CEPAL [1995] p.11-13).
165
El tema del posible impacto del TLCAN para la posición exportadora de los países
pequeños ha recibido mucha atención de los analistas, con conclusiones diversas. Uno de
los primeros trabajos en el tema fue el realizado por Hinojosa que, a partir de un modelo
computarizado de equilibrio general (MCEG), construye distintos escenarios donde la magnitud de los efectos negativos varía según las concesiones arancelarias que en contra partida podrían recibir los países de Centroamérica y el Caribe (Hinojosa et.al [1994]). Por su
parte Leamer, a través de un estudio del fenómeno, concluye que los resultados dependerán principalmente del éxito de las exportaciones de productos manufacturados intensivos
en mano de obra hacia EE.UU. (Leamer et al [1995]). En otro trabajo de Franco, a través de
un MCEG, estima el impacto del TLCAN sobre las economías centroamericanas. Los efectos dependen de la elasticidad de la oferta mexicana de exportaciones, la elasticidad de la
demanda estadounidense y la capacidad de México de incidir en el comportamiento de los
mercados (de Franco et al [1994]).
En el presente trabajo se examina la evidencia empírica de los años 1990-1998,
con el propósito de identificar tendencias que pudieran ayudar a determinar los efectos del
TLCAN en ocho países seleccionados de la Cuenca del Caribe: Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana. Este artículo constituye un nuevo análisis con datos actualizados de una serie de trabajos que la Comisión
Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha realizado en temas similares (CEPAL
[1995a], Buitelaar [1996] y [1997]).
En el próximo apartado se presenta el análisis de los flujos comerciales, poniendo
atención en variables como la participación de mercado, la composición de las exportaciones y la estructura del mercado estadounidense de importaciones. Asimismo, se evalúa el
desempeño competitivo de las exportaciones mexicanas y de los países seleccionados. En el
tercer apartado se hace un breve análisis del comportamiento de tres rubros de particular
interés para el objetivo del artículo. Se finaliza con las conclusiones.
II. ANÁLISIS DE LOS FLUJOS COMERCIALES
En el presente apartado se analizan los cambios en el origen geográfico de las
importaciones realizadas por EE.UU. antes (1990-1993) y después (1994-1998) de la entrada en vigor del TLCAN. En primer lugar se presentan las tendencias generales del mercado estadounidense de importaciones y la evolución de la participación de mercado de los
países seleccionados de la Cuenca del Caribe y México. En segundo lugar se analiza la
estructura de exportaciones en lo referente a la concentración de productos y socios comerciales. Por último, se hace un ejercicio para evaluar el desempeño competitivo de los
países estudiados, con la ayuda de lo que se conoce como el análisis de la descomposición
del cambio y la matriz de competitividad.
La fuente estadística es el Departamento de Comercio de EE.UU., a través de la
base de datos US Imports of Merchandise. Una ventaja importante de dicha fuente es que
reporta las importaciones provenientes de Zonas Francas y otros regímenes de admisión temporal. Las cifras fueron calculadas con la ayuda del sistema computacional MAGIC (Module
to Analyze the Growth of International Commerce), desarrollado por la CEPAL.
EL MERCADO DE IMPORTACIONES DE EE.UU. Y LA PARTICIPACIÓN DE MERCADO
El valor total de las importaciones de bienes de EE.UU. se incrementó de
US$495.000 millones en 1990 a US$913.000 millones en 1998, lo que representa una tasa
166
media de crecimiento anual (TMCA) de 8% (cuadros 1 y 2). El crecimiento de las importaciones ha sido mayor a partir de la entrada en vigor del TLCAN: la TMCA fue de 8,4% entre
1994 y 1998, contra 5,4% entre 1990 y 1993. En especial dos años determinan esta tendencia: las importaciones en 1991 fueron menores a las del año anterior y en el primer año
del TLCAN (1994) se registró la mayor tasa de crecimiento de la década (14,4%).
Los socios comerciales del TLCAN aumentaron significativamente su participación en el mercado de importaciones de EE.UU. Canadá aumentó su cuota de 18,4% en
1990 a 19,1% en 1998 y continúa siendo el principal socio comercial. Por su parte, en lo
que va de la presente década México ha obtenido más de cuatro puntos porcentuales del
mercado estadounidense al pasar de 6,1% en 1990 a 10,4% en 1998. En términos de
dólares corrientes las exportaciones mexicanas a EE.UU. se triplicaron al incrementarse de
más de US$30.000 millones a más de US$94.000 millones.
Los países seleccionados de la Cuenca del Caribe también incrementaron su participación en el mercado de importaciones de EE.UU. e incluso a tasas mayores que las
reportadas por México. La participación de mercado de los ocho países en conjunto aumentó de 0,9% en 1990 a 1,5% en 1998. Cabe señalar que el crecimiento de este indicador fue particularmente fuerte en el período anterior al TLCAN (de 0,9% en 1990 a 1,25%
en 1993) y ligeramente negativo en el primer año del TLCAN (1,24% en 1994). En 1997 se
reportó una importante recuperación y para 1998 se dio un ligero aumento.
Entre estos países Nicaragua es un caso especial por el bloqueo comercial impuesto durante el régimen sandinista. Partiendo prácticamente de una situación sin intercambio comercial (US$15 millones en 1990), las exportaciones nicaragüenses a EE.UU.
alcanzaron US$453 millones en 1998 equivalentes al 0,05% del mercado total de importaciones, a pesar del estancamiento experimentado en el último año. Honduras y El Salvador
también mostraron un mejor desempeño que México al multiplicar por 6 y 5, respectivamente, sus exportaciones a EE.UU. entre 1990 y 1998. Por su parte, Costa Rica, Guatemala
y República Dominicana incrementaron su participación de mercado en el período de análisis, pero a tasas menores que las mexicanas. Los tres países reportaron altas tasas de
crecimiento en los primeros años de la década, ligeras disminuciones en la participación de
mercado entre 1993 y 1996, y sólo en el caso de los dos primeros, importantes recuperaciones para 1997 y 1998 que les han permitido alcanzar niveles máximos de participación
en las importaciones estadounidenses. Por último, tanto Belice como Panamá vieron caer
su participación de mercado, el primero de 0,009% en 1990 a 0,007% en 1998, y el
segundo de 0,047% en 1990 a 0,034% en 1998.
En resumen, los socios comerciales del TLCAN y los países seleccionados de la
Cuenca del Caribe, analizados como conjunto, aumentaron su participación de mercado de
24,5% en 1990 a 31% en 1998. En consecuencia, el resto del mundo perdió 5,5% del
mercado estadounidense, aproximadamente US$51.000 millones de las importaciones totales en 1998. No obstante, esta pérdida de mercado no se distribuyó uniformemente entre
los países. Japón perdió 4,75% mientras que China ganó 4,72%. Los “dragones asiáticos”
(Taiwan, Corea del Sur, Singapur y Hong Kong) perdieron en conjunto 2,8% del mercado,
mientras que los “tigres asiáticos” Malasia, Tailandia, Filipinas e Indonesia incrementaron
su participación en 2,4%. En conjunto la Unión Europea reportó una pérdida cercana al
1% del mercado estadounidense y los países sudamericanos vieron caer su participación de
mercado en 1,6 puntos porcentuales.
La composición por producto de las importaciones de EE.UU. está dominada por
4 de los 97 sectores a dos dígitos del Sistema Armonizado, los cuales sumaron poco más del
167
50% de las importaciones totales en 1998 (cuadro 3). El rubro 84 comprende principalmente a la industria de la computación y ha aumentado su participación en las importaciones totales de 13,5% en 1990 a 16,9% en 1998, lo que lo ubica como el grupo de productos con la demanda más dinámica. El rubro 85 (máquinas y aparatos eléctricos) también
presenta una dinámica positiva con un incremento de 11,7% en 1990 a 13,9% en 1998.
Por el contrario, los otros dos rubros principales han reportado una dinámica adversa: los
vehículos automotores y autopartes, bajo el rubro 87, han perdido importancia relativa
(14,9% en 1990 y 13,5% en 1998); y los combustibles minerales que disminuyeron de
13,1% a 6,3% entre 1990 y 1998, tendencia acentuada por el desplome de los precios
internacionales del petróleo en este último año. De particular importancia para los países
estudiados son los rubros 61 y 62, confecciones de prendas de vestir, que sumados han
aumentado su participación en las importaciones de 4,7% en 1990 a 5,5% en 1998.
La estructura de las exportaciones mexicanas a EE.UU. presenta una gran similitud con la composición de las importaciones globales descritas en el párrafo anterior
(cuadro 4). Los cuatro principales rubros en las importaciones globales coinciden con los
cuatro principales en las exportaciones de México a EE.UU. y representan el 63% de
estas últimas. También en el cuadro 4 se muestran los rubros en los que México tiene la
mayor participación en el mercado de importaciones de EE.UU. Destacan dos en los que
si bien ha perdido participación en lo que va de la presente década, continúan siendo
dominados por las exportaciones mexicanas: legumbres y hortalizas (rubro 07) y productos vegetales (rubro 14).
La estructura de las exportaciones de los países seleccionados de la Cuenca del
Caribe hacia EE.UU. no coincide con la estructura de las importaciones de EE.UU., debido a
que están concentradas en prendas de vestir, café, frutas, tabaco, pescados y crustáceos
(cuadro 5). Después de una década de continuo y muy significativo crecimiento, los rubros
61 y 62 representan casi el 60% de las exportaciones a EE.UU., lo que se ha reflejado en
una menor importancia de otros rubros tradicionales. No obstante, esto no significa que los
países seleccionados hayan perdido participación de mercado en los rubros “tradicionales”,
por el contrario, han ganado importantes cuotas de mercado en productos como el tabaco,
y los pescados y crustáceos.
Otro indicador interesante que reporta el Departamento de Comercio de EE.UU.
es el monto recaudado por concepto de tarifas arancelarias, por producto y país de origen,
con lo cual se puede calcular el arancel efectivamente pagado. En el cuadro 6 se muestran
los aranceles efectivamente pagados de algunos rubros a dos dígitos del Sistema Armonizado. Sobresale el hecho de que los grupos de productos con los mayores aranceles efectivos
son las confecciones de prendas de vestir (entre 12 y 14%), que son precisamente en los
cuales se han concentrado las exportaciones de los países seleccionados de la Cuenca del
Caribe. Al analizar el arancel efectivamente pagado promedio por socio comercial se ven
claramente los efectos del TLCAN sobre las exportaciones mexicanas: el arancel promedio se
redujo de 3% en 1990 a 0,5% en 1998. Por el contrario, en El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua este indicador ha aumentado, lo que refleja la mayor presencia de la confección de prendas de vestir en las exportaciones a EE.UU. En Costa Rica se observa una situación inversa con la disminución del arancel promedio de 8% en 1990 a 2% en 1998, explicado en gran parte por el menor peso de las exportaciones de confecciones (cuadro 7).
Por último, en el cuadro 8 se muestra la diversificación de las exportaciones de
los países seleccionados de la Cuenca del Caribe según el destino de los productos. Destacan los casos de República Dominicana y Honduras en los que el 90% de las exporta-
168
ciones están dirigidas a EE.UU. Cabe señalar que las cifras de dicho cuadro incluyen la
actividad de Zona Franca, lo que explica el alza significativa de las exportaciones hondureñas a EE.UU. (de 64% en 1990 a 87,4% en 1997), así como de las salvadoreñas (de
41% en 1990 a 55% en 1997). También sobresale el caso de Nicaragua debido al ya
comentado bloqueo comercial: en 1990 sólo el 4,6% de las exportaciones nicaragüenses
se dirigían a EE.UU., mientras que para 1997 este indicador representaba el 54,5%. Por
su parte, en Guatemala y Costa Rica el coeficiente de exportaciones a EE.UU. ha oscilado
entre 52% y 59% en la presente década. En Panamá y Belice el indicador presentó
variaciones significativas, pero finalizó 1997 en niveles similares a los registrados al principio de la década: 55% y 48%, respectivamente.
EL ANÁLISIS DE LA DESCOMPOSICIÓN DEL CAMBIO
En este apartado se busca analizar las causas del sólido comportamiento de la
participación de mercado en las importaciones de EE.UU. reportada por los países seleccionados. En la misma línea del apartado anterior y también sobre los datos proporcionados
por el Departamento de Comercio y de indicadores calculados con ayuda del sistema MAGIC,
se presenta un análisis retrospectivo de la evolución del intercambio comercial.
En un primer nivel de análisis, los cambios totales en los flujos comerciales
pueden descomponerse en tres efectos. El efecto global de la demanda (EGD) indica
como se hubiera distribuido el crecimiento de las importaciones totales de EE.UU. si se
hubieran mantenido constantes la participación de los productos y de los países.
El efecto composición (EC) se interpreta como el cambio de las importaciones a
raíz de las variaciones en la estructura de la demanda (una menor o mayor participación de
los productos). En el cuadro 9, el efecto composición se encuentra bajo el nombre de
Efecto Estructural de la Demanda; en el presente artículo ha sido modificado el nombre
con el objetivo de facilitar la comprensión del concepto.
El efecto participación (EP) refleja el cambio a raíz de una mayor o menor participación de mercado en un producto específico. En el anexo metodológico se muestra con
mayor detalle el análisis de la descomposición del cambio y el detalle de las fórmulas.
El ejercicio se realiza para los años 1990-1993 y 1994-1998, tomados como
períodos antes y después del TLCAN, a un nivel de agregación de dos dígitos del Sistema
Armonizado. Cabe señalar que no es conveniente usar datos más desagregados debido a
los cambios que sufrió el Sistema Armonizado en 1996, cuando fueron creadas y eliminadas algunas fracciones ocasionando discontinuidades que afectan el análisis de la descomposición del cambio.
México, Canadá y los países seleccionados presentaron un efecto participación
positivo en el período anterior al TLCAN, lo que significa que en promedio desplazaron a
otros países en los mercados de los productos en los que participan (cuadro 9).
Por otro lado, todos los países seleccionados, salvo Costa Rica y República
Dominicana, mostraron un efecto composición de la demanda negativo, lo que significa
que su estructura de exportaciones a EE.UU. en 1993 estaba dominada por productos
con una demanda de menor dinamismo al promedio de la demanda global para el período 1990-1993. No obstante, dado que los dos países con EC positivo son los dos más
importantes de la muestra en términos del valor exportado, el EC para el conjunto de
países seleccionados es positivo. Dado que el EP es mayor que el EC se tiene como resultado un cambio total positivo de US$2.696 millones.
169
En el período 1994-1998 el efecto participación vuelve a ser positivo para México,
Canadá y todos los países seleccionados, salvo en el caso de Panamá donde las exportaciones
totales a EE.UU. se contrajeron en US$10 millones. El EP del conjunto de países seleccionados
sumó US$1.500 millones, equivalentes a una cuarta parte del cambio total. Costa Rica y
República Dominicana volvieron a reportar EC positivos, confirmando su orientación hacia
mercados dinámicos. Por su parte, Guatemala, El Salvador y Honduras mejoraron claramente
su orientación hacia mercados dinámicos y presentaron EC positivos en este período. Nicaragua, Panamá y Belice continuaron dirigidos en promedio hacia productos con demanda estancada. Para el grupo de países seleccionados en conjunto el EC vuelve a ser positivo, pero
por un monto apenas superior a US$300 millones, lo que indica que menos del 10% del
cambio total se atribuye a tener una orientación de mercado favorable.
En México y Canadá el cambio total en el período 1994-1998 es positivo gracias
al significativo efecto participación en el caso del primero y al efecto global de la demanda
en el segundo, a pesar de estar predominantemente orientados a mercados estancados (EC
negativo). Es decir, las altas tasas de crecimiento de México se sustentan en gran parte en
el desplazamiento de otros competidores, mientras que Canadá ha crecido prácticamente
al mismo ritmo que las importaciones totales.
Con la idea de proporcionar un panorama más claro de la dimensión de los efectos participación y composición, en el cuadro 10 se presentan los índices de posicionamiento y eficiencia, que son el resultado de dividir el efecto composición y el efecto participación, respectivamente, por el efecto global de la demanda. De esta manera, el primer índice
es un indicador de la calidad de la estructura de las exportaciones en términos del dinamismo de la demanda, mientras que el segundo mide la competitividad de las exportaciones
en términos de participación de mercado ganada.
En el período 1990-1993 Nicaragua mostró la mayor eficiencia. Debido al ya comentado bloqueo comercial, el restablecimiento de las relaciones comerciales se tradujo en
ganar espacios de mercado a los que antes no se tenía acceso. Los países centroamericanos y
República Dominicana reportaron sólidos índices de eficiencia por arriba de los de Canadá,
México, Belice y Panamá. En la misma línea de lo comentado en párrafos anteriores, sólo
Costa Rica y República Dominicana mostraron un posicionamiento favorable en el período
anterior al TLCAN. En el período 1994-1998 destaca la eficiencia positiva de México, Honduras, Guatemala y Nicaragua, y el posicionamiento favorable de El Salvador y Honduras.
LA MATRIZ DE COMPETITIVIDAD
La matriz de competitividad se construye sobre la base de los indicadores usados
en la descomposición de cambio. En el eje horizontal se distinguen los productos dinámicos
de los estancados, es decir, aquellos con un crecimiento promedio mayor de aquellos con
un crecimiento debajo de la media en términos del valor importado. En el eje vertical se
distinguen los productos en los que el país pierde o gana participación de mercado. De esta
manera, se originan cuatro situaciones, como se ilustra en la Figura 1.
i) Países ganadores en productos dinámicos (“estrellas ascendentes”). Son productos que presentan efectos composición y participación positivos.
ii) Países perdedores en productos dinámicos (“oportunidades perdidas”). Son
productos en los cuales un país reporta efecto participación negativo y efecto composición positivo.
170
iii) Países ganadores en productos estancados (“estrellas menguantes”). Son
productos en los cuales el país reporta efecto participación positivo y efecto composición negativo.
iv) Países perdedores en mercados estancados (“retiradas”). Son aquellos productos en los cuales el país reporta los dos efectos negativos.
Figura 1
MATRIZ DE COMPETITIVIDAD
+
Estrellas
menguantes
Estrellas
ascendentes
Retiradas
Oportunidades
perdidas
Participación de mercado
(Efecto Participación)
-
-
Contribución del producto
(Efecto Composición)
+
El cuadro 11 muestra la matriz de competitividad para los períodos 1990-1993
y 1994-1998. En el caso de las exportaciones de México a EE.UU. el 51% fueron estrellas
ascendentes y el 37% estrellas menguantes. En consecuencia, poco menos del 90% de
las exportaciones mexicanas se ubicaron en grupos de productos que desplazaron a otros
competidores. Para el período posterior a la entrada en vigor del TLCAN la matriz de
competitividad mostró mejorías en este aspecto: 62,5% de estrellas menguantes y 34,2%
de estrellas crecientes, para un impresionante total de 97% de los productos en rubros
donde el país incrementa su participación de mercado (véase cuadro 9). Por otro lado,
mientras que el 57% de los productos se ubicó en sectores dinámicos en el período
anterior al TLCAN (51,2% en estrellas ascendentes y 5,7% en oportunidades perdidas)
este porcentaje disminuyó a 37% en 1994-1998, lo que refleja un importante deterioro
en el posicionamiento en rubros dinámicos.
Los países seleccionados en conjunto mostraron un desempeño similar al de
México en el período anterior al TLCAN: más de 90% de sus exportaciones se ubicaron en
rubros que ganaron participación de mercado (58,6% en estrellas ascendentes y 33,2% en
estrellas menguantes) y el 65% en grupos de productos de demanda dinámica. Para el
período posterior al TLCAN se observó una situación ligeramente menos favorable al ubicarse el 39,5% y el 42,7% de las exportaciones a EE.UU. dentro de las categorías de
estrellas menguantes y estrellas crecientes, respectivamente, en la que aún el 83% de los
rubros de exportación de los países seleccionados desplazan a otros competidores. No obstante, la composición empeoró al disminuir a 48,5% las exportaciones ubicadas en secto-
171
res dinámicos, situación fuertemente influida por el estancamiento de las importaciones de
prendas de vestir clasificadas en el rubro 62 (prendas que no sean de punto).
Por países, una vez más destaca la situación de Nicaragua, que en el período
anterior al TLCAN contaba con el 99,5% de sus exportaciones en rubros que ganaron
participación de mercado, cifra que se contrajo a 91,5% para 1994-1998. Por el contrario,
las exportaciones nicaragüenses a EE.UU. se ubicaron con una marcada tendencia hacia
rubros de bajo dinamismo (83% en estrellas menguantes) en el primer período de análisis,
situación que mejoró ligeramente en el segundo período: 62% en estrellas menguantes y
8,4% en retiradas.
En el período anterior al TLCAN, El Salvador, Honduras, Guatemala, Costa Rica y
República Dominicana mostraron un desempeño sobresaliente al colocar más del 80% de
sus productos en rubros con ganancias en participación de mercado. En el período posterior
al TLCAN la situación aún fue más favorable para los dos primeros (90%), ligeramente
menos favorable para Guatemala (76%) y negativa para los dos últimos países al caer a
niveles cercanos al 40%.
El cuadro 12 muestra los principales productos que determinan los resultados
descritos en los párrafos anteriores. De los 97 grupos de productos a dos dígitos del Sistema
Armonizado, comúnmente menos de cinco son los que determinan la dirección de los movimientos. De esta manera en México, para el período posterior al TLCAN, los muebles
(rubro 94) y las máquinas y aparatos mecánicos (rubro 84) tuvieron la mayor contribución
positiva al efecto composición, mientras que los combustibles minerales (rubro 27) y los
vehículos automotores (rubro 87) tuvieron el mayor peso negativo. El efecto participación
positivo se atribuye principalmente a los vehículos automotores, las máquinas y aparatos
eléctricos, las máquinas y aparatos mecánicos y la confección de prendas de vestir.
En el caso de los países seleccionados, el efecto composición positivo se atribuye
a las prendas de vestir (rubro 61), neutralizado parcialmente por el efecto negativo de los
pescados y crustáceos, el calzado, las carnes y otro rubro de prendas de vestir (62). El
efecto participación positivo, mucho más fuerte que el efecto composición, se origina principalmente en los dos rubros de confección de prendas de vestir, así como tabaco, y máquinas y aparatos mecánicos. En sentido opuesto, se tiene una importante pérdida de participación de mercado en carnes, frutas comestibles y azúcar.
III. ANÁLISIS DE LOS PRINCIPALES PRODUCTOS
En este apartado se hace un breve análisis de tres rubros específicos, caracterizados no sólo por su importancia en las exportaciones de los países seleccionados de la Cuenca del Caribe hacia EE.UU., sino también por la fuerte competencia que enfrentan por parte
de las exportaciones mexicanas.
MELONES, PAPAYAS Y SANDÍAS (RUBRO 0807)
Las importaciones de melones, papayas y sandías que EE.UU. realizaron de todo
el mundo sumaron US$274 millones en 1998, lo que representó el 0,03% de las importaciones totales (véase el cuadro 13A). Es un rubro dinámico que ha crecido a una tasa ligeramente superior a la de la demanda total. Este mercado ha sido dominado en años recientes por México y los países seleccionados: mientras que en 1990 en conjunto abastecían el
48% del mercado, en 1998 el porcentaje se había elevado a un sorprendente 98%. Los
aumentos más importantes en participación de mercado entre 1990 y 1998 se dieron en
172
México (de 34,5% a 58,7%), Costa Rica (de 5,5% a 12,8%), Guatemala (de 2,5% a
10,4%) y Honduras (de 3,5% a 9,5%).
Gracias a las preferencias arancelarias concedidas a través de la Iniciativa de la
Cuenca del Caribe (ICC), los países seleccionados tienen derecho a introducir estos productos libres de impuestos. Para el caso de México el TLCAN ha significado una gran ventaja al
reducir el arancel efectivamente pagado de 19% en 1993 a sólo 3,8% en 1998. Al finalizar
el calendario de desgravación de dicho tratado, se llegará a la paridad otorgada por la ICC.
CONFECCIÓN DE PRENDAS DE VESTIR DE PUNTO (RUBRO 61)
En 1998 las importaciones totales que realizó EE.UU. de este grupo de productos
totalizaron US$21.654 millones contra US$8.616 millones registrados en 1990, lo que ha
significado un aumento de la participación del producto de 1,7% a 2,4% (véase el cuadro
13B). A pesar que este rubro es uno de los que enfrentan mayor competencia, con una
fuerte presencia de los países asiáticos, México y los países seleccionados han ganado impresionantes cuotas de mercado: en 1990 tenían una participación conjunta de apenas
2,5% y en 1998 esta cifra se había elevado a 30%. Los crecimientos más sobresalientes se
dieron en México, Honduras y El Salvador que partiendo de porcentajes menores a 0,5 en
1990 obtuvieron el 13%, 5,7% y 3,6%, respectivamente, del mercado estadounidense en
1998. Si bien la tasa de crecimiento de México se aceleró notablemente a partir de la
entrada en vigor del TLCAN, sólo en los casos de Costa Rica y Panamá se observan retrocesos significativos a partir de 1994. Aunque escapa del análisis del presente trabajo, a grandes líneas se puede afirmar que en estos dos países ciertas situaciones internas, como el
alza de salarios y los cambios en la estructura productiva, han llevado a la pérdida de
ventajas competitivas en la confección de prendas de vestir.
Sin lugar a dudas, para México la disminución de los aranceles ha sido un factor
importante de competitividad en los productos del rubro 61: en 1990 el arancel efectivamente pagado era de 19% y para 1998 se redujo a sólo 0,5%. Si bien los países seleccionados de la Cuenca del Caribe también se han beneficiado de una reducción en el arancel
efectivamente pagado en este rubro, sobre todo Costa Rica, El Salvador, Honduras, Panamá y República Dominicana, los aranceles efectivamente pagados son muy superiores a los
que paga México.
Otro indicador es el valor unitario relativo (VUR), que representa el valor unitario (valor entre volumen) del producto que se importa de un país específico en comparación con el valor unitario promedio de las importaciones globales de ese producto. De
esta manera, un VUR mayor a uno indica que el producto en el comercio bilateral tiene
un valor unitario mayor al comercio global. En la confección de prendas de vestir de
punto es ilustrativo el caso de Costa Rica que con un VUR de 1,06 se sitúa por arriba del
resto de países. Esto refleja, entre otros factores, la posible especialización en productos
de mayor valor, lo que se a su vez podría explicarse por los mayores salarios pagados en
este país. En la misma línea, los VUR más bajos se reportan en Honduras, República
Dominicana, El Salvador y Panamá.
CONFECCIONES DE PRENDAS DE VESTIR, EXCEPTO DE PUNTO (RUBRO 62)
Si bien las importaciones que EE.UU. realiza del rubro 62 tienen un mayor peso
que las del rubro 61, han presentado un menor dinamismo década de los años noventa: en
1998 totalizaron US$28.140 millones y en 1990 US$14.364 millones. Los países seleccionados y México contaron con el 28% del mercado en 1998, cifra que apenas superaba el
173
6% en 1990. Una vez más el crecimiento más espectacular fue el de las exportaciones
mexicanas, de 2,1% en 1990 a 13,8% de mercado en 1998, el cual se acentuó claramente
después de la entrada en vigor del TLCAN. Entre los países seleccionados los mayores
incrementos fueron en República Dominicana, Guatemala, Honduras y El Salvador. No obstante, el primero junto con Costa Rica han sufrido un claro estancamiento en el periodo
posterior al TLCAN.
Los aranceles efectivamente pagados que enfrentan estos productos han mostrado un desempeño similar al descrito en el rubro 61: una drástica caída para las importaciones provenientes de México contra una disminución moderada para los países de la
Cuenca del Caribe. En esta ocasión el VUR no refleja tendencias claras, con el mayor valor
en Belice, México y Costa Rica, y los más bajos en República Dominicana y Guatemala.
IV. CONCLUSIONES
Entre 1990 y 1998 México incrementó significativamente su participación de
mercado en las importaciones de EE.UU., principalmente en productos en los que los países
seleccionados de la Cuenca del Caribe no participan, pero con excepciones importantes
como las confecciones de prendas de vestir. Entre los países seleccionados se observó un
comportamiento heterogéneo: El Salvador, Honduras y Nicaragua mostraron un sólido crecimiento tanto antes como después del TLCAN; Costa Rica, Guatemala y República Dominicana tuvieron un fuerte crecimiento en el período 1990-1993, un estancamiento en 1994
y una recuperación a partir de 1996; y Panamá y Belice reportaron en general un comportamiento negativo en todo el período de estudio.
Entre los países seleccionados se observó una clara tendencia a concentrar las
exportaciones a EE.UU. en las confecciones de prendas de vestir. Salvo en los casos de
Costa Rica y Panamá, donde la tendencia fue inversa, más del 50% de las exportaciones de
estos países hacia EE.UU. están concentradas en los rubros 61 y 62. Esta situación se acentúa en El Salvador y Honduras, donde la cifra alcanza 90 y 80%, respectivamente. Al respecto vale la pena poner atención en dos puntos: estos son los rubros que enfrentan los
aranceles efectivamente pagados más altos y el rubro 62 presentó una demanda de mercado estancada en el período 1994-1998.
Los países seleccionados no registraron un efecto participación negativo en
confecciones de prendas de vestir, lo que significa que en general no fueron desplazados
del mercado de EE.UU. por las exportaciones mexicanas o de cualquier otro país (una
excepción parece ser el caso de Costa Rica). Por el contrario, los rubros 61 y 62 son los
que en mayor medida orientan el sentido positivo del efecto participación en el período
1994-1998. Si hubiera algún efecto negativo al respecto, como consecuencia del TLCAN,
este podría haberse dado en dos sentidos. El primero sería un menor crecimiento de las
exportaciones de confecciones, de manera que si México no hubiera penetrado en el
mercado estadounidense con la fuerza que lo hizo, los países seleccionados hubieran
incrementado su participación de mercado a mayores tasas a las registradas. La segunda
posibilidad es un efecto precio a raíz de la competencia enfrentada por parte de México.
Es decir, para evitar ser desplazados, los países seleccionados disminuyeron los precios de
venta a través de distintos mecanismos como pudieron haber sido menores salarios o
reducciones en los márgenes de utilidad.
Los estudios sectoriales y de equilibrio general presentados en los otros artículos
de esta revista, buscan responder a los interrogantes anteriormente planteados.
174
Cuadro 1
EE.UU.: IMPORTACIONES DEL TLCAN Y DE PAÍSES SELECCIONADOS
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
Participación de mercado (porcentajes)
Canadá
18,440
18,670
18,540
19,106
19,425
19,518
19,788
19,319
19,132
México
6,092
6,391
6,620
6,879
7,456
8,299
9,221
9,867
10,363
TLCAN
24,532
25,061
25,160
25,985
26,881
27,817
29,009
29,186
29,495
Belice
0,009
0,009
0,011
0,009
0,008
0,007
0,009
0,009
0,007
Guatemala
0,160
0,184
0,202
0,206
0,193
0,205
0,212
0,229
0,227
El Salvador
0,048
0,062
0,072
0,084
0,092
0,109
0,136
0,155
0,157
Honduras
0,099
0,114
0,147
0,158
0,165
0,194
0,227
0,267
0,278
Nicaragua
0,003
0,012
0,013
0,022
0,025
0,032
0,044
0,050
0,050
Costa Rica
0,204
0,236
0,266
0,266
0,248
0,248
0,250
0,267
0,300
Panamá
0,047
0,055
0,048
0,048
0,049
0,041
0,044
0,042
0,034
República Dominicana
0,353
0,413
0,447
0,460
0,466
0,457
0,452
0,498
0,486
Países seleccionados
0,923
1,085
1,206
1,253
1,246
1,293
1,373
1,517
1,540
Valor importado (US$ millones)
Importaciones totales
495.258
488.123
531.276
580.440
663.830
743.505
791.315
869.874
913.885
Canadá
91.372
91.141
98.497
110.899
128.947
145.119
156.587
168.051
174.844
México
30.172
31.194
35.184
39.930
49.493
61.705
72.968
85.830
94.709
TLCAN
121.544
122.335
133.681
150.829
178.440
206.824
229.555
253.881
269.553
47
46
59
54
51
52
70
77
66
Guatemala
795
900
1.075
1.194
1.283
1.527
1.674
1.990
2.072
El Salvador
238
303
384
488
609
813
1.074
1.347
1.438
Honduras
492
567
783
915
1.097
1.442
1.797
2.322
2.545
Nicaragua
15
60
69
126
167
238
351
439
45 3
Costa Rica
1.008
1.154
1.411
1.542
1.646
1.845
1.975
2.323
2.745
233
270
254
281
323
307
348
367
31 3
República Dominicana
1.747
2.017
2.372
2.671
3.094
3.397
3.575
4.329
4.443
Países seleccionados
4.574
5.316
6.406
7.270
8.269
9.621
10.864
13.194
14.075
Belice
Panamá
Fuente: US Imports of Merchandise, Departamento de Comercio de EE.UU.
175
Cuadro 2
EE.UU.: IMPORTACIONES DEL TLCAN Y PAÍSES SELECCIONADOS
(Tasas de crecimiento)
1991/
1990
1992/
1991
1993/
1992
1994/
1993
1995/
1994
1996/
1995
1997/
1996
1998/
1997
1998/
1990
Participación de mercado
Canadá
1,25
-0,70
3,05
1,67
0,48
1,38
-2,37
-0,97
3,75
México
4,91
3,58
3,91
8,39
11,31
11,11
7,00
5,03
70,11
TLCAN
2,16
0,40
3,28
3,45
3,48
4,29
0,61
1,06
20,23
Belice
0,00
22,22
-18,18
-11,11
-12,50
28,57
0,00
-19,76
-19,76
Guatemala
15,00
9,78
1,98
-6,31
6,22
3,19
8,14
-0,89
41,70
El Salvador
29,17
16,13
16,67
9,52
18,48
24,52
14,09
1,61
227,81
Honduras
15,15
28,95
7,48
4,43
17,58
17,06
17,55
4,33
181,29
Nicaragua
300,00
8,33
69,23
13,64
28,00
38,61
13,78
-1,78
1.552,29
Costa Rica
15,69
12,71
0,00
-6,77
0,00
0,64
7,00
12,48
47,24
Panamá
17,02
-12,73
0,00
2,08
-16,33
7,26
-4,06
-18,82
-27,13
República Dominicana
17,00
8,23
2,9 1
1,30
-1,93
-1,14
10,16
-2,31
37,72
Países seleccionados
17,55
11,15
3,90
-0,56
3,77
6,19
10,48
1,53
66,86
Valor importado
Importaciones totales
-1,44
8,84
9,25
14,37
12,00
6,43
9,93
5,06
84,53
Canadá
-0,25
8,07
12,59
16,27
12,54
7,90
7,32
4,04
91,35
México
3,39
12,79
13,49
23,95
24,67
18,25
17,63
10,34
213,90
TLCAN
0,65
9,2 7
12,83
18,31
15,91
10,99
10,60
6,17
121,77
Belice
-2,13
29,13
-8,87
-5,11
2,71
33,24
10,97
-14,57
41,78
Guatemala
13,24
19,49
11,07
7,39
19,06
9,61
18,88
4,12
160,72
El Salvador
27,43
26,89
27,04
24,79
33,51
32,13
25,42
6,76
505,47
Honduras
15,24
38,03
16,87
19,99
31,38
24,65
29,22
9,60
417,32
Nicaragua
289,06
15,25
83,54
32,46
42,61
47,55
25,07
3,19
2.860,59
Costa Rica
14,48
22,27
9,28
6,74
12,09
7,05
17,62
18,17
172,32
Panamá
15,95
-6,12
10,79
14,78
-4,78
13,31
5,46
-14,71
34,33
República Dominicana
15,46
17,60
12,61
15,84
9,79
5,24
21,09
2,63
154,32
Países seleccionados
16,22
20,51
13,49
13,74
16,35
12,92
21,45
6,68
207,72
Fuente: US Imports of Merchandise, Departamento de Comercio de EE.UU.
176
Cuadro 3
EE.UU.: ESTRUCTURA DE LAS IMPORTACIONES
Código
Descripción
1998
1997
1996
1995
1994
1993
1992
1991
1990
84
Máquinas y aparatos
mecánicos (computadoras)
16,9
16,6
16,4
16,5
15,9
15,0
14,3
13,8
13,5
85
Máquinas y aparatos
eléctricos
13,9
14,0
14,5
15,4
14,2
13,4
12,8
12,5
11,7
87
Vehículos automotores
y autopartes
13,5
13,2
13,3
13,8
14,6
14,6
14,4
14,7
14,9
27
Combustibles mineales
6,3
9,0
9,2
8,0
8,5
9,6
10,4
11,2
13,1
90
Instrumentos de óptica y
fotografía
3,1
3,0
3,0
3,0
3,0
3,0
3,0
3,0
2,7
62
Prendas de vestir
3,1
3,0
2,9
3,0
3,2
3,4
3,4
3,1
2,9
71
Perlas, piedras preciosas,
metales preciosos
2,5
2,2
2,2
2,1
2,3
2,4
2,3
2,5
2,3
61
Prendas de vestir
2,4
2,1
1,9
1,9
1,8
1,8
1,9
1,8
1,7
29
Productos químicos
orgánicos
2,2
2,1
2,1
2,0
1,8
1,8
1,9
1,8
1,6
95
Juguetes
2,0
1,9
1,8
1,7
1,7
1,9
1,9
1,7
1,7
94
Muebles
1,8
1,6
1,5
1,4
1,5
1,4
1,3
1,3
1,3
72
Hierro y acero
1,8
1,6
1,7
1,7
1,9
1,5
1,5
1,5
1,6
39
Materiales plásticos y sus
manufacturas
1,6
1,6
1,6
1,7
1,6
1,5
1,5
1,4
1,4
64
Calzado
1,5
1,6
1,6
1,6
1,8
1,9
1,9
2,0
1,9
Fuente: US Imports of Merchandise, Departamento de Comercio de EE.UU.
177
Cuadro 4
MÉXICO: ESTRUCTURA DE LAS EXPORTACIONES A EE.UU. Y PARTICIPACIÓN DE MERCADO
Código
Descripción
1998
1997
1996
1995
1994
1993
1992
1991
1990
Estructura de las exportaciones a EE.UU.
85
Máquinas y aparatos
eléctricos
27,2
25,5
25,6
26,7
29,1
27,7
27,3
26,3
25,7
87
Vehículos automóviles y
autopartes
17,7
17,9
19,3
16,7
14,4
15,2
14,4
13,6
12,1
84
Máquinas y aparatos
mecánicos (computadoras)
12,3
11,7
10,8
10,3
10,9
9,1
8,9
8,1
7,9
27
Combustibles minerales
(petróleo)
5,6
9,8
9,3
9,5
10,3
12,2
13,5
15,0
17,5
62
Prendas de vestir
4,1
3,6
3,1
2,9
2,6
2,5
2,6
2,3
1,8
90
Instrumentos de óptica y
fotografía
3,5
3,1
3,2
3,5
3,7
3,4
2,9
2,6
2,2
61
Prendas de vestir
3,0
2,5
2,0
1,6
1,0
0,8
0,5
0,4
0,3
94
Muebles
2,9
2,6
2,4
2,3
2,6
2,6
2,6
2,4
2,2
07
Legumbres y hortalizas
1,7
1,6
1,9
2,0
2,0
2,4
2,1
2,6
3,1
73
Manufacturas de
fundición, hierro y acero
1,3
1,3
1,2
1,2
1,2
1,2
1,2
1,2
1,0
72
Fundición, hierro y acero
1,1
1,3
1,4
1,4
1,2
0,8
0,7
0,7
0,9
1998
1997
1996
1995
1994
1993
1992
1991
1990
Producto
Descripción
Participación de mercado en las importaciones de EE.UU.
07
Legumbres y hortalizas
63,2
64,3
67,2
67,1
65,0
66,2
63,0
66,5
68,4
14
Productos vegetales
45,7
55,1
54,4
53,3
62,1
64,9
57,4
60,0
59,4
08
Frutas comestibles
22,0
18,1
17,9
19,7
16,8
17,7
19,4
17,4
14,3
85
Máquinas y aparatos
eléctricos
20,3
17,9
16,3
14,4
15,2
14,2
14,0
13,4
13,3
78
Plomo y manufacturas de
plomo
18,5
22,6
19,5
18,6
12,5
18,9
27,6
19,2
24,8
74
Cobre y artículos de cobre
17,7
12,4
12,2
16,6
10,4
11,0
9,6
8,1
8,5
34
Jabones
17,2
16,1
13,3
12,4
11,8
12,3
12,9
10,9
9,0
70
Vidrio y manufacturas de
vidrio
17,1
15,2
14,3
13,9
14,2
12,3
13,3
14,5
13,2
94
Muebles
16,1
15,9
14,8
13,0
13,4
12,8
12,7
11,8
10,3
63
Artículos textiles
confeccionados
15,2
16,0
14,4
14,4
12,7
13,9
13,3
12,2
11,8
86
Vehículos y material para
vías férreas
14,6
10,7
10,0
5,1
6,0
9,8
7,9
4,1
1,0
62
Prendas de vestir
13,8
11,9
10,0
8,1
6,0
5,1
5,2
4,8
3,9
Fuente: US Imports of Merchandise, Departamento de Comercio de EE.UU.
178
Cuadro 5
PAÍSES SELECCIONADOS: ESTRUCTURA DE LAS EXPORTACIONES A EE.UU.
Y PARTICIPACIÓN DE MERCADO
Producto
Descripción
1998
1997
1996
1995
1994
1993
1992
1991
1990
Estructura de las exportaciones a EE.UU.
62
Prendas de Vestir
28,6
29,6
29,6
32,4
33,0
33,1
30,6
27,9
23,9
61
Prendas de Vestir
25,4
23,1
19,8
17,2
14,6
13,6
13,2
10,5
8, 7
08
Frutas comestibles
5,9
6,6
8,1
8,2
8,4
9,1
10,2
10,4
11,9
09
Café, té y especias
5,4
6,0
4,6
6,2
5,1
4,8
6,0
7,1
9, 0
85
Máquinas y aparatos
eléctricos
5,1
5,0
4,2
4,0
5,0
4,6
4,4
3,9
3,7
03
Pescados y crustáceos
3,0
3,3
3, 6
3,8
4,1
3,8
4,0
4,7
4,6
90
Instrumentos de óptica
y fotografía
2,9
2, 8
3,3
3,4
2,5
2,2
2,1
2,2
1,9
24
Tabaco
2,7
3, 3
1,9
1,0
1,0
1,4
1,3
1,2
1,4
84
Máquinas y aparatos
mecánicos
2,6
0, 1
0,1
0,1
0,2
0,3
0,2
0,3
0,4
64
Calzado
2,3
2,5
2,7
2,9
3,8
3,3
3,1
3,0
3,1
Participación de mercado en las importaciones de EE.UU.
24
Tabaco
29,8
26,6
15,7
13,5
10,0
6,7
6,3
5,3
8,0
08
Frutas comestibles
24,2
27,4
28,8
28,4
26,8
27,1
26,3
23,6
24,6
09
Café, té y especias
19,5
18,3
16,0
16,8
15,0
19,0
18,9
17,4
19,0
17
Azúcar
19,0
25,5
23,9
19,2
22,9
26,3
25,6
29,6
22,0
61
Prendas de Vestir
16,5
16,3
14,3
11,9
9,9
9,3
8,2
6,3
4,6
62
Prendas de Vestir
14,3
15,0
14,0
14,0
13,0
12,1
10,9
9,9
7,6
03
Pescados y crustáceos
6,2
6,7
6,9
6,3
5,9
5,5
5,3
5,3
4,8
65
Artículos de sombrería
5,2
5,8
6,2
6,8
7,0
8,5
9,0
6,0
5,0
06
Plantas vivas
4,9
5,0
4, 8
5,0
5,8
5,6
5,4
5,1
5,0
07
Legumbres y hortalizas
4,9
5,4
5,0
5,7
5,9
5,4
6,8
5,6
4,6
Fuente: US Imports of Merchandise, Departamento de Comercio de EE.UU.
179
Cuadro 6
EE.UU.: TARIFAS EFECTIVAS
Código
Descripción
1998
1997
1996
1995
1994
1993
1992
1991
1990
61
Prendas de vestir
13,65
14,13
14,83
16,01
16,99
17,51
18,66
20,05
20,71
51
Lana y pelo pino
12,37
12,18
13,10
12,84
15,10
15,28
15,77
16,75
15,36
62
Prendas de vestir
11,90
12,12
12,67
13,01
13,65
13,81
15,13
17,04
17,13
42
Manufacturas de cuero
10,92
10,85
10,56
10,61
10,29
10,21
10,13
10,60
10,48
04
Leche y productos
lácteos
10,86
5,51
11,42
7,03
6,80
6,45
6,41
7,21
7,22
64
Calzado
10,50
10,20
10,34
10,66
10,62
10,43
10,54
10,39
10,35
60
Tejidos de punto
9,99
11,73
11,91
11,63
12,78
13,19
13,27
13,60
13,88
54
Filamentos sintéticos
8,54
9,31
9,18
9,81
10,55
11,25
11,97
12,30
12,80
55
Fibras sintéticas
8,00
8,51
9,22
9,55
10,54
10,99
11,28
11,59
11,62
58
Tejidos especiales
7,59
8,31
8,28
9,06
10,04
10,67
9,92
10,24
11,06
52
Algodón
6,99
7,15
6,38
7,94
8,40
8,50
8,63
8,73
8,85
69
Productos cerámicos
6,76
6,82
7,20
7,49
8,91
9,05
9,20
9,41
10,14
63
Demás textiles
confeccionados
6,44
6,66
7,02
7,29
7,71
7,60
7,71
7,93
8,13
65
Sombreros
6,25
6,37
6,64
6,85
6,81
7,05
7,26
7,33
7,47
20
Preparaciones de
legumbres
6,22
5,99
6,98
7,03
11,19
11,37
8,56
10,54
11,24
67
Plumas
5,46
6,04
6,24
6,54
6,67
6,36
6,41
6,34
6,58
32
Extractos curtientes
tintóreos
5,33
5,95
6,45
7,21
8,58
8,87
8,93
9,23
9,33
91
Relojería
5,27
5,67
5,51
5,33
5,59
5,04
9,39
8,26
8,66
70
Vidrio
4,59
4,82
4,77
5,17
5,66
5,79
6,12
6,13
6,52
66
Paraguas y sombrillas
4,43
4,48
4,79
5,09
7,13
7,27
4,95
4,69
7,00
Fuente: US Imports of Merchandise, Departamento de Comercio de EE.UU.
180
Cuadro 7
EE.UU.: TARIFAS EFECTIVAS PROMEDIO POR SOCIO COMERCIAL
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
Canadá
0,72
0,59
0,51
0,36
0,31
0,25
0,22
0,15
0,05
México
2,94
3,05
2,23
2,00
1,34
0,84
0,66
0,55
0,45
Belice
3,10
7,10
3,51
2,95
2,20
1,37
1,39
1,18
1,65
Guatemala
4,94
7,64
6,49
5,42
5,74
5,25
5,77
6,32
7,62
El Salvador
5,53
7,23
6,76
6,20
7,72
7,65
6,90
7,26
7,61
Honduras
4,75
6,99
6,40
5,80
5,59
5,67
5,42
5,43
5,39
Nicaragua
0,45
0,44
0,73
1,25
2,69
5,25
6,78
6,46
7,55
Costa Rica
7,79
7,53
5,03
3,43
3,34
2,99
2,36
2,36
1,81
Panamá
4,76
4,54
3,44
2,25
1,48
1,33
0,88
0,57
0,56
República Dominicana
8,67
9,60
6,60
4,43
4,39
4,19
3,98
4,07
4,14
Países seleccionados
6,96
8,02
6,00
4,52
4,64
4,56
4,62
4,64
-
Resto del Mundo
3,92
3,96
3,95
3,98
3,86
3,28
3,05
2,84
-
Global
3,30
3,32
3,22
3,16
2,99
2,50
2,28
2,12
-
Recaudación efectiva total
(miles de millones de dólares)
16,3
16,2
17,2
18,3
19,8
18,6
18,0
18,4
-
Fuente: US Imports of Merchandise, Departamento de Comercio.
181
Cuadro 8
PAÍSES SELECCIONADOS: DESTINO DE LAS EXPORTACIONES
(Porcentajes)
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
Belice
EE.UU.
n.d.
n.d.
51,87
72,66
42,22
35,74
43,46
47,56
n.d.
Reino Unido
n.d.
n.d.
27,97
n.d.
35,86
45,06
43,75
32,47
n.d.
Países Bajos
n.d.
n.d.
0,25
0,05
0,06
0,34
2,20
7,61
n.d.
Canadá
n.d.
n.d.
3,11
10,69
8,45
4,58
2,62
3,56
n.d.
Jamaica
n.d.
n.d.
0,95
3,32
1,58
1,38
0,85
2,33
n.d.
Otros
n.d.
n.d.
15,85
13,29
11,84
12,90
7,12
6,46
n.d.
Costa Rica a/
EE.UU.
54,27
56,23
58,78
58,05
56,70
52,50
52,98
52,34
48,52
Alemania
9,32
8,50
7,21
7,08
6,81
4,92
5,54
4,20
3,82
Italia
3,37
3,54
3,47
3,31
3,63
3,76
4,03
2,80
2,43
Bélgica-Luxemburgo
3,56
3,69
3,26
4,68
5,10
5,05
3,41
2,58
1,66
Guatemala
2,83
2,86
3,14
3,19
3,53
3,33
3,31
3,39
3,04
26,65
25,17
24,14
23,70
24,22
30,43
30,73
34,68
40,54
Otros
El Salvador b/
EE.UU.
41,05
55,91
50,74
48,95
49,03
49,87
56,29
54,95
59,18
Guatemala
15,19
12,35
17,30
15,82
14,31
12,52
11,04
10,82
11,63
Alemania
23,29
12,05
5,68
7,55
9,70
8,78
8,33
9,73
5,76
Honduras
2,48
2,46
4,18
4,72
4,52
4,31
5,11
5,57
6,12
Costa Rica
7,01
5,07
7,26
6,62
5,80
4,75
4,89
4,56
4,54
10,98
12,15
14,84
16,34
16,64
19,76
14,35
14,36
12,77
Otros
Guatemala
EE.UU.
52,72
54,30
56,09
58,83
55,63
53,34
56,54
56,95
54,29
El Salvador
9,57
9,33
9,52
9,41
9,93
9,39
8,72
8,90
8,39
Honduras
2,52
2,65
3,18
3,79
3,77
4,36
4,74
5,07
5,66
Alemania
4,21
2,74
2,31
2,92
2,83
3,93
3,47
3,25
2,91
Costa Rica
4,89
4,54
4,67
4,70
4,23
3,53
3,37
3,20
3,14
26,09
26,44
24,23
20,35
23,60
25,45
23,18
22,63
25,61
Otros
182
Cuadro 8 (cont.)
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
Honduras
EE.UU.
63,92
65,45
Alemania
7,13
5,09
8,47
Reino Unido
1,53
1,32
Japón
3,65
España
Otros
68,48
78,48
78,92
83,51
87,36
85,11
7,58
5,38
6,90
4,37
3,09
1,98
1,27
0,87
0,91
0,59
0,67
1,20
0,74
4,14
1,63
1,59
1,73
2,42
1,04
1,04
1,19
1,26
1,31
0,95
1,13
1,60
1,39
1,16
0,93
0,53
22,53
22,69
11,91
9,79
9,25
6,38
10,46
19,20
75,59
13,23
Nicaragua
EE.UU.
4,60
21,88
27,58
44,42
44,63
44,01
48,71
54,53
56,74
13,13
10,32
10,44
8,47
11,80
10,73
8,48
7,52
7,66
España
3,68
0,94
1,97
0,86
3,63
7,31
10,18
7,45
2,94
El Salvador
2,89
7,04
5,49
5,38
9,93
7,64
8,07
7,05
7,22
Honduras
2,63
3,24
2,23
4,07
3,36
2,59
2,72
3,53
2,87
73,08
56,57
52,29
36,80
26,64
27,71
21,84
19,93
22,57
Alemania
Otros
Panamá
EE.UU.
56,89
57,09
43,49
46,86
50,26
48,99
55,13
52,31
43,40
Suecia
1,58
1,29
3,77
8,02
7,56
4,47
9,17
7,75
7,07
Costa Rica
7,13
5,65
5,30
5,64
5,68
6,66
5,98
5,84
6,45
12,76
11,83
23,12
11,95
10,75
11,44
4,00
2,86
3,37
4,49
1,88
1,71
4,64
5,91
4,39
3,76
4,98
4,21
17,14
22,26
22,62
22,90
19,84
24,05
21,97
26,27
35,49
48,99
Alemania
Bélgica-Luxemburgo
Otros
Rep. Dominicana
EE.UU.
n.d.
n.d.
89,51
90,82
90,91
88,29
49,80
51,03
Países Bajos
n.d.
n.d.
0,35
1,44
3,05
3,63
1,21
0,22
Corea
n.d.
n.d.
0,88
0,78
1,11
1,18
0,65
0,51
0,26
Bélgica-Luxemburgo
n.d.
n.d.
1,51
1,53
0,64
0,73
0,57
1,20
0,85
Canadá
n.d.
n.d.
3,51
0,75
0,56
0,56
0,27
0,26
0,24
Otros
n.d.
n.d.
4,25
4,68
3,75
5,61
47,49
46,78
49,65
n.d.
a/ Los datos de 1997 tienen como fuente la Promotora del Comercio Exterior de Costa Rica (PROCOMER); b/ Los cambios
importantes en el periodo 1990-1992 se deben a la fuerte volatilidad en los precios internacionales del café.
Fuente: Elaboración propia sobre la base de información de BADECEL y el MAGIC.
183
Cuadro 9
ANÁLISIS DE LA PARTICIPACIÓN CONSTANTE DE MERCADO (A DOS DÍGITOS)
(US$ miles)
Cambio total
EED
EGD
EP
EEI
EGI
1994-1998
Canadá
45.896.000
-4.349.000
48.573.000
1.580.000
-503.000
595.000
México
45.215.865
-821.992
18.643.188
19.870.165
39.716
7.484.790
15.109
-2.444
19.162
173
-1.848
65
Guatemala
789.132
29.272
483.229
181.826
26.314
68.491
El Salvador
829.410
67.395
229.318
319.271
93.161
120.265
Honduras
1.447.613
66.546
413.341
570.819
181.888
215.019
Nicaragua
286.446
-17.972
62.836
166.803
11.947
62.832
Costa Rica
1.099.060
60.678
620.180
297.535
8.590
112.077
-10.013
-4.588
121.496
-85.631
-9.033
-32.256
República
Dominicana
1.349.154
106.999
1.165.428
25.655
41.408
9.664
Países
seleccionados
5.805.911
305.886
3.114.991
1.476.449
352.429
556.156
Belice
Panamá
1990-1993
Canadá
19.535.286
-3.896.428
15.715.342
7.470.473
-1.065.970
1.284.868
México
9.753.724
-334.791
5.189.421
4.049.545
153.055
696.493
7.057
-9.153
8.088
3.423
4.190
58 8
Guatemala
399.757
-61.333
136.688
247.636
34.175
42.592
El Salvador
250.344
-17.575
40.850
192.903
989
33.178
Honduras
422.554
-2.173
84.615
254.645
41.670
43.797
Nicaragua
110.630
-2.358
2.632
103.995
-11.525
17.886
Costa Rica
533.212
40.354
173.421
275.477
-3.420
47.380
48.016
-572
40.075
11.187
-4.597
1.924
924.481
93.147
300.374
375.084
91.265
64.512
2.696.053
40.337
786.761
1.464.351
152.746
251.858
Belice
Panamá
República
Dominicana
Países
seleccionados
Fuente: MAGIC sobre la base de datos del Departamento de Comercio de EE.UU.
184
Cuadro 10
INDICES DE POSICIONAMIENTO Y EFICIENCIA
1990-1993
1994-1998
Posicionamiento
Eficiencia
Posicionamiento
Eficiencia
Canadá
-0,25
0,48
-0,09
0,03
México
-0,06
0,78
-0,04
1,07
Belice
-1,13
0,42
-0,13
0,01
Guatemala
-0,45
1,81
0,06
0,38
El Salvador
-0,43
4,72
0,29
1,39
Honduras
-0,03
3,01
0,16
1,38
Nicaragua
-0,90
39,51
-0,29
2,65
Costa Rica
0,23
1,59
0,10
0,48
Panamá
-0,01
0,28
-0,04
-0,70
República Dominicana
0,31
1,25
0,09
0,02
Países seleccionados
0,05
1,86
0,10
0,47
Fuente: MAGIC, sobre la base de datos del Departamento de Comercio de EE.UU.
185
Cuadro 11
MATRIZ DE COMPETITIVIDAD (DOS DÍGITOS DEL SISTEMA ARMONIZADO)
País
Sectores estancados
Sectores dinámicos
Sectores estancados
1990-1993
Sectores dinámicos
1994-1998
Ganadores
Canadá
52,25
17,83
19,82
14,42
México
37,18
51,21
62,54
34,24
Belice
27,69
36,04
39,08
7,06
Guatemala
28,96
52,62
51,97
24,32
El Salvador
32,78
53,63
33,71
62,26
Honduras
16,67
59,40
29,50
59,55
Nicaragua
82,88
16,63
61,94
29,62
Costa Rica
35,99
56,15
19,83
25,11
Panamá
35,10
8,17
11,47
52,44
República Dominicana
13,49
69,26
9,16
34,21
Países seleccionados
33,26
58,68
39,47
42,73
Perdedores
Canadá
13,16
16,76
41,33
24,44
México
5,95
5,66
0,84
2,38
Belice
34,93
1,34
52,25
1,60
Guatemala
15,74
2,68
4,75
18,96
El Salvador
3,23
10,36
2,56
1,47
Honduras
18,50
5,44
10,43
0,52
Nicaragua
0,02
0,47
8,36
0,09
Costa Rica
3,50
4,36
34,80
20,26
21,60
35,14
13,61
22,48
República Dominicana
9,11
8,15
45,97
10,66
Países seleccionados
1,88
6,19
12,02
5,78
Panamá
Fuente: MAGIC, sobre la base de datos del Departamento de Comercio de EE.UU.
186
Cuadro 12
RUBROS CON MAYOR EED Y EP (1994-1998)
(US$ miles)
Países seleccionados
Efecto Estructural de la Demanda
Rubro
Descripción
Positivo
Rubro
Descripción
481.809
62
Prendas de vestir
Negativo
61
Prendas de vestir
-110.843
71
Perlas, piedras finas
32.285
3
Pescados y crustáceos
-64.886
7
Legumbres y hortalizas
26.300
64
Calzado
-60.527
18
Cacao y sus preparaciones
15.591
2
Carnes
-45.093
94
Muebles
15.140
8
Frutas comestibles
-38.343
Efecto Participación
Rubro
Descripción
Positivo
Rubro
Descripción
Negativo
61
Prendas de vestir
806.785
2
Carnes
-138.378
62
Prendas de vestir
286.609
71
Perlas, piedras finas
-70.687
84
Máquinas y aparatos mecánicos
234.081
8
Frutas comestibles
-64.997
24
Tabaco
170.393
17
Azúcar
-45.773
9
Café, té y especias
126.030
64
Calzado
-42.365
México
Efecto Estructural de la Demanda
Rubro
Descripción
Positivo
Rubro
Descripción
Negativo
94
Muebles
465.865
27
Combustibles minerales
-1.814.050
84
Máquinas y aparatos mecánicos
449.475
87
Vehículos automotores
-719.700
7
Legumbres y hortalizas
289.597
85
Máquinas y aparatos eléctricos
-439.548
61
Prendas de vestir
206.844
3
Pescados y crustáceos
-61.404
90
Instrumentos de óptica
108.152
62
Prendas de vestir
-51.527
Efecto Participación
Rubro
Descripción
Positivo
Rubro
Descripción
Negativo
87
Vehículos automotores
1
Animales vivos
-184271
85
Máquinas y aparatos eléctricos
29
Productos químicos orgánicos
-71196
84
Máquinas y aparatos mecánicos
28
Productos químicos inorgánicos
-69139
62
Prendas de vestir
25
Sal, azufre, yeso
-34272
61
Prendas de vestir
7
Legumbres y hortalizas
-28613
Fuente: MAGIC, sobre la base de datos del Departamento de Comercio de EE.UU.
187
Cuadro 13A
EE.UU.: ESTRUCTURA DE LAS IMPORTACIONES
DE MELONES, PAPAYAS Y SANDÍAS
Por país de origen
Importaciones totales
Participación
1998
1997
1996
1995
1994
1993
1992
1991
1990
274.388
254.385
234.624
191.456
157.945
137.680
136.348
156.387
125.803
0,030
0,025
0,030
0,024
0,024
0,026
0,026
0,032
0,029
Valor importado (US$ miles)
México
160.972
134.469
135.653
101.650
73.986
54.497
71.800
100.206
87.805
Costa Rica
35.130
37.719
37.368
34.122
32.370
33.244
27.074
22.442
13.957
Guatemala
28.417
30.009
19.920
18.148
16.580
13.785
11.386
8.482
6.425
Honduras
26.072
25.351
19.837
18.622
19.196
17.838
12.358
11.670
8.913
Panamá
9.850
7.581
3.730
5.050
4.653
5.308
4.906
4.085
1.859
República Dominicana
4.359
7.739
5.878
4.623
2.126
1.351
1.117
1.530
1.024
Belice
3.272
2.862
1.037
328
77 5
915
43 1
35
368
Nicaragua
751
2.942
2.393
2.009
2.490
2.354
1.774
694
0
El Salvador
490
1.270
1.816
1.708
2.182
3.278
2.947
3.239
2.788
108.341
115.473
91.979
84.610
80.372
78.073
61.993
52.177
35.334
Países seleccionados
Participación de mercado (porcentajes)
México
58,67
52,86
53,33
39,96
29,08
21,42
28,22
39,39
34,52
Costa Rica
12,80
14,83
14,69
13,41
12,72
13,07
10,64
8,82
5,49
Guatemala
10,36
11,80
7,83
7,13
6,52
5,42
4,48
3,33
2,53
Honduras
9,50
9,97
7,80
7,32
7,55
7,01
4,86
4,59
3,50
Panamá
3,59
2,98
1,47
1,99
1,83
2,09
1,93
1,61
0,73
República Dominicana
1,59
3,04
2,31
1,82
0,84
0,53
0,44
0,60
0,40
Belice
1,19
1,12
0,41
0,13
0,30
0,36
0,17
0,01
0,14
Nicaragua
0,27
1,16
0,94
0,79
0,98
0,93
0,70
0,27
0
El Salvador
0,18
0,50
0,71
0,67
0,86
1,29
1,16
1,27
1,10
39,48
45,4
36,16
33,26
31,6
30,7
24,38
20,5
13,89
Países seleccionados
188
Cuadro 13A (cont.)
1998
1997
1996
1995
1994
1993
1992
1991
1990
Tarifa efectiva (porcentajes)
México
3,8
3,8
3,3
5,2
5,2
19,2
11,3
13,0
9,0
Costa Rica
0,0
0,0
0,0
0,0
0,0
0,0
0,0
0,0
0,0
Guatemala
0,0
0,0
0,0
0,0
0,0
0,0
0,0
0,0
0,0
Honduras
0,1
0,0
0,0
0,0
0,0
0,0
0,0
0,0
3,2
Panamá
0,0
0,0
0,0
0,0
0,0
0,0
0,0
0,0
1,9
República Dominicana
0,0
0,0
0,0
0,0
0,0
0,0
0,0
0,1
0,3
Belice
0,0
0,0
0,0
0,0
0,0
0,0
0,0
0,0
0,0
Nicaragua
0,0
0,0
0,1
0,0
0,0
0,0
0,0
1,7
—-
El Salvador
0,0
0,0
0,0
0,0
0,0
0,0
0,0
0,0
0,0
Valor Unitario Relativo
México
1,103
1,018
0,961
0,967
0,989
0,904
1,010
0,979
1,640
Costa Rica
0,915
1,310
1,398
1,389
1,297
1,541
1,442
1,562
1,278
Guatemala
0,887
1,012
0,890
0,953
0,983
0,894
0,780
0,851
0,75
Honduras
0,761
0,609
0,812
0,771
0,772
0,838
0,732
0,768
0,606
Panamá
1,200
1,393
1,070
0,954
0,913
0,897
1,006
0,994
1,044
República Dominicana
0,457
0,871
0,820
0,791
0,728
0,631
0,530
0,530
0,490
Belice
1,470
1,532
0,817
0,929
0,736
0,750
1,103
1,544
1,983
Nicaragua
0,840
0,964
0,852
0,769
0,824
0,826
0,869
0,823
—-
El Salvador
1,076
1,394
1,439
1,080
1,146
1,033
0,855
0,930
0,937
Fuente: US Imports of Merchandise, Departamento de Comercio de EE.UU.
189
Cuadro 13B
EE.UU.: ESTRUCTURA DE LAS IMPORTACIONES DE PRENDAS DE VESTIR DE PUNTO (RUBRO 61)
Por país de origen
Importaciones
totales
Participación
1998
1997
1996
1995
1994
1993
1992
1991
1990
21.654.658
18.653.248
15.060.046
13.885.932
12.188.227
10.630.702
10.288.371
8.853.569
8.616.738
2,37
2,144
1,903
1,868
1,836
1,831
1,933
1,814
1,74
Valor importado (US$ miles)
México
2.818.814
2.164.665
1.462.031
975.332
517.109
303.234
169.758
112.237
87.389
Honduras
1.234.131
1.046.391
731.594
449.099
277.677
199.287
150.348
59.347
31.381
República
Dominicana
805.873
687.324
538.321
465.625
390.281
348.069
308.991
218.116
178.429
El Salvador
768.073
659.957
392.095
293.466
190.126
118.125
88.524
31.180
14.977
Guatemala
371.621
250.391
184.345
143.161
112.210
102.841
100.871
78.545
38.916
Costa Rica
344.566
357.150
270.452
269.676
210.365
193.471
162.998
126.335
97.352
Nicaragua
45.280
41.448
30.449
18.334
5.816
318
35
50
0
3.665
5.800
7.174
11.397
16.122
22.255
28.813
37.571
34.004
245
59
265
35
1.921
2.978
3.979
3.625
1.795
3.573.454
3.048.520
2.154.695
1.650.793
1.204.518
987.344
844.559
554.769
396.854
Panamá
Belice
Países
seleccionados
Participación de mercado (porcentajes)
México
13,02
11,60
7,84
5,23
2,77
1,63
0,91
0,60
0,47
Honduras
5,70
5,61
3,92
2,41
1,49
1,07
0,81
0,32
0,17
República
Dominicana
3,72
3,68
2,89
2,50
2,09
1,87
1,66
1,17
0,96
El Salvador
3,55
3,54
2,10
1,57
1,02
0,63
0,47
0,17
0,08
Guatemala
1,72
1,34
0,99
0,77
0,60
0,55
0,54
0,42
0,21
Costa Rica
1,59
1,91
1,45
1,45
1,13
1,04
0,87
0,68
0,52
Nicaragua
0,21
0,22
0,16
0,10
0,03
0,00
0,00
0,00
0,00
Panamá
0,02
0,03
0,04
0,06
0,09
0,12
0,15
0,20
0,18
Belice
0,00
0,00
0,00
0,00
0,01
0,02
0,02
0,02
0,01
16,51
16,33
11,55
8,86
6,46
5,30
4,52
2,98
2,13
Países
seleccionados
190
Cuadro 13B (cont.)
1998
1997
1996
1995
1994
1993
1992
1991
1990
Tasa efectiva (porcentajes)
México
0,47
0,52
0,59
1,39
2,83
5,48
10,24
18,84
19,04
Honduras
6,81
7,24
7,92
9,93
11,46
13,39
15,08
18,76
20,10
República
Dominicana
5,20
5,12
5,96
7,34
8,10
8,31
12,38
19,61
20,57
El Salvador
7,72
7,42
7,90
8,84
10,34
10,07
14,35
22,49
20,65
Guatemala
15,01
14,03
13,05
12,27
14,30
14,07
16,75
21,35
21,08
Costa Rica
4,41
5,14
5,57
5,92
6,35
6,63
10,72
17,09
19,06
Nicaragua
16,09
17,59
17,49
18,01
18,17
3,57
9,85
18,55
—-
6,93
8,44
10,15
14,50
15,03
15,61
18,04
20,48
17,38
19,70
19,31
20,33
12,12
14,54
20,23
17,71
23,91
30,02
Panamá
Belice
Valor Unitario Relativo
México
0,843
0,846
0,875
0,894
0,924
0,992
0,981
0,934
0,950
Honduras
0,797
0,772
0,765
0,768
0,793
0,784
0,805
0,806
0,849
República
Dominicana
0,742
0,772
0,727
0,712
0,766
0,798
0,811
0,783
0,849
El Salvador
0,865
0,879
0,795
0,727
0,714
0,733
0,808
0,760
0,646
Guatemala
0,884
0,858
0,825
0,811
0,823
0,806
0,771
0,698
0,573
Costa Rica
1,057
1,036
0,974
1,007
0,996
0,999
0,992
0,948
0,935
Nicaragua
0,787
0,753
0,793
0,739
0,713
1,079
0,717
0,464
—-
Panamá
0,671
0,701
0,699
0,763
0,548
0,700
0,940
0,838
0,680
Belice
0,941
1,800
1,218
0,498
0,533
0,472
0,465
0,441
0,505
Fuente: US Imports of Merchandise, Departamento de Comercio de EE.UU.
191
Cuadro 13C
EE.UU.: ESTRUCTURA DE LAS IMPORTACIONES DE PRENDAS DE VESTIR EXCEPTO DE PUNTO (RUBRO 62)
Por país de origen
Importaciones
totales
Participación
1998
1997
1996
1995
1994
1993
1992
1991
1990
28.140.633
25.992.576
22.869.540
22.217.488
21.062.179
19.861.507
17.966.676
14.891.865
14.364.048
3,079
2,988
2,890
2,988
3,173
3,422
3,375
3,051
2,900
Valor importado (US$ miles)
México
3.883.648
3.080.805
2.280.866
1.803.388
1.268.791
1.012.647
925.710
719.455
554.799
Rapública
Dominicana
1.504.275
1.501.765
1.181.791
1.232.067
1.147.662
1.019.036
854.042
681.581
507.291
Guatemala
765.848
713.462
613.775
540.315
480.932
444.274
352.442
252.837
152.068
Honduras
668.396
639.850
508.220
483.136
370.576
308.962
216.939
136.875
81.398
Costa Rica
476.602
488.076
430.161
484.900
469.973
452.060
416.534
307.006
279.978
El Salvador
402.869
392.607
329.512
289.279
207.668
133.051
77.328
59.187
39.119
Nicaragua
186.679
140.550
111.712
55.633
22.750
10.625
3.409
1.131
0
Belice
Panamá
Países
seleccionados
18.179
16.594
15.308
13.337
14.937
16.030
14.056
13.818
5.329
6.763
12.076
18.899
18.847
14.902
19.422
22.433
25.254
28.802
4.029.611
3.904.980
3.209.378
3.117.514
2.729.400
2.403.460
1.957.183
1.477.689
1.093.985
Participación de mercado (porcentajes)
México
13,80
11,85
8,78
6,94
4,88
3,90
3,56
2,77
2,13
Rapública
Dominicana
5,35
5,78
4,55
4,74
4,42
3,92
3,29
2,62
1,95
Guatemala
2,72
2,74
2,36
2,08
1,85
1,71
1,36
0,97
0,59
Honduras
2,38
2,46
1,96
1,86
1,43
1,19
0,83
0,53
0,31
Costa Rica
1,69
1,88
1,65
1,87
1,81
1,74
1,60
1,18
1,08
El Salvador
1,43
1,51
1,27
1,11
0,80
0,51
0,30
0,23
0,15
Nicaragua
0,66
0,54
0,43
0,21
0,09
0,04
0,01
0,00
0,00
Belice
0,06
0,06
0,06
0,05
0,06
0,06
0,05
0,05
0,02
Panamá
0,02
0,05
0,07
0,07
0,06
0,07
0,09
0,10
0,11
14,31
15,02
12,35
11,99
10,52
9,24
7,53
5,68
4,21
Países
seleccionados
192
Cuadro 13C (cont.)
1998
1997
1996
1995
1994
1993
1992
1991
1990
Tasa efectiva (porcentajes)
México
1,15
1,27
1,24
1,88
5,82
6,62
10,16
17,06
16,82
Rapública
Dominicana
8,56
8,46
8,21
7,70
8,00
7,58
12,10
20,26
19,81
Guatemala
13,09
12,48
11,55
11,11
11,32
10,64
14,07
19,44
19,00
Honduras
7,72
7,71
7,59
7,58
7,78
8,26
12,17
19,51
19,32
Costa Rica
6,35
6,53
6,56
7,42
8,08
8,11
12,02
20,14
20,04
El Salvador
11,46
11,32
11,48
10,99
11,43
11,32
12,96
18,57
16,81
Nicaragua
14,38
14,93
16,37
16,44
14,87
13,21
13,16
17,59
—-
5,70
5,35
5,37
4,76
5,40
5,97
9,64
16,76
16,92
16,64
11,53
10,96
12,16
14,36
13,63
15,27
17,27
16,94
Belice
Panamá
Valor Unitario Relativo
México
0,936
0,932
0,946
0,964
0,964
0,978
0,986
0,946
0,923
Rapública
Dominicana
0,828
0,908
0,901
0,917
0,918
0,899
0,870
0,842
0,826
Guatemala
0,839
0,845
0,820
0,824
0,831
0,797
0,764
0,741
0,730
Honduras
0,896
0,902
0,907
0,924
0,922
0,913
0,874
0,818
0,770
Costa Rica
0,925
0,950
0,921
0,924
0,928
0,922
0,914
0,883
0,858
El Salvador
0,854
0,846
0,854
0,830
0,793
0,791
0,725
0,709
0,703
Nicaragua
0,922
0,879
0,852
0,847
0,875
0,877
0,908
0,846
—-
Belice
0,956
1,033
0,826
0,833
0,880
0,873
0,888
0,945
0,866
Panamá
0,844
0,571
0,610
0,650
0,727
0,756
0,731
0,717
0,726
Fuente: US Imports of Merchandise, Departamento de Comercio de EE.UU.
193
Anexo Metodológico
Este anexo sigue la notación propuesta por Adrian ten Kate y está tomado del
Manual de Uso del MAGIC, elaborado con la participación del autor (CEPAL [1999]).
ANÁLISIS DE LA DESCOMPOSICIÓN DEL CAMBIO
Notación
Mij(t)
Valor de las importaciones del país de referencia en el año t del producto j
procedentes del país i.
Un suscrito 0 en vez de j significa la suma de todos los productos. Asimismo, el
supersuscrito 0 en vez de i significa la suma de todos los países. En consecuencia:
Mi0(b)
Valor de las importaciones totales del país de referencia procedentes del país i
en el año base.
M0j(f)
Valor de las importaciones del país de referencia del producto j procedentes
de todos los países
CSij(t)
Participación del país i en las importaciones globales del producto j en el año t.
CSij(t) = Mij(t)/ M0j(t)
Descomposición de Cambio
El cambio en el valor de las importaciones del producto j procedente del país i puede
descomponerse en un efecto demanda, un efecto participación y un efecto interacción.
Escribiendo el cambio en el valor de las importaciones como:
Mij(f)-Mij(b)
= [Mij(f)/M0j(f)]*M0j(f) – [Mij(b)/M0j(b)]*M0j(b)
= CSij(f)*M0j(f) - CSij(b)*M0j(b)
= EDij(f,b) + EPij(f,b) + EIij(f,b)
Efecto Demanda
EDij(f,b) = CSij(b)*[M0j(f)-M0j(b)]
[participación país i en producto j] * [cambio en importaciones globales del producto j]
Se interpreta como el cambio en el valor de las importaciones que habría resultado si la
participación del país (CSij ) se hubiera mantenido constante desde el año base. Con esta
condición, el cambio en el valor de las importaciones hubiera sido resultado exclusivo del
aumento del valor global de las importaciones producto j.
Efecto Participación
EPij(f,b) = [CSij(f) - CSij(b)]*M0j(b)
[cambio en participación del país i en producto j]*[valor total del producto j en año base]
Se interpreta como el cambio en el valor de las importaciones que habría resultado si la
194
participación global de las importaciones del producto j se hubiera mantenido constante
desde el año base. El cambio en el valor de las importaciones hubiera sido el resultado
exclusivo del cambio en la participación del país en el producto.
Efecto Interacción
EIij(f,b) = [CSij(f) - CSij(b)]*[M0j(f) - M0j(b)]
Es una combinación de los dos efectos descritos anteriormente. Es igual a cero cuando la
participación del país no se altera o cuando no cambian las importaciones globales del
producto. Asimismo, muestra signo positivo cuando el país i gana participación en un
producto dinámico o cuando pierde participación en un producto estancado.
Cambios Estructural y Global de la Demanda
Tanto el efecto demanda como el efecto interacción se descomponen a su vez en un
componente global y un componente estructural.
EDij(f,b) = CSij(b)*[M0j(f)-M0j(b)]
= Mij(b)*[M00(f)/M00(b) – 1] + Mij(b)[M0j(f)/M0j(b) - M00(f)/M00(b)]
(Componente global)
(Componente estructural)
Componente global
EGDij(f,b) = Mij(b)*[M00(f)/M00(b) – 1]
Es el resultado del cambio en la demanda del producto j en el país i multiplicado por el
cambio global del mercado (importaciones totales del mercado de referencia). Se deja
constante el valor del año base, y se multiplica por el cambio en el tamaño total del mercado.
Componente estructural
(f,b) = Mij(b)*[M0j(f)/M0j(b) - M00(f)/M00(b)]
Es la diferencia de la dinámica del producto menos la dinámica del mercado total de
importaciones, es decir, se aísla la variación de una mayor o menor participación del producto.
El componente estructural refleja el grado en que la dinámica de la demanda del producto
j difiere de la demanda global.
Cambios Estructural y Global de Interacción
EIij(f,b) = [CSij(f) - CSij(b)]*[M0j(f) - M0j(b)]
= [CSij(f) - CSij(b)]*M0j(b)*[M00(f)/M00(b) - 1] +
(Componente global)
= [CSij(f) - CSij(b)]*M0j(b)*[ M0j(f)/M0j(b) - M00(f)/M00(b)] (Componente
estructural)
El efecto global de interacción (EGI) es el resultado de multiplicar el efecto participación
(EP) por la tasa de crecimiento global. Por su parte, el efecto estructural de interacción (EEI)
es el EP por el cambio en la estructura sectorial de la demanda. El EEI muestra signo positivo
cuando el producto es más dinámico que el mercado y viceversa, es decir, cuando la tasa de
crecimiento del producto j es mayor a la del mercado total.
195
Bibliografía
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196
Las políticas macroeconómicas y el entorno legal-institucional en la
industria maquiladora de exportación de México y Centroamérica
Jorge Máttar 1 y René A. Hernández 2
1
Economista, Coordinador de Investigación de la Oficina de la CEPAL en México.
Economista, Encargado de la Unidad de Desarrollo Industrial de la Oficina de la
CEPAL en México.
2
Resumen
Este artículo presenta una sinopsis de la incidencia de las políticas macroeconómicas y del
entorno legal-institucional en las empresas exportadoras de prendas de vestir. Se comienza con
una síntesis del panorama económico de México y Centroamérica, diferenciando las situaciones
antes y después del TLCAN. Posteriormente, se presenta la evolución de las principales variables
macro y se termina con una síntesis de las principales políticas de fomento de las exportaciones y
del papel desarrollado por las instituciones relevantes en el proceso.
El estudio concluye que la economía mexicana, después de sufrir en 1995 la peor crisis económica
en más de 60 años, ha venido recuperándose paulatinamente, en buena parte por la rápida
respuesta de las exportaciones, que han adquirido un peso dominante en el aparato productivo.
En Centroamérica, la actividad de la maquila de prendas de vestir ha sido fundamental en su
desempeño exportador, especialmente en el mercado de EE.UU. Además de la maquila y otros
rubros, como los componentes de maquinaria eléctrica y electrónica y, en el caso de México, en la
industria automotriz, se continuaron aprovechando las condiciones preferenciales para acceder al
mercado de EE.UU., así como los estímulos creados por las legislaciones nacionales sobre la maquila.
Así, el avance de los países estudiados en los mercados internacionales se asocia en buena medida
a este fenómeno y su futuro depende de la ampliación de tales preferencias.
I. RASGOS GENERALES DEL PANORAMA ECONÓMICO MEXICANO
INTRODUCCIÓN
Después de casi diez años de virtual estancamiento, México inició la década de
los años noventa con un renovado optimismo en materia económica. Se estimaba que las
reformas económicas iniciadas a mediados de los años ochenta empezarían a rendir frutos
en la década siguiente, a lo que se agregaban las expectativas positivas generadas por la
negociación de un tratado de libre comercio con EE.UU.
197
En efecto, a partir de 1986, con el ingreso del país en el GATT, se siguió una
estrategia de desarrollo más abierta, en donde se le otorgó un papel primordial al mercado
y al sector privado, al tiempo que el Estado se retiraba gradualmente de la actividad productiva. Así, en la segunda parte de los años ochenta el gobierno impulsó reformas económicas de largo alcance, como la liberalización del comercio exterior, la desregulación de la
economía, la privatización de empresas públicas y la apertura a la inversión extranjera.
Las reformas económicas se profundizaron entre finales de los años ochenta y
principios de los años noventa. Se desincorporaron empresas públicas grandes (Teléfonos
de México, bancos comerciales, compañías acereras y empresas de fertilizantes, entre otras),
se emprendió la apertura de la cuenta de capital de la balanza de pagos y se pusieron en
práctica reformas para liberalizar el sistema financiero. La política económica de concertación
entre los sectores gubernamental, empresarial y obrero, puesta en práctica en 1988 para
estabilizar a la economía, propició que los niveles de inflación se redujeran notablemente y
la estabilidad del peso dio mayor certidumbre a los agentes económicos (ver cuadro 1).
La apertura de la cuenta de capital de la balanza de pagos junto con las expectativas favorables que generó la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del
Norte (TLCAN) alentaron una fuerte entrada de recursos financieros del exterior, la mayor
parte de ellos de corto plazo, aunque la inversión directa también fue en ascenso. La utilización de la política cambiaria como ancla nominal para contener la inflación cumplió su cometido durante la primera parte de los años noventa, pero la entrada de capital financiero provocó una fuerte tendencia hacia la apreciación del peso en términos reales en ese período.
Así, el déficit comercial fue ensanchándose paulatinamente, pues buena parte
de los ingresos del exterior se canalizaron para financiar la creciente demanda por importaciones y el consumo, lo que deterioró significativamente el coeficiente de ahorro interno.
Las exportaciones, por su parte, enfrentaban un tipo de cambio sobrevaluado, no competitivo, que impedía un dinamismo superior de aquéllas. La apreciación cambiaria y el ensanchamiento del déficit en cuenta corriente alcanzaron niveles muy elevados en 1994, año
que resultó particularmente complejo, pues sucedieron acontecimientos extraeconómicos
de extrema gravedad.
El año 1994 inició con un levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, que tomó por la fuerza varias ciudades del estado sureño de Chiapas. Los
enfrentamientos con el ejército tuvieron duración efímera, y el gobierno dispuso iniciar
negociaciones a mediados de enero. Sin embargo, los esfuerzos de solución del conflicto
han sido infructuosos y a la fecha el grupo armado permanece parapetado en las montañas
de Chiapas, sin que se avizore una pronta solución al diferendo.
En marzo el candidato del PRI a la presidencia de la República fue asesinado,
causando una gran conmoción nacional e impactos de consideración en la economía, particularmente en la dirección de los flujos de capital de corto plazo. A partir de entonces las
reservas internacionales fueron a la baja, en lo que también contribuyeron otros eventos
políticos del resto del año (el conato de renuncia del secretario de Gobernación y el asesinato del secretario general del PRI).
La fuga de capitales se aceleró en diciembre, después que el nuevo gobierno
tomó posesión, al grado que el 20 de diciembre de 1994 tuvo que anunciar que abandonaba el régimen de bandas para la fijación del tipo de cambio; éste se devaluó considerablemente y el nivel de reservas, que había superado los US$30.000 millones en marzo, descendió a poco más de US$6.000 millones a fines de diciembre, desencadenando la más
aguda recesión del país en sesenta años.
198
LA CRISIS DE 1994-1995 Y SUS CONSECUENCIAS
Los antecedentes de la crisis económica, que inició a fines de 1994 y se expresó
fundamentalmente en 1995, son el déficit sin precedentes en la cuenta corriente de la
balanza de pagos (8% del PIB) y el grado de apreciación real que tenía el peso (entre 25 y
40%, dependiendo de los indicadores de precios y de los períodos de referencia), lo que
fue generando, a lo largo de 1994, expectativas devaluatorias entre los inversionistas. La
sobrevaluación del peso desestimuló las exportaciones y alentó las importaciones, contribuyendo al sesgo de la composición del empleo y de la inversión en contra de los sectores
productores de bienes comerciables internacionalmente. De su lado, la política fiscal alentó
el gasto de consumo provocado por el auge y la liberalización financieros de 1991 en
adelante. Adicionalmente, la política financiera de corto plazo en 1994 promovió la
dolarización de la deuda interna, a través de la sustitución de CETES por TESOBONOS; el
sistema bancario, debido al alto diferencial entre las tasas de interés internas y externas, se
convirtió en un deudor neto en moneda extranjera (Ros [1995]).
La excesiva liquidez fue otro elemento que profundizó la crisis del país. El crédito
de la banca comercial, de nuevo en manos privadas desde principios de los años noventa,
se expandió muy aceleradamente. En un contexto de liberalización financiera y laxa supervisión bancaria, las expectativas favorables sobre el crecimiento de la economía, así como
los cuantiosos ingresos de capitales de principios de los años noventa, trajeron consigo un
auge en la demanda de crédito del sector privado, aun a pesar que las tasas reales de
interés se mantuvieron altas. Precisamente, el saldo del crédito bancario recibido por empresas y particulares se duplicó en términos reales entre 1991 y 1994.1 El aumento del
crédito se acompañó de incrementos significativos del monto de la cartera vencida consignada por los bancos, que pasó de 2,3% del total de la cartera de préstamos en 1990 a
9,5% a fines de 1994 (OCDE [1995]).
La economía mexicana experimentó en 1995 la crisis más grave en su historia
moderna. El gobierno instrumentó un programa de emergencia dirigido primordialmente a
ajustar el sector externo con rapidez y a profundidad, con el fin de suplir la brusca interrupción de las entradas de capital externo. En el marco de la severa crisis del sistema bancario,
de una fuerte inestabilidad cambiaria y del riesgo del desborde de la inflación, la economía
se contrajo 6,2% en 1995 y la tasa de desempleo abierto se elevó a 6,2% (3,7% en 1994).
La inflación rebasó 50% y la reducción del ingreso real de amplias capas de la población
provocó una fuerte caída de la demanda interna (14%). La rápida respuesta de las exportaciones (aumentaron 30%) al ajuste cambiario (el peso se devaluó 47% en términos nominales y 31% en términos reales), a la reducción de los costos internos (principalmente
mano de obra), así como el acceso preferencial al mercado estadounidense gracias al TLCAN,
contribuyeron a evitar un mayor deterioro del nivel de actividad.2
El programa de ajuste se centró en una severa restricción fiscal3 y en una política monetaria muy contraccionista, y contó con el respaldo de un paquete crediticio
internacional por más de US$50.000 millones (constituido principalmente con préstamos
extraordinarios del Tesoro de EE.UU. y del Fondo Monetario Internacional), de los cuales
sólo se utilizaron US$27.000 millones. Estos recursos externos fueron decisivos para la
viabilidad del programa de ajuste. En particular, permitieron garantizar la amortización
de la inversión foránea en valores gubernamentales de corto plazo convertibles en dólares (Tesobonos), por un monto cercano a los US$29.000 millones que se vencían durante
1995. La consecuencia natural de este rescate fue el aumento de la deuda externa total
199
por más de US$24.000 millones, con lo cual el país acumuló un saldo total de US$166.000
millones al cierre de 1995.
La cartera vencida de la banca comercial se incrementó vertiginosamente, al punto
que obligó al gobierno a instrumentar diversos mecanismos dirigidos a salvaguardar los
ahorros del público, a apoyar a los deudores en la reestructuración de sus créditos y a
facilitar el saneamiento financiero de la banca comercial.
El ajuste del sector externo en 1995 fue espectacular. La cuenta corriente de la
balanza de pagos pasó de un déficit equivalente a cerca de ocho puntos porcentuales del
PIB en 1994 a un virtual equilibrio en 1995. Por primera vez en siete años, y como respuesta a la interrupción de los flujos de capital foráneo, se obtuvo un superávit comercial,
determinado por el alto dinamismo de las exportaciones y la contracción de las importaciones. La inversión extranjera en el mercado de dinero se retiró masivamente del país, debido
principalmente a la amortización de los Tesobonos, la inversión directa se redujo 13% y la
del mercado accionario se desplomó, determinando un saldo negativo en la cuenta de
capitales luego de siete años de crecientes superávit.
EL TRATADO DE LIBRE COMERCIO DE AMÉRICA DEL NORTE
En 1994 se inició la operación del TLCAN, firmado por Canadá, México y EE.UU.
Si bien la integración económica de México con EE.UU. era evidente desde hacía décadas,4
hasta fines de los años ochenta el gobierno mexicano no había considerado oportuna la
firma de un acuerdo de libre comercio con ese país. Sin embargo, la apertura comercial
unilateral de México y la presencia de restricciones arancelarias y no arancelarias para el
acceso de productos mexicanos al mercado estadounidense, motivó que México propusiera la creación de una zona de libre comercio.
El TLCAN culminó el proceso de reformas en las relaciones económicas de México con el exterior y apuntaló la estrategia de políticas orientadas hacia el mercado. El Tratado incluye la eliminación de barreras arancelarias y no arancelarias entre los tres países
firmantes y comprende también mecanismos de salvaguarda, disposiciones sobre el comercio de servicios, protección de la propiedad intelectual, normas ambientales y laborales y
derechos humanos.5
Además del TLCAN, en la primera parte de los años noventa México ingresó a
la OCDE y a la Organización Mundial de Comercio (OMC). Como parte de la intensa
actividad en materia de negociaciones comerciales internacionales el gobierno mexicano
ha firmado acuerdos de libre comercio con Chile (entró en vigor el 1 de agosto de 1999),
Costa Rica (entró en vigor el 1 de enero de 1995), Colombia y Venezuela (entró en vigor
el 1 de enero de 1995), Bolivia (entró en vigor el 1 de enero de 1995), Nicaragua (entró
en vigor el 1 de julio de 1998), la Unión Europea (1999) y el Triángulo Norte Guatemala,
El Salvador, Honduras (2000).
Dada la enorme concentración del comercio mexicano con EE.UU., el TLCAN
implicó la liberalización de la gran mayoría de importaciones pues, además de especificar
calendarios sectoriales de desgravación arancelaria y de eliminación de otras barreras al
intercambio comercial intrarregional, establece una serie de reglas y lineamientos que han
pasado a definir la política comercial mexicana actual, tanto intra como extrarregional.
La administración del Presidente Zedillo ratificó el compromiso de la política económica con la liberalización comercial. Se debe notar que la crisis del sector externo en
1995, a diferencia de crisis anteriores, no repercutió en la imposición de restricciones al
comercio interregional, aunque se elevaron ciertas tasas arancelarias sobre importaciones
200
de algunos productos provenientes de países con los que México no tenía acuerdo de libre
comercio y sobre los que se presumía la utilización de prácticas desleales de comercio por
parte de esos países. La caída del PIB en 1995 pudo haber sido mayor, de no haber mediado el importante aumento de las exportaciones, la mayoría de las cuales se dirigieron al
mercado del TLCAN.
A partir de la operación del Tratado, el comercio internacional de México se ha
acelerado, especialmente las exportaciones; ello resulta de las condiciones favorables de
acceso al mercado de EE.UU. aunque no debe olvidarse que la devaluación real del peso
en 1995 le otorgó un impulso extraordinario a las ventas externas del país.
De este modo, México se ha convertido en el segundo socio comercial de EE.UU.,
con un intercambio de alrededor de US$215.000 millones en 1999; el acceso preferencial
de los productos mexicanos a EE.UU. (el arancel promedio que se aplica a los productos
mexicanos pasó de 3,3% en 1993 a 1,1% en 1998) lo ubica como el tercer proveedor del
mercado de importaciones de EE.UU., con una cuota de 10%, sólo detrás de Canadá y
Japón. El comercio con Canadá también se ha fortalecido; México es su tercer socio
comercial y cuarto proveedor de bienes, aunque el nivel de comercio es muy inferior que
el que se tiene con EE.UU.
La posición de México como plataforma de exportación al mercado de EE.UU. y
Canadá, a partir de condiciones de acceso preferenciales con el TLCAN, ha atraido fuertes
sumas de inversión directa, no sólo de esos países, sino también de otras naciones, principalmente de Europa Occidental y Japón. La inversión extranjera directa se mantuvo en
alrededor de US$4.000 millones en 1990-1993; sin embargo, a partir de 1994 los flujos se
elevaron a cerca de US$10.000 millones por año, incluso en 1994-1995, período que se
caracterizó por la inestabilidad de la economía. Alrededor del 60% de la inversión extranjera directa proviene de los otros firmantes del TLCAN. En 1999 se preveía que el flujo se
mantuviera en torno a US$10.000 millones, lo que ubicaría a México como el principal
receptor de inversión directa en la década de los años noventa en América Latina.
Desde la entrada en vigor del Tratado el empleo creció 10,1% en Canadá, generando 1,3 millones de trabajos, en México aumentó 22%, por lo que se generaron 2,2
millones, y en EE.UU. se incrementó más de 7%, dando por resultado una generación de
12,8 millones de puestos de trabajo, todo ello vinculado al sector exportador.6
Si bien el sector exportador ha mostrado un desempeño notable en los años noventa y, en particular, desde la operación del TLCAN, cabe señalar que dicho segmento de la
economía se encuentra concentrado en un número reducido de empresas, típicamente grandes, vinculadas con firmas extranjeras, que se financian afuera y que además poseen escasos vínculos con el resto del aparato productivo interno. Ello no sólo es el caso de la industria
maquiladora, que aporta el 45% de las exportaciones totales de bienes, sino también el de
muchas otras firmas que se abastecen primordialmente en el exterior. Ello se asocia a la
desarticulación o rompimiento de cadenas productivas en la manufactura que se ha suscitado en los años noventa. Así, se ha generado una estructura dual en la que prevalece un
segmento competitivo internacionalmente, mientras que el resto de la economía, en el que
abundan los pequeños establecimientos, muestra una baja competitividad en sus productos
y problemas para allegarse recursos crediticios, ya sea de la banca comercial o de desarrollo.
EL PERÍODO 1996-1999: AJUSTE, ESTABILIZACIÓN Y RECUPERACIÓN PRODUCTIVA
La recuperación de la actividad económica a partir de 1996 ha sido notable, en la
que influyeron decisivamente dos fenómenos ausentes en períodos de postcrisis anteriores:
201
el rápido retorno del país a los mercados voluntarios internacionales de deuda y el dinamismo de las exportaciones no petroleras, en parte asociado a la operación del TLCAN, que
pasaron a ocupar una parte importante de la demanda agregada. La inflación descendió
rápidamente y continuaron aplicándose restricciones monetarias y fiscales en el marco del
programa de ajuste auspiciado por el FMI.
El producto aumentó 5,1% en 1996 y la tendencia favorable continuó en el período 1997-1999, aunque con una trayectoria declinante de la tasa de crecimiento (véase el
cuadro 1). El empleo se recuperó gradualmente y la tasa de desocupación abierta descendió
hasta 2,5% a fines de 1999. La inflación tendió a la baja, situándose en 13% en 1999. La
corrección de los desequilibrios en el sector externo también ha continuado, observándose
un crecimiento de dos dígitos en las exportaciones, aun a pesar de la fuerte caída de los
ingresos petroleros en 1998. Así el déficit comercial se mantiene en niveles razonables, lo que
permite que el déficit de la cuenta corriente no sobrepase el 4% del producto.
La conducción de las políticas monetaria y fiscal ha mantenido la austeridad y
el régimen de flotación ha continuado, con ligeros ajustes que se han implementado ante
episodios especulativos causados principalmente por la volatilidad financiera internacional que ha prevalecido desde 1997. Así, el déficit fiscal en el último trienio no ha rebasado el 3,5%. Mediante colocaciones de bonos en los mercados internacionales, el gobierno ha seguido una activa política de refinanciamiento de la deuda externa, que le ha
permitido aligerar su peso. Hoy se observa un perfil de amortizaciones y pago de intereses relativamente favorable.
Política monetaria
En el marco del objetivo central de disminuir la inflación después de la crisis
cambiaria de 1994-1995, la política monetaria en los últimos años ha perseguido: a) restaurar la estabilidad de los mercados financieros; b) mantener un control estricto del crédito
interno y c) aumentar la transparencia de las operaciones del banco central con el propósito
de fomentar la confianza del mercado.
Para cumplir dichas metas, el banco central ha llevado a cabo ajustes a la política
monetaria. Así, para moderar las fluctuaciones de las tasas de interés y el tipo de cambio,
emplea el mecanismo de subastas de crédito entre las instituciones financieras, ampliando
o restringiendo la cuantía de recursos puestos a disposición de los bancos; además, en
algunos casos exige posiciones netas acreedoras con el instituto central. A través de este
mecanismo se envía una señal a los agentes para propiciar que las tasas de interés se eleven
o detengan su descenso, el cual fue utilizado en varias ocasiones durante 1996 y 1997.7
La volatilidad financiera internacional de 1998 y la caída del precio del petróleo,
significaron una contracción del flujo de divisas hacia el país, lo que redundó en un mayor
déficit en la balanza comercial y un tipo de cambio más alto. Para corregir estas fluctuaciones en los mercados financieros el Banco de México modificó su postura al pasar de una
política monetaria neutral a una restrictiva.
En los primeros días de 1999 surgieron brotes de inestabilidad en el mercado
brasileño al registrarse un desplazamiento del techo de la banda cambiaria, que ocasionó
que el tipo de cambio en México se devaluara con rapidez. A fin de evitar mayores presiones el Banco de México reforzó su política de restricción de la liquidez, apoyando la recuperación del peso, que desde entonces mantuvo una ligera tendencia a la apreciación en
términos reales. Con todo, la política cambiaria de flotación parece haber resultado muy
adecuada en los últimos tiempos, especialmente en el bienio 1998-1999, que se ha carac-
202
terizado por fluctuaciones violentas de los flujos financieros internacionales, ante lo cual
parece ser oportuna la práctica de una política de tipo de cambio flexible.
Finanzas públicas
Desde fines de 1997 y durante 1998 se sintieron las secuelas de la crisis financiera en los países asiáticos, sobre todo al registrarse una fuerte disminución de los precios
internacionales del petróleo. A fin de cumplir con las metas establecidas en el programa
económico para 1998 (déficit fiscal de 1,25% del PIB), se realizaron diversos ajustes al
gasto público. La disminución de los precios del petróleo implicó una caída en los ingresos
petroleros de cerca de 1% del PIB. Este fenómeno puso de manifiesto la debilidad estructural de las finanzas públicas, pues los ingresos petroleros representan alrededor de un tercio
del total de ingresos del sector público presupuestario.8
La disminución del gasto público afectó la recuperación paulatina que venían
registrando sectores como el de la construcción, que está íntimamente relacionado con los
proyectos de inversión pública, y lo anterior tuvo efectos en diversas ramas vinculadas con
la construcción. Otros sectores afectados fueron las inversiones al sector energético y de
comunicaciones y transportes.
Programas para restablecer el crecimiento sostenido
A fin de hacer frente a los problemas económicos del país, así como al grave
deterioro de los ingresos de la población, el gobierno dio a conocer en 1997 el Programa
Nacional de Financiamiento del Desarrollo 1997-2000 (Pronafide), que se propuso lograr
un crecimiento económico de más del 5% anual, generar más de un millón de empleos al
año, incrementar el nivel real de los salarios, fortalecer la capacidad del Estado para atender
las demandas sociales y evitar las crisis recurrentes que se han presentado en los últimos
veinte años. Este programa busca abatir rezagos sociales, sobre todo en las comunidades
más necesitadas, promover el ahorro privado, consolidar el ahorro público, adecuar al sector financiero a las actuales circunstancias y aprovechar el ahorro externo como complemento del ahorro interno.
Adicionalmente, el gobierno ha impulsado programas que buscan paliar esos
efectos, a través de acciones de cobertura amplia destinada a la población en general, a fin
de garantizar el acceso a servicios básicos como educación, salud, seguridad social, capacitación laboral y vivienda, así como superación de la pobreza extrema que afecta a un
importante sector de la población.
Rescate financiero
Debido a los problemas en torno a la convertibilidad de los pasivos del FOBAPROA
a deuda pública durante 1998 y la creciente cartera vencida que se venía acumulando, el
costo de ésta siguió creciendo. Después de un largo debate en el Poder Legislativo, la
deuda del FOBAPROA se consolidó en deuda pública a fines de 1998; el Congreso aprobó
también la creación del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB), el cual se
encarga de administrar y vender la cartera que le traspasó el FOBAPROA. Adicionalmente
se estableció en 1999 el Programa “Punto Final”, último de una serie de mecanismos para
apoyar el cumplimiento del pago de los deudores de la banca comercial. Contempla descuentos entre el 45% y el 60% para los diversos tipos de créditos como el hipotecario,
empresarial y agropecuario y pesquero.
203
Las últimas estimaciones oficiales calculan que el saldo de los pasivos brutos del
IPAB al cierre de 1999 ascienden a 844.200 millones de pesos (cerca de US$89.000 millones), cifra equivalente a cerca de 20% del PIB.
Blindaje financiero
La ocurrencia de crisis económicas al fin de cada sexenio en las dos últimas décadas, condujo a la administración a la formulación de un programa de fortalecimiento financiero, apoyado por diversas instituciones financieras internacionales. El fin es proteger a la
economía y al sistema financiero de choques externos e internos de cara a los procesos
electorales del año 2000 y al cambio de administración gubernamental.
El Programa de Fortalecimiento Financiero 1999-2000 incluye recursos por
US$16.900 millones en forma de líneas de refinanciamiento y comercio exterior provenientes
del FMI, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial (BM) y el Eximbank
de Estados Unidos, así como US$6.800 millones de líneas contingentes al amparo del Acuerdo Financiero de América del Norte (NAFA), lo que hace un total de US$23.700 millones.
El gobierno buscaba consolidar las reformas que había venido implementado
desde la década de los años ochenta (en la segunda mitad de los años noventa se avanzó
poco) y apuntalar el desempeño macroeconómico posterior a la crisis financiera de 1995.
Además, se seguirán profundizando las reformas estructurales y la descentralización de
empresas estatales. Se reconoce que para garantizar el cumplimiento de los objetivos se
podrían tomar medidas adicionales y se consultaría al FMI sobre los posibles ajustes que
deban hacerse a la política económica.
Se presume que la política económica tenderá a consolidar la estabilidad macro,
planteando, para el año 2000, las siguientes metas: crecimiento del producto del 4,5%
inflación 10%, déficit en la cuenta corriente 3,2% del PIB, balance fiscal 1% del PIB y una
relación de deuda pública a PIB del 27%.
II. RASGOS GENERALES DEL PANORAMA ECONÓMICO CENTROAMERICANO
Para el período 1993-1998, Centroamérica registró una tasa promedio de crecimiento en su actividad económica de 4,1%, ligeramente superior al crecimiento de 3,8%
observado en el período 1990-1992. El PIB per cápita tuvo un crecimiento de 1,3% para
los años del estudio y de 0,9% para el período 1990-1992 (véase cuadro 3).
El comportamiento de otras variables estuvo diferenciado. Por ejemplo, la inversión bruta interna creció a una tasa promedio de 3,5%, experimentando tasas negativas en
1996 (-13,2%), una tasa muy baja (1,9%) en 1995, sobre todo provenientes de los menores niveles de inversión realizados en Costa Rica, El Salvador y Guatemala.
La tasa de inflación diciembre-diciembre se mantuvo en promedio para la región
en 16%.9 El déficit fiscal del gobierno central registró un promedio de 4,2%, en gran parte
por los niveles de 5,5 y 8,9% alcanzados por Honduras y Nicaragua, respectivamente.
El año de 1998 tuvo un desempeño económico muy particular si se le compara
con los años previos. Así, el producto interno bruto regional se expandió a una tasa de
4,5% frente a 4,3% del año anterior, similar a los promedios de crecimiento de los períodos
1990-1992 y 1993-1998. A finales del año, el impacto del huracán Mitch no afectó
significativamente las metas programadas originalmente en 1998 y su verdadero efecto se
observó durante 1999; no obstante, su desempeño se compara muy favorablemente con la
sustancial desaceleración de América Latina en su conjunto (CEPAL, L.367 /72 [1999]).
204
En contraste con la situación anterior y el efecto del meteoro, el desempeño
centroamericano en 1998 fue favorecido por el influjo de inversión extranjera directa; el
comportamiento dinámico de las exportaciones no tradicionales y el sostenido esfuerzo
mostrado en la formación bruta de capital. De forma desfavorable influyó la reducción de
los precios internacionales de los principales productos tradicionales de exportación, las
adversas condiciones climáticas en la primera parte del año, producidas por el fenómeno de
“El Niño” y la presencia durante el último bimestre del huracán Mitch, como se mencionó
antes, que devastó extensas áreas de la región, ocasionando grandes pérdidas de producción y graves daños a la infraestructura económica, sobre todo en Honduras y Nicaragua
(CEPAL, L.367/72 [1999]).
De 1993 a 1997, el Mercado Común Centroamericano (MCCA) percibió ingresos netos en concepto de inversión extranjera directa por más de US$5.400 millones, si se
incluye a Belice la cifra se eleva a más de US$5.500 millones (ver Tabla A). Durante 1998
solamente, la región centroamericana percibió importantes flujos de ingresos del exterior
por concepto de inversión extranjera directa, alcanzando un monto global de US$2.390
millones, en gran parte debido a la compra de empresas estatales privatizadas de telecomunicaciones y electricidad. Este monto es casi equivalente a la inversión recibida por la región
en los tres años previos. Además con un peso siempre significativo, las remesas de centroamericanos residiendo en EE.UU., continuaron creciendo para llegar a US$3.185 millones,
monto 17% mayor al del año anterior. El valor de las exportaciones al resto de Centroamérica
aumentó en 10,5% y en contraste, el valor de las importaciones disminuyó en 5%.
La relación entre el valor del comercio intracentroamericano y el valor del comercio total de bienes por el lado de las exportaciones alcanzó un nivel de 18,1% en el período
1990-1992, de 17,5% de 1993 a 1998 y un valor muy similar en la ponderación de toda la
década. Esta misma relación por el lado de las importaciones se mantuvo en 11,5% a lo
largo de toda la década y en todos los períodos analizados (véase cuadro 6).
En el desempeño del sector externo en general, influyó en forma significativa el
crecimiento de 27,5% en las ventas externas de bienes de Costa Rica, atribuido en gran
medida a la empresa INTEL, que al iniciar operaciones exportó US$1.000 millones, suma
equivalente a dos terceras partes del incremento en las ventas reportado por la región.
Asimismo, el valor agregado de la maquila en la región aumentó 14,8%, para situarse en
US$1.418 millones (CEPAL, L.373 [1999]). La tasa de crecimiento de valor agregado de la
maquila en 1998 está muy por debajo de los promedios entre 20 y 50% alcanzados por
cada uno de los países en el período 1993-1998 y 1992-1998 (véase cuadro 7).
Parte de la dinámica de las exportaciones se explica por la rápida expansión de la
actividad maquiladora en la región, especialmente de Honduras y El Salvador, la contracción de 1996 y la recuperación paulatina en 1997 y 1998, la cual no alcanzó los niveles
observados en años anteriores.
El déficit en cuenta corriente respecto al PIB ha ido disminuyendo gradualmente
de 8,7% en 1993 a 4,9%, promediando 5,7% para el período en estudio. Esta situación es
particularmente interesante de observar en Honduras que pasó de 9,5% en 1993 a 2,9%
en 1998, impulsado por el dinamismo de sus exportaciones en esos años.
En este contexto se puede destacar que en 1998 y a causa del huracán Mitch,
Honduras y Nicaragua redujeron sensiblemente su tasa de crecimiento (el primero 2,1 puntos
porcentuales y el segundo 1,1 puntos), como resultado de las pérdidas económicas del último
bimestre del año. A nivel regional, estas pérdidas fueron compensadas por la aceleración del
crecimiento de Costa Rica más allá de lo previsto. El principal impacto del huracán se observó
205
en la producción agropecuaria regional. El PIB de este sector se contrajo 7% en Honduras y
1,9% en El Salvador, y redujo en forma marcada el crecimiento en Nicaragua de 8,3% en
1997 a 4,2% en 1998 (CEPAL, L.367/71/72 [1999]).
En materia fiscal, la región continuó aplicando medidas de saneamiento de las
finanzas públicas mediante aumentos en la recaudación tributaria y controles del gasto.
Sobresale la reducción del déficit del gobierno central de Honduras de 9,9% en 1993 a
3,5% en 1998, y de Nicaragua de 7,3% a 4,5%. Costa Rica hizo un esfuerzo notable al
reducir su déficit de 3,9% en 1997 a 3,2% en 1998. En cambio, ese indicador observó un
repunte en El␣ Salvador y Guatemala (2,0 y 2,2%, respectivamente).
Todos los países expandieron el crédito interno, principalmente el dirigido al sector privado y elevaron su gasto público en términos del producto. En particular, Costa Rica,
Guatemala y Honduras siguieron una política crediticia expansiva durante gran parte del
año, en un contexto de baja en las tasas de interés. El Salvador hizo lo mismo con la excepción de 1998, año en que el crédito interno bajó a 1,7% comparado con 24,7% del año
anterior y el crédito al sector privado de 13,2%, fue menor en más de 14 puntos porcentuales al de 1997. En el último año, la formación de capital a escala regional mantuvo su
alto ritmo de expansión (14,3% frente al 15,3% en 1997), en gran medida por el impulso
de las inversiones privadas, pero también por el incremento del gasto público en obras de
infraestructura productiva y social, principalmente en El Salvador y Guatemala. La inversión
se aceleró en Costa Rica y Honduras (22,9% y 19,8%, respectivamente); aumentó 11,8%
en Guatemala, en parte por el mayor gasto público destinado al cumplimiento de los Acuerdos
de Paz, y se redujo en El Salvador (5,8%). En Nicaragua se registró una fuerte desaceleración
(5,7% frente a 16,9% de 1997) motivada por la caída de la inversión pública y el menor
ritmo de la privada (CEPAL, L.370/71/73/67/72 [1999]).
En 1988, el panorama ocupacional tendió a mejorar en la región por efecto del
incremento del nivel de actividad económica. Asimismo, se presentaron alzas en los salarios
reales de casi todos los países (CEPAL, L.370/71/73/67/72 [1999]).
Tabla A
CENTROAMÉRICA Y BELICE: INGRESOS
NETOS DE INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA,
1990-1998
(US$ millones)
Países
1990
1991
1992
1993
1994
1996
1997
1998
Total
Costa Rica
163
178
226
247
298
396
427
446
559a
2.940
El Salvador
2
25
15
16
23
38
25
…
872a
1.016
Guatemala
48
91
94
143
65
75
77
84
673a
1.350
Honduras
44
52
48
27
35
50
91
122
84
553
Nicaragua
…
1
15
39
40
75
97
173
184
624
Belice
17
14
16
9
15
21
17
12
18
139
Total MCCA
257
347
398
472
461
634
717
825
2.372
6.483
Total MCCA y
Belice
274
361
414
481
476
655
734
837
2.390
6.622
a
Estimaciones de la UNCTAD.
Fuente: CEPAL [1998]. Las cifras excluyen los centros financieros.
206
1995
SINOPSIS DE LA ACTIVIDAD MANUFACTURERA EN EL PERÍODO 1993-1998
Durante el período 1990-1998 la tasa de crecimiento del producto interno manufacturero (PIM) de los cinco países que conforman el MCCA fue de 3,9%, tasa prácticamente idéntica a la del crecimiento del PIB para los mismos años. De 1993 a 1998, el PIM
fue de 3,8%, similar al promedio de nueve años de la década e inferior al 4,1% de crecimiento del PIB (véase cuadro 5).
En 1998, el crecimiento del PIM fue de 6%, ligeramente superior a lo observado
en 1997. Por segundo año consecutivo, dicho crecimiento fue superior al del PIB. En este
desempeño industrial influyó la expansión del comercio intrarregional; y particularmente,
la expansión de las exportaciones manufactureras (12,8%) (CEPAL, R.732 [1999]).
La política de competitividad industrial de la región se caracterizó por apoyarse
en las políticas de los programas nacionales de desarrollo, bajo un marco de creciente apertura comercial, mayor competencia internacional, desregulación, eliminación de incentivos
fiscales y financieros, privatización y orientación al mercado.
Mediante las encuestas realizadas y los contactos con las instituciones de la región se percibió un claro interés por parte del sector privado de definir una estrategia para
el desarrollo productivo e industrial y contar ante todo con un contexto macroeconómico
favorable, una infraestructura física adecuada, una fuerza laboral alfabetizada y calificada y
un marco institucional que ofrezca condiciones mínimas de funcionamiento del sistema
productivo y financiero.
En el debate surgido entre los agentes económicos y las autoridades económicas,
por lograr la reconversión industrial y elevar la competitividad, destacan los programas
nacionales de competitividad de los distintos países, apoyados por el Instituto para el Desarrollo Internacional de Harvard y el Centro Latinoamericano para la Competitividad y el
Desarrollo Sostenible -CLACDS- del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas -INCAE- (INCAE [1999]).
En el desempeño por países, es notable que Costa Rica en el período 1990-1992
creciera a tasas superiores al promedio de la industria manufacturera regional, en el período
1993-1998 su desempeño en el PIB manufacturero y global fue menor al promedio regional y terminara igual al promedio, en la ponderación de toda la década. El Salvador en
cambio, mostró un desempeño superior al promedio regional en todos los períodos considerados. En 1998 por ejemplo, al igual que Costa Rica superó la tasa de crecimiento del PIM
anual del conjunto de países del MCCA (8,0% y 7,2%, respectivamente), debido a que
incorporaron en sus registros de producción, ciertas actividades de la actividad maquiladora,
una de las más dinámicas en la década de los años noventa (véanse gráficos 4 y 5).
Nicaragua y Guatemala registran tasas de crecimiento del PIM menores a los
promedios regionales. EL PIM de Honduras fue menor al promedio regional en los primeros
años de la década, levemente superior durante los años 1993-1998 y terminó los nueve
años de la década con una tasa de crecimiento idéntica a la del promedio regional (3,9%).
El coeficiente de industrialización de la región (participación del PIM en el PIB)
fue de 16,9% para el período 1990-1998, muy similar al crecimiento del período 19931998 (16,8%) y tres décimas de punto porcentual por debajo del promedio de 1990-992
(17,1%). El gráfico 2 muestra en 1998 una leve recuperación del grado de industrialización
regional con respecto a los últimos dos años; sin embargo, aún no ha logrado alcanzar los
niveles observados a principios de la década de los años noventa. En general, todos los
países, con excepción de Costa Rica muestran un descenso en su coeficente de industrialización a partir de 1993 y un leve repunte en 1998.
207
En los gráficos 2 y 3 se refleja el grado de industrialización de los países centroamericanos (véase también cuadro 4). Se puede observar que el coeficiente de industrialización de Costa Rica varía entre 19,2% y 19,9% con una tendencia a la alza en los últimos
años; el de Honduras muestra una tendencia estable en 16,2% hasta 1995 y ascendente a
partir de 1995; mientras que el de Guatemala es descendente desde 1990; el de El Salvador
es ascendente desde 1997 y el de Nicaragua descendente a partir de 1994. Puede notarse
que la gráfica de industrialización de El Salvador es la más similar a la regional (véanse
gráficos 2 y 3) (INCAE [1999]).
ESTRUCTURA DE LA PRODUCCIÓN Y EL EMPLEO
Durante todos los años de la presente década, la estructura del sector industrial centroamericano y el coeficiente de industrialización se mantuvo sin cambios importantes (véase cuadro 4). La rama de productos alimenticios, bebidas y tabaco concentra
aproximadamente el 50% del valor de la producción bruta, indicador significativamente
superior al promedio de los países con mayores dimensiones económicas de América
Latina como México, Argentina y Brasil, y más de tres veces superior al promedio mundial (UNIDO [1993]).
La segunda rama con mayor peso fue la de textiles, vestuario y productos de
cuero, la cual en promedio representó 11,6% del total del valor bruto de la producción
manufacturera entre 1993 y 1998, pero que se considera subestimado por problemas
de registros estadísticos en los países de la región.10 El valor de la producción de productos metálicos, maquinaria y equipo se ha mantenido alrededor del 9% de la producción manufacturera.
Un aspecto a destacar es el cambio de la tasa de importación de bienes de
capital que se redujo en más de 50% durante los años 1993-1998 para El Salvador y
Guatemala, si se le compara con las tasas de crecimiento del período 1990-1992. Para
Costa Rica se mantuvo en niveles de 13% aproximadamente. Los cambios más notables
fueron Honduras y Nicaragua. El primero duplicó sus importaciones de bienes de capital
en el período del estudio y el segundo lo cuadriplicó. Gran parte de esta inversión se
debió al dinamismo más reciente de la Industria Maquiladora de Exportación (IME) en
esos países. Las importaciones de bienes de capital del sector manufacturero estuvieron
cercanas al 15% para toda la región.
La contribución del empleo manufacturero en el empleo total fue de 15,5% en
promedio para toda la región y se ha mantenido igual a lo largo de la década. No se observan variaciones significativas. A nivel de país, destaca El Salvador, donde el sector manufacturero participó con un 25% en la generación de empleo total del país y se constituyó en
el más alto de la región. En menor proporción se encuentra Guatemala (16,9%); Nicaragua
(13,8%); Costa Rica (13,2%); y Honduras (11,8%).
Por otra parte, las tasas de crecimiento del empleo total y del empleo manufacturero en la región fueron de 3,7% y de 3%, respectivamente. Costa Rica registró una
ocupación total similar al promedio regional y cero por ciento de crecimiento en la ocupación del sector manufacturero, lo cual es paradójico si se observa que es el segundo país de
la región con el mayor coeficiente de industrialización (19,6%). El Salvador mantuvo la
ocupación total y manufacturera por encima del promedio regional en más de un punto
porcentual para cada caso; Guatemala registró un crecimiento de 1,7% en la ocupación
total y de tan sólo 0,6% en la ocupación manufacturera, ambas tasas por debajo del pro-
208
medio regional. Honduras y Nicaragua mostraron un desempeño mucho más favorable al
igual o situarse por encima de los promedios de la región.
III. EL ENTORNO-LEGAL INSTITUCIONAL DE LA INDUSTRIA MAQUILADORA DE
EXPORTACIÓN
Las empresas maquiladoras han jugado un papel relevante en la generación de
empleo y como una fuente de generación de divisas para México; sin embargo, su articulación y encadenamientos con el aparato productivo nacional ha sido muy escaso o inexistente. En la década de los años noventa su fortalecimiento ha sido extraordinario debido al
elevado grado de flexibilidad con el que operan y al dinamismo ininterrumpido de la demanda, que proviene fundamentalmente de EE.UU.
El ciclo de las empresas maquiladoras de exportación ha pasado por dos períodos
básicos; el primero va de 1964 a 1973, durante el cual se constituye el sector y crece en
forma irregular, manteniendo un peso poco significativo en la actividad industrial del país.
El segundo, entre 1974 y fines de la década de los años noventa, en el que se acrecienta su
importancia en los flujos comerciales, el empleo y la inversión. Casualmente, este último
periodo coincide con el ciclo de reformas económicas emprendidas a partir de 1982, en
donde se puede observar una fase de especialización industrial regional acompañada por
una diversificación tecnológica.
La industria maquiladora se inició especializándose en el ensamble de productos poco sofisticados tecnológicamente (textil, confección), pero hoy opera en un gran
número de ramas, siendo las principales la automotriz, la electrónica y eléctrica, textil,
autopartes, cuero y calzado, muebles, alimentos, químicos, herramienta y equipo, juguetes y artículos deportivos.
El número de establecimientos, el empleo, la inversión y el comercio exterior de la
maquila han crecido significativamente en los últimos quince años, y su ubicación se ha
diversificado a otras regiones alejadas de la frontera con EE.UU. De hecho, los programas de
maquila hicieron posible proyectos con inversión netamente extranjera, situación que no era
factible fuera de ese programa, por lo que esta condición explica en buena parte el crecimiento de la actividad maquiladora. Con todo, se reconoce que, a partir de la entrada en vigor del
TLCAN, muchas empresas ampliaron sus operaciones de producción compartida en México
(el número de maquiladoras se incrementó de 2.405 en 1993 a 4.470 en 1999).
La industria maquiladora de exportación jugó un papel estratégico como amortiguador de la crisis de 1995 y en el restablecimiento del crecimiento a partir de 1996. Considérese, por ejemplo, que, en el período 1993-1998 la inversión bruta fija de toda la economía creció a una tasa de 3,6% en términos reales; en cambio, la inversión fija bruta
realizada por las empresas maquiladoras de exportación creció en el mismo período a un
promedio anual de 30,4%, acumulando US$12.000 millones, es decir, 11,1% del total
nacional (Mendiola [1998]). La industria maquiladora representa un 45% de las exportaciones totales de bienes y opera característicamente con saldos comerciales positivos (véase cuadro 2). En la crisis económica de 1995 las exportaciones maquiladoras crecieron
31%, por lo cual se constituyó en la válvula de escape de una crisis mucho más profunda.
La maquila en México otorga empleo a más de 1,1 millones de personas; es el
sector más dinámico en cuanto a generación de puestos de trabajo y se estima que el
desarrollo de capacidades de la mano de obra está avanzando, al ser preponderante el
209
ensamble de productos con una sofisticación tecnológica relativamente alta (televisores,
computadoras, circuitos impresos, autopartes, entre otros) (Buitelaar et al [1999]).
El reto de la industria maquiladora en México es irradiar su dinamismo a otros
sectores de la economía. Pese a los esfuerzos realizados por el gobierno para promover
encadenamientos de la maquila con industrias locales, los resultados a la fecha son magros.
El coeficiente de insumos nacionales (diferentes del trabajo) respecto al total de insumos no
llega al 3% (véase cuadro 2), por lo que hace falta redoblar esfuerzos en este sentido.
Actualmente, esta forma de producción constituye un receptáculo muy importante para
absorber parte de la creciente fuerza de trabajo del país y constituye un aporte fundamental a la balanza comercial, pero sus efectos multiplicadores serían mucho mayores si se
lograra ampliar las conexiones de este circuito con proveedores locales.
La industria de la maquila de exportación en Centroamérica11 surgió a mediados
de los años ochenta como consecuencia de la evolución de una serie de factores internos y
externos. A nivel interno, jugó un papel crucial el estancamiento y agotamiento del modelo
de industrialización mediante la sustitución de importaciones (ISI); y en el externo, la
redefinición de la división internacional del trabajo.
La importancia de la maquila se ha incrementado de manera importante en los
últimos años, llegando a generar alrededor de 250.000 empleos directos, lo cual representa
entre el 25 y 30% del empleo formal, el 20% sobre el valor agregado de las exportaciones
que excluyen la maquila y aproximadamente un 10% del PIB manufacturero (Gitli [1997]).
El auge de la actividad maquiladora se vio impulsado por la adopción de una
nueva estrategia de industrialización basada en la promoción de exportaciones de productos no tradicionales hacia terceros mercados, con el fin de disminuir el sesgo antiexportador
existente hasta entonces; por las políticas de asociación impulsadas por el gobierno estadounidense; y además, por la reestructuración de la industria manufacturera estadounidense,
y en particular la industria de la confección, que se vio gravemente afectada por la alta
competitividad de los productos asiáticos. Los productores se vieron en la necesidad de
transferir procesos productivos intensivos en mano de obra hacia países vecinos con abundante fuerza laboral y bajos salarios (Gitli [1997]).
La industria maquiladora de exportación de Centroamérica se caracteriza por
una alta concentración en el sector textil y de confecciones; llegando a representar en
1995, el 80% del total y destinando más del 90% de las exportaciones hacia EE.UU. Una
característica singular de las exportaciones de textiles y prendas de vestir centroamericanas
es su alto componente de valor agregado estadounidense, proveniente del trato preferencial arancelario que reciben conforme al esquema de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe
cuando son procesadas con materia prima de EE.UU. Este es un argumento que explica el
hecho de que EE.UU. sea el principal socio comercial de estos países.
Por otra parte, como resultado de las condiciones de acceso preferencial, las
exportaciones de la IME poseen una alta competitividad y una gran capacidad de expansión, incluso con la noción de que a partir de 1990 la exportación de confecciones centroamericanas está desplazando a las de origen asiático (CEPAL [1997]). Así, en el período
1990-1995 la exportación de prendas de vestir se incrementó en más del 20% sobre el
total. Por ejemplo, en Costa Rica la exportación de confecciones representó aproximadamente 25% de las exportaciones totales a EE.UU. en 1995. En el mismo año, este coeficiente en Guatemala fue de 22,6%. Honduras es el principal exportador de confecciones
centroamericanas a EE.UU. En 1995 dicha exportación representó 62% del total de bienes
vendidos a EE.UU. (CEPAL [1997]). En el período 1991-1992, la tasa media de crecimien-
210
to de las exportaciones de prendas de vestir a EE.UU. aumentó 46,1%, en el período
1993-1998 declinó hasta llegar a 22,5% y en el promedio del período 1991-1998, el
crecimiento fue de 28,4% lo cual evidencia un ritmo de crecimiento menor a partir de
1994 y que no ha logrado recuperar los niveles registrados para los primeros años de la
década (véase gráfico 5). Las características de la IME de Centroamérica, desde el punto
de vista del origen geográfico del capital, se observan en la Tabla B.
Tabla B
CENTROAMÉRICA: ORIGEN
DEL CAPITAL Y GENERACIÓN DE EMPLEO DE LA INDUSTRIA MAQUILADORA,
1996
Origen del capital
Total de
empresas
País
Nacionales
EE.UU.
Corea
Otros
asiáticos
Diversos
Empleos
Costa Rica
189
39 (21%)
113 (60%)
4 (2%)
3 (2%)
30 (16%)
El Salvador
190
123 (65%)
20 (11%)
16 (8%)
12 (6%)
19 (10%)
220
95 (43%)
20 (9%)
96 (44%)
4 (2%)
5 (2%)
Honduras
174
56 (32%)
62 (36%)
37 (21%)
17 (10%)
2 (2%)
Nicaragua
19
3 (16%)
6 (32%)
3 (16%)
6 (32%)
1 (5%)
13.000
792
316(40%)
217 (28%)
156 (20%)
42 (5%)
57 (7%)
243.355
Guatemala
b/
Regionales
47.972
42.000
a/
61.800
78.583
c/
a/
En 1994 el total de empleos ascendía a 48.821, de acuerdo con las cifras de FUSADES. Otros estudios estimaban que
en 1994 las empresas maquiladoras grandes (294 trabajadores en promedio por establecimiento) generaban 50.000
empleos, a los que había que sumar entre 15.000 y 25.000 generados por los pequeños talleres del sector informal,
subcontratados por las empresas grandes; b/ Maquiladoras en confecciones; c/ En Gitli [1997].
Fuente: CEPAL [1999] sobre la base de información de PROCOMER, Costa Rica; Ministerio de Economía, El Salvador;
GEXPRONT, Guatemala; Asociación Hondureña de Maquiladores, Honduras, y Corporación de Zonas Francas y Banco
Central, Nicaragua; en Gitli [1997].
El gráfico muestra el número de
empresas por país, hacia fines de
250
1996. Claramente, Guatemala y El
Salvador cuentan con el mayor
200
número de empresas maquiladoras, 190 y 220 (24% y 28% del
150
total), respectivamente. El número
100
de empresas registradas en Costa
Rica (189) es ligeramente inferior
50
a las de El Salvador. Honduras presenta el menor número de empre0
sas y el mayor número de empleos
generados. En Costa Rica se ha observado un fuerte dinamismo de las
llamadas maquiladoras de “alta
tecnología”, donde destaca el caso
de INTEL, que inició operaciones en los primeros meses de 1998. La primera etapa de instalación generó 2.000 puestos de trabajo y en cinco años la cifra aumentará hasta 3.500. La
inversión total oscilará entre US$300 millones y US$500 millones, y será la mayor que una
sola empresa haya hecho en Costa Rica (Gitli [1997] p.158).
Nicaragua
Honduras
Guatemala
El Salvador
Costa Rica
CENTROAMÉRICA: EMPRESAS BAJO REGÍMENES DE MAQUILA EN 1996
211
En el plano institucional, en Guatemala se creó a principios de los años setenta el
Centro Nacional de Promoción de Exportaciones (GUATEXPRO), y se construyó la primera
zona franca (ZF) en 1973, como una institución estatal descentralizada. La ZF se orientó
principalmente hacia actividades de almacenamiento y reenvío. El esquema no tuvo el éxito esperado, entre otras causas, por la falta de infraestructura y telecomunicaciones.
En Costa Rica, la IME surgió en 1972 mediante la creación de un régimen tarifario
especial, otorgado a las empresas dedicadas al ensamble o exportación de productos no
tradicionales. Con la Ley de Promoción de Exportaciones (1973) se creó el Centro de Promoción de Exportaciones (CENPRO) y del Régimen de Admisión Temporal, entre otros
incentivos. La modalidad de ZF se creó en 1981, mediante la promulgación de la Ley de
Zonas Francas Procesadoras y Parques Industriales, que permite como accionistas exclusivos a las instituciones del Estado.
El esquema en El Salvador, se enmarcó en una Ley de Promoción de Exportaciones (1974), con una ZF de propiedad y administración estatal. La zona franca de San Bartolo
albergó 14 empresas en 1979, que en conjunto generaron casi 4.200 empleos directos.
Actualmente está en desarrollo la zona franca del Pedregal.
Por último, en Honduras se creó el Régimen de Zonas Libres (ZOLI) en 1976, y la
primera ZF se instaló en Puerto Cortés, como entidad estatal y bajo la administración de la
Empresa Portuaria. En 1979 se permitió la instalación de ZOLI en otras ciudades del país;
sin embargo, la actividad no se desarrolló con el dinamismo esperado.
Con el fin de modernizar el marco legal y elevar el dinamismo de la actividad
maquiladora en la región y que las exportaciones manufactureras se convirtieran en uno
de los ejes principales de desarrollo, en Costa Rica por ejemplo, se modificó el esquema
legal e institucional a partir de 1983. En ese año se creó el Programa de Exportaciones e
Inversiones de la Presidencia de la República. En el sector privado se creó la Coalición
Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (CINDE), para atraer inversión extranjera, principalmente mediante la modalidad de maquila.
En 1996 se creó la Promotora del Comercio Exterior (PROCOMER), como una
nueva institución oficial para la promoción de las exportaciones e inversiones. PROCOMER
fue resultado de la fusión del CENPRO, la CZF y el Consejo Nacional de Inversiones, tradicionalmente vinculados con el comercio exterior (Buitelaar [1999]).
El marco legal en Honduras fue igualmente modificado mediante la introducción
del Régimen de Importación Temporal (RIT) en 1984, y en 1987, el Régimen de Zonas
Industriales de Procesamiento para la Exportación (ZIP). La atracción de la inversión extranjera hacia las zonas francas ha sido impulsada por la Fundación para las Inversiones y el
Desarrollo Económico (FIDE).
En El Salvador en cambio, la participación del capital privado, nacional y extranjero, tanto en términos de propiedad como de administración de las zonas francas, se introdujo en 1986. A partir de 1990 el funcionamiento de ZF y actividades conexas se regulan
por la Ley del Régimen de Zonas Francas y Recintos Fiscales, y se produce una expansión
acelerada de la industria maquiladora. La modalidad de “recinto fiscal” permite que cualquier empresa del sector de la industria manufacturera tradicional se convierta en maquila
y se beneficie de las exenciones fiscales que ofrece el régimen de ZF. Las ZF coexisten con
los “recintos fiscales”, que se extienden en todo el territorio nacional (Gitli [1997]).
En 1982 se creó en Guatemala una nueva institución privada de promoción de
exportaciones (GEXPRONT), y en 1984 se logró modificar la legislación aplicable a actividades de maquila. En 1989 se logró la aplicabilidad de un marco legal más completo, se
212
establecieron los regímenes de admisión temporal, devolución de derechos, reposición de
derechos para exportadores indirectos, y la reposición con franquicia arancelaria.
En síntesis y en contraste con la maquila en México, la IME en Centroamérica no
cuenta con un programa específico de promoción, ya que en el primero, la legislación
reconoce y aprueba “el programa de maquila”. En Centroamérica, se han atravesado diversos esquemas y modalidades; unas de estancamiento, otras de lento crecimiento y, a
partir de los años noventa, de crecimiento acelerado. Del recuadro siguiente se deduce
que, en la época en que surgió la actividad de la maquila, la estrategia de producción en
Centroamérica todavía estaba orientada casi en su totalidad al mercado doméstico, lo cual
explica el poco éxito que obtuvo la política de promoción de plataformas de exportación, lo
cual llevó a la necesidad de emigrar en forma gradual a una nueva política económica, cada
vez más orientada al mercado externo.
CENTROAMÉRICA: RESUMEN DE LA EVOLUCIÓN DEL MARCO LEGAL DE LA
INDUSTRIA MAQUILADORA
INICIAL
ACTUAL
√ La mayoría de las legislaciones contemplaban únicamente programas especiales de
fomento a las exportaciones.
√ Distinción entre regímenes de exportación y programas especiales que dan sentido a la actividad maquiladora y a las ZF.
√ Participación exclusiva del capital estatal en la posesión y operación de ZF.
√ Apertura al capital privado para poseer
y administrar ZF.
√ Restricción para instalarse en áreas predeterminadas.
√ Autorización para radicarse en diferentes partes del territorio nacional.
√ Producir estrictamente para el mercado
externo (producción 100% maquiladora).
√ Aceptación de la modalidad de subcontratación de la producción propia, ya sea
parcial o totalmente.
√ La inversión extranjera estaba restringida a ciertas actividades de exportación.
√ Liberalización y diversificación de la participación de la inversión extranjera en los
diferentes programas y modalidades de exportación.
√ Restricción de actividades que se clasificaban como maquila.
√ Diversificación de actividades que pueden clasificarse como maquila o que pueden ser admitidas en zonas francas y parques industriales.
Fuente: CEPAL [1999] y sobre la base de información de Gitli [1997].
En resumen, en Centroamérica se distinguen actualmente tres esquemas legales
con diferentes combinaciones que amparan la actividad de la maquila: el régimen de ZF, el
régimen de admisión temporal y el régimen devolutivo de derechos. Aunque las definiciones legales pueden diferir ligeramente de un país a otro, estos tres esquemas presentan
rasgos muy similares y se pueden fusionar en dos modalidades: el régimen de ZF o zonas de
213
procesamiento para la exportación, y el régimen de admisión temporal. La principal diferencia entre estos dos sistemas radica en que la maquila acogida en las ZF se encuentra en
áreas extra-aduanales específicas delimitadas, mientras que la segunda abre la posibilidad
de transformar de hecho en ZF cualquier planta productiva con actividades de exportación
(Buitelaar [1999]).
IV. CONCLUSIONES Y PERSPECTIVAS
Después de sufrir en 1995 la peor crisis económica en más de sesenta años, la
economía mexicana ha venido recuperándose paulatinamente. Buena parte de la rápida
respuesta del aparato productivo se debe al importante peso que han adquirido las exportaciones dentro del PIB y al pronto reacceso de la economía a recursos financieros de los
mercados internacionales de capital
Se estima un crecimiento del producto por encima de 3% en 1999 y que la
inflación seguirá a la baja (13%), lo que garantizaría el cumplimiento de la meta oficial, al
igual que en el caso del déficit público (1,25% del producto). Se anticipa también una
disminución de los déficits comercial y de la cuenta corriente, y se calculan ingresos por
inversión extranjera directa cercanos a los US$10.000 millones.
Factores extraeconómicos vinculados a los procesos electorales del año 2000
podrían incidir en el panorama económico. El desempeño satisfactorio de la economía en
este período es crítico, no sólo para reducir la probabilidad de un nuevo episodio especulativo de fin de sexenio, sino también para asegurar tranquilidad política en un ambiente
electoral. Con todo, las condiciones de la economía parecen estar correctamente enfiladas
para prevenir un desplome durante el año 2000.
En primer lugar, las finanzas públicas están cerca del equilibrio y, no obstante la
proximidad de las elecciones, se anticipa que la disciplina fiscal se mantendrá. En segundo
término, el esquema de flotación del tipo de cambio permitiría, en principio, sortear posibles ataques especulativos contra el peso. Luego, el moderado ritmo de crecimiento que se
avizora contribuirá a aligerar las presiones sobre el déficit comercial y, por tanto, sobre la
paridad cambiaria. Cuarto, las reservas internacionales del país alcanzan niveles históricos
récord; y, quinto, los flujos de inversión extranjera directa mantienen su dinamismo, lo que
reduce la vulnerabilidad del déficit de la cuenta corriente.
En síntesis, considerando las adversidades del entorno global, la economía mexicana ha observado un desempeño satisfactorio en los últimos años. Empero, subyacen
escollos estructurales que podrían hacerse evidentes en la coyuntura del corto plazo, como
son la debilidad del sistema bancario, la heterogeneidad de la modernización del aparato
industrial, la fragilidad de las finanzas públicas (altamente dependiente del petróleo y con
una baja carga tributaria) y la alta elasticidad producto de las importaciones. Además, quedan pendientes de resolver importantes desequilibrios sociales que se reflejan en los elevados niveles de subempleo y pobreza.
Hacia el corto y mediano plazos la agenda del desarrollo deberá encarar la solución de problemas, vinculados entre sí, que atañen al fortalecimiento de la capacidad del
país para sostener un alto crecimiento; en ese sentido se requiere: el restablecimiento de las
funciones de intermediación de la banca, la recuperación del ahorro interno, elemento
esencial para la estrategia de financiamiento del desarrollo; el robustecimiento de la capacidad de la economía de generar empleos productivos y bien remunerados; la recuperación
del ingreso de los asalariados para reactivar la demanda interna, y propiciar el mejoramiento del bienestar de los sectores de pobreza extrema.
214
En la década de los años noventa, la actividad de la maquila de prendas de vestir
ha sido fundamental en el mayor o menor desempeño exportador de los países centroamericanos, especialmente en el mercado de EE.UU. En este mercado, las exportaciones centroamericanas de prendas de vestir a EE.UU. superaron los US$5.000 millones en 1998,
representando cerca del 57% de la estructura de las exportaciones centroamericanas con
una participación de mercado en las importaciones de EE.UU. de casi 22%.
El crecimiento del sector exportador también se refleja en otros rubros, como por
ejemplo en componentes de maquinaria eléctrica y electrónica y, en el caso de México, en
la industria automotriz. En todos estos sectores se aprovechan las condiciones preferenciales
para acceder al mercado de EE.UU., así como los estímulos creados por las legislaciones
nacionales sobre la maquila. Por este motivo, el avance de los países estudiados en los
mercados internacionales se asocia en buena medida a este fenómeno.
Las actividades económicas bajo la clasificación de maquila, se caracterizan por
ser etapas de un proceso productivo que se llevan a cabo en países con una oferta de mano
de obra barata. Por ende, se refiere a procesos intensivos en mano de obra y con baja
especialización. En países como los centroamericanos se continúan aprovechando las facilidades arancelarias específicas en el país emisor e incentivos fiscales en el país receptor.
En general se concluye que para los países centroamericanos existen diferentes
maneras de lograr un auge exportador; sin embargo, no todas han contribuido por igual a
una estrategia de desarrollo sustentable y equitativo. La evidencia empírica lleva a sostener
que sólo cuando el dinamismo exportador se basa en la incorporación de tecnología y en el
aumento de la productividad, éste se convertirá en un eje del desarrollo sustentable y de la
equidad. El ritmo de crecimiento de la maquila de exportación de prendas de vestir muestra
una tendencia de menor dinamismo en años recientes por la mayor competencia internacional, de tal forma que países como Costa Rica, han adoptado opciones alternativas como
la industria de alta tecnología para compensar esta pérdida de dinamismo. No obstante, los
problemas de encadenamientos hacia atrás y de integración con la industria local persisten
y continúan siendo no solamente un desafío teórico, sino también un reto práctico de la
política económica.
En el plano institucional se han dado diversos esquemas de apoyo institucional y
legal con éxitos relativos, pero sin verdaderas políticas y/o programas de apoyo específico
tendientes a eliminar o al menos reducir, el sesgo antiexportador. Los programas nacionales
de competitividad se constituyen en esfuerzos importantes pero poco maduros e insuficientemente integrados a las políticas de promoción de exportaciones y comerciales actualmente en curso en la región.
215
216
Déficit en cuenta corriente h/
-7.451,1
-0,9
41.593,3
Importaciones
Finanzas Públicas g/
40.710,9
-882,4
2,7
9.361,0
9,4
Exportaciones
Balanza comercial f/
Tasa de desempleo abierto */
Empleo (miles) e/
Tasa real pasiva de interés d/
26,0
2,6
Tipo de cambio real c/
Tasa de interés nominal d/
2,8
Tipo de cambio nominal c/
29,9
2,5
PIB por habitante a/
Inflación b/
5,2
1990
Producto interno bruto a/
Cuadro 1
-14.646,7
1,8
49.966,6
42.687,5
-7.279,1
2,7
10.022,0
2,2
16,7
3,0
3,0
18,8
2,3
4,2
1991
-24.438,6
3,1
62.129,4
46.195,6
-15.933,8
2,8
10.175,0
4,5
16,9
3,4
3,1
11,9
1,6
3,5
1992
-23.399,2
0,7
65.365,5
51.886,0
-13.479,5
3,4
10.076,0
7,5
11,8
3,6
3,1
8,0
0,1
1,9
1993
-29.661,9
0,2
79.345,9
60.882,2
-18.463,7
3,6
10.071,0
7,9
20,1
3,7
3,4
7,1
2,6
4,5
1994
-1.576,6
0,0
72.453,1
79.541,6
7.088,5
6,3
9.460,0
6,5
48,7
4,9
6,4
52,0
-7,8
-6,2
1995
MÉXICO: INDICADORES ECONÓMICOS 1990-1999
-2.330,4
0,0
89.468,8
95.999,7
6.530,9
5,5
9.700,0
7,1
27,2
6,4
7,6
27,7
3,4
5,2
1996
-7.448,4
-0,8
109.807,8
110.431,0
623,2
3,7
10.444,0
5,3
18,9
7,6
7,9
15,7
4,9
6,8
1997
-15.957,7
-1,2
125.373,1
117.459,0
-7.914,1
3,2
11.261,0
8,1
33,7
8,6
9,1
18,6
2,9
4,8
1998
-6.029,0
-1,3
102.102,0
99.079,0
-3.023,0
2,5
11.701,0
n.d.
16,5
9,4
10,2
3,2
1999
217
13.425,0
6.508,3
Bancaria
Banco de México
2,8
Ahorro externo g/
4,0
15,7
19,7
12.753,2
4.761,5
17.514,7
6.759,0
18.235,0
12.035,0
79.987,8
117.016,8
1991
6,3
15,3
21,6
18.041,1
4.392,8
22.433,9
5.957,4
18.948,0
15.840,5
75.755,2
116.501,1
1992
5,8
15,2
21,0
28.919,3
4.388,8
33.308,1
4.795,4
23.756,0
23.226,0
78.747,4
130.524,8
1993
7,0
15,2
22,2
8.182,2
10.972,5
19.154,7
3.860,2
25.094,0
25.427,6
85.435,8
139.817,6
1994
0,3
15,1
15,4
-9.714,7
9.526,3
-188,4
17.282,2
20.911,0
26.518,3
100.933,7
165.645,2
1995
0,5
18,0
18,4
13.418,5
9.185,5
22.604,0
13.278,8
19.180,0
26.411,6
98.284,5
157.154,9
1996
1,6
20,0
21,6
5.037,1
12.829,6
17.866,7
9.087,5
16.819,0
45.923,2
88.321,2
160.150,9
1997
3,2
19,1
22,3
1.292,8
10.237,5
11.530,3
8.379,9
15.821,0
43.762,0
92.294,5
160.257,4
1998
n.d.
n.d.
n.d.
7.272,0
5.469,0
12.741,0
5.970,0
15.524,0
47.529,0
91.055,0
160.078,0
1999
a/ Tasa de crecimiento. Para 1999, al tercer trimestre; b/ Variación porcentual, diciembre-diciembre. Para 1999, a octubre; c/ Promedio del periodo, pesos por dólar. El tipo
de cambio real corresponde al tipo de cambio nominal deflactado por la relación entre los índices de precios al consumidor de México y EUA, año base 1978; d/ Cetes a
28 días, fin de periodo. Para 1999, primera semana de noviembre; e/ Total de trabajadores asegurados al IMSS, promedio anual. Para 1999, agosto; f/ Millones de dólares.
Para 1999 enero-septiembre; g/ Como porcentaje del PIB; h/ Millones de dólares, para 1999, primer semestre; i/ Millones de dólares. Para 1999, a septiembre; */ Promedio
anual. Para 1999, a agosto.
Fuente: CEPAL, sobre la base de cifras del Banco de México, Secretaría de Hacienda e INEGI.
20,3
Ahorro nacional bruto g/
23,1
3.370,5
De cartera
Inversión bruta interna total g/
2.633,2
Directa
6.003,7
39,6
Privada
Inversión extranjera h/
77.770,3
106.743,2
1990
Pública
Deuda externa i/
Cuadro 1(cont.)
Cuadro 2
MÉXICO: INDICADORES DE LA INDUSTRIA MAQUILADORA
(Miles de pesos)
Número de
Establecimientos
Personal
Ocupado
Valor
Agregado
Remuneraciones
Miles de pesos
%
1989
1.655
429.725
3.811.892
7.499.322
1,58
1990
1.703
446.436
5.106.776
9.918.504
1,71
1991
1.914
467.352
6.432.341
12.605.766
1,79
1992
2.075
505.698
8.172.667
14.936.125
1,99
1993
2.114
542.074
9.598.665
17.264.031
1,73
1994
2.085
583.044
11.536.071
20.425.827
1,47
1995
2.130
648.263
16.231.279
33.182.509
1,67
1996
2.411
753.708
24.088.900
49.638.234
2,01
1997
2.717
898.786
34.883.936
70.086.751
2,29
1998
2.983
1.008.031
47.162.575
96.703.531
2,70
1999
3.243
1.080.759
19.114.942
38.726.820
2,93
Exportaciones
Importaciones
Balanza Comercial
Millones de dólares
1989
12.205
9.328
2.877
1990
13.873
10.321
3.552
1991
15.832
11.782
4.050
1992
18.680
13.937
4.743
1993
21.854
16.442
5.412
1994
26.269
20.466
5.803
1995
31.103
26.179
4.924
1996
36.920
30.505
6.415
1997
45.166
36.332
8.834
1998
52.864
42.557
10.307
Nota: Para 1999, cifras al mes de abril.
Fuente: CEPAL, sobre la base de cifras del INEGI y Banco de México.
218
Insumos Nac./
Insumos Totales
Cuadro 3
CENTROAMÉRICA: PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998 a/
Tasas de Crecimiento
Producto Interno
Bruto b/
2,7
2,9
5,8
5,2
3,8
4,5
2,1
4,3
4,5
Costa Rica
3, 5
2,3
7,7
6,3
4,5
2,4
- 0,6
3,7
6,2
El Salvador
4,8
3,6
7,5
7,4
6,1
6,4
1,7
4,2
3,2
Guatemala
3, 0
3,7
4,8
3,9
4,0
4,9
3,0
4,3
4,9
Honduras
- 0,8
3,3
5,6
6,2
- 1,3
4,1
3,7
5,1
3,0
Nicaragua
- 0,1
- 0,2
0,4
- 0,4
3,3
4,3
4,7
5,1
4,0
- 0,4
0,2
3,0
2,4
1,0
1,7
- 0,6
1,6
1,8
Costa Rica
0,8
- 0,3
5,1
3,8
2,1
0,1
- 2,7
1,5
4,0
El Salvador
1,3
1,6
5,3
5,1
3,8
4,2
- 0,4
2,1
1,1
Guatemala
0,1
0,7
1,9
1,0
1,1
2,0
0,1
1,4
2,0
Honduras
- 3,7
0,2
2,5
3,1
- 4,1
1,1
0,8
2,2
0,1
Nicaragua
- 3,1
- 3,2
- 2,6
- 3,4
0,2
1,2
1,5
2,0
1,0
Inversión bruta
interna
- 2,5
7,5
27,3
8,0
4,6
1,9
- 13,2
10,8
8,9
Costa Rica
4, 0
- 13,4
42,3
11,9
- 3,1
- 8,1
- 16,6
11,5
22,8
El Salvador
- 16,2
17,3
28,1
10,0
14,2
15,2
- 22,1
5,8
14,7
Guatemala
- 1,3
22,7
29,6
- 5,7
1,5
- 1,2
- 15,0
16,0
- 4,8
Honduras
3, 2
17,9
12,4
29,2
7,3
3,0
- 5,9
4,5
2, 6
Nicaragua
- 14,5
15,0
- 0, 4
- 15,1
28,5
21,2
10,2
22,1
6,8
PIB por habitante
Inflación (diciembre-diciembre)
Costa Rica
27,3
25,3
17,0
9,1
19,9
22,6
13,9
11,2
12,4
El Salvador
19,3
9, 9
19,9
12,1
8,9
11,4
7,4
1,9
4,2
Guatemala
59,6
10,2
14,2
11,6
11,6
8,6
10,9
7,1
7,5
Honduras
36,4
21,4
6,5
13,0
28,9
26,8
25,3
12,8
15,6
Nicaragua
13.490,2
865,6
3,5
19,5
12,5
11,1
12,1
7,3
18,5
219
Cuadro 3 (cont.)
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998 a/
Déficit fiscal (gobierno central): Porcentajes con respecto al PIB
Costa Rica
4, 4
3,1
1,9
1, 9
6,9
4,5
5,2
3,9
3,2
El Salvador
1,2
3, 2
3,3
1, 3
0,7
0,5
2,0
1, 1
2, 0
Guatemala
2, 1
0,0
0,0
1,5
1,4
0,7
0, 1
0,8
2,2
Honduras
7,2
4,1
6,9
9,9
7,0
4, 2
3,8
3,0
3,5
Nicaragua
20,2
7,5
7,6
7,3
10,1
8,8
8,4
5,6
4, 5
Millones de dólares
Saldo cuenta
corriente de
pagos
-1.663,4
-1.561,0
-2.701,0
-2.705,8
-2.482,5
-2.119,3
-1.718,0
-1.750,0
-2.367,2
Costa Rica
-494,0
-99,2
-406,8
-679,3
-520,1
-358,1
-266,7
-214,9
-291,0
El Salvador
-260,8
-212,4
-195,3
-118,2
-17,9
-322,1
-171,6
96,1
-83,8
Guatemala
-232,9
-183,7
-705,9
-701,7
-700,2
-511,1
-390,8
-634,6
-1.031,8
Honduras
-186,4
-213,4
-298,2
-327,2
-351,5
-176,8
-189,1
-182,4
-156,4
Nicaragua
-489,3
-852,3
-1.094,8
-879,4
-892,8
-751,2
-699,8
-814,3
-804,2
22.996,5
22.558,8
23.249,0
24.147,2
24.252,7
23.483,9
19.141,3
19.209,5
16.712,4
Costa Rica
3.923,6
3.991,9
4.055,7
4.011,1
3.818,2
3.888,6
3.375,8
3.290,2
…
El Salvador c/
2.076,1
2.200,3
2.343,0
1.975,8
2.055,7
2.168,4
2.517,4
2.678,9
2.640,3
Guatemala
2.703,6
2.613,6
2.520,4
2.322,9
2.643,8
2.935,9
3.033,2
3.209,5
3.535,0
Honduras
3.577,8
3.440,5
3.537,8
3.850,1
4.040,0
4.242,6
4.120,6
4.029,9
4.264,2
10.715,4
10.312,5
10.792,1
11.987,3
11.695,0
10.248,4
6.094,3
6.001,0
6.272,9
Saldo de la
deuda externa
total
Nicaragua c/
a/ Cifras preliminares; b/ Sobre la base de cifras a precios constantes de 1990; c/ Se refiere únicamente a la deuda externa pública total.
Fuente: CEPAL, sobre la base de cifras oficiales.
220
221
7.650,1
3.348,2
2.137,5
Guatemala
Honduras
Nicaragua
21,7
12,5
16,3
16,9
El Salvador
Guatemala
Honduras
Nicaragua
18,0
16,2
12,4
22,2
19,3
17,1
2.133,4
3.432,0
7.930,2
4.972,6
5.838,6
24.306,8
1991
a/ Cifras preliminares; b/ Incluye minería.
Fuente: CEPAL, sobre la base de cifras oficiales.
19,4
Costa Rica
17,0
4.800,9
El Salvador
PIM/PIB
5.709,2
23.645,9
1990
17,0
16,2
12,2
22,7
19,8
17,2
2.141,7
3.639,9
8.313,9
5.347,7
6.290,2
25.733,4
1992
1994
17,1
16,2
12,1
20,8
19,8
16,8
Porcentajes
2.133,3
3.867,8
8.640,5
5.741,8
6.688,9
27.072,3
16,6
16,2
12,0
21,1
19,6
16,8
2.204,4
3.794,7
8.988,9
6.089,2
6.988,1
28.065,4
Millones de dólares de 1990
1993
16,4
16,2
11,8
21,2
19,9
16,8
2.299,6
4.001,9
9.433,8
6.478,6
7.154,3
29.368,2
1995
16,0
16,5
11,6
21,2
19,2
16,5
2.407,6
4.126,6
9.712,8
6.589,2
7.114,5
29.950,6
1996
CENTROAMÉRICA: PRODUCTO INTERNO BRUTO (PIB) Y COEFICIENTE DE INDUSTRIALIZACIÓN (PIM/PIB)
Costa Rica b/
Total
Cuadro 4
15,8
16,6
11,5
21,9
19,4
16,7
2.530,9
4.341,6
10.130,2
6.867,9
7.379,3
31.250,0
1997
15,5
17,0
11,3
22,9
19,6
17,0
2.633,4
4.477,1
10.623,5
7.087,5
7.835,6
32.657,2
1998 a/
Cuadro 5
CENTROAMÉRICA: PIB GLOBAL Y DEL SECTOR MANUFACTURERO a/
(Tasas de crecimiento)
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997 b/
1998 c/
Centroamérica
Manufacturas
2,4
3,5
6,5
2,9
3,4
4,6
0,5
5,4
6,0
Producto interno bruto
2,7
2,8
5,9
5,2
3,7
4,6
2,0
4,3
4,5
Costa Rica
Manufacturas d/
2,6
2,1
10,3
6,4
3,5
3,6
-4,1
5,1
7,2
Producto interno bruto
3,5
2,3
7,7
6,3
4,5
2,4
-0,6
3,7
6,2
El Salvador
Manufacturas
4,9
5,9
9,9
-1,5
7,4
6,9
1,7
8,0
8,0
Producto interno bruto
4,8
3,6
7,5
7,4
6,1
6,4
1,7
4,2
3,2
Guatemala
Manufacturas
2,2
2,4
3,3
2,9
3,0
3,2
1,9
2,7
3,5
Producto interno bruto
3,0
3,7
4,8
3,9
4,0
4,9
3,0
4,3
4,9
Honduras
Manufacturas
0,7
1,7
6,1
6,3
-1,8
5,5
4,6
6,1
5,8
Producto interno bruto
-0,8
2,5
6,1
6,3
-1,9
5,5
3,1
5,2
3,1
Nicaragua
Manufacturas
-1,5
6,4
-5,1
0,0
0,8
2,8
2,4
3,8
2,1
Producto interno bruto
-0,1
-0,2
0,4
-0,4
3,3
4,3
4,7
5,1
4,0
a/ Sobre la base de cifras a precios constantes en dólares de 1990; b/ Cifras preliminares; c/ Cifras estimadas;
d/ Incluye la minería.
Fuente: CEPAL, sobre la base de cifras oficiales.
222
Cuadro 6
CENTROAMÉRICA: VALOR DEL COMERCIO INTRARREGIONAL Y SU INCIDENCIA EN EL COMERCIO REAL
(En US$ millones y porcentajes)
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998 a/
Valor de las exportaciones al resto de Centroamérica
Total
778,6
1.021,4
1.171,0
1.325,8
1.604,9
1.725,1
2.022,8
2.234,8
Costa Rica
177,6
248,3
268,4
286,6
349,7
384,9
422,1
520,8
El Salvador
193,7
282,5
322,6
340,4
426,7
455,1
578,4
616,6
Guatemala
324,0
395,4
417,8
475,0
565,4
578,0
683,4
748,5
Honduras
32,1
48,2
105,2
139,9
180,8
206,3
213,0
226,9
Nicaragua
51,2
47,0
57,0
83,9
82,3
100,8
125,9
122,0
Valor de las importaciones CIF del resto de Centroamérica
Total
810,7
1.102,5
1.165,0
1.419,3
1.547,4
1.565,9
1.974,4
1.880,3
Costa Rica
151,0
180,8
207,1
231,2
233,0
249,1
294,1
301,8
El Salvador
241,5
304,6
326,8
450,3
491,5
505,9
578,5
199,2
Guatemala
156,8
239,7
235,2
292,4
291,4
242,8
411,4
608,0
Honduras
96,8
150,4
198,8
214,2
290,2
299,6
342,2
354,6
Nicaragua
164,6
227,1
197,1
231,2
241,3
268,5
348,2
416,7
Relación entre el valor del comercio intracentroamericano y el valor del comercio total de bienes
Exportaciones FOB
17,3
18,8
19,2
18,1
17,3
17,1
17,0
16,6
Costa Rica
11,9
10,4
10,2
9,9
10,0
10,2
9,7
9,4
El Salvador
33,0
47,2
44,1
27,2
25,7
25,4
23,9
25,1
Guatemala
25,0
28,7
28,4
28,2
26,2
25,9
26,3
26,3
Honduras
3,8
5, 7
10,5
12,3
12,4
12,7
11,6
11,3
Nicaragua
18,8
21,1
21,3
23,3
15,6
15,1
17,9
19,9
10,9
12,1
11,3
12,4
11,6
11,5
12,2
10,0
Costa Rica
6,3
6,1
5,9
6,1
5,8
5,8
5, 9
4,8
El Salvador
16,0
16,4
15,2
17,5
14,8
15,7
15,5
5,0
Guatemala
8,5
9,9
9,0
10,5
8,9
7, 7
10,7
13,1
Honduras
10,1
14,5
15,4
14,7
17,7
16,3
15,9
14,2
Nicaragua
21,9
26,6
26,5
26,4
24,3
23,2
23,9
28,2
Importaciones CIF
a/ Cifras preliminares.
Fuente: CEPAL, sobre la base de cifras oficiales y de la SIECA.
223
Cuadro 7
CENTROAMÉRICA: EVOLUCIÓN DEL VALOR AGREGADO DE LA ACTIVIDAD MAQUILADORA
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998 a/
Millones de dólares
Total b/
201,4
321,5
382,4
485,4
978,0
971,6
1.235,1
1.417,7
Costa Rica
94,5
108,7
116,4
115,8
475,2
378,8
427,2
396,1
El Salvador
-
42,1
70,1
108,4
173,6
213,5
291,1
339,1
Guatemala
68,4
96,2
105,5
136,4
166,5
175,6
212,2
284,9
Honduras
38,5
74,5
90,4
124,8
162,7
203,7
304,6
397,6
Nicaragua
-
-
-
-
-
-
-
-
Tasas de crecimiento
Total b/
-
59,6
19,0
26,9
101,5
-0,7
27,1
14,8
Costa Rica
-
15,0
7,1
-0,5
310,4
-20,3
12,8
-7,3
El Salvador
-
-
66,6
54,5
60,1
23,0
36,3
16,5
Guatemala
89,5
40,6
9,7
29,3
22,1
5,5
20,8
34,3
Honduras
-
93,5
21,3
38,1
30,4
25,2
49,5
30,5
Nicaragua
-
-
-
-
-
-
-
-
a/ Cifras preliminares; b/ No incluye a Nicaragua.
Fuente: CEPAL, sobre la base de cifras oficiales.
224
Gráfico 1
EVOLUCIÓN DEL PRODUCTO INTERNO BRUTO (PIB) Y EL PRODUCTO INTERNO MANUFACTURERO (PIM)
1990-1998
Centroamérica
Tasas de Crecimiento
8
6
4
2
0
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1996
1997
1998
1996
1997
1998
Costa Rica
Tasas de Crecimiento
15
10
5
0
-5
1990
1991
1992
1993
1994
1995
El Salvador
Tasas de Crecimiento
15
10
5
0
-5
1990
1991
1992
1993
PIM
1994
1995
PIB
225
Gráfico 1 (cont.)
Guatemala
Tasas de Crecimiento
6
5
4
3
2
1
0
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1996
1997
1998
1996
1997
1998
Honduras
Tasas de Crecimiento
8
6
4
2
0
-2
-4
1990
1991
1992
1993
1994
1995
Nicaragua
Tasas de Crecimiento
8
6
4
2
0
-2
-4
-6
1990
1991
1992
1993
PIM
226
1994
1995
PIB
Gráfico 2
GRADO DE INDUSTRIALIZACIÓN (PIM/PIB) PARA CENTROAMÉRICA Y POR PAÍS, 1990-1998
(Porcentajes)
Centroamérica
17,2
17,0
16,8
16,6
16,4
16,2
16,0
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
Costa Rica
20,0
19,8
19,6
19,4
19,2
19,0
18,8
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1996
1997
1998
El Salvador
23,0
22,5
22,0
21,5
21,0
20,5
20,0
19,5
1990
1991
1992
1993
1994
1995
227
Gráfico 2 (cont.)
Guatemala
12,5
12,0
11,5
11,0
10,5
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
Honduras
17,0
16,8
16,6
16,4
16,2
16,0
15,8
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
Nicaragua
18,0
17,5
17,0
16,5
16,0
15,5
15,0
14,5
14,0
1990
228
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
Gráfico 3
GRADO DE INDUSTRIALIZACIÓN (PIM/PIB) PROMEDIO PARA CENTROAMÉRICA Y POR PAÍS
1990-1998
Centroamérica
17,2
17,1
17,0
16,9
16,8
16,7
16,6
90-92
93-98
90-98
Costa Rica
19,65
19,60
19,55
19,50
19,45
90-92
93-98
90-98
El Salvador
22,40
22,00
21,60
21,20
20,80
90-92
93-98
90-98
229
Gráfico 3 (cont.)
Guatemala
12,80
12,40
12,00
11,60
11,20
90-92
93-98
90-98
Honduras
16,56
16,48
16,40
16,32
16,24
16,16
90-92
93-98
90-98
Nicaragua
17,50
17,00
16,50
16,00
15,50
90-92
230
93-98
90-98
Gráfico 4
EXPORTACIONES DE MAQUILA DE CONFECCIONES HACIA EE.UU.
1990-1998
Centroamérica
Tasas de Crecimiento
60
50
40
30
20
10
0
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1996
1997
1998
1996
1997
1998
Costa Rica
Tasas de Crecimiento
40
30
20
10
0
-10
1991
1992
1993
1994
1995
El Salvador
Tasas de Crecimiento
100
80
60
40
20
0
1991
1992
1993
Total
1994
1995
Confecciones
231
Gráfico 4 (cont.)
Guatemala
Tasas de Crecimiento
80
60
40
20
0
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1996
1997
1998
1996
1997
1998
Honduras
Tasas de Crecimiento
100
80
60
40
20
0
1991
1992
1993
1994
1995
Nicaragua
Tasas de Crecimiento
400
300
200
100
0
1991
1992
1993
Total
232
1994
1995
Confecciones
Gráfico 5
EXPORTACIONES DE MAQUILA DE CONFECCIONES PROMEDIO HACIA EE.UU.
1990-1998
Centroamérica
Tasas de Crecimiento
50
40
30
20
10
0
90-92
93-98
90-98
Costa Rica
Tasas de Crecimiento
30
20
10
0
90-92
93-98
90-98
El Salvador
Tasas de Crecimiento
80
60
40
20
0
90-92
93-98
Total
90-98
Confecciones
233
Gráfico 5 (cont.)
Guatemala
Tasas de Crecimiento
60
40
20
0
90-92
93-98
90-98
Honduras
Tasas de Crecimiento
100
80
60
40
20
0
90-92
93-98
90-98
Nicaragua
Tasas de Crecimiento
200
150
100
50
0
90-92
93-98
Total
234
Confecciones
90-98
Notas
1
Los incrementos reales anuales fueron 19% en 1991, 26% en 1992, 16% en 1993
y 36% en 1994.
2
Véase CEPAL [1996].
3
Con el fin de fortalecer la recaudación en 1995 se incrementó la tasa del impuesto al
valor agregado (IVA) de 10% a 15%, nivel en el que permanecía en 1999.
4
Más de 80% del comercio exterior de México se realiza con EE.UU.
5
Para una descripción detallada del Tratado, véase SECOFI [1993].
6
Veáse SECOFI [1999]. Desde luego, no es posible identificar el efecto neto del Tratado
sobre el empleo. Sin embargo, existe consenso en que el impacto ha sido positivo.
7
Véanse Banco de México [1997] y CEPAL [1997].
8
Los recortes al gasto programable ascendieron a 0,79% del PIB.
9
No se incluye a Nicaragua por presentar promedios de inflación de tres dígitos en los
primeros tres años de la década.
10
En los cinco países que conforman el MCCA, las cifras de producción y empleo,
maquila o empleo de la pequeña y mediana empresa no se encuentran adecuadamente
desagregadas y/o reflejadas en las estadísticas oficiales.
11
Elaborado sobre la base de Buitelaar, et al [1999] y Gitli [1997].
235
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